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miércoles, 14 de mayo de 2025

Edoardo De Angelis y Sandro Veronesi: Comandante

Idioma original: italiano

Título original: Comandante

Año de publicación: 2023

Traducción: Juan Manuel Salmerón Arjona

Valoración: recomendable 

Recomendable y, sobre todo, humanista y hasta entrañable novelita que recrea un hecho real, un episodio sucedido durante la II Guerra Mundial, cuando, en octubre de 1940 el submarino italiano Cappellini hundió en aguas del atlántico al carguero belga Kabalo que transportaba material militar británico (quizás el término "humanista" no sea el más apropiado para esta historia... o tal vez sí; seguid leyendo...). La peculiaridad de este suceso se debe a que, tras el exitoso ataque, el comandante del submarino, el veterano Salvatore Todaro, contraviniendo las órdenes del almirantazgo alemán, acudió en ayuda de los supervivientes, no ya una, sino en tres ocasiones -los cabos con los que remolcabna la lancha de los belgas se rompieron- llegando por fin a acogerles dentro del abarrotado submarino, con el objeto de trasladarles a las islas Azores, a pesar de que de esta forma su nave se convertía en un objetivo fácil para los aviones de la RAF.

Vale, ya digo que "humanista" o "humanitario", dado que se trata de una historia bélica y, además protagonizado por el bando de los malos (no sé si el otro era muy bueno, pero no tengo dudas de la iniquidad de los fascistas, aunque Todaro y sus hombres tampoco lo fueran), no es el adjetivo más adecuado, pero, sin duda, sí que es una historia muy humana, en el sentido en que se utiliza popularmente este término, ya que muestra un comportamiento cuando menos compasivo hacia los vencidos, pese a que momentos antes habían tratado de matarse unos a otros. Es entrañable, además  y hasta quizás algo naif, la razón que da el comandante del submarino para su decisión de rescatar y dar buen trato a los supervivientes del barco hundido: "Porque somos italianos" (el que esto escribe, que es italianófilo desde siempre, no puede por menos que sonreír satisfecho, pero, al mismo tiempo, recuereda que por aquel entonces detentaban el poder en Italia Mussolini y su banda de maleantes y que los métodos para obtenerlo y conservarlo fueron cualquier cosa menos "humanos" o "humanitarios". Y no eran menos italianos, aquéllos). Contribuye la empatía que se siente hacia los personajes el hecho de que la novela esté escrita desde multitud de puntos de vista, distintos tripulantes del submarino o la esposa de Todaro, pero también marinos del carguero belga, sobre todo el segundo de a bordo, un tal Reclerq, que, mira tú por dónde hablaba italiano y servía de intérprete entre los capitanes.

Hasta aquí, podemos decir que Comandante se trata de una novelita amena y fácil de leer -los capítulos son bastante breves, además- sobre un episodio de tantos, si bien peculiar, que ocurrieron durante la guerra mundial. Ahora bien, la intención de los autores del libro, el escritor Sandro Veronesi y el cineasta Edoardo De Angelis va o iba más allá de esto. A raíz de la crisis migratoria que tuvo lugar en el Mediterráneo central en 2019, con cientos de personas que trataban de llegar a las costas italianas ahogadas en el mar ante la prohibición de rescate por parte de las autoridades (si no me equivoco, el Ministro del Interior y Vicepresidente por aquel entonces, igual que ahora,  era el infame Salvini), en contra del criterio del propio almirante de la Guardia Costera, el intento de criminalización de las ONGs que acudían al rescate, la ola de xenofobia en la sociedad, etc., Veronesi creó con amigos suyos un movimiento que llamo "Cuerpos" para oponerse a la política al respecto del gobierno italiano. Entre estos amigos estaba el director de cine napolitano Edoardo De Angelis, con quien, al conocer el conmovedor antecedente que suponía la historia del comandante Todaro (de ahí, por cierto, que no resulte tan naíf, en realidad, la frase de "Somos italianos", sino cargada de intención ante los nacionalistas xenófobos), decidieron investigar sobre ella y, al cabo, escribir un guión de cine. Y no sólo un guión, sino también esta estupenda novela (que no es la novelización de aquel, que conste, sino una obra literaria por derecho propio).  La película, por cierto, se estrenó en 2023, con un apropiado y seguramente estupendo, como de costumbre (yo aún no la he visto) Pierfrancesco Favino como el comandante Salvatore Todaro.

sábado, 9 de septiembre de 2023

Cory Allen: El ahora es el camino

Idioma: inglés

Título original: Now is the Way

Traducción: Ana Isabel Domínguez, Mª del Mar Rodríguez

Año de publicación: 2019

Valoración: € 17,90 

ESA es la valoración, sí. Cuando hablamos de esta clase de libros, eso es lo realmente importante para sus autores, editores, etc. El dinero que estés dispuesto a desembolsar para que te tomen el pelo. La lista es extensa e inacabable y, lamentablemente, los expositores especializados en ciertas tiendas lo corroboran. Esta basura se vende, y mucho. Tanto, que uno ha de medir las palabras a la hora de referirse a ello por si algún lector incauto le ha encontrado más utilidad que la de combustible para chimeneas u oportuno calzo para esa mesa que cojea. 

Ese es el primer chantaje: que atacar a los sinvergüenzas que escriben esto implique que sus lectores se puedan sentir aludidos u ofendidos. Pero uno no opina sobre libros sin asumir ciertos riesgos. A ciertos ejemplos me remito:

"Este libro es un soplo de aire fresco que te enseñará a vivir mejor" 

"Este podría ser el libro más importante que has leído"

Allen, como decimos por aquí, no tiene abuela. Claro, es un conocido profesor de meditación aunque su apariencia sea la de un figurante de un capítulo de Big Bang Theory. Bueno, voy a arrepentirme de juzgar un libro en función del aspecto de un escritor, que no todos podemos destilar el destellante sex-appeal de Michel Houellebecq. De hecho, también podría pasar por un animoso dependiente de una tienda de reparación de ordenadores. 

Eso quiere hacer Allen; reparar la vida de la gente que compra, digo, que lee sus libros. De hecho, Allen ni siquiera es pionero en esta curiosa corriente de pensamiento. Sigue los pasos de otro prestigioso autor de bazofias de este tipo llamado Eckhart Tolle, profusamente alabado por autoridades como Mercedes Milá. Pero entre bueyes no hay cornadas. Uno es el maestro y otro será el discípulo aventajado, supongo. 

La cosa es bien sencilla y Allen lo pone claro desde el primer momento (antes hay un prólogo de un acólito) a base de frases cortas y sencillas que alterna con enormes titulares que inserta en grandes tipos de letra en distintos formatos (tiene el mísero detalle de eludir la Comic Sans) para que, si uno quiere ahorrarse tanto párrafo o se ha dejado las gafas de leer en casa lo tenga claro. El primero: 

"La plenitud de la vida nos rodea"

Si estáis ya recuperados del impacto para seguir leyendo, vamos a tomarnos el tema en serio. No leáis estas mierdas. Si veis a amigos, familiares, conocidos, saludados, interesados por estos artilugios sacacuartos, podéis emplear mayor o menor delicadeza, eso es vuestra elección, pero interesaos por ellos y por los motivos de su decisión, explicadles que su autor solo quiere su dinero, cuanto más mejor, y ofrecedles alternativas. Allen dice que 

"Solo aspiraba a afilar el sable samurái de mi mente"

y yo pienso que, página 43, ya tardaba en salir el rollo zen y orientaloide del libro, ese pestilente tufo que arrastra a toda una corriente de autores de esa cuerda, y por supuesto se acaba mencionando al Tibet y a ese machista molester del Dalai Lama (rincón favorito del submundo eco-yuppie) para acabar comprobando, oh sorpresa, que el último tramo del libro ( ya vamos terminando, frases las hay a cientos, para poblar el cosmos de chascarrillos pretenciosos este libro realmente da mucho) es una especie de cuaderno de instrucciones con posturas y plazos de meditación, que la cabra tira al monte, a esto es a lo que Allen se dedica, y a escribir el libro lo han encorajinado - todos son culpables - todos los personajes a que relaciona en la dedicatoria final, y ya si eso publicaremos otra parte cualquier día, aunque sea para repetir los conceptos vacíos y obvios que conforman esta repugnante e insustancial guía de mindfulness para personas estresadas.