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sábado, 4 de abril de 2026

Posy Simmonds: Cassandra Darke

Idioma original: inglés

Título original: Cassandra Darke

Año de publicación: 2018

Traducción: Regina López Muñoz

Valoración: entre recomendable y está bien

Si hay una heroína a priori improbable en cualquier tipo de narración, en este caso una novela gráfica (aunque dada la frecuente utilización por su autora, Posy Simmonds, de cajas de texto en crudo, bien podríamos hablar, en algún momento de una "novela ilustrada"), esa es , sin duda, la protagonista de esta historia, que lleva su nombre; Cassandra Darke -el apellido no me parece casual- es una septuagenaria antipática, obesa y que viste, ya que la acción se sitúa entre dos periodos navideños, un poco favorecedor atuendo invernal (*). Además de eso, reside en el muy exclusivo barrio londinense de Chelsea,  y dirigiría la galería de arte de su ex-marido sino hubiera sido clausurada, a causa de un fraude con ciertas esculturas llevado a cabo por Cassandra, lo que la ha convertido, además de una convicta, en una paria social. 

Tampoco es que todo esto parezca importarle demasiado a la buena (es un decir) de Cassandra, que a su egoísmo e incluso mezquindad une un agudo sentido de la autoprotección; de ahí que, cuando descubre cierto perturbador objeto escondido en su domicilio, que ella sospecha ha sido introducido por su sobrinastra, la un tanto dispersa Nicki -por no decir más tonta que una mata de habas-, se le disparan las alarmas aunque no entra en pánico (no del todo, al menos). A partir de ahí, las dos, Cassandra y Nicki se ven metidas en una trama criminal, con homicidio incluido, por culpa de Billy, el novio -sería más propio hablar de "rollete"- de la joven y de sus malas compañías. La veterana Cassandra se ve ejerciendo entonces de improvisada detective y no lo hace mal del todo, aunque... bueno, no voy a espoilear como acaba la historia, ya lo veréis quienes os decidáis a leerla. En cualquier caso, el personaje es de lo más interesante, tanto por sus características personales, bien distintas de las  protagonistas de las otras dos novelas gráficas con nombre de mujer realizadas por esta autora, Gemma Bovery y Tamara Drewe (de hecho, interpretadas ambas en el cine por la bella y rozagante Gemma Arterton), como por la ambigüedad moral que muestra, aunque también hay que decir que sufre cierta evolución a lo largo de la historia. Por otro lado y tampoco creo que sea algo casual, el personaje tiene la misma edad o casi, que la autora cuando publicó este libro, a los 73 años. No es difícil colegir que más de una reflexión, aprensión y actitud en general de Cassandra se corresponde con las de la propia Posy Simmonds.


Una autora que, por lo demás, despliega aquí toda su destreza narrativa -un poco embarullada a veces por los frecuentes flashbacks, aunque tampoco se llega a perder el hilo- y, sobre todo,  gráfica, que es mucha, tanto en lo que se refiere a la composición de las páginas -sin descartar insertos de conversaciones de WhatsApp o Telegram- como en el primor habitual que muestran sus dibujos, así como la cuidada ambientación, en este caso y sobre todo, de Londres, tanto de sus barrios más pijos como de otros más populares (por no decir degradados). Por no hablar del paisanaje, claro: en este libro, como de costumbre, Simmonds se muestra como una fina observadora del prójimo que le rodea, de su variedad y costumbre, casi una ornitóloga, más que entomóloga; no pretende atravesar a sus criaturas con un alfiler, sino observar con curiosidad y comprensión  como se comportan en libertad ("libertad" entre comillas, claro, pues no deja de ser su creadora y han de avanzar por donde ella quiera). No es, en todo caso una novela ésta que permita una conclusión clara, una moraleja aleccionadora, pues si bien es cierto que la protagonista una evolución a mejor persona a lo largo de sus páginas, también hay que admitir que le iba mejor cuando era un poco cabrona más egoísta. O no, todo depende de cómo se vea. En todo caso, lo que la autora nos propone es que, antes o después (o tal vez todos lo días, en pequeñas cosas) hay que elegir: o miramos sólo por nuestro interés o también por el de los demás. Cassandra Darke lo hace y no podemos decir que escoja mal...


(*) Antes de que me llaméis edadista, capacitista, gordofóbico y otras lindezas por el estilo... ¿Cuántas ficciones conocéis, incluso creadas de personas con la más acedrada sensibilidad social, protagonizadas por personajes de estas características? Pues eso, que es bastante inusual...


También de esta autora y reseñados en Un Libro al Día:  El mundillo literario, Tamara Drewe



 





lunes, 20 de enero de 2025

Neil Gaiman & Shane Oakley: Esposas prohibidas de siervos sin rostro en la mansión secreta de la noche del aciago deseo

Idioma original: inglés

Título original: Neil Gaiman's Forbidden Brides of the Faceless Slaves in the Secret House of the Night of Dread Desire

Año de publicación: 2017

Traducción: José Torralba

Valoración: no podemos recomendar este libro, aunque, en otras circunstancias, lo merecería...

- ¿Neil Gaiman? ¿NEIL GAIMAN? -me espetaron en el Consejo Supervisor de Reseñas de Un Libro Al Día cuando fui a solicitar el permiso para ésta-. ¿Tú estás loco? No podemos reseñar a Neil Gaiman.

- ¿Cómo? ¿Por qué no?

- ¿No te has enterado? Está canceladísimo...

- ¿Y eso? -pregunté, del todo estupefacto.

- Por lo visto, le acusan de hacerle guarrerías muy feas a varias chicas. Hasta J. K. Rowling le ha puesto a caldo... y, como comprenderás, no vamos nosotros quedar peor que J. K. Rowling...

- Pues vaya con Neil; si parecía más majo que las pesetas...

- Ya ves... Esos son los peores.

Reflexioné un instante. Yo había publicado varias reseñas de libros de Neil Gaiman y bastante elogiosas, además. No podía arriesgarme a que alguien pudiera relacionarme de alguna manera con un cancelado... Pero, por otro lado, caramba, la reseña ya la tenía escrita y no me apetecía tirarla a la papelera...

- Bueno, en realidad tampoco es que sea exactamente un libro de Neil Gaiman. Se trata de un cómic dibujado por Shane Oakley basado en un relato de Gaiman.

- ¿Sale su nombre en la cubierta o no?

- Sí, pero...

- Pues no hay más que hablar. Reseña no autorizada. No nos vamos a meter en líos por un simple tebeo.

- ¡Pero es que no es un simple tebeo! -vislumbré una rendija en la que podía meter las uñas y agrandarla-. Se trata de una historia de carácter irónicamente metaliterario sobre un escritor de novelas góticas que incluyen todos los tópicos del género. Para empezar, hay una bella y turgente joven en apuros...

- Uy, turgente... eso no lo puedes poner, si es de Neil Gaiman.

- Vale, dejémoslo... Se trata de un chica en verdad muy formal, una huérfana que va a trabajar como institutriz y en una noche de tormenta debe refugiarse en una siniestra mansión...

-Ya vemos eso de los tópicos del género.

- El caso es que Gaim... quiero decir Oakley se sirve de esta historia para, con gran sentido del humor, reflexionar sobre la creación literaria, los géneros la representación de la realidad en la ficción... Con la ayuda, además, de unas magníficas y expresivas ilustraciones, llenas de dramatismo gracias a unos encuadres originales, un teatral uso del claroscuro...

- Como si son obra del mismísimo Caravaggio. Lo sentimos, pero no choice... Gaiman está vetado en este blog.

Guardé silencio, mirando fijamente al comité. Me quedaba una última bala en la recámara y decidí usarla. Me acerqué a ellos y, bajando la voz, como si contara un secreto, les razoné:

- Pensad en la cantidad de visitas que atraerá el nombre de Gaiman, aunque sólo sea por morbo. Y más visitas al blog representan más ingresos para nosotros... que, al fin y al cabo, es lo que importa, ¿no?

-De acuerdo -la respuesta no tardó ni dos segundos en llegar, junto con la autorización debidamente cumplimentada y sellada-. Y publícala cuanto antes; tenemos que aprovechar el momento...


Más reseñas de libros de Neil Gaiman que serán eliminadas del blog en cuanto el Comité Supervisor lo decida: aquí

viernes, 5 de enero de 2024

Alan Moore & Eddie Campbell: From Hell

Idioma original: inglés

Título original: From Hell 

Publicación:  a partir de 1991, por capítulos; 1999, como obra completa

Traducción: Jaime Rodríguez, asistido por Beatriz Barba

Valoración: imprescindible

En el muy improble caso (aunque a saber, que estos suecos, cuando se ponen, están muy locos)de que se concediera el premio Nobel de literatura a un creador del mundo del cómic, me parece que hay pocas dudas de que uno los principales candidatos, si no el primero, sería el guionista Alan Moore, por muchas razones, entre las que se cuentan los guiones de novelas gráficas tan destacadas como Watchmen, V de Vendetta o la que ocupa la reseña de hoy, otra obra magna de este arte (ya no recuerdo si era el octavo o noveno.): From Hell, una recreación/elucubración de la figura y los asesinatos del célebre Jack el Destripador. Como véis, amigues, el espíritu navideño aún no ha abandonado ULAD...

No me andaré con rodeos por miedo a destri... perdón estropearle la lectura a alguien, puesto que en el libro a la autoría de los  crímenes se desvela o atribuye casi desde el comienzo y, de hecho, buena parte de la novela consiste en acompañar al asesino mientras los comete. Siguiendo la hipótesis del autor Stephen Knight, que en 1976 publicó Jack the Ripper: The Final Solution, el Destripador habría sido Sir William Gull, primer médico real y destacado masón, que habría matado a sus víctimas para tapar el escándalo de cierto desliz cometido por un joven y alocado miembro de la casa real. Por ellos, en el complot estarían desde la mismísima reina Victoria hasta miembros prominentes de Scotland Yard, así como simples agentes, etc. Aunque en su momento tuvieron bastante éxito -incluso se realizó una película basada en el libro, con Sherlock Holmes persiguiendo al famoso serial killer-, parece que las tesis de Knight han sido refutadas desde entonces y no gozan, hoy día, de demasiado crédito.


Pero eso poco importa. En primer lugar, porque también Moore, aunque siga estas ideas durante todo el desarrollo de la novela, las pone en cuestión, así como al resto de teorías que han ido surgiendo sobre la identidad del destripador, en uno de los dos apéndices, titulado, significativamente Dance of the gull catchers (es decir, la danza de atrapagaviotas, pero también de los farsantes). Y, por otra parte, porque lo interesante de su narración no es tanto si la autoría hay que atribuírsela a éste o aquel personaje, sino el retrato descarnado que hace de un alma humana desquiciada, ambiciosa y megalómana... y de una sociedad, la del Imperio Británico de la era victoriana, que se correspondía punto por punto con ese retrato individual. Porque si algo se hace evidente en esta novela gráfica es que, crímenes aparte, el mayor horror del Londres en el que se desarrolla es la tremenda diferencia económica entre unos y otros, la miseria en la que viven los habitantes de Whitechapel, donde suceden los asesinatos, en contraste con la opulencia de la buena sociedad del West End, la autocomplacencia de los francmasones, la hipocresía de la realeza... Un mundo de desigualdades donde las más perjudicadas son las mujeres y, sobre todo, aquellas que se ven obligadas a "hacer la calle" para sobrevivir, como las víctimas del asesino; es más, en el libro el propio Gull ve sus actos como parte de una guerra de los hombres contra las mujeres, en la que aquellos han conseguido revertir la  situación, tras muchos milenios de dominio de éstas... Los crímenes del Destripador no serían para él sino unos sacrificios rituales para asentar el poder del heteropatriarcado, en la eterna lucha de lo femenino y lo masculina, de la diosa Luna contra el dios Sol... (no está mal para unos señoros de hace 30 años, ¿eh, amigues?). También hay que decir que a Gull -o al Gull que nos presenta Alan Moore- se le iba un poco bastante la pinza con los rollos esotérico-metafísicos y, de hecho, uno de los capítulos más memorables del libro no es para nada truculento, sino un recorrido "psicogeográfico" que hace por Londres, siguiendo la pista de las iglesias de su admirado Hawksmoor y otros monumentos, que resulta fascinante y también bastante perturbador. 


Enfrente, el asesino tiene al inspector Abberline, representación no ya del policía honesto pero poco imaginativo, sino del hombre común que se ha de enfrentar, con evidente impotencia, al monstruo, pero no sólo al que representa el asesino, sino también al de la degradación humana y social que ve a su alrededor, en esas calles de las que trata de huir sin conseguirlo. Ambos, Jack/Gull y Abberline son los dos protagonistas, sin lugar a dudas, de la narración, aunque sin olvidar a las prostitutas víctimas del Destripador, a las que los autores tratan con especial deferencia y compasión, deteniéndose lo suficiente en la vida de cada una de ellas, para que no convertirlas en simple atrezzo de vísceras y sangre, como ocurre en tantas novelas o películas policiacas, incluso en aquellas también basadas en casos reales. A su lado aún hay sitio -son casi 600 páginas- para encontrar a personajes destacados que pululaban por el Londres de la época: desde miembros de la familia real, como ya he dicho, al célebre "hombre elefante", John Merrick, Oscar Wilde, William Morris, los pintores Whistler y Sickert -éste, metido de hoz y coz en el asunto, de hecho-, etc. Todos se mueven por una ciudad recreada con todo detalle y conocimiento, en contraste buscado, en más de una viñeta, con el abocetamiento de las figuras humanas. Londres, sin duda, es en esta obra no ya el escenario, sino uno más de los personajes y no el menos importante...

He hablado durante toda la reseña de Moore porque es el autor de un guión de una complejidad y profundidad que rara vez se suele encontrar en las novelas gráficas, pero no quiero olvidar la magnífica labor gráfica del escocés Eddie Campbell, que en un estilo aparentemente sobrio -a esa impresión contribuye no sólo el imprescindible blanco y negro (aunque, por lo visto, existe también una edición posterior coloreada que no tengo la menor intención de ver jamás, ni por curiosidad...), sino la estricta y casi invariable distribución de las viñetas en la página- consigue no obstante transmitir todo el horror y la agitación inherentes a una historia tan tremenda, con un estilo que podríamos llamar "expresionista contenido". Las escenas de los crímenes en sí, basadas en el mejor montaje cinematográfico son, sencillamente, aterradoras. Sólo por el aspecto gráfico de este cómic (aunque el término aquí, más que en ninguna otra obra, se queda muy corto) ya merecería la pena el libro, pero si le sumamos el guión de Moore, no cabe duda de que nos encontramos ante una gran novela tanto policíaca como de terror, más un estudio psicológico y sociológico de primer orden y una narración absorbente que convierten a esta obra, definitivamente, en imprescindible.



También del maestro Moore y reseñados en Un Libro Al Día: V de Vendetta, Watchmen y La broma asesina



miércoles, 9 de agosto de 2023

Posy Simmonds: Tamara Drewe

Idioma original: inglés

Título original: Tamara Drewe

Año de publicación: 2007

Traducción: Lorenzo F. Díaz

Valoración: entre recomendable y está bien

Se me ha ocurrido que, como esta novela gráfica se desarrolla en el siempre pintoresco ambiente de la campiña inglesa, sería buena idea comenzar esta reseña con una lista de dramatismo personae, a la manera de los libros de Agatha Christie (aunque ésta no sea una novela policíaca... o quizá sí). Así pues...

DRAMATIS PERSONAE

(Por orden alfabético)

  • Casey: adolescente, amiga de Jody, que se aburre como una ostra en el pueblo de Ewedown.
  • Cobb, Andy: joven jardinero de la granja Stonefield, en Ewedown.
  • Drewe, Tamara: seductora y rinoplastizada joven, que escribe una columna semanal sobre su propia vida y hereda la granja Winnards, vecina de Stonfield, adonde se muda.
  • Hardiman, Beth: dueña de la granja Stonefield, en donde regenta el refugio para escritores que hay en la misma.
  • Hardiman, Nicholas: maduro y exitoso escritor, bastante picaflor. Esposo de Beth.
  • Jody: adolescente de Ewerdown que se aburre como una ostra. Obsesionada con Ben Sergeant. Amiga de Casey.
  • Larson, Glen: orondo escritor norteamericano que, en el retiro de la granja Stonefield, escribe una novela sobre Verlaine.
  • Sergeant, Ben: ex-batería del grupo Stowe. Novio de Tamara Drewe.
Resumen resumido: en la granja Stonefield  el matrimonio Hardiman regenta un retiro literario donde otros escritores o aspirantes a serlo acuden en busca de pazy tranquilidad.  Todo transcurre en apacible (y aparente) armonía hasta que se muda a la granja vecina su heredera, la bella y seductora Tamara Drewe, que lo pone todo un poco patas arriba, más aún cuando comienza una relación con Ben Sergeant, famoso ex-batería de una banda de rock. Tanto ajetreo no puede sino resultar fascinante para dos chicas del pueblo, Jody y Casey, que no tienen nada mejor que hacer en todo el día que vigilar a toda esa gente famosa... y liarlo todo aún más.


Con estos materiales -y algún otro más sabroso, como adulterio y muerte- Posy Simmonds construye una narración bastante entretenida pero que no deja de ser, pese a lo que se dice, de forma un tanto campanuda, la contratapa del libro y repiten algunas críticas que he leído -"un retrato satírico de la Inglaterra de hoy en día, deliciosamente satírico y cruel"-, una tragicomedia con líos de cama, malentendidos y cotilleos varios. Cierto es que se mencionan las diferencias de clase existentes en la campiña inglesa -los lugareños por un lado y los burgueses de ciudad que residen en el campo los fines de semana, por otro- y que doña Posy echa mano de los recursos aprendidos en las viñetas que publicó en The Guardian -y luego en El mundillo literario- para soltar más de una pullita y de dos a sus queridos escritores/as... pero de una forma bastante suave (o sutil, si se prefiere9; en este cómic o novela gráfica predomina, en todo caso, el salseo sobre la sátira, algo que, según tengo entendido, también ocurre en su versión cinematográfica de 2010 (dirigida, nada menos, que por Stephen Frears).

No obstante, algo que, sin duda, no recogerá la película es la excelencia y agilidad de trazo de las ilustraciones de Posy Simmonds, así como la cuidada composición de muchas de sus páginas, con la que resuelve con habilidad -también utilizando una gama cromática distinta- la plasmación de numerosos flashbacks o los pensamientos de los personajes. Ya sólo por esta vertiente gráfica merece la pena echarle un ojo ,al menos, a este libro.

También de Posy Simmonds y reseñado en Un Libro AL Día: El mundillo literario

sábado, 24 de junio de 2023

Bryan Talbot: Bilogía(*) de Luther Arkwright

(*) Nota previa: No me gusta nada lo de "bilogía" o "dilogía", pero, al parecer, según la RAE (echad la culpa a quien ya sabéis), son los términos adecuados para referirse a una obra literaria compuesta por dos volúmenes.

Dentro de la hornada de historietistas británicos, tanto dibujantes como guionistas, que despuntaron en los años 70 y 80, y que han destacado sobremanera desde entonces, lo mismo en el cómic mainstream de superhéroes, etc. como en propuestas más personales y arriesgada emparentadas con la narrativa fantástica y la New Wave de la Ciencia-Ficción, (Alan Moore, Neil Gaiman, Michael Moorcock) encontramos, en un lugar prominente -y ducho, además en ambas facetas, guión y dibujo- a Bryan Talbot y, en particular, aunque no sólo, estas dos obras suyas protagonizadas por su emblemático personaje Luther Arkwright. El primero de estos cómics, publicados por episodios en distintas revistas entre 1978 y 1989 fue el más importante cómic británico del último tercio del siglo XX y tuvo además gran influencia en el devenir posterior de la historieta  no ya británica, sino, debido a la importancia creciente de los creadores de esa procedencia, también en la norteamericana y por ende , mundial.  Ojo cuidao, que esto no lo digo yo, sino personas más autorizadas, creo, como el guionista Warren Ellis o el mismísimo Alan Moore.

Pese a contar con algunos personajes comunes, empezando, claro está por el propio Arkwright u estar ambientados ambos, en su mayor parte, en una Gran Bretaña distópica, que mezcla elementos contemporáneos y aun futuristas con otros victorianos e isabelinos, los libros difieren en varios aspectos, pero, sobre todo, en el técnico: el primero, en blanco y negro -evidentemente, por economía presupuestaria, pero que también corresponde al desarrollo del argumento- denota un estilo menos naturalista y una técnica que imita los grabados victorianos  -lo que dificulta un tanto su visualización, aunque le dota de "autenticidad"-; en la segunda parte el dibujo está mejor conseguido y las viñetas muestran una explosión de color. La planificación de la página y el desarrollo narrativo, no obstante, son igual de ambiciosos en ambos casos , aunque en El corazón del Imperio Talbot mejoró en lo que respecta a claridad expositiva... Pero , en fin, veamos con más detalle cada uno de los libros:


Idioma original: inglés

Título original: The Adventures of Luther Arkwright

Año de publicación: 1978-1989

Traducción: Carlos Díaz Maroto (edición de 2003; Oscar Palmer y Luis Alboreca (edic. de 2016)

Valoración: recomendable 

Veamos si soy capaz de resumir el locurón narrativo que supone este cómic: Luther Arkwright es una especie de agente 007 con poderes psiónicos que se mueve de un paralelo a otro del multiverso (sí amigos y puede que alguna que otra amiga: éste no es un concepto que haya inventado la editorial y productora MARVEl... registrado, tal vez), tratando de neutralizar la acción de los elementos disruptores que llevan la entropía y el caos a los diferentes "continuums", a causa, sobre todo, del influjo de un misterioso artefacto, el Ópalo de Hielo Ardiente (bueno, ¿qué tal va? ¿Sencillito, no?). Arkwright actúa bajo las directrices del programa Ragnarok, creado por la Inteligencia Artificial W.O.T.A.N., situada en Valhalla Nova, en el paralelo 00.00.00, el más estable de todos. 

Aunque no todo es deber y trabajo, claro... a Luther no le faltan oportunidades para el esparcimiento erótico, tanto con su compañera, la agente Rose Wylde, como con la guerrera rusa Octobriana -este personaje, al parecer, procede de una "leyenda comiquera" de la época soviética-, así como con la princesa Anne, a la que Luther deja un par de bollos en el h... quiero decir que está encinta de gemelos. Precisamente en el paralelo 00.72.87, que es en el que vive esta princesa, se desarrolla la mayor parte de la acción. Allí Inglaterra vive bajo el régimen de una estricta República Puritana, desde los tiempos de Oliver Cromwell, ocupando siempre sus descendientes el papel de Lord Protector. Los disidentes y revolucionarios, en cambio, se agrupan bajo la bandera monárquica para combatir a los puritanos con la ayuda, en teoría, del zar de Rusia y el Kaiser prusiano -que, en realidad, pretenden hacerse con Inglaterra-; todo este batiburrillo histórico se desarrolla, como no podía ser menos, en medio de una ambientación que mezcla elementos retrofuturistas, armas de la I Guerra Mundial, la época de la Guerra Civil inglesa y la Restauración, la Victoriana y aún de los sixties del siglo XX.


No voy a seguir porque yo mismo me hago la p... ficha un lío (quiero decir que ni entiendo todo lo que tenía apuntado); Sin embargo, quien se proponga la lectura de este cómic, que no se asuste, pues todo resulta más fácil según van pasando las viñetas. En cuanto al estilo gráfico, además del remedo de los grabados que he mencionado antes, hay que admitir que las figuras resultan al principio un tanto envaradas y de trazo inexperto -recordemos que la historia se fue publicando por entregas a lo largo de más de diez años-, algo "fanzinero", por decirlo así, amén de que el acentuado contraste de los claroscuros, sin grises y con pocas tramas de transición, dificulta a veces su escrutinio. No obstante, se aprecia una importante evolución (a mejor, se entiende) hasta las últimas páginas del cómic.



Idioma original: inglés 

Título original: Heart of Empire. The Legacy of Luther Arkwright

Año de publicación: 1999

Traducción: Raúl Sastre

Valoración: más que recomendable

Diez años más tarde se publicó una segunda parte de Las aventuras... titulada El corazón del Imperio (con el explícito subtítulo en inglés El legado de Luther Arkwright). La acción se desarrolla nuevamente en el paralelo 00.72.87, veintitrés años después de la Gloriosa Revolución y la Pax Britannica subsiguiente. En el Imperio gobierna desde entonces, de forma despótica, la reina ana, convertida en una terrible vampiresa, con un aire entre Isabel I y  Lady Dimitrescu (bueno, en este caso sería al revés), mientras que en el país pululan tanto místicos y visionarios, como opositores demócratas, conspiradores neopuritanos y agentes extranjeros, como el cardenal Barberini, asesino a las órdenes del Vaticano. La princesa Victoria, la hija superviviente de los gemelos que Ana tuvo con Luther Arkwright se siente cada vez más inquieta tanto por la situación del país como porque siente que una amenaza indeterminada pone en peligro a todos. Su padre, el héroe de la nación, desapareció hace mucho tiempo...

Esta Gran Bretaña distópica sigue siendo un maremágnum de elementos steampunk, isabelinos, victorianos, etc., pero ahora aderezados con una sobredosis -se entiende que con ánimo satírico- de símbología nacional-imperialista, con la estética resultante que cabe suponer: hay Union Jacks por todas partes, barroquismo, oropel a manta y exaltación monárquica (que no dejen de leerlo todo el que tenga mono del British Style tras los fastos funerarios y coronarios de los últimos tiempos). Ayuda a este despliegue, claro está, que este volumen sea a todo color, lejos del tenebrismo del primer libro de la bilo... dilo... lo siento, no puedo: del primero libro de los dos. Por lo demás y aunque también aparece el dichoso multiverso, además de que encontramos también viejos personajes secundarios, como Fairfax o el periodista americano Hyram Kowalsky, la historia es aquí más fácil de seguir, más "disfrutona", si se me permite el vocablo. Igual que en la primera parte o incluso de forma más explícita, las escenas de sexo tienen su presencia e importancia en la trama... Quizás esto se deba a que , en lo que se refiere al dibujo, la pericia de Talbot mejoró considerablemente entre el primer volumen de Luther Arkwright y éste. Así, entre el uso del color y el magnífico dominio del trazo, este segundo es una delicia para la vista.

En fin, para terminar, señalar que no es necesario leer la primea parte para entender esta segunda y viceversa, pero sí conviene hacerlo con las dos, porque, pese a su disparidad de estilo y la dificultad, en algún momento de seguir lña trama, ambas se enriquecen con la lectura de la otra y es la mejor forma de aumentar el disfrute lector. Que es de lo que se trata.




Otros cómics de Bryan Talbor reseñados en Un Libro Al Día: Sally Heathcote, sufragistaLa virgen roja

domingo, 8 de mayo de 2022

Posy Simmonds: El mundillo literario

 Idioma original: inglés

Título original: Literary Life

Año de publicación: 2003

Traducción: Regina López Muñoz

Valoración: Sin duda, recomendable (incluso imprescindible para los colectivos que se detallan en el primer párrafo de la reseña)

Escritores en ciernes, escritores consagrados, alumnos de escuelas de escritura, profesores de ídem, editores, agentes literarios, libreros, publicistas, impresores, hasta LECTORES (por supuesto, y, en general, sobre todo,  todos estas personas en género femenino); en fin, todos aquéllos y aquéllas que devoráis a diario Un Libro Al Dia buscando desentrañar los secretos de la cosa ésta literaria, no hace falta que sigáis haciéndolo ( o mejor, sí... por lo menos mis reseñas, ejem...), porque, por fin, ÉSTE ES VUESTRO LIBRO. Aquí descubriréis cómo es el interín de este negocio... ¿qué digo?, de esta SAGRADA VOCACIÓN, los intrígulis para hacer este regalo a la sociedad que es el libro y los desvelos para hacerlo de sus devotos servidores: los escritores en ciernes, los consagrados, etc. (incluso, por qué no decirlo, de los reseñistas pedantuelos que sólo leemos libros de autores balcánicos a los que no conocen ni en su casa a la hora de comer).

La veterana ilustradora británica Posy Simmonds no sólo conoce al dedillo estos secretos, sino que los plasmó es una serie de viñetas aparecidas en el diario The Guardian entre 2003 y 2005, y que, por lo que sea, no han sido publicadas en español hasta ahora. Una lástima, porque lo que nos podíamos haber reído hasta ahora y sin necesidad de refocilarnos con los otrora populares Lector mal-herido, La patrulla de salvación o el ínclito y aún en ejercicio Tongoy... Ahora bien, tampoco es que la señora Simmonds se dedique al cotilleo sobre tal o cual figura literaria, no, ella tiene demasiada clase para ello... cuando se habla de alguna celebridad real, es poruqe lleva años y hasta siglos criando malvas: es el caso de una historieta en la que jane Austen se plantea si regresar al mundo de los vivos, por ejemplo. En general, de quienes trata este libro es de arquetipos -aunque quizá no sea difícil ponerle otro nombre a algunos personajes-: el escritor "intensito" pero de escaso éxito, el autor de best-sellers, la escritora de novelas eróticas, las de literatura infantil, los libreros que resisten ahora y siempre al invasor, los lectores que acuden a las ferias o a las presentaciones, el poeta de provincias... en fin, todo un mUndo que se mueve alrededor de ese objeto venerado, (a veces incluso con alguna razón) que es el libro.


Pero en sus viñetas, Simmonds no recurre sólo a los escritores en ciernes, escritores consagrados, etc. para ejemplificar los aspectos más o menos ocultos del mundo del libro: también encontramos una serie de personajes fijos, que aparecen con regularidad -recordemos que estamos hablando de historietas publicadas primero en un periódico-: las libreras de la librería Wintergreene's, siempre acorralada por las grandes superficies; el agente especial Rick Raker, que resuelve los apuros literarios de sus clientes al más puro estilo hardboiled o el doctor Derek Trouley, quien, con la inestimable ayuda de la enfermera Tozer, se ocupa de curar las enfermedades profesionales -por decirlo así- que aquejan los y las autoras...

Las historias de esta última pareja resultan especialmente jocosas, puesto que en ellas Posy Simmonds utiliza el pulcro estilo de las Love Stories, tan populares en los años 70 del siglo pasado, y que, al parecer, ya había satirizado en algún trabajo anterior. Por lo demás, su estilo de dibujo es caricaturesco, pero amable y, sobre todo, flexible y dinámico (recuerda un poco, aunque mejor acabado, al de Sempé en El pequeño Nicolás). Lo mismo ocurre con su humor: es mordaz, pero aparentemente blanco... Aunque cuidado: se trata tan sólo de una apariencia... Y no olvidemos que buena parte de sus dardos van dirigidos, justamente a nosotros, los lectores. ¿O es que os pensábais que nos íbamos a ir de rositas?


También de Posy Simmonds y reseñado en Un Libro AL Día: Tamara Drewe