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lunes, 22 de junio de 2026

Steven Johnson: Las buenas ideas

Idioma original: inglés

Título original: Where Good Ideas Come From

Año de publicación: 2010

Traducción: María Sierra

Valoración: muy interesante

Pues una lástima que llevemos más de una década sin que este escritor haya publicado más ensayos como este Las buenas ideas. Un misterio que debería desentrañar, aunque quizás el libro contenga las respuestas a este silencio de forma algo inquietante.

Este magnífico ejemplar va más allá de meras recomendaciones que siempre pueden ser subjetivas o incluso efímeras. Steven Johnson selecciona (lo cual no deja de ser un posicionamiento) una serie de conceptos que han permitido a la humanidad consolidar avances. Inequívocamente todas estas ideas acaban confluyendo en los aspectos que tienen que ver con tecnología, y la mayoría en aspectos científicos que hoy acaparan nuestro día a día, pero que partieron de una primera iniciativa (muchas veces colectiva, casi coral) que puso los cimientos, que sirvió de punto de partida.

Los conceptos que Johnson incluye en su texto tienen puntos en común que explican que todos los avances hayan experimentado colosales aceleraciones entre el siglo XX y el XXI. Johnson insiste mucho en la importancia de la colectividad, de la ebullición de elementos en convivencia, y como urbanita, me ha gustado que incida en la importancia de las ciudades como factor clave, en la coexistencia como detonador de las innovaciones, partiendo de la creatividad individual que se integra con otras y genera poderosas alianzas que hacen avanzar al colectivo. Aquí se habla sobre la evolución de las especies, sobre la imprenta, sobre Internet, sobre incubadoras, sobre Darwin y sobre Brian Eno, y Johnson sabe tejer un magma unificador, sabe aislar elementos comunes que identifican esos avances, sin descartar a veces la suerte o la casualidad, desde una óptica de un descabellado sentido común y un estilo narrativo que aúna lo abstracto o conceptual con aquello que al lector profano (pero curioso) puede parecer palpable y concreto. Importante, cuando se trata de divulgar, alejarse de los conceptos excesivamente complejos. Johnson lo consigue, y este libro es una maravilla.

Y ya puestos a divulgar, supongo que las ideas "grandes" podemos homologarlas con las buenas, ?no?




martes, 29 de julio de 2025

Javier Tapia: Mitología japonesa

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2022

Valoración: Se deja leer


Tener en el blog a un experto en lo que sea es genial, claro, pero tiene sus riesgos, porque si uno se decide a aproximarse a esas materias corre el riesgo de quedar en ridículo, no ya ante algún lector anónimo, sino ante el propio colega, que es algo un poco más humillante. Hablando de Japón, tenemos aquí a Alain, que en estas cosas entiendo que está muy puesto, así que, contando con su benevolencia, me permitiré comentar este libro en torno a la cultura japonesa, que es el campo que se trata, más allá del título. 

La verdad es que si hubiera investigado un poco con anterioridad y hubiese visto la respetable lista de títulos firmados por el tal Javier Tapia, seguramente hubiera desistido: solo hay que echar un vistazo para contemplar libros, seguro que parecidos a este, sobre mitología hindú, maya, griega, vikinga o celta, sin olvidar alguno que otro sobre vampiros, sobre Lovecraft o en torno a algún esoterismo. Demasiada amplitud, demasiado aspecto de cadena de montaje. Pero en fin.

Como hubiera sido de esperar para un lector mejor informado, el libro tiene efectivamente un tono divulgativo digamos relajado, dirigido a quien le parezca suficiente con unas pinceladas sobre esa cultura japonesa de la que quizá conoce algo sobre las geishas, los samuráis, la foto del templo sobre el monte Fuji o algún anime popular. Es esa la perspectiva correcta porque es exactamente lo que el libro ofrece.

Digamos que hay una parte inicial que se ajusta más a lo que promete el título, presentando a la pareja de dioses más poderosos, no sé si primigenios o primus inter pares, Izanagi e Izanami, masculino el primero, de aire más triunfador, femenina la segunda, condenada al inframundo a causa de alguna traición que no recuerdo. Con ellos, la diosa del sol Amaterasu, creo que hija de Izanagi, es la tercera deidad de un enorme panteón lleno de divinidades menores casi de todo tipo. Pero por lo visto la característica más definitoria de la mitología japonesa es precisamente esa multiplicidad de entes o espíritus que de alguna manera lo pueblan todo, los kami, poco menos que infinitos, y los yokai, más bien demonios, algunos de ellos juguetones y puñeteros. De ahí a pensar en personajes tan frecuentes en los mangas solo hay un paso.

La penetración del sintoísmo con su carácter sincrético tiene seguramente mucho que ver con la adopción de entes sobrenaturales asimilados de distintas culturas y credos lo que, desde otro punto de vista, convierte la mitología en una especie de panteísmo estrechamente ligado a la naturaleza. Y todo ello a su vez se funde con aspectos propiamente culturales que a veces tienes raíces históricas remotas y que han sobrevivido gracias al aislamiento del país hasta épocas bastante recientes. Así, el libro hace sitio a figuras de origen no muy claro, como los samuráis o los ninja, a la yakuza o al teatro kabuki, cosas que pueden sonar más al lector occidental y cuya aparición va dejando clara la voluntad divulgadora del texto.

Aunque adornado con unos poquitos detalles históricos y algunos breves cuentos tradicionales (algunos francamente bonitos, hay que reconocerlo), el libro no puede, ni siquiera seguramente quiere, disimular su naturaleza de producto rápido, incluso poco esmerado en su redacción y estéticamente cutre, en un punto muy bajo de esa posible escala que va desde la erudición y el trabajo académico puro hasta la divulgación como simple pretexto para editar un volumen de lo que sea y pasar cuanto antes al siguiente para hacer caja.

A pesar de todo, y aunque a veces nos sorprenda o hasta dé un poco de rabia admitirlo, casi de cualquier libro se aprende siempre algo. Y tengo que reconocer que también de este.

P.S.: Cuál no sería mi sorpresa cuando hace muy poquito, dando un paseo por el monte, me encuentro escrito en una valla de madera el nombre de Amaterasu. No hay muchas opciones: o mi cultura en torno a lo japonés es muy inferior a la media, o alguien se acaba de leer el mismo libro que yo, o tal vez hay por ejemplo algún grupo musical que ha adoptado tan venerable denominación.


domingo, 2 de febrero de 2025

Laia San José Beltrán: La huella vikinga

Idioma: español 

Año de publicación: 2024

Valoración: recomendable 

Permitidme que me copie a mí mismo y empiece esta reseña de la misma forma que otra que escribí de otro libro sobre la misma temática: Los vikingos están de moda... (quien desee seguir leyendo mi modesto aserto, puede hacerlo en la reseña de Los reyes del río, de Cat Jarman). Lo que significa, entre otras cosas, que han aparecido, de forma directa o indirecta, en multitud de productos culturales recientes, al igual que lo han ido haciendo, intermitentemente, los últimos trescientos años, atribuyéndoseles unas características estereotipadas, pero cambiantes a los largo del tiempo.

A esta imagen o imágenes  de "lo vikingo" en nuestra sociedad y a la utilización de las mismas en las diferentes épocas y por motivos o intereses diversos es a lo que la historiadora y divulgadora en redes sociales y televisión Laia San José Beltrán - bajo el nickname @thevalkyriesvigil-, especialista en el tema, ha dedicado este libro, que no es, por tanto (aviso a navegantes), un manual de historia y cultura vikingas... Lo que no quiere decir que tanto una como otra no tengan obviamente, un lugar preeminente en el libro. Aunque lo propio sería hablar de historia y cultura nórdicas, puesto que la autora lo comienza, justamente, estableciendo qué es eso de "vikingo" y cómo debemos utilizar el término de forma rigurosa. 

A partir de aquí la autora nos va explicando las diferentes concepciones de los vikingos que se han ido sucediendo desde su "redescubrimiento" en los siglos XVIII y XIX hasta la actualidad, pasaando por la "vikingomanía" de la época victoriana o su inclusión en el cine y los cómics de superhéroes. Por supuesto, también su utilización ideológica por parte de los nacionalismos escandinavo y estadounidense del XIX o de los incombustibles nazis en el XX (y sus nietos flipados, hoy en día). Con gran erudición historiográfica y filológica, a la par que claridad expositiva, Laia San José va desmontando las falsas premisas en las que estas ideologías basan su utilización más o menos espúrea de la figura de los vikingos. Asimismo, se incluyen en el libro un par de capítulos sobre las mujeres vikingas -o nórdicas de la época, en general-, tres si se tiene en cuenta otro dedicado a la mítica figurade las valkirias (cómo no, en este caso). También otro más sobre lo que la autora llama "queerkings", es decir, la presencia de lo que hoy conocemos como queer entre los vikingos. Todos estos capítulos habrá quien los considere una concesión al wokismo o siquiera a la propensión actual a presentar la vertiente feminista y LGTBI+ de cualquier tema, pero, en mi opinión, sí que resultan pertinentes, no sñolo por la precisión histórica, sino por contratrrestar el exceso testosterónico que ha solido acompañar la imagen tópica del mundo vikingo (lo mismo se podría decir de otros colectivos y/o periodos históricos).  

Lo más interesentate del libro resulta, no obstante, es, creo yo, la acertada combinación de, por una parte, las referrencias a los vikingos, más o menos evidentes, en diferentes manifestaciones de la cultura popular, desde las óperas de Wagner (sí, amigues, la ópera, en otro tiempo, era un espectáculo bastante popular) al cine hollywoodiense o recientes series de televisión, junto, por otro lado, el despliegue de rigor y erudición historiográfica que he mencionado antes. Quizás, por lo que respecta a los productos de puro entretenimiento, algún lecor o lectora se pueda sentir algo desubicado/a si no lo conoce (es loq ue me ocurre a mí, por ejemplo, con los videojuegos), pero, gracias a San Google, tampoco es que esto suponga un impedimento para seguir las explicaciones del libro. Además de que estos ejemplos no son algo anecdótico, puesto que la idea central del libro no es darnos una panorámica general de la +epoca vikinga -aunque, en buena medida, sí que lo haga-, ni mucho menos ser un manual de Historia de los vikingos, sino guiarnos a través de la pervivencia e influencia de éstos -la huella que menciona el título- en nuestros días, y un aspecto importante lo representa, sin duda, su presencia recurrente en la ficción literaria y audiovisual. Por no hablar de la gran popularidad que sigue manteniendo la imagen de los vikingos, tanto para el marketing de diferentes productos, la motivación de gymbros y demás aspirantes al triunfo personal y profesional o, simplemnete, como socorrido disfraz en los Carnavales. Eso sí: el casco, sin cuernos, por favor...


lunes, 8 de julio de 2024

Rafael Jurado Arroyo: Raíles y maletas

 

Idioma original: español
Año de publicación: 2024
Valoración: recomendable

Otra reseña  cuya valoración ha de ser explicada y matizada. Es imposible no recomendar un libro así por lo que representa en sí ya únicamente su intención, que es loable y universal: reflejar, a través de un texto extenso, que se apoya en un nutrido archivo de imágenes, cómo se produjo el fenómeno de la emigración andaluza (en este caso, centrado en la provincia de Córdoba) hacia diversos países europeos durante tres décadas del pasado siglo. 

Ya desde la palabra con que se describe "fenómeno" estamos siendo algo ambivalentes. No necesariamente sesgados, pero ese desplazamiento masivo podría aceptar diferentes definiciones, por cuanto para muchos de los emigrantes representó un reto, una aventura, en todo caso una situación que acarreaba una cierta incerteza aunque, por la realidad incuestionable de que en muchos casos acarreó la separación de familias, términos como desgracia o tragedia sonarían excesivos pero tampoco faltaría un componente de ellos a la hora de contemplar la situación objetivamente en su conjunto. Aunque hay que entenderlo, el libro cuenta con flamantes logos en su portada de instituciones oficiales, estamos en 2024 con Andalucía en las manos de un gobierno conservador. No sé si ello implica un cierto grado de autocensura, porque el texto es proclive en descripciones minuciosas, en datos estadísticos amparados por cifras, pero no hay un énfasis analítico en las causas de ese proceso migratorio, sobre todo en aquellas que pudieran tener algún tipo de motivación política, que en esa década inicial, los años cincuenta, aún había procesos depurativos ideológicos, al franquismo le quedaban dos décadas largas y Andalucía pasaba por ser un vivero de la izquierda.

Hecha esta reflexión, que hubiera mutado la valoración en "precavido" o "prudente", ese estudio literario y gráfico de las imágenes que los emigrantes, o sus familiares, facilitaron al autor, resulta inestimable y muy valioso incluso pasado medio siglo. Personas que se han atrevido a desplazarse a otros países, a aprender otros idiomas, a someterse a la inmersión en otras sociedades - las de la Europa occidental, Suiza, Francia, Alemania (entonces Federal) - por las que uno no puede sentir más que admiración, tanto por su esfuerzo y sacrificio como por la enorme dignidad que se desprende de esas fotos, desde las más convencionales hasta aquellas en las que parecen alardear de sus logros, fueran estos modestos o no. Por ese mismo motivo, por la admiración incuestionable que un atrevimiento de ese calibre, individual y colectivo, merece, creo que hubiera agradecido algo más que una enumeración de datos y el resultado de un algo tibio estudio divulgativo. Un análisis que evitara lo superficial de la descripción de imágenes que hablan por sí mismas. Ni que fuera para situar la cuestión en contexto, que estamos a ocho de julio de 2024 y algunos aún quieren hacernos creer que la gente se desplaza de sus lugares de orígen por capricho.

sábado, 24 de julio de 2021

Reseña + entrevista: Territorios improbables , de Pedro Torrijos

Idioma: español

Año de publicación: 2021

Valoración: muy interesante y recomendable

Aquellos de nuestros lectores que tengan cuenta en Twitter (que, sin duda, utilizan para compartir recetas de cocina, memes de gatitos y comentarios sobre Eurovisión, nada de propagar bulos e insultos a sus adversarios políticos) es más que posible que conozcan los hilos de #LaBrasaTorrijos, el hashtag que utiliza el arquitecto y profesor -y ahora escritor- Pedro Torrijos para difundir unas maravillosas, sorprendentes y, sobre todo, muy entretenidas historias sobre lugares que parecen imposibles, imaginados tan sólo por alguna mente fantasiosa, pero que en verdad existen o han existido alguna vez y que, desde toda su poesía, originalidad, horror o diversión, nos interrigan y dan respuestas, a un tiempo, sobre nosotros mismos, los seres humanos que los hemos creado (en más de un caso, hay que decir, seres humanos que estaban un poco cucú...).

Por fin, recientemente, Torrijos ha recogido el anhelo de buena parte (por no decir todos) de sus seguidores tuiteros y ha plasmado en un libro muchos de estos fascisnantes hilos. Reunidos en cinco partes -Lo que ya no está, Lo que tenemos delante, pero no vemos, Lo que no podemos dejar de ver, Lo que no queremos mirar, Lo que no debería existir-, encontramos aquí ciudades hechas de aire y ciudades anegadas por la arena, pueblos donde sus habitantes viven enterrados como muertos y otros donde los muertos -también enterrados- superan con mucho a los vivos; pueblos "potemkin" donde nadie mora sus edificios y otros donde, en cambio, todos viven en uno solo. Ciudades abandonadas en medio de la selva o el océano y rascacielos en pleno desierto. Ciudades que crecen sin control como un tumor maligno y edificios que lo hacen como una planta mutante... alguno incluso desafiando al dios que pretende honrar.

Conoceremos la historia de la casa de los cientos de habitaciones y miles de fantasmas, la del edificio que era un serial killer -es literal-, la de la isla de los cadáveres de plástico. La historia del alemán megalómano que quiso crear un supercontinente (y no es quien vosotros pensáis). La del solar más caro y pequeño del mundo; la de la casa que pretendía rascar los Infiernos; la del edificio construido con sombrillas. El museo que es una cicatriz.

Todo ello contado con una amenidad y ligereza -incluso llaneza- también digna de elogio; no os asustéis aquellos/as que huís de los términos demasiado técnicos, conceptuales o directamente pedantes: no encontraréis nada de eso en este libro. Muy al contrario, es un libro para todo el mundo, para ayudarnos a amar la arquitectura, el urbanismo y las maravillas y curiosidades que nos tiene reservadas este nuestro mundo. 

Para quien esté interesado/a, recordad: podéis leer estas historias en los hilos de #LaBrasaTorrijos, que aparecen todos los jueves en la cuenta de Twitter de @Pedro_Torrijos (me atrevo a recomendar, asimismo, otras estupendas cuentas que hacen divulgación sobre diversos temas, como @itineratur , @Wurtz3el , @Azul_Mistico o, sobre cine, la magnífica de @Okinfografia). Y, por supuesto, en este estupendo libro que esperemos tenga continuación en otros muchos de este autor...

*          *          *    

Además de por escribir sus divertidos y fascinantes hilos y libro, debo agradecer a Pedro Torrijos la gentileza de haber respondido a unas preguntas para Un Libro Al Día:

-No eres quien ha inventado los hilos de divulgación en Twitter, pero sí uno de sus más conspicuos cultivadores, al menos en España o en español...¿Te podríamos considerar como una especie de rey Aragorn o caballero jedi que capitanea los ejércitos de la luz frente a las hordas de trolls, bots y demás patulea que pulula por las redes sociales?

-Jajajaja, más allá de lo de ser o no un líder, si que creo que formo parte de un tipo de divulgadores tuiteros o creadores de contenido tuitero que intentamos escapar del ruido y la furia que, a veces, se hace dominante en las redes sociales. Y somos bastantes, ojo, no soy el único. Como dije a finales del año pasado, dicen que Tuiter es un lugar hostil pero yo creo que no, yo creo que Tuiter puede ser un lugar estupendo, solo es necesario explorarlo y mirarlo en los lugares adecuados.

-¿Que necesita tener un lugar, edificio o historia para merecer un hilo de #LaBrasaTorrijos? ¿Ser un sitio insólito, paradójico, ejemplificante... o simplemente curioso?

-Que sea susceptible de contar una historia sobre él. Es decir, la inmensa mayoría de los lugares XD. En realidad, lo importante no es ni el lugar ni la historia que se cuenta, sino cómo se cuenta. Al final, todas las historias ya se han contado antes (y, probablemente, todas de pueden reducir a la Anábasis de Jenofonte), así que lo que hace una historia buena es cómo se cuenta; cuáles son sus recursos, sus registros, su tempo, su métrica, su desarrollo...

-En tus hilos y en el libro muestras una vocación no sólo divulgativa, sino también desmitificadora de la arquitectura, huyendo del lenguaje demasiado técnico o rimbombante. ¿Cómo crees que reciben estos hilos tus colegas arquitectos, un gremio que tiene fama de..ejem, estar un tanto encantados de haberse conocido... (por decirlo así)?

-Más que encantados de habernos conocido, creo que los arquitectos somos intelectualmente muy onanistas: hablamos para nosotros de cosas que solo nos interesan a nosotros empleando términos que solo conocemos nosotros. En realidad no es malo que un gremio tenga un lenguaje y un entorno de comunicación particular, lo que es más dudoso es que ese lenguaje y ese entorno de comunicación sea prácticamente el único que se practica. Dicho lo cual, yo creo que a mis colegas arquitectos les gustan mis hilos igual que a cualquier otra persona: algunos les gustarán más y algunos les gustarán menos porque, en realidad, lo que yo cuento es historias, y las historias llegan a todos los oídos que les apetezca escucharlas.
 
-¿Y en tu caso particular, esta labor divulgadora ha cambiado de alguna manera tu forma de ejercer tu oficio?

-De hecho, ahora mismo, esa labor divulgadora es mi oficio. Mi trabajo es la comunicación y la divulgación.

-Los capítulos de tu libro o tus hilos de Twitter muestran ante todo una visión humanista de la arquitectura , en su sentido más amplio; incluso cuando hablas de lugares y edifcios abandonados o que ni siquiera han sido concebidos para que los habiten personas. ¿Te parece que a veces la arquitectura más "espectacular" y los "arquitectos estrella" han olvidado esa vertiente más humanista o eso no es más que otro tópico sobre esta disciplina que tenemos los profanos?

-Creo que todos (o casi todos) los arquitectos quieren que los usuarios de sus edificios vivan lo mejor posible y sean lo más felices posible dentro de esos edificios. Otra cosa es que consigan eso que se proponen, bien por problemas en el diseño, en la construcción, en la normativa, promoción, ayuntamientos y todos los miles de agentes que intervienen en la construcción de un edificio. Hay que tener en cuenta, eso sí, que las funciones de una obra de arquitectura no son únicamente las convencionales; a veces tienen una función simbólica, o histórica. Hacer que todos esos elementos encajen bien no es siempre fácil. Dicho lo cual, yo estoy bastante en contra del concepto arquitecto-estrella, aunque creo que es más un problema de las entidades y los ayuntamientos que los encumbraron que de su labor como arquitectos que, salvo excepciones, suele ser bastante buena.

-Supongo que te resultará casi imposible, porque es como pedirle a alguien que elija entre uno de sus hijos, pero ¿tienes algún hilo ohistoria que te sea favorito, por simple cariño o, al contrario, por la dificultad que te causó encontrar los datos necesarios, etc.?

-Como bien dices, es imposible. Algunos días es una, otros días es otra... Quizá la de Heritage USA, el parque temático dedicado a Jesucristo, que es un capítulo del libro, sea una de las que más me molan.

-¿Puedes adelantarnos alguno de los temas que van a ser objeto de #LaBrasaTorrijos próximamente o mejor esperas a darnos la sorpresa?

-Pues mira, una que contaré en la tercera temporada, que empieza en septiembre, es la de la casa de un millonario francés que iba en silla de ruedas y que limpiaba una inmigrante extremeña. Una historia MUY especial.

Deseando leer pronto ésta y otras nuevas historias, nos despedimos de Pedro Torrijos, agradeciéndole una vez más su amabilidad.