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lunes, 23 de noviembre de 2015

Alaa Al Aswany : El edificio Yacobián

Idioma original: árabe
Título original: 'Imarat Ya'qubyan
Año de publicación: 2002
Traducción: Álvaro Abella
Valoración: Muy recomendable

Antes que nada, quiero explicar que cuando sucedieron las matanzas de París del pasado día 13, me acababa de poner con esta novela. Lo comento para señalar que no hay una relación causa-efecto entre tan lamentables sucesos y mi lectura de este libro; aunque sí hay una relación indirecta: debido a las constantes noticias en los últimos años sobre los conflictos en Oriente medio y el terrorismo islamista, y, sobre todo, a la sobredosis de opiniones de todo pelaje al respecto, llevaba yo un tiempo reflexionando y admitiendo mi ignorancia sobre el mundo árabe e islámico en general (que ya sé que no es lo mismo: hasta ahí llego). Lo cierto es que nunca he sentido demasiado interés por las culturas árabe e islámica, así que mis conocimientos se limitaban a cuatro o cinco cosas sobre su Historia, dos o tres sobre la religión y apenas alguna sobre la sociedad de estos países (es decir, estaba sólo  un poco por encima del nivel del tertuliano español medio). Y de literatura, aparte del consabido Naguib Mahfuz, nada de nada. Cero patatero.

Así pues, una vez decidido a subsanar, en parte, esta carencia mía, me dispuse a leer esta novela, justo el día que sucedió los de París, con la consiguiente avalancha de información y, ya digo, opiniones para todos los gustos. ¿Era el mejor momento para abordar una novela que permite una visión más amplia sobre la sociedad árabe, la egipcia, en este caso? Visto lo visto, puede que fuera un momento tan bueno como cualquier otro. Más aún, cuando este libro resulta ser, sin necesidad de echar mano a matización o justificación alguna, una novela magnífica.

Novela coral -algo que, ciertamente, siempre da mucho juego- que nos relata las vidas de los habitantes de un suntuoso edificio, pero en decadencia, en el otrora más selecto barrio del centro de El Cairo (por cierto, me resulta curioso haber enlazado en pocos meses tres libros que tratan de los vecinos de un edificio: éste, el exquisito La vida de las paredes y el decepcionante Tommaso y el fotógrafo ciego). Son personajes que pertenecen a diversas clases sociales: miembros de la antigua élite venida a menos y nuevos millonarios chanchulleros, pero también gentes de la extracción más popular posible, pues en los trasteros de la azotea del edificio se había habilitado una suerte de bidonville. La novela nos ofrece así un amplio  panorama de la sociedad egipcia en los años noventa... sorprendentemente parecida a la española de la época franquista (y ya sé lo que pensarán los conocedores de las letras hispanas: que algo así es lo que ya hizo Cela en La colmena... y es cierto, aunque creo que Al Aswany siente más empatía por sus personajes que lo que demostraba "el único premio Nobel realmente existente", como escribió MVM). De hecho, en su momento tanto esta novela como la posterior película supusieron un revulsivo en su país, puesto que que sacaban a la palestra, de forma descarnada, temas incómodos para el régimen de Mubarak y su hipócrita clase dirigente: las coacciones sexuales, la homosexualidad, la corrupción política generalizada, las torturas policiales, el auge del islamismo yihadista... (por cierto, en la novela se narra el proceso de radicalización de un joven ,explicándolo todo con pelos y señales... Huelga decir que Al Aswany no es precisamente un simpatizante de esta doctrina político-religiosa, pero tampoco está ciego).

Por supuesto, la novela no sólo habla de corrupción y violencia, hipocresía santurrona y extremo clasismo; también nos habla de la nostalgia y la desesperanza, de la humillación y la derrota, del amor... y del desamor. De la miseria moral del ser humano, pero también de su -de nuestra- capacidad de ofrecer lo mejor que somos a los demás. Una lectura, desde luego, muy, pero que muy recomendable. Y si no la considero  tanto como"imprescindible", es sobre todo porque su extensión, de poco más de doscientas páginas, sabe a poco. La historia que se cuenta, los personajes, y aun nosotros, los lectores, merecen -mereceríamos- más.



sábado, 22 de noviembre de 2014

Fabio Morábito: El idioma materno

Idioma original: español
Año de publicación: 2014
Valoración: Muy recomendable

Si alguien mira las etiquetas de esta entrada, leerá que he incluido a Fabio Morábito como escritor italiano, mexicano y egipcio al mismo tiempo. Esto es así porque no sé cómo catalogarlo, pues, aunque a menudo se le considera autor mexicano, él nació en Alejandría, se trasladó a Milán cuando tenía tres años (su familia es italiana) y a México cuando tenía quince. Como yo no sé cómo se considera él a sí mismo (que al final es lo que importa), yo decido no pronunciarme al respecto, pero incluyo aquí este dato porque creo que tiene mucho que ver con el libro que reseño hoy, El idioma materno.

La última obra de Morábito es una colección de ochenta y cuatro minirelatos o miniensayos en la que el autor nos habla no sólo de sus orígenes como escritor o de su relación con la literatura y con los libros, sino también del lenguaje, del idioma (del materno y de los idiomas que uno aprende a lo largo de su vida) y, sobre todo, de las relaciones que uno establece con todo lo literario. Sin ser una autobiografía en el sentido estricto de la palabra (aunque sí una obra absolutamente metaliteraria), Morábito realiza un interesante, divertido y realista retrato de lo que supone vivir de y para el lenguaje, de lo que nos limita y nos engrandece hablar un idioma en concreto y de lo que la pasión lectora puede producir en todos nosotros.

Cada uno de los textos tiene una extensión menor de dos páginas y, sin embargo (o gracias a ello), produce en el lector una impresión que pocos libros consiguen en cientos de ellas. Se nota que Morábito es poeta porque utiliza el lenguaje con gran maestría, pero lo que al final logra enamorarnos de sus textos es la ironía, el humor, la fuerza expresiva y la lucidez que todos ellos desprenden. El idioma materno, por tanto, no debería faltar en ninguna biblioteca, especialmente en la de los que se consideran amantes de los libros, conozcan o no de antemano la extensa y excelente obra anterior de este autor cuyo origen soy incapaz de determinar.

También de Fabio Morábito en ULAD: También Berlín se olvida

martes, 6 de agosto de 2013

Naguib Mahfuz: Amor bajo la lluvia

Idioma original: árabe
Título original: al-Hubb tahl al-matar
Fecha de publicación: 1973
Valoración: Muy recomendable

Ha sido una agradable sorpresa este librito (por su extensión, que quede claro) de Naguib Mahfuz (El Cairo, 1912-2006), por ahora, el único escritor en lengua árabe que ha sido coronado como uno de los grandes de la literatura universal en Estocolmo.

Con un prólogo que merece la pena leer antes de la novela propiamente dicha (lo digo por esos lectores que lo hacen sólo al final por miedo a que les destripen la trama o se pierda parte del encanto del libro), Mahfuz construye en pocas páginas una lograda y ágil historia de amores, desencuentros y venganzas ambientada en su ciudad natal, en unos tiempos más bien revueltos en la tierra de los faraones.

Corren los primeros años de la década de los 70 y dos hechos han provocado que la sociedad egipcia de la época viva de forma constante en un estado marcial y que sus gentes respiren el aroma amargo de la humillación, la derrota y los deseos de venganza: la creación del Estado de Israel en 1948 y, sobre todo, la contienda de 1967, en la que Egipto perdió el Sinaí. Además, el país atraviesa una gran crisis económica y también moral, ya que en esta época comienza a hacerse más patente que nunca el choque entre un país árabe tradicional y el siempre al acecho Occidente, lleno de libertades, costumbres y escalas de valores nuevas y revolucionarias.

En este escenario, Mahfuz relata en breves capítulos, casi sin descripciones y con diálogos cortos pero contundentes, lo que les ocurre a tres muchachas egipcias atractivas y con estudios universitarios en una etapa fundamental de sus vidas: contraer matrimonio con los hombres que ellas han elegido libremente. Pero nada les saldrá como habían planeado por culpa de acontecimientos que sacarán a la luz las más bajas pasiones humanas.

Estoy segura de que Aliat, Sanía y Muna, estas tres chicas, dejarán con la boca abierta a aquellos lectores que estén convencidos de que la mujer árabe fue y es actualmente un ser sometido, debilitado y reprimido en un mundo machista y cercenador de sus libertades. Porque las mujeres de Amor bajo la lluvia, aparte de tener estudios superiores, vestimentas y formas de ocio de lo más "liberal", viven su sexualidad de forma tan abierta y despreocupada que, como enseguida descubrimos, dos de ellas llegaron a ejercer la prostitución de lujo para pertrecharse de toda clase de caprichos. Y este vergonzante secreto les acabará costando disgustos por culpa de una despechada lesbiana obsesionada con Aliat. Nada podrá hacer para impedirlo su amigo y proxeneta Higasi, que trabaja como director de fotografía en el cine, mundillo que ocupa un lugar muy especial en esta novela y en cuyas garras perversas y viciosas caerán otros personajes de la historia, trastocando sus vidas tanto como la guerra o los secretos revelados.

En fin, una novela que impresiona por la carga de amoralidad, egoísmo, falta de escrúpulos y libertinaje que arrastran casi todos sus personajes, algo que cuando se trata de seres literarios ubicados en contextos occidentales y más recientes, no llama tanto la atención. Muy recomendable. Yo, por mi parte, espero hacerme dentro de poco con El callejón de los milagros, también de Mahfuz, y cuya adaptación al cine me dejó con una amargura similar a la que me ha dejado este libro.

También de Naguib Mahfuz en ULADEl callejón de los milagros

domingo, 10 de marzo de 2013

Khaled Al Khamissi: Taxi

Título original: تاكسي
Idioma original: árabe
Fecha de publicación: 2007
Valoración: Recomendable

Descubrí este libro gracias a una compañera de mis clases de árabe que me habló con entusiasmo de él y que me lo prestó adelantándome que era breve, muy fácil de leer, y que ofrecía una visión realista del Egipto actual, país que he visitado en dos ocasiones y cuya situación se puede comparar, en muchos aspectos, a otros países árabes, musulmanes o en vías de desarrollo.

Obra del periodista y cineasta egipcio Khaled Al Khamissi, en su portada, una frase nos avisa de que Taxi ha sido un libro muy bien recibido: "El mayor éxito de la reciente narrativa árabe". Y la contraportada explica qué clase de historia vamos a leer, o más bien un conjunto de historias, porque son 58 las que componen Taxi y en las que los personajes principales son los mismos: el propio Al Khamissi, el cliente, y el taxista de turno, siempre dispuesto a narrarle al escritor alguna vivencia o reflexión.

El libro es ameno, entretenido, y deja claro que la sociedad egipcia puede entenderse a través de estas conversaciones entre Al Khamissi y sus taxistas mientras éstos le llevan a diversos lugares de El Cairo. Porque hablamos de una capital con más de 11 millones de habitantes y más de 8.000 taxis legales con conductores de todo tipo, unos más conservadores, otros están más al tanto de la situación que su país ocupa en el mundo, y todos ellos se encuentran condicionados por sus esperanzas, sueños, frustraciones y obsesiones, y tienen muchas ganas de comunicarse.

En el prólogo, el autor explica qué tipo de hombre es el taxista típico de El Cairo, un individuo de clase social baja, condenado a un trabajo ingrato y estresante, y entregado sin remedio al tradicional regateo y a la tensión de las atroces carreteras de la urbe norteafricana.

Taxi se leer en un par de tardes, y junto al escritor/narrador/cliente escucharemos historias de todo tipo, desde taxistas enamorados de prostitutas de lujo pasando por padres de familia desesperados, hasta llegar a auténticos retrógrados (impactante la historia de la hija adolescente del propio Al Khamissi cuando toma su primer taxi ella sola).

En fin, una lectura agradable y franca y con sensatos pies de página en los que el autor explica que el revelar ciertos datos podría haberle buscado graves problemas y acusaciones.

miércoles, 9 de junio de 2010

Naguib Mahfuz: El callejón de los milagros

Título original: زقاق المدقIdioma original: árabeFecha de publicación: 1947Valoración: está bien
No sé si debo comenzar la reseña escribiendo que la lectura de este libro se funde en mi memoria con El dios de las pequeñas cosas, pues son distintos, pero tienen los suficientes elementos en común como para terminar formando una amalgama en mi recuerdo de ellos. Supongo que les une la temática realista que nos muestra a una burguesía en decadencia, con personajes femeninos jóvenes importantes dentro de la trama y la sensación de que la crueldad, la sordidez y el engaño están presentes en cada línea.

Esta novela forma parte de la pentalogía realista del autor, que quiso mostrar la vida de su ciudad natal, El Cairo. De hecho, la acción se centra casi exclusivamente en alguno de los habitantes de un callejón cairota, el callejón de Midaq. Novela coral, centrándose en uno de los diferentes personajes en cada capítulo, para después entremezclarse y conocer las relaciones que unen sus vidas y sus desgracias.

Uhm...no sé que más decir, pues con este autor tengo una relación extraña: es un premio Nobel, egipcio, y ha escrito novelas históricas sobre la cultura que me apasiona y sobre algún período fascinante de la misma, como la dominación hicsa y la reconquista egipcia, que rezuma nacionalismo por todas sus palabras, pero ninguno termina de convencerme. De hecho, los de novela histórica los que menos. Sí, Nobel; sí, egipcio; pero no para mí. Y mira que lo he intentando leyendo cuatro o cinco de sus novelas. Pero nada.

En fin, es una novela sin pretensiones, que nos acerca a la vida común y corriente de una calle del Cairo.

También de Naguib Mahfuz en ULADAmor bajo la lluvia