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viernes, 15 de abril de 2016

Alfonso Asensio: The Cipango Punch

Idioma: español
Año de publicación: 2016
Valoración: recomendable

Es curioso que, a pesar de la enorme  cantidad de títulos publicados por la industria editorial española y también que algunos de sus escritores más exitosos (en número de ventas, al menos) alcanzaron el éxito gracias a libros adscribibles a este género (me refiero a Pérez-Reverte o Vázquez-Figueroa)., la literatura que podríamos llamar "de acción" no abunda en España. No estoy hablando del género negro o policíaco, que últimamente está viviendo una época quizás de sobreabundancia, ni a lo que se suelen denominar "best-sellers", cajón de sastre donde entra desde El tiempo entre costuras a La catedral del mar, sino a novelas más emparentadas con el thriller, por una parte, pero también con los relatos clásicos de aventuras y hasta con la literatura pulp.

Pero lo que resultan aún más insólitas, hasta donde yo conozco, son las novelas de Alfonso Asensio. la anterior, Kakutogi Barrio, y esta segunda parte -aunque se puede leer sin problemas de forma independiente- The Cipango Punch. Insólitas primero por su ambientación, principalmente en el japón actual, pero también en otros lugares de Asia. Después, por la visión que da de estos sitios, a medio camino entre la erudición y el costumbrismo nada idealizante, y luego, por el tipo de novelas de que se trata: un noir -o como se llame en japonés- lúcido pero estilizado, protagonizado por un personaje no menos insólito que la propuesta literaria en sí: un luchador español, M., veterano de los circuitos de peleas clandestina controlados por la mafia japonesa en los distritos de diversión de Tokio. Superviviente al desmembramiento del grupo para el que trabajaba, M. se refugia en China junto con su novia, Carly. pero un par de años después, acuciado por la necesidad económica y quizás también el aburrimiento, ambos deciden seguir el rastro del dinero de una antigua cuenta del grupo, en una "búsqueda del tesoro" que se desarrolla no sólo en Japón, sino también en otros escenarios como las emergentes ciudades chinas o Bangkok (inevitable el recuerdo de una de las mejores novelas de la serie Carvalho, y de su autor, Manuel Vázquez Montalbán) y darnos a conocer ambientes tan, en principio, ajenos al lector occidental como el de la industria pornográfica japonesa o los grupos nacionalistas de ultraderecha de ese país.

Hay que decir que las cualidades como narrador que Asensio ya demostraba en Kakutogi Barrio se ven refrendadas y hasta superadas en este nuevo libro; más allá de la trama, la cuidada ambientación o la acción -que, aunque suene a tópico, por momentos resulta trepidante-, de la novela destaca la excelencia de su estilo y la clara fluidez de la narración. Es cierto que a ello contribuye, tal vez, que en esta segunda parte el relato no está entreverado con capítulos retrospectivos sobre la infancia del protagonista y las circunstancias que le llevaron hasta ser un luchador clandestino en Tokio. Pero también creo que se debe a un mayor oficio del autor (sin que eso signifique que Kakutogi... tuviese alguna carencia literaria, ni mucho menos), a una evolución suave pero evidente que esperemos continúe y le lleve a conseguir aún muchos logros en este buen camino que ha iniciado. Aconsejo que estemos atentos a ello.


Otros títulos de este autor en Un Libro Al Día: Kakutogi Barrio

domingo, 2 de noviembre de 2014

Alfonso Asensio: Kakutogi Barrio

Idioma original: español (y algo de japonés)
Año de publicación: 2014
Valoración: recomendable

Con permiso de nuestro respetable y fiel público lector, me gustaría construir esta reseña al revés de como suelo hacer; esto es, dando primero una valoración, hablando luego de su estilo, el argumento y, por último, las circunstancias de su temática y autor.

Pues bien, Kakutogi barrio resulta ser una novela notable y absolutamente recomendable, más aún teniendo en cuenta que se trata de una primera novela y se desarrolla en un escenario, tanto geográfico como ambiental, insólito dentro de la literatura española (me refiero a los entresijos mafiosos de Tokio).  Una novela, además, muy bien escrita, tanto en lo que se refiere a la estructura que articula la historia como al estilo, en el que prima la eficiencia sobre el alarde artificioso, aunque sin olvidar proporcionarnos, de vez en cuando, la recompensa de pequeños tesoros en forma de metáfora refrescante o símil acertado. Y además, una sorprendente agilidad narrativa y una dominio del ritmo que permite leer la novela sin necesidad de pausas, casi bebiendo de un trago las páginas que desfilan ante nuestros ojos. Incluso en los momentos más "explicativos" -inevitables, supongo, cuando se cuenta una historia que se desarrolla en un lugar y una cultura lejanas para nosotros-, el autor demuestra un dominio del oficio que le permite que esa gran cualidad que posee la novela, el ritmo constante, no decaiga en ningún momento.

(De hecho, casi se podría decir que la mayor pega, en lo que se refiere a su estilo, que le podemos poner a esta narración, es que está excesivamente "bien escrita"; que se me entienda bien: me refiero a que en algún momento, y dada la naturaleza y derivadas de la historia que nos cuentan, quizás hubiese sido más conveniente una mayor desgarramiento, aún a costa de forzar la ortodoxia literaria).

Por otra parte, la estructura, en parte a base de flash-backs, está perfectamente armada, especialmente si tenemos en cuenta que podríamos decir que ésta no es una sola novela, sino varias en una: ante todo tenemos una novela negra, progresivamente más violenta, sobre el mundo de las peleas ilegales controladas por las mafias -o corporaciones, más bien- japonesas y chinas (a quien haya leído, por ejemplo, Out , de Natsuo Kirino, algo le sonará la ambientación). Que deriva incluso hacia una novela de aventuras, de persecuciones a través de inhóspitos parajes de Asia. Entre medias, lo que podríamos considerar un libro de viajes, lleno de observaciones sobre la cotidianeidad de la vida en Japón y su cultura.

Además, una visión retrospectiva (no exactamente nostálgica, y mucho menos complaciente, en plan Cuéntame) de la niñez en un barrio obrero de los primeros 80 españoles: camisetas de Barón Rojo y zapatillas Paredes; droga y batallas a pedradas; crisis industrial y pelis de Kung-fu...  Una historia que nos habla de la fidelidad a los sueños infantiles y la búsqueda de la propia identidad a través de la práctica del combate (para quien esté pensando en otra versión de El club de la lucha, le diré que aquí el camino parece ser exactamente el contrario, aunque resulte de igual forma liberador...). Y es también una declaración de amor hacia una ciudad, una megalópolis que se nos presenta subyugante y voraz, pero no deja de ser el hogar de millones de personas. O al menos, es el hogar para el protagonista de la novela.

Y también para su autor. Porque Alfonso Asensio conoce perfectamente aquello de lo que escribe: ha sido practicante y campeón de artes marciales y lleva viviendo y trabajando -como ejecutivo en corporaciones japonesas y americanas- en Japón desde 1998. Y es un gran conocedor del idioma y costumbres de país, como queda patente en cada rincón de la novela. A partir de ahora, también puede decir que es un buen escritor, dotado de un pulso y un saber hacer envidiables. Esperemos nosotros que ésta no sea la última ocasión que tengamos de comprobarlo.

Otras obras de Alfonso Asensio en ULAD: The Cipango Punch