jueves, 14 de enero de 2021

Esther García Llovet: Sánchez

Idioma: español

Año de publicación: 2019

Valoración: Entre recomendable y está bien


A todo el mundo le gusta Sánchez (ejem... me refiero a esta novela claro); comprobadlo vosotros mismos: no hay crítica o reseña en la web que no sea elogiosa. A mí, ya lo adelanto, también me ha gustado, aunque quizá un poco menos...

Resumen resumido: Sánchez es un tahúr sin suerte, un granuja de baja estofa, un buscavidas de la fauna madrileña al que, una veraniega noche de San Lorenzo, requiere su antigua novia Nikki -otra que tal- para que le ayude a dar con un ominoso niño pijo llamado Bertrán, propietario de un galgo que ella pretende vender a la italiana Filardi, organizadora de una carrera a la mañana siguiente. Esa noche Nikki y Sánchez recorrerán variopintos lugares, sobre todo de la periferia de Madrid, en busca de Bertrán y el galgo, preguntando por ellos a algunos de los personajes que pueblan su "mala vida" y mientras poniéndonos al corriente -o lo hace Nikki, que es la voz narradora- sobre sus propias desventuras (por cierto, que nunca habría pensado yo que en Madrid podías encontrar a tanta gente en agosto; como soy de provincias, pensaba que todos sus habitantes se  piraban a las playas mediterráneas o de algún otro sitio como Sanxenxo o así).

La novela o novelita, puede inscribirse, como se ve, dentro de la muy arraigada tradición picaresca hispana: hablamos de unos personajes perdedores, antes incluso de que comience el juego, y que sobreviven a base de pequeñas estafas, de pequeños hurtos, pequeños golpes de suerte con los que engañar al gafe ya sí mismos, a base del puro trile, en una palabra... Una novela picaresca, pues, pero tamizada por el filtro de alguna novela negra nosteamericana: estoy pensando en Jim Thompson y, sobre todo, en Elmore Leonard; no sólo parece beber de estas fuentes por el excelente ritmo narrativo que sabe marcar la autora -es asombroso cómo cuando, por ejemplo, cuenta alguna anécdota que al final tampoco tiene mayor trascendencia, te sabe mantener pegado a las páginas como si te hubieras pringado los dedos con Loctite-, sino también por el acertado uso de unos diálogos afilados y pulidos que demuestran, además -o posiblemente-  de un gran trabajo detrás, muy buenas lecturas. No puedo dejar de mencionar, porque en realidad constituye el intríngulis de la novela (y no quiero adelantar nada a posibles lectores, así que atención), un elegante toque sobrenatural que creo le gustaría al propio Stephen King, sin ir más lejos (pero no penséis en zombis o vampiros, tranqui todo el mundo; es mucho más sutil).

Sánchez resulta ser una novela liviana con más densidad de la que puede parecer en un primer momento y, al mismo tiempo, una novela que augura un cierto peso, pero que resulta sorprendentemente liviana. Amén de tal paradoja, esa liviandad constituye, a mi modo de ver, su mayor acierto, pero también su mayor deficiencia, o quizá sería mejor hablar de carencia: uno se queda satisfecho con lo que ha leído, con la, en principio, redondez de la trama, pero al tiempo no deja de pensar que ahí había material para un historia de una mayor entidad, con un centro de gravedad más bajo, que resulte menos proclive a acabar voladesleída en la corriente de las otras lecturas que hacemos ndo por el viento del olvido (me ha quedado un poco cursi, ésto) o desleída en la corriente de las otras (muchas, espero) lecturas que hacemos al cabo del tiempo. Cierto es que esta novela es, además, la segunda de una Trilogía instantánea de Madrid, cuyo primer título fue Cómo dejar de escribir -no sé si la que Esther García Llovet ha publicado recientísimamente, Gordo de feria, también forma parte de tal trilogía-, así que tal vez haya que leerla completa para darle más entidad a cada una de sus partes, por otro lado independientes entre sí. Ya os contaré...

13 comentarios:

Goyo dijo...

Buenas,Juan. No cuadró mucho tu recomendable/está bien con el contenido de la reseña, sobre toda la última parte. No parece haberte convencido el libro o eso me parece . Yo personalmente no recomiendo lo que no me convence. A lo mejor la indefinición de la reseña es el motivo por el que los uladianos guardan un respetuoso silencio....el de la indiferencia? En cualquier caso tomamos nota para una posible lectura sin muchas pretensiones, para algún viaje en tren o en avión, que no va a ser todo lectura intensa...

Marta dijo...

Tercero de Anagrama en 14 días, Goyo

Juan G. B. dijo...

Bona nit a tothom:
Os dejo el enlace de cómo celebramos el año pasado nuestro undécleo cumpleaños, por si alguien quiere atar cabos y ponerse en contacto con Iker Jiménez para que sepa lo que es una buena conspiración judeomasónica y no lo de QAnon y el plan Kalenji...digo, Kalergi y esas éosas que le molan a él...
http://unlibroaldia.blogspot.com/2020/03/ulad-cumple-once-anos-resena-entrevista.html

Lupita dijo...

Hola:

Juan G.B. no existe, es un editor de Anagrama escondido en un sótano de la empresa. Se volvió loco leyendo a Stephen King y le tienen ahí, alimentado con queso de cabra y novelas de terror. A cambio, sólo tiene que hacer estas reseñas. Y esta última lleva implícito un poderoso mensaje anti 5G y antivacunas.


Y el libro se llama...¡Sánchez!

Juan G. B. dijo...

Y no olvidemos que una vez reseñé un libro del Coletas...quiero de cir el Excelentísimo Vicepresidente segundo del Gobierno, a quien saludo desde aquí con todo respeto y hasta reverencia y me pongo a sus pies y los de su señora...

Oriol dijo...

Me encanta que haya gente imprimiendo pautas y tendencias a la anarquía de ULAD y a los caprichos lectores de cada uno. No sé si es más ingenuo ver sospechosos patrones donde sólo hay casualidades inocentes, o sugerir que podemos estar lucrándonos con un blog literario (¡más nos gustaría, señores!).

Lupita dijo...

Soy disciplinada y lectora empedernida. Si pagais bien, me apunto.
Eso sí, mi anarquía lectora es desbordante: ahora combino a Claudia Piñeiro, Roy Galán y cómics de Super patata. ¿Os vale?

En fin, gracias por el buen humor, menos mal..

Juan, el libro no me atrae, lo siento.

Saludos salidos

Juan G. B. dijo...

Te tomamos la palabra, Lupita: deja tu correo en el del blog o manda una reseña cuando quieras y hablamos... de todo menos de dinero, que aquí pagamos con cariño...; )

Francesc Bon dijo...

Soy un algoritmo que se salta los Captchas, detecta vehículos en fotos y entre otras cosas, me encarno en un señor con gafas que DETECTA UN PATRÓN AHÍ.

Las mayúsculas son mías.

Saúl dijo...

El recomendable de la reseña de Juan no hay por donde cogerlo, es la verdad. A no ser que la vara de medir varíe según el autor caiga mejor o peor. Conociendo la hemeroteca del blog, leyendo la reseña no pasaría de un se deja leer Basta leer la reseña. Pero la tontería de lo de Anagrama es precisamente eso, una tontería. Hacen mal los uladianos en desvíar el foco con este último y no asumir la manifiesta incoherencia de la reseña. O así lo veo yo, si se me permite. Salvo que los reseñadores se consideren infalibles, que estoy seguro que no.

Lydia dijo...

Pues a mi me entretuvo y me gustó el libro. También Cómo dejar de escribir. Que vale, que Esther García no es Ginzburg ni Bolaño pero me gustan sus historias. Saludos

Juan G. B. dijo...

Hola, Lydia:
Que conste que a mí también me gustó la novela y me parece que García Llovet es una gran narradora, de esas capaces de hacer que la historia te atrape aunque lo que fuente no sea especialmente interesante. Supongo que lo que ocurre es que me esperaba algo con más peso... Que ya digo que la ligereza puede ser una virtud, pero también un hándicap...
Un saludo y muchas gracias por tu comentario.

Paqui Linares dijo...

Flojita. Nada del otro mundo. Pero bueno, que gracias a papá noel, sin él no podría opinar con conocimiento de causa. No sé si será recomendable , se dejará leer, está bien o es imprescindible, que cada cual diga lo que mejor le parezca.