miércoles, 12 de julio de 2017

Juan José Millás: Laura y Julio

Idioma original: castellano
Año de publicación: 2006
Valoración: Recomendable

A estas alturas, creo que Juan José Millás no necesita mucha presentación, es un tipo conocido por sus excelentes artículos en prensa y creo que también interviene en algún programa de radio. En este sentido podría decirse que es un escritor ‘moderno’, a quien no disgusta cierta presencia mediática, aunque en su caso entiendo que mantenida siempre en un nivel más digno que algunos de sus colegas. En cuanto a su producción literaria, bastante extensa y diversificada, parece que no concita unanimidad: hay a quien le encanta su estilo, y hay también lectores a los que deja indiferentes, o poco menos. Veremos de qué lado inclinamos la balanza.

La pequeña historia que se relata en ‘Laura y Julio’ se sitúa en un escenario urbano y actual, con una pareja joven y más o menos convencional, con lo que tanto el entorno como los personajes resultan bastante habituales en la narrativa española más reciente. Laura y Julio establecen una estrecha relación con un vecino y, cuando éste sufre un grave accidente, parece surgir de pronto un vacío que antes nadie parecía capaz de ver. Algo extraño, ajeno, había estado distorsionando las vidas de los protagonistas y, al ser retirado del primer plano, deja una imagen insólita, inesperada, sin que sepamos cuál de las dos perspectivas  –con vecino o sin él- es la real.

Millás disfruta explorando el equívoco, el engaño, la imagen especular. Esa inquietante simetría entre las dos viviendas gemelas, la de la pareja y la del vecino, enfrentadas y aparentemente iguales, domina el relato hasta convertirse en una obsesión y socavar la propia personalidad de Julio. Ya no sabe en cuál de los dos lados se encuentra, si es él mismo o es su antiguo amigo, si lo fue antes o lo quiere ser ahora. Mirando desde fuera, podemos pensar en si esa sombra de la portada es la de Julio o es la del vecino. A su vez, Laura cree haberse descubierto en un momento del pasado, pero también más tarde se conoce nuevos perfiles e igualmente navega entre dos realidades. Lo realmente interesante es que nuestros personajes no se atormentan ni parecen a punto de naufragar, sino que asumen sin preguntas las situaciones que se les presentan y, aunque no sepan bien dónde están, aceptan lo que les llega con la naturalidad del superviviente. Podría ser una hermosa metáfora.

El tono frío, algo misterioso, se mantiene durante la mayor parte del relato, aunque hay un momento, unas pocas páginas, en que todo parece echarse a perder. A cuenta de la lectura de unos correos electrónicos, el discurso se altera y el propio devenir de la narración –ritmo pausado y acción tenue- se quiebra. Todo cobra una intensidad que no tenía y nos tememos lo peor. No lo veo claro, puede que se trate de un recurso para poner de manifiesto la ruptura emocional que supone la situación, pero en todo caso no tardamos en recuperar la atmósfera anterior.

Tampoco esperemos muchas más sorpresas, ni buenas ni malas. La novela se desliza suavemente hacia un final más o menos bien construido, no muy llamativo aunque tampoco decepcionante, es decir, que sintetiza bien las sensaciones que el libro transmite prácticamente en su totalidad: parece una narración inteligente, de alguien que escribe con soltura y nivel, y que ha encontrado materia con la que jugar y manera de hacerlo con solvencia. Pero queda también la percepción de que falta brío, un poco de audacia para haber seguido explorando esos interesantes caminos de las dobles realidades, ambición para dar mucho más juego a personajes que se nos quedan en amagos. Echamos de menos la chispa que hubiera hecho algo grande de esta historia.

Otras obras de Juan José Millás en ULAD: Dos mujeres en PragaLa mujer locaHay algo que no es como me dicenArticuentos completos

10 comentarios:

Jose Angel Suarez dijo...

Nunca me ha convencido Juan Jose Millas. Tengo por casa alguna novela suya sin leer, y lo intentare de nuevo.

Ardilla Squirrel dijo...

Con Millás tengo siempre la misma impresión: la realidad que propone tiene otras capas más profundas a las que él mismo no es capaz de llegar. Donde más cerca ha estado, en mi opinión, es en "Mundo". Hace unas semanas leí "La soledad era esto" y me irritó de nuevo esa cuarta dimensión que le falta a su narrativa.
Te agradezco mucho esta reseña.Es seguro que no volveré a Millás de inmediato,siendo tantas las novelas "que me incitan", algunas reseñadas por aquí . Un saludo

Carlos Andia dijo...

Me parece muy acertada tu observación, Ardilla. Da la impresión de que de se podría sacar mucho más partido del material que presenta Millás, y nos quedamos un poco con esa sensación de quedarnos a medias. No sé, quizá se trata de asumir más riesgos, profundizar más en las relaciones, en los personajes, trabajarlo más en distintas direcciones. Ya, es fácil decirlo, pero mucho más difícil hacerlo, pero parece que coincidimos bastante en ese aspecto.

Me alegro al menos haberos refrescado un poquillo el interés por el autor, que lo tiene.

Un saludo a los dos y muchas gracias por vuestras opiniones.

Interlunio dijo...

Leí "la soledad era esto" y me gustó. Comparto los juicios hacia su sobriedad. Por otro lado, entendí que ponerse en la piel de un personaje femenino ya era suficiente riesgo, y mi opinión es que sale airoso. Quizás, hablando por lo que leo en esta reseña, la virtud de Millás este ligada a este punto: conocer sus límites, no pretender abarcar mas. Saber lo que quiere. "La mediocridad depende del contexto" - decia Wallace. Creo que eso también es valorable, y lejos de juzgarlo mal, lo dignifica.

Sir Robin dijo...

Creo que no he leído ninguna novela de Millas, pero si he seguido su trayectoria como articulista/columnista en la prensa y he leído algunas recopilaciones de sus artículos. En ese terreno brilla, ¿ o debo decir brillaba?,más. Recuerdo algunos verdaderamente interesantes, hilarantes, últimamente ha perdido bastante a mi parecer, espero que sea temporalmente.

Como Ardilla Squirrel tengo otras lecturas encoladas...

Saludos.

Carlos Andia dijo...

No sé si se trata de ceñirse conscientemente a sus límites como dice Interlunio, intención de dejar espacios para que el lector aporte su punto de vista, o simplemente incapacidad para darle un punto más de potencia a la narración. El caso es que nos quedamos con esa sensación que decía antes de detenernos a medio camino, ante algo que podría haber sido brillante y se ha quedado en ese 'recomendable' que a mi me parece tan tibio.

De todas formas, Interlunio y Sir Robin, sugeriría que hiciéseis un hueco en vuestro abultado listado de pendientes para colocar un Millás. No creo que os arrepintáis, y así podremos comentarlo.

Un saludo y muchas gracias a ambos.

César dijo...

De Millás leí en su momento Visión del ahogado y percibí esa impostura que alegan algunos comentaristas. Doy por buenas algunas que otras colaboraciones suyas en periódicos.

Carlos, concuerdo con tu juicio. Por otro lado, agradecería que señalaras al final de la crítica los enlaces a Hay algo que no es como me dicen, La mujer loca, Dos mujeres en Praga y Articuentos completos, las cuatro obras de este autor anteriormente reseñadas en el blog.

Carlos Andia dijo...

Muchas gracias por la advertencia, César. Subsanado el error.

Un cordial saludo.

pipo dijo...

De Millás me encantan sus crónicas de la realidad, a través de sus colaboraciones en la prensa.Tiene un cuchillo afilado para diseccionar la realidad que no lo tiene nadie.En sus libros, es complicado.Es una literatura inteligente, creo, a la que es difícil acceder.Me he leido o he intentado leer, varias de sus obras y la más que me ha gustado ha sido El Mundo.De todas las maneras me encanta como escritor, cronista o como persona, por su don para descubrir la impostura omnipresente.

Carlos Andia dijo...

Aunque la verdad es que no le leo con asiduidad, coincido en tu apreciación sobre la capacidad de Millás como articulista. Como ya vamos viendo, como autor de ficción las opiniones ya son más encontradas.

Muchas gracias por tu colaboración, pipo.