miércoles, 9 de enero de 2019

Fernanda Trías: La azotea

Idioma original: español
Fecha de publicación: 2001
Valoración: Muy recomendable

La premisa no es la más original del mundo: el encierro, la paranoia, el hundimiento en la miseria y la locura de un grupo de personajes, de una familia en este caso. Pero con este tema se pueden escribir novelas buenas, mediocres y malas; y también grandes novelas, cargadas de posibles significados que no se agotan en una simple explicación alegórica. La azotea, de Fernanda Trías, que ahora publica por primera vez en España la recién nacida editorial Tránsito, es una de estas últimas.

Clara, la protagonista y narradora de La azotea, vive encerrada en un apartamento con su padre, que a su vez está encerrado en un cuarto, y con un pájaro, que a su vez está encerrado en una jaula. Para sobrevivir solo cuentan con el dinero heredado de la mujer del padre (¿y madre de Clara?), Julia, un dinero que amenaza con acabarse en cualquier momento. Clara está embarazada, y solo cuenta con Carmen, una mujer de acento y carácter duros, para ayudarle durante todo el proceso. Flor, su hija, unos peces, todos se unen en ese encierro involuntario, poblado de fantasmas, ruinas y cicatrices, traumas que se desvelan poco a poco y nunca completamente.

A medida que avanza la novela, Clara continúa cerrando puertas y derribado puentes con la realidad exterior, en la que cree percibir una amenaza constante e indefinida, una conspiración universal en la que participan tanto los juzgados como Carmen como la policía como las ruidosas vecinas de al lado. El único escape a esta opresión creciente es la azotea, un espacio de soledad y refugio en medio del un universo plagado de trampas. El apartamento, en cambio, se transforma en un espacio en descomposición, en el que hasta lo más básico falta: el agua, la electricidad, el afecto, la compasión.

Una obra como La azotea es una pieza de orfebrería: con tan pocos personajes y prácticamente un único escenario, el éxito depende de la capacidad para crear una voz convincente y mantener el pulso a la narración durante las páginas que dura el texto. Es lo que hacía Sara Mesa en Cara de pan, que reseñé hace poco; es lo que hace también Fernanda Trías en una obra desasosegante, dura y delicada al mismo tiempo.

Comenzar una nueva editorial es siempre una empresa arriesgada; la mejor forma de hacerlo es con un bombazo, y eso es lo que ha conseguido la editorial Tránsito, a la que habrá que seguir la pista en los próximos meses y años.


2 comentarios:

Sergio dijo...

Se ve bien la buscaré, Saludos

Laura Sánchez dijo...

Hola, gracias a esta reseña me puse en la búsqueda del libro, por suerte fácil de encontrar aquí en Montevideo. Me gustó mucho, la vida dura, solitaria, desesperandaza de los personajes contado de un modo sencillo y atrapante. Lo que me apasiona de leer es que me sumerjo en universos a los que no accedería si no fuera por la literatura.
Quiero más Fernanda Trías, ahora voy por "La ciudad invensible". muchas gracias.