viernes, 14 de febrero de 2025

Agatha Christie: Asesinato en Mesopotamia

Idioma original: inglés

Título original: Murder in Mesopotamia

Traducción: Ángel Soler Crespo

Año de publicación: 1936

Valoración: Recomendable para fans

En estos tiempos en que estamos, cerca de un siglo desde sus primeras publicaciones, poco más se puede decir sobre Agatha Christie. Pocos autores habrá cuya obra sea tan conocida, tanto a través de sus libros como, sobre todo, creo yo, gracias a sus múltiples versiones cinematográficas. La autora británica es un poco el paradigma de la novela policiaca, con sus crímenes y sus misterios y, cómo no, con sus peculiares investigadores, ya sea Miss Marple o Hercule Poirot.

Asesinato en Mesopotamia es una obra bastante temprana, ambientada en Irak, una región que Christie conocía de primera mano tras su segundo matrimonio con un arqueólogo. En alguna de sus estancias en aquel país se le debió ocurrir la posibilidad de que ellos mismos, arqueólogo y novelista, pudieran ser los protagonistas de una de sus tramas. Efectivamente, el desencadenante de los hechos se localiza en unas excavaciones, donde el científico al mando y su esposa conviven con un equipo de trabajo más o menos convencional, hombres y mujeres cuyas peculiaridades iremos descubriendo a partir de un crimen.

El esquema no se aparta un milímetro del que podemos tener interiorizado: un asesinato sorprendente en un grupo humano de apariencia inocente, elucubraciones entre los presentes, aparición casual del astuto detective, en este caso Poirot, investigaciones y recopilación de datos que parecen banales, y finalmente la larga sesión de puesta en común en la que se hace la luz sobre asunto tan impenetrable, momento en el cual el criminal no tiene más remedio que admitir su culpa.

Realmente es admirable cómo Christie consigue hilvanar todos los detalles, más que la construcción de una novela es un ejercicio de ingenio puro, un trabajo de orfebrería en el que todo debe encajar exactamente en su lugar. Desde luego el objetivo lo alcanza de forma sobresaliente, y no es de extrañar que varias generaciones de lectores y espectadores hayan quedado admirados ante semejante perfección.

Encontraríamos también algunos otros elementos apreciables desde el punto de vista narrativo: el entorno, al que no se dedica mucha atención, pero resulta bien definido; el dibujo de personajes, que siempre sabe dejar una zona opaca para hacer dudar al lector; o la figura chocante del investigador, un tipo casi cómico este Poirot, que no obstante su origen belga parece el más británico de los personajes. Tampoco dejaré de comentar que hay en el texto un cierto deje de racismo, definiendo a los iraquíes como indígenas, subrayando su carácter perezoso y mostrando indignación por la suciedad, por ejemplo. En la época en que se escribe el libro a estas objeciones que hoy pueden parecer muy obvias no se les prestaba desde luego la misma atención, y esa visión un poco por encima del hombro resultaba bastante coherente en una región bajo dominio inglés.

Resulta difícil mantener el concepto de novela en relación con este tipo de relatos. Como casi todos los de esta autora hay un predominio casi absoluto del diálogo, y el libro podría sin ningún problema representarse como una obra de teatro, lo que seguramente se ha llevado a cabo en alguna ocasión. Desde este punto de vista, en tanto que obra narrativa, no puede decirse que tenga un gran valor. Su mérito reside en lo que realmente es: un entretenimiento, un juego si se quiere, construido con maestría, y que da al lector exactamente lo que va buscando, intriga, alguna sorpresa, y la invitación a cierto ejercicio intelectual en el que la autora, como es muy lógico, siempre lleva las de ganar.

También de Agatha Christie reseñado en ULADaquí

jueves, 13 de febrero de 2025

Philippe Sands: La última colonia

Idioma original: inglés
Título original: The Last Colony
Traducción: Francisco J. Ramos Mena.
Año de publicación: 2023
Valoración: recomendable

Una pequeña cuestión preliminar sobre La última colonia que cabe aclarar al lector. Philippe Sands es abogado y profesor de Derecho a la par, obviamente, que escritor y autor de este libro. Se trataría de una curiosa integración de dos desempeños profesionales que confluyen en textos como este, y que, cabe advertir al lector, pueden hasta cierto punto confundirse, al existir una especie de tensión narrativa paralela al desarrollo de una cuestión de índice legal.

Así que la trama, o el caso, se centra en un Archipiélago, Chagos, perteneciente a Mauricio, un estado insular africano situado en el Océano Índico, famoso por sus playas, por su relativa proximidad a la Seychelles, por su usualmente venerado proceso de descolonización, que lo convirtió en uno de los países africanos más prósperos. Resulta que Chagos fue elegido como ubicación idónea para una base militar estadounidense. Y que esa elección entraba en conflicto tanto con la constitución como estado de Mauricio como con la presencia de población autóctona que vivía allí. La solución fue una chapuza: para poder alojar la instalación militar, los habitantes fueron coaccionados de malas maneras para que aceptaran la ofertas para abandonar sus hogares. Se tomaron medidas como cortar las comunicaciones y los suministros para que entendieran que ejercer su derecho de continuar residiendo en sus casas no les traería nada bueno. Finalmente, se les conminó a abandonar sus hogares acarreando con unas pocas pertenencias.

Philippe Sands relata aquí el proceso iniciado por los habitantes, centrando la narración el caso de Liseby Elysé, víctima junto a su familia de esa deportación encubierta y testimonio en el juicio, a través de varias sesiones en que explicó su experiencia. Sands extrapola el caso no solo a la comunidad residente en Chagos, si no a todo el proceso de descolonización que ha acabado (pero esto será objeto de otra lectura y otra reseña) con un enorme continente y una enorme masa de población desplazada del epicentro de decisiones global, con las repercusiones de las economías de corte extractivo y del propio diseño de fronteras y naciones que los descolonizadores se cuidaron muy bien de dejar bien orquestado para minimizar futuros ajustes. Sands conduce la narración con algún altibajo: disfrutamos más de las experiencias personales (como ese regreso a lo que fueron sus hogares, esa visita a los parajes evocando sus recuerdos) que de la inevitable letanía de obstáculos legales (decretos, comisiones, trámites burocráticos diseñados, sobre todo, para evitar tanto la reversibilidad de la operación como un elevado impacto económico de las indemnizaciones) que dejan en muy mal lugar al gobierno británico en su empeño por complacer la voraz hambre del imperialismo estadounidense. Que vaya momento para comentarlo, por cierto.

miércoles, 12 de febrero de 2025

Christian Wallis: With Teeth

Idioma original: Inglés
Título original: With Teeth
Año de publicación: 2024
Valoración: Recomendable (especialmente para amantes de los "creepypastas")

Llevo años defendiendo que hay mucho talento entre los escritores de "creepypastas", y el tiempo me ha acabado dando la razón. Algunos de quienes se iniciaron en este nicho del terror literario de internet lo han demostrado concibiendo historias de género sobresalientes; otros, saltando a grandes proyectos (como la autora de la de por sí genial Borrasca al convertirse en guionista de la miniserie The haunting of Hill House).

Sin duda, Christian Wallis es uno de los talentos reivindicables surgidos en este mundillo. Yo lo descubrí gracias a que, a principios de 2024, el canal de YouTube The Dark Somnium, dedicado a locutar "creepypastas", narró dos de sus historias de terror, bajo el título unitario de "My Wife Has Taken Our Roleplaying Too Far". La originalidad del formato y argumento de ambas me cautivaron sobremanera. 

Al cabo de unos meses, tras saber que Wallis tenía una antología publicada, decidí comprarla para comprobar si el autor era capaz de mantener ese nivel en otras ficciones. Y, habiendo leído los trece relatos compilados en With teeth, puedo asegurar que así es. 

Estos trece relatos exhiben rasgos "creepypasteros" en su factura, premisas e imaginería horrorífica, a los que dotan de una inusitada creatividad y calidad. Por ejemplo, en "Annedale" se mencionan interesantes rituales ocultistas, pero no se permite que dominen el argumento. En "The Bunker" se exploran unas ruinas, pero el protagonista tiene motivos sólidos para hacerlo pese a que su instinto le suplica que huya de ese lugar. En "A Private Exhibition" hay obras de arte fotorealistas, pero semejante detalle tiene sentido para la trama.

Además, estos trece relatos son satisfactoriamente eclécticos. Aunque todos ellos tienen una querencia por lo sobrenatural y comparten un tono angustioso y desesperanzado, presentan situaciones y temas de lo más variados.

Analicémolos uno a uno: 

En "Annedale", el cuidador de un edificio abandonado va desentrañando información sobre el lugar, los innumerables horrores que encierra y las personas que atrae. Abunda en ideas interesantes y se cierra con un giro de tuerca muy astuto.

En "The Bunker", un hombre que busca a su perro entra en el bunker bajo tierra en el que desapareció una familia de siete. Construye impecablemente la atmósfera y la tensión.

En "Pretend Play", el marido de una mujer quiere ser tratado como un niño pequeño. De lo mejor del volumen con diferencia. Es una de las historias que conforman el binomio que me dio a conocer a Wallis, presentada aquí sin su secuela. Aunque el cambio de perspectiva de dicha secuela dota al conjunto de interés, su omisión en esta antología no molesta lo más mínimo, porque el relato original es muy potente por sí mismo.

En "The Dealer", el camello de unos ricachones acaba sirviendo a unos seres sobrenaturales. Este relato es, comparado con otros, bastante simple. Aun así, funciona dentro de sus modestas pretensiones. Además, estaba destinado a gustarme, pues parece inspirado en la mitología cenobita (tanto literaria como fílmica) de Clive Barker.  

En "A Private Exhibition", una bailarina llama la atención de una poderosa entidad. Su premisa y desarrollo son, junto con los de "Pretend Play", de los más originales del volumen. Sin duda, se cuenta entre mis relatos favoritos.

Tanto en "The Workshop" como en "The Temple in the Lake", un grupo de científicos se topa con algo pavoroso. El primer relato está ambientado en las tundras heladas; el segundo, de clara influencia lovecraftiana, en el fondo marino abisal. Ambos son sencillos pero resultan endiabladamente entretenidos de leer. Además, evidencian una vez más el pulso narrativo que Wallis derrocha como autor de género.

En "Pompilidae", un soltero enamorado de su vecina es incapaz de percibir los detalles perturbadores que la rodean. Este relato destaca por su humor (el tono cómico, casi inexistente en el resto del volumen, impregna sus páginas), algo caricaturesco pero sin lugar a dudas simpático y refrescante. 

En "Zolg", una criatura con forma de huevo atormenta a una desdichada familia. Extremadamente retorcido desde el inicio, durante el desenlace se supera todavía más.

Tanto en el mundo de "My Eldrich Friends" como en el de "The Hunt" y "A Better Place" existen agencias dedicadas a contener y ocultar lo sobrenatural. En el primero de estos tres relatos, por ejemplo, seguimos los pasos de alguien que se dedica a encarcelar a «eldritch abominations and ancient gods». En el segundo, en cambio, a dos cazadores de unas criaturas llamadas «mimic», que parecen estar evolucionando con el tiempo. Y en el tercero, al cuidador de niños humanos que, dada su edad, no saben manejar adecuadamente sus poderes. Quizá mi favorito de este grupo sea "The Hunt", por su alocada imaginería, pero admito que todos funcionan muy bien y tienen implicaciones perturbadoras, pues plasman mundos repletos de pavorosos horrores contra los que los hombres se encuentran siempre en clara desventaja. 

En "The Derelict", un grupo de amigos se topa con un barco abandonado. La construcción de ciertas escenas escalofriantes es magnífica.
  
Poco más que añadir. With Teeth es un festín de horror sobrenatural, repleto de criaturas pavorosas, destinos sumamente crueles para sus víctimas y escenas de tensión y suspense perfectamente construidas. 

Todos los relatos que contiene me han parecido muy dignos. Los mejores, a mi juicio, son "Annedale", "Pretend Play" y "A Private Exhibition", dada su creatividad. Luego hay ejercicios de género más convencionales en comparación, pero igualmente logrados, como "The Bunker", "The Temple in the Lake" o "The Derelict" (también, aunque en menor medida, "The Dealer" y "The Workshop"). En "My Eldrich Friends" o "The Hunt" se nos presentan mundos tan sugerentes que darían para escribir novelas enteras. En "Zolg" o en "A Better Place" se exploran conceptos deliciosamente retorcidos. Y "Pompilidae" hace gala de un humor simpatiquísimo.

Como he dicho antes, las piezas de esta antología siguen los patrones estereotípicos de los "creepypastas", pero logran refinar ese tipo de literatura. En primer lugar, porque entregan formatos, premisas y monstruos creativos. También porque son más sutiles de lo habitural, no dependen tanto de la truculencia de sus escenas o de un golpe de efecto durante el clímax, y dotan a sus protagonistas de cierta profundidad psicológica.

La única pega que le pondría a estos relatos es lo desinspirados que se sienten sus títulos. Los que tenían cuando se publicaron originalmente en Reddit no es que fueran mucho mejores; de hecho, seguían las convenciones "creepypasteras" y se antojaban exagerados o efectistas. Pero los que ostentan ahora en With Teeth, más cercanos a los de la narrativa breve convencional, son sumamente genéricos. Así, "I found the bunker of a prepper family who went missing three years ago" o "I’m an Arctic explorer and I found an abandoned toy workshop", se han bautizado ahora como "The Bunker" o "The Workshop".

El otro tirón de orejas amistoso que le haría a la antología de Wallis se debe a su desmerecedora edición. Empecemos con el libro como objeto. Jamás lo habría adquirido por culpa de su desangelada cubierta, de no ir persuadido de antemano gracias a la calidad de "My Wife Has Taken Our Roleplaying Too Far". Y es que la ilustración que la cubierta de With Teeth exhibe, a todas luces realizada con Inteligencia Artificial, es bastante cutre. Y de la tipografía escogida para el título mejor no hablamos. Los materiales del libro en sí también son baratillos, pero eso, aunque frustrante, es comprensible, teniendo en cuenta que el ejemplar lo imprime y distribuye Amazon.

martes, 11 de febrero de 2025

VV.AA.: Björk: Una constante mutación

Idioma original: Varios  

Traducción: Blanca Gago

Año de publicación: 2024

Valoración: Recomendable, sobre todo para fans

Que Björk Gudmundsdottir es una de las artistas más peculiares de los últimos tiempos es algo fuera de toda duda. Cantante, compositora, actriz, "performer" o DJ, la islandesa (¡y qué mejor sitio para publicar este libro que Nórdica!) más universal no solo ha tocado casi todos los palos sino que, además, lo ha hecho a través de sucesivas reinvenciones. 

El libro que hoy os traemos a ULAD es un acercamiento a esas mutaciones a través de un recorrido cronológico por textos aparecidos en prensa con motivo de la publicación de sus discos oficiales de estudio, desde aquel que salió a la luz en su Islandia natal cuando Björk apenas tenía 11 años hasta Fossora.

Por tanto, artículos periodísticos, reseñas y entrevistas, fundamentalmente, para construir una especie de biografía fragmentaria de una artista que, como dice Jesús Rocamora, es ya a estas alturas una planta carnívora que asimila a sus colaboradores tras ingerirlos para sonar a sí misma. O, citando a Carlos Pérez de Ziriza, una mente abiertamente carente de prejuicios, presa de un instinto omnívoro.

Dicho esto, sería absurdo negar tanto que estamos ante un volumen especialmente destinado a fans como el desigual interés que despiertan unos textos y otros o ciertas reiteraciones que penalizan al conjunto. Pero su fragmentariedad y el amplio espacio temporal que abarca abren el libro a otros temas y a otras lecturas no tan estrechamente ligadas a la obra de la artista. Así, resultan interesantes las reflexiones sobre el funcionamiento y los cambios en la industria musical de los últimos 30-40 años, sobre el papel de la mujer en la misma, sobre las motivaciones para los cambios, etc. Además, Björk no se corta y habla de amor, rupturas, política, medio ambiente y, last but not least, de su "relación" con ese otro flipado de la vida que es Lars Von Trier.

No solo eso. El libro como "objeto" es una preciosidad. El formato, la tapa, la cubierta, el diseño interior, el apartado gráfico, el papel, etc. Vamos, que se lo podéis regalar a vuestros suegros o cuñados y que tiren a la basura (de una puñetera vez) esos premios Planeta con los que "decoran" sus estanterías.

Por último, y creo que este es uno de los mejores halagos que puede hacerse a un libro sobre música o sobre un músico: durante (y tras) su lectura entran unas ganas tremendas de escuchar los discos de Björk, de volver a ponerse Post u Homogenic. ¡Venga, todos a darle al Spotify!

Mientras tanto, un vídeo de Bjork:

lunes, 10 de febrero de 2025

Hiromi Kawakami: El tercer amor

Idioma original: japonés

Título original: Sandome no koi (三度目の恋)

Traducción: Yoko Ogihara

Año de publicación: 2020

Valoración: recomendable

Esta es una novela de amor algo extraña. La protagonista, Riko, nos relata la historia con el amor de su vida: cómo supo que lo amaba desde que ella asistía al preescolar, mientras que él, en cambio, ya tenía 16 años. ¿Resulta extraño? Se podría decir que es una especie de Lolita a la inversa. Relata cómo ese sentimiento germinó y creció de forma incesante, hasta que, por fin, cuando ella alcanzó la edad suficiente, pudieron casarse.

La narración se desarrolla en retrospectiva, lo que nos permite intuir que la razón para contarla es que la historia no acabó nada bien. Quien parecía ser la pareja perfecta, esa persona que la acompañó desde la más tierna infancia, poco a poco comienza a distanciarse, a ausentarse del hogar y a recibir llamadas de otras mujeres. Se deduce de inmediato que su esposo no era el hombre que ella creía. El hecho de haber mantenido una relación tan cercana y de que ella estuviera tan apegada a él desde niña nos lleva a pensar en razones aún más desagradables. Todo es posible.

La situación se tuerce cuando Riko se obsesiona con las mujeres que buscan a su marido, temerosa de perder a quien considera su alma gemela. Esta incertidumbre la atormenta hasta el punto de provocarle sueños vívidos; no sueña con su esposo, ni siquiera con el presente, sino que se sueña a si misma como una prostituta de la era Edo o una concubina de la era Heian, inmersa en sus propias historias de amor tormentosas y apasionadas. Estas diferentes personalidades y circunstancias ponen en perspectiva la limitada relación que Riko mantiene en el presente y, al mismo tiempo, nos muestran las vicisitudes de la vida amorosa de las mujeres, tan diferentes y, a la vez, tan parecidas.

Esta novela es una extraña mezcla de novela rosa, fantasía y novela de formación. Fiel a su estilo, Kawakami escribe de manera sencilla y directa, utilizando frases cortas sin demasiados adornos ni metáforas, lo que hace que la lectura resulte muy amena a pesar de su considerable extensión. No diría que es una de sus mejores novelas, pero es una opción muy recomendable para quienes disfrutan de su estilo. Aquellos que no la conozcan pueden empezar por Sensei no kaban o Los amores de Nishino, libros más breves que permiten hacerse una idea clara de lo que encontrarán en El tercer amor.


domingo, 9 de febrero de 2025

Nina Lykke: No hemos venido a divertirnos

Idioma original: noruego

Título original: Vi er ikke her for å ha det morsomt

Año de publicación: 2022

Traducción: Ana Flecha Marco

Valoración: recomendable 

Knut Pettersen es un escritor noruego de mediana edad -mediana edad más bien pasadita- que conoció el éxito literario veinte años atrás, pero que desde entonces ha ido viviendo un paulatino declive, tanto en lo literario y financiero -de hecho, para sobrevivir debe trabajar esporádicamente en una residencia de ancianos- como en lo que respecta a sus relaciones amorosas, familiares y sociales... Vamos, que su vida sería parecida al lento rodar de una piedra por la ladera de una árida montaña. En éstas, recibe la invitación a un importante festival literario, con el inconveniente de que debe participar en un coloquio sobre la infidelidad junto al marido de su ex-mujer y, peor aún, a una escritora que describió un supuesto episodio de acoso sexual por su parte en una novela de autoficción (por lo que no cabía defenderse legal ni casi públicamente de tal acusación). Acuciado por su situación económica, pero también por su deseo de volver a formar parte del mundillo literario, Knut acude al festival junto a su amigo y vecino Frank.

A partir de esta premisa, Nina Lykke nos hace acompañar al muy neurótico y deprimido Knut durante los días previos a tal evento, que le causa una ansiedad considerable, añadida a la amargura y el desencanto provocadas por su situación profesional y familiar, amén de su pesimismo vital, en general. Con tan agobiante mochila, Knut hace frente al cambiante y desconcertante mundo que le rodea con reflexiones caústicas en su lucidez sobre lo que se va encontrando y también -no es menos importante- sobre los recuerdos de sus comportamientos pasados. Sin embargo, y aunque la novela es irónica y hasta mordaz sobre ciertos excesos del "feminismo" (lo pongo entre comillas porque no me atrevo a afirmar que se trate de actitudes propias del verdadero feminismo... Aunque tampoco me atrevo a determinar en qué consiste eso del "verdadero feminismo"), el llamado "wokismo" o, sin más, el postureo de cierta intelectualidad que siempre intenta nadar y guardar la ropa, éste no es un libro que pretenda pelear en la cacareada "guerra cultural" a la que nos están obligando a asistir en los últimos tiempos (pese a lo que considere algún que otro opinador extremocentrista que lo ha reseñado). Ni tampoco su autora es una de esas indignadas mujeres que se aprestan a acudir en defensa del vapuleado varón blanco heterosexual y pitopaúsico de mediana edad; entre otras cosas, porque nos presenta a su protagonista, más que como un ser noble e incomprendido, como un tipo un tanto gilipollas (en el sentido más cariñoso del término, si es que lo hay): si la vida de Knut es un desastre, en buena parte es culpa suya... lo que no significa que no podamos sentir empatía y hasta algún cariño por él, que tampoco es ningún monstruo, sino un individuo inofensivo y más bien pusilánime (aunque no durante toda la novela, pero no quiero adelantar nada).

En realidad, yo diría que, más que una visión o reivindicación del punto de vista del varón blanco, heterosexual, etc., lo que encontramos en esta novela es el punto de vista (generalizando mucho, claro está) de la generación que nació en los años 60 y se hizo adulta en los muy modernos y rompedores 80, para llegar o incluso superar la mediana edad y darse cuenta de que ya no son modernos ni rompedores y que el mundo ha cambiado, dejándolos atrás o, cuando menos, demodés. OK, boomer,  que se decía hace no mucho (sospecho que la expresión ya está también demodé), pero, ¿a qué viene todo esto? Bueno, pues porque la autora de la novela tiene, por casualidad, la misma edad que el protagonista y cabe suponer que comulga con muchos de los airados pensamientos de éste, aunque ya sé que, en puridad, pertenecen a un personaje de ficción y no tienen por qué compartirlos. No obstante, cuando menos se le han ocurrido a ella, fruto, probablemente, de la observación y escucha a sus coetáneos.

Que tampoco se entienda esto como una crítica negativa al libro, ojo; de hecho, yo también puedo compartir algunas de las reflexiones de Knut (*) (es lo que tiene ir haciéndose viejo) y, en cualquier caso, la novela resulta, si no hilarante, bastante divertida, como buena ficción con el típico personaje metepatas, combinado aquí con el -casi- viejales cascarrabias. Además (y reconozco que con esto me ganó) de soltar varias inventivas contra la moda fulera de la autoficción -de hecho, a la escritora que le acusó, en un libro de este género, de haberla acosado sexualmente, Knut la llama, y aquí la ironía parece dejar paso al sarcasmo, La Escritora de la Realidad-. Lástima, de todos modos, no saber más sobre el ambientillo literario noruego, para poder disfrutar plenamente de la malicia de doña Nina Lykke, aunque bueno, es de esperar que sea bastante parecido al de aquí o de cualquier otro país. Eso sí, con mejores canapés de salmón, supongo.

(*) Sé que habrá quien piense, tal vez con razón, que como señoro que soy no tengo derecho a opinar sobre una novela escrita por una mujer y traducido por otra (la cubierta parece que la ha hecho un maromo), aunque trate sobre un personaje de mi misma especie... Pero como, al fin y al cabo, creo que el tono de la reseña es bastante positivo hacia el libro, estoy seguro de que, al menos en esta ocasión, a ninguna de las dos le parecerá mal.

sábado, 8 de febrero de 2025

Bill Buford: La transmisión del sabor

Idioma original: inglés

Título original: Dirt

Traducción: Rubén Martín Giráldez

Año de publicación: 2020

Valoración: Entre Recomendable y Está bien


Yo creo que a los estadounidenses, al menos a los poseedores de una cierta cultura, les fascina lo europeo, las tradiciones, los castillos, cierto refinamiento social, los rituales religiosos, cosas que seguramente no entienden porque les son ajenas. Entre ellas también la gastronomía, una determinada manera de entender la relación con la comida, más allá de la satisfacción de la necesidad física de alimentarse. 

Bill Buford es un periodista prestigioso y muy inquieto que fue por ejemplo uno de los fundadores de la famosa revista literaria Granta, y escribió un libro sobre los hooligans ingleses en el que relataba su experiencia personal dentro de uno de estos grupos violentos. Más adelante estuvo un tiempo trabajando en cocinas italianas y, ya puestos, llevó su ramalazo gonzo al punto de trasladarse con su familia a Lyon para vivir en primera persona la experiencia de la gastronomía francesa, allá en el lugar (Bocuse manda) que Bill consideró la cuna de la alta cocina del país vecino (bueno, si se me permite el inciso es como si alguien se mudara a Sheffield, pongo por caso, con intención de empaparse de los fundamentos del fútbol).

El libro cuenta la experiencia de Buford de punta a cabo, desde sus contactos iniciales con un chef francés en Nueva York, para aterrizar después en Lyon y ofrecerse como stagiaire en diversos restaurantes, consiguiendo empezar en una conocida panadería artesanal. Pronto conseguirá un puesto en una cocina con estrella Michelin, y ahí es donde todo adquiere una intensidad especial. Recelo ante el novato recién llegado, competitividad, comportamientos despóticos y un grado de tensión casi insoportable se diría que amenazan la aventura del aspirante a cocinero, pero Buford no se rinde, y su empeño en aprender y vivir la experiencia francesa le impulsa a perseverar sin desfallecer. 

La verdad es que se disfruta a ratos contemplando el esfuerzo en conseguir un plato, la admiración que subyace en el trabajo, el ansia por asimilar no solo conocimientos sino una determinada forma de entender la gastronomía, el arte de elaborar y presentar, la filosofía de una actividad que a veces parece aproximarse a una disciplina, una ciencia, una religión. Es este periodista un tipo irreductible, capaz de recorrer montones de kilómetros para descubrir un tipo concreto de harina o las peculiares especies que se capturan en los lagos de la región y en ningún otro lugar. Todo es un enorme reto a superar, y que debe servir, claro está, para componer el relato.

El problema es quizá que a la hora de construirlo Buford parece algo menos hábil que para lograr esos complicados platos. En mi opinión no consigue deshacerse de un lastre también muy norteamericano: la afición por contarlo todo, entrar en todos los detalles y en consecuencia, no jerarquizar bien la información, lo que provoca que el texto se nos haga a veces un poco bola y no termine de tomar un rumbo claro. Es inevitable sentir que al libro le sobren bastantes de sus más de quinientas cincuenta páginas, que todo se podría haber contado con más criterio y menos nombres propios, y el resultado hubiera sido objetivamente bastante mejor.

También hay algunas cosas algo sorprendentes. La palabra gastronomía, que creo haber usado unas cuantas veces en la reseña, me atrevería a decir que no existe en el libro. La inmersión de Buford en el mundo culinario francés, seguramente tan intensa como sus anteriores experiencias en Europa, tiene desde luego mucho mérito, y el nivel alcanzado en su aprendizaje me parece impresionante, más teniendo en cuenta que mi capacidad en ese terreno apenas supera las necesidades de la supervivencia, y mi conocimiento de la cocina profesional se reduce a algún episodio de Master Chef. Pero me parece que nuestro autor no ha llegado a captar la dimensión social que la cocina tiene, al menos en algunas regiones de Europa. No alcanza a entender que todo esto lleva detrás una cultura, en alguna medida un arte, que trasciende de la mera actividad profesional y hace de la gastronomía una seña de identidad que es difícil apreciar fuera de su contexto. Algo que la diferencia de la mera alimentación, por sofisticada que pueda llegar a ser su elaboración.