Año de publicación: 2026
Valoración: Entretenido
Soc un gat es la historia de un gato que trata de salvar a un amigo recién conocido. En su periplo, recorrerá paisajes fantásticos y se le unirán extraños compañeros de viaje.
El primer cómic en solitario de Oriol Vlak es una ida de olla. Y es que, pese a la simpleza de su premisa y argumento, lo salpican un tono delirante, lógica absurda, ideas surrealistas, referencias artísticas, humor bonachón, personajes extravagantes y escenas de acción deudoras del manga, que confieren al conjunto de un acabado de lo más alocado y gamberro.
Ya digo que el argumento de Soc un gat es bastante simple. Sin embargo, la gracia de éste se halla en el ángulo excéntrico desde el que se abordan los archiconocidos ingredientes que lo componen. Asimismo, ninguno de los personajes de este cómic destaca por tener una caracterización compleja. No obstante, Vlak logra que el lector se encariñe con ellos.
Por otra parte, el apartado artístico de Soc un gat es una auténtica gozada. Aunque realizado con medios digitales e incluso superpone fotografías reales a las ilustraciones para algunos escenarios, logra unas texturas y un uso del color reminiscentes a los conseguidos con la pintura analógica.
Llegados a este punto, debo admitir que, en algunos apartados, Soc un gat hubiera podido pulirse. Por ejemplo, creo que su ritmo, aunque satisfactoriamente ágil, es a veces demasiado acelerado, cosa que impide que el argumento respire, los personajes se desarrollen y las situaciones calen. Además, si bien la mayoría de referencias artísticas que aparecen en el cómic funcionan a modo de mero guiño visual (la Cabeza de esqueleto con cigarro de Van Gogh, La gran ola de Kanagawa de Hokusai, el Castell Cartoixa de Vallparadís o el Museu Nacional de la Ciència i la Tècnica de Catalunya), las que citan a La naranja mecánica de Kubrick son a mi juicio algo intrusivas.
En conclusión: disfrutad de Soc un gat. No os dejéis amedrentar por el hecho de que lo que cuenta ya se ha visto con anterioridad, por su ritmo, ágil aunque quizás algo acelerado, por su final, bastante anticlimático, por alguna de sus referencias, que es un tanto intrusiva, ni por su villano, que acaba por perder toda su aura de misterio y amenaza. Centraos, en cambio, en las virtudes de este meritorio cómic de Vlak: ese mensaje a favor de la amistad, esos protagonistas a los que es imposible no coger cariño y esas ilustraciones enérgicas y coloridas.
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