miércoles, 19 de diciembre de 2018

Cristina Morales: Lectura fácil


Idioma: español
Año de publicación: 2018
Valoración: bastante recomendable, si os queréis reír un buen rato; si en cambio pretendéis regalárselo por Navidad a vuestra madre o a vuestro tío que lee el ABC o a vuestra hermana perroflauta o al primo de Badalona que vota a la CUP, poco recomendable...

Una teoría, con toda probabilidad errónea, de cómo Cristina Morales escribió esta novela: en algún momento se abrió una cuenta de twitter (es de suponer que no con su nombre auténtico) y se puso a petar su TL con todo usuario/a buenista, vegano, neoliberal, podemita, fachilla, feminista de variado pelaje y condición, machirulo, aliado sensible, ácrata, indepe, tabarnés, apóstol de la izquierda verdadera, de la izquierda tricornio, de la izquierda posmo, activista LGTBIetc, ofendidito, hater, intelectual con y sin conciencia política, magufo, terraplanista y seguidor de las teorías conductistas que encontró. Y una vez que le echó un vistazo al panorama, se dijo: voy a chotearme de toda esta gente a base de bien... y a ello se puso con ahínco y ecuanimidad dignas de la mejor causa.

Para ello, echó mano de cuatro jinetes que, por su condición al margen no ya de toda esta gente que he mencionado, sino de la sociedad en su conjunto, poco reparo podían poner en convertirse en los factótums de este su apocalipsis figurado, en agentes destructores de todo convención social y actitud bienintencionada: cuatro mujeres con discapacidad intelectual -en el libro se emplea para ellas términos de lo más variado, desde el crudo "sunormal" (sic) al eufemismo de "Personas con Necesidades Especiales"- que son parientes entre sí y viven juntas en un piso tutelado de la Barceloneta. Cada una tiene su grado de discapacidad y características diferentes, así como una forma de expresarse en la novela distinta y variada: tanto el monólogo verborreico de Nati, la más leída y politizada, también la más radical -en apariencia-, aquejada  del "síndrome de las compuertas", como las memorias, en forma de libro de "lectura fácil", que escribe su prima Àngels, la mayor y menos discapacitada, se supone. A Patricia, medio hermana de Nati, y en principio la más "convencional" de las cuatro, la conocemos a través de las transcripciones judiciales de sus declaraciones a la jueza que  debe decidir sobre la estirilización de la última de ellas, Marga, que en cierto modo es la protagonista de la novela o, al menos, el elemento central de la misma, pero de la que sólo conocemos su voz a través de testimonios indirectos. los de sus primas o las actas del Ateneo anarquista al que acude a pedir ayuda para okupar (sí, con K) una vivienda.

Esta variedad técnica literaria que Morales despliega en esta novela -hay que añadir las páginas de un fanzine titulado Yo, también quiero ser macho, que se incluye hacia la mitad de la misma-, remedando desde el lenguaje oficial hasta el más coloquial o el "políticamente correcto", en sus variadas formas, se ve homogeneizado por un elemento común a toda la novela: el humor. Sí, vale que el libro trata temas espinoso, incómodos y profundos, como la situación de las personas que viven en los márgenes de la sociedad y la actitud que debe tomar ésta hacia ellas, el sector económico-legal-asistencial que se ha desarrollado alrededor de ellas, el libre albedrío frente a la protección social, la libertad sexual y no sólo sexual, la politización como elemento liberador o alienador y, sobre todo, la reivindicación de la individualidad, con todas sus limitaciones y defectos, frente al grupo, castrador por naturaleza, ya se trate de las instituciones oficiales o de la autogestión más o menos dirigida. De acuerdo, todo lo que queráis... pero lo que al final queda de esta novela es, ante todo, que la autora parte y reparte, mientras que tú, lector, te partes, pero de risa. TE PAR-TES.

Pero no menciono el humor que destila todo el libro como algo banalizador o minimizador de la profundidad de la historia que se cuenta. En realidad, aquí el humor es un elemento disruptivo, perturbador, casi un terrorista infiltrado que dinamita todo el discurso aceptado y aceptable, tanto el de la "asistencia social" como aquellos pretendidamente rupturistas, como el anarquista o el cupero. Nuestras protagonistas, las primas-hermanas del piso de la Barceloneta, viven al margen de todo esto y ahí es donde quieren quedarse, (unas dando más guerra y otras pasando más desapercibidas, eso sí). Como ha declarado la autora en más de una entrevista, trataba aquí de explorar el discurso del loco, del tonto del pueblo, personajes típicos del imaginario popular, pero poco tratados, o al menos con poco protagonismo, en la literatura (recordemos aquí al "detective loco" de  Eduardo Mendoza, al menos el de sus primera y más vitriólica aparición, en El misterio de la cripta embrujada. Aunque también podemos enlazar a estas personajas, con la tradición picaresca española, la del Lazarillo o El Buscón). En fin, ya se sabe que si hay algo subversivo es el humor, y que los niños y los locos suelen decir la verdad (también es cierto que, si ya cuesta soportar a los tuyos, como para aguantar a los de los demás...).

El humor, además, cumple aquí otra función, al igual que la variación estilística de que hace gala la, por otro lado, superdotada para estas lides Morales -que no se me olvide mencionar el gran oficio y desparpajo con que despacha las escenas de folleteo-: se trata de dinamizar a una narración que si adolece de algún defecto, es cierto carácter estático; la novela es más una descripción de una situación en un momento determinado que una peripecia, por más que se nos ponga en antecedentes del pasado de las parientas (ya se puede utilizar este término sin que suene despectivo, sino inclusivo, ¿no?) en su pueblo de algún rincón de Castilla o León y, en cuanto al conflicto dramático que subyace en el trasfondo de la historia -la esterilización de Marga-, sabemos de él sólo de forma indirecta. También es verdad que es un estatismo engañoso: semeja, en gran medida uno de los ejercicios de danza contemporánea que realiza Nati, en el que la bailarina (no sé si se puede emplear este término, en este caso) queda a merced de sus compañeros, empujada, acariciada, atenazada o protegida por sus compañeros, sin que su voluntad cuente demasiado. Así también le ocurre a las protagonistas de esta novela; así también el lector que se deje llevar por el oleaje, por el fárrago de risas, indignación e incluso amargura que encontrará en este libro.


Notas más o menos extraliterarias: Con permiso, hay dos puntos que quisiera comentar. Por una parte, el de la cubierta del libro, que si bien tiene su explicación dentro del mismo e incluso cierta gracia, es horrenda, lo siento...
Por otro lado, creo mi deber avisar a cualquier futuro lector o lectora de esta novela que en el fanzine que forma parte de la misma y que ya he mencionado, se incluye una entrevista, con foto y todo, al ya casi omnipresente Juan Soto Ivars... ¿Era necesario, Cristina Morales? ¿De verdad?


Otros títulos de Cristina Morales reseñados en Un Libro AL Día: Terroristas modernos

14 comentarios:

Beatriz Garza dijo...

Mójese, señor Baigorri... ¿cree que la obra reúne las características (sea lo que sea que eso signifique) para ser merecedora del Premio Herralde de Novela?

Unknown dijo...

Buenos días:
Leo el blog todos los días y sigo a menudo sus recomendaciones (o al menos busco más información sobre los libros que recomiendan).
Este libro lo compré por inciativa propia hace un par de semanas y hoy me he encontrado con la reseña y... si hubiera leído la reseña antes y me hubiera decidido a comprarlo y leerlo por las recomendaciones de ULAD, estaría casi enfadada por haberme dejado llevar. En este caso, como lo compré antes de que apareciera la reseña, no puedo pedir la "hoja de reclamaciones".
No he podido con él. Se me atragantó casi desde el principio. Los personajes no me hacían gracia ni me parecían creíbles. No me creía tampoco su manera de expresarse (por más que sea diferente la expresión de cada una de ellas).
No suelo hacerlo, pero lo hago cuando me parece que estoy perdiendo el tiempo: lo dejé a medias y me puse a otra cosa. En este caso, con "Adios, hasta mañana" de William Maxwell.

lupita dijo...

Hola, señor Baigorri:

Me ha hecho usted correr a la librería más cercana a comprar este libro (me han entrado unas ganas locas de leerlo), pero no tenía dinero ni lo tenían. Sí estaba el de Rosa Montero, a la que admiro, amo e idolatro literariamente (en contra de la opinión de buena parte de ULAD, creo)Así que uno me caerá de regalo y otro me lo compraré, cuál no sé..

Después de leer el último comentario me he quedado un poco chafada, pero viendo que compartimos, según parece, el mismo sentido del humor raruno, voy a seguir tu criterio. Además, has usado la expresión "chotearse", en claro desuso, y eso te hace sumar puntos.

Respecto a tu reseña: vivo encima de un piso de acogida en el que viven 4 mujeres, las cuales adornan con sus atuendos, paseos, actividades y discusiones nuestro bloque de viviendas. Cualquiera de ellas daría para una novela, y sus acompañantes masculinos no tienen desperdicio como personajes de ficción. Sólo con imaginarme que alguien pueda narrar con cierto humor la vida diaria de personas semejantes a ellas ya me apetece leerlo.

Lo que no sé es si la temática, y el uso del sentido del humor de modo más o menos certero se añaden a una obra bien escrita o no. Y me añado a la petición de Beatriz, mójese.
Por cierto, el detective loco de Mendoza es lo que más me ha hecho reír leyendo en toda mi vida.
Saludos

Juan G. B. dijo...

Hola a las tres. Con permiso, voy a contestaros a todas al mismo tiempo, porque creo que vuestros comentarios se pueden relacionar:
Señora Garza, aún teniendo en cuenta las debidas y acostumbradas prevenciones que hay que tener con este tipo de premios y que tampoco conozco el resto de novelas que optaban a tan preciado galardón, me atrevo a asegurar que sí, que es un premio merecido. Eso o quiere decir, como testimonia Margarita, que sea un libro que vaya a gustar a todo el mundo. Algo así es lo que he pretendido explicar, de manera distendida, en mi valoración del mismo. A mí, sí me ha gustado, siendo además como soy un admirador del talento literario de Cristina Morales, que me parece de lo mejorcito que hay en el panorama español, o al menos de lo que yo conozco. Ahora, bien, entiendo perfectamente las reticencias o que alguien no se haya acabado de meter en la novela...a mí mismo también me costó un poco al principio, aunque cuando le pillé el puntillo me lo he pasado muy bien e incluso me dio pena dejar a estos personajes cuando terminé el libro. De hecho, llevo varios días acordándome de algunos momentos y riéndome yo sólo como un tonto.
Por eso y por las trazas que das, yo creo , Lupita, que sí que te puede gustar bastante la novela, siempre que te prepares para un discurso bastante radical y un humor un poco surrealista... si encima conoces alguna situación parecida en la vida real, sospecho que lo puedes disfrutar mucho. Ahora bien, a mí también me ocurrió que no he encontrado este libro, aún siendo el premio Herralde, en las librerías (supongo que en las ciudades grandes no habrá tanto problema) y, de hecho, es de las pocas veces que he acabado comprando el libro por internet, para vergüenza y oprobio de este defensor a ultranza de las librerías físicas. Pero bueno, todo no puede ser.
Un saludo a las tres y muchas gracias por comentar.

Anónimo dijo...

Hola, Juan:
Yo también soy defensora a ultranza de las librerías físicas. Hace pocos meses desapareció una del casco viejo, donde había un chico adorable que me recomendaba libros de poesía y gracias a él compré varias joyas.
Pero volviendo al tema del libro, está en una gran superficie con siglas C.I., sólo que a ellos no quise comprárselo, por un tema que no viene al caso. Estaba expuesto con otros premios literarios, en una clara estrategia de venta navideña, y con muchos ejemplares (no menos de 10 ó 12)Me sorprendió y no sé si es que se está dando mucho bombo a la autora y para venderlo por el premio.
Respecto a afinidades personales, coincido en tus valoraciones casi siempre. Me ha encantado "Berlín" y otras novelas gráficas que has reseñado, además de que me gusta mucho Patricia Highsmith, por ejemplo. Para colmo, ayer en el club de lectura
nos dieron la próxima lectura: Clavícula, de Marta Sanz. Me he acordado de tu contra-reseña. He leído un poco y me da vueltas la cabeza. No lo entiendo, de verdad, es insufrible.

Saludos

lupita dijo...

Perdón por lo mal escrito que está. Sigo llevándome bien con el bolígrafo y mal con el teclado.

Juan G. B. dijo...

Hola otra vez:
Sobre lo de los premios, me sorprende un poco que coloquen éste junto al Planeta, por ejemplo, porque sospecho que no tienen nada que ver...en fin, espero que nadie se lleve una sorpresa a la hora de hacer un regalo, porque ya digo que no es un libro para todos los paladares, creo...
En cuanto a las librerías, no sabemos la vida que le dan a una ciudad y el placer que le causan a sus habitantes (o a algunos, cuando menos), hasta que no se tienen. Yo ahora resido en una localidad no demasiado grande, que lo más parecido que tiene a una librería como tal es la sección de libros de un Eroski (con los libros que te puedes suponer)... cuando puedo me escapo a una ciudad más grande a visitar librerías, en plan yonki, pero echo de menos los tiempos en que podía hacerlo cuando quería... Entiendo, de todos modos, que si siempre ha sido un negocio complicado de mantener, al menos en España, hoy en día mucho más, entre la crisis y las plataformas de compra por internet... Casi me parece un milagro que en capitales de provincia siga habiendo abiertas dos o tres librerías o media docena, incluso (no me refiero a papelerías); no te digo ya en sitios más pequeños.
Sobre Clavícula, no tengo nada que añadir...salvo que, para ser justos, hay a quien le gustó, como al compañero que hizo la primera reseña. A mí me parece un bodrio, tanto más si pensamos que a Marta Sanz talento literario (por lo menos a la hora de redactar, me refiero) no le falta, para nada. Otra cosa es lo que haga con él.
Un saludo y Feliz Navidad, a ti y a todos!

Anónimo dijo...

Que pasa con Soto Ivars? A mi me parece buen tío..

Abrazo!

Juan G. B. dijo...

Vale, Juanito, buen intento...; )
Un saludo.

Nurieta dijo...

Me ha gustado mucho Lectura Fácil. No había leído antes esta reseña. Sólo me han sobrado las páginas centrales en gris que, por lo que dices, parecen ser de alguien conocido.
El lenguaje anarquista, distante e irónico obliga a pensar y lo hace provocando continuamente la sonrisa e incluso la risa.
Estupendo.

Juan dijo...

"Lectura fácil" es un buen libro para disfrutar si no tienes demasiados prejuicios.
De entre lo temas que trata me ha interesado mucho la crítica hacia el lenguaje del poder (de todo poder). También son geniales las páginas dedicadas a las feministas castradoras o feminismo negador de una sexualidad libre y sin complejos (pp 135 y ss).

Teresa Maldonado dijo...

Yo voy por la mitad de la novela y me interesa mucho por su capacidad de subvertir, sorprender innovar y hacer pensar. Me parece una escritora muy inteligente. Hacer algo nuevo, y esta novela lo es, es muy difícil. Eso no quiere decir que entretenga ni que guste a todo el mundo

Beatriz Garza dijo...

Juan, acabo de leerme la novela y estoy gratamente sorprendida. Cristina Morales tiene una voz y una mirada realmente poderosas.

Os dejo aquí una entrevista que le hicieron en julio en ese pedazo de programa que es Deforme Semanal y donde se queda con las presentadoras y con el público. Vale la pena verla!

https://youtu.be/-3CGQ7z8tMQ

Juan G. B. dijo...

Hola, Beatriz:
Pues me alegro mucho que te haya gustado la novela y me alegro también que ésta, gracias al premio nacional de narrativa, tenga, o eso creo,más presencia pública ahora (librerías, bibliotecas, incluso medios) que cuando salió.
En fin, yo ya he dicho que, hasta donde yo llego, Morales me parece una de las escritoras (incluyo a escritores) con más talento y dotes para usarlo de España y seguramente también en esoañol. Desde luego, yo tengo intención de leer todo lo que escriba (excepto la de Santa Teresa, que por ahí no paso).
En cuanto a la entrevista, me ha gustado mucho por cómo está hecha y porque ella, sin duda, es una persona muy inteligente que sabe responder con gracia y sagacidad; ahora bien, a esta escritora prefiero no tomármela muy en serio como "personaja pública", porque algunas cosas me chirrían y lo que yo quiero es disfrutar de sus libros sin tener que preocuparme por lo que diga y haga quien los haya escrito, o, como explica ella con acierto, por contradicciones que pueda tener o me puedan parecer a mí.
No me enrollo más; un saludo, compañera del metal...