miércoles, 7 de agosto de 2024

Alicia Fenieux Campos: Extintas

Idioma original: Español

Año de publicación: 2023

Valoración: Recomendable

Cinco relatos escritos para no olvidar a las mujeres que pudimos ser componen este breve y recomendable Extintas de la chilena Alicia Fenieux Campos. Mujeres de edades variadas pero siempre sometidas al peso de convenciones, prejuicios, recatos o imposiciones, si bien siempre intentando superar, de una forma u otra, la situación en la que viven.

Abre el volumen Guillermina, mujer de unos 40-45 años y que parece una copia de tantas otras. Un renacimiento, desubicaciones y recelos protagonizan un relato, sin más, "agradable" de leer.

Sube el nivel La abuela Yaya, un relato más impactante y más atrevido en lo formal en el que quiénes somos y quiénes parecemos ser, junto con las culpas heredadas, ocupan el lugar central.

Insiste la autora en jugar con los dualidades y mundos diferentes en Marianela, relato protagonizado por una adolescente de 16 años que viene a ser un cuerpo extraño rodeado de "gente bien". Es un relato de corte iniciático en el que la búsqueda de un sentido de pertenencia y el miedo a la diferencia juega un papel primordial.

Conchita me resulta algo menos interesante. La toma de conciencia de una dependencia, en cierto modo autoimpuesta, supone el punto de ruptura de un relato que me deja con sabor de boca algo agridulce, por algunas posibilidades inexploradas que parecen quedar por el camino.

Cierra Yasna Negrete Negrete, relato de corte circular en el que la autora hace gala de un humor negro que ya apuntaba levemente en relatos anteriores y que sienta de maravilla a un relato sobre el deseo de pertenencia y de huida de un pasado más o menos oscuro.

En resumen, Extintas es un conjunto de textos de corte realista con los que Fenieux Campos traza el retrato, sin maniqueismos ni discursitos fáciles y con buenas dosis de humor, de unas mujeres fuertes (pese a estar jodidas) que tratan de abrirse camino en un Chile y en un mundo dual.

martes, 6 de agosto de 2024

Álvaro Llamas: Esos días a finales de aquel año

Idioma original: Español
Año de publicación: 2023
Valoración: ¿Está bien?

Me acerqué a Esos días a finales de aquel año de Álvaro Llamas con reticencia. Me llamaba la atención lo que había leído acerca de esta novela, pero no sabía si ésta lograría fidelizarme. Al fin y al cabo, había salido de la pluma de un autor a quien no conocía de antemano (primerizo, de hecho) y era bastante más larga de lo que había anticipado (¡más de 270 páginas!). A eso hay que sumarle que no tardaría en descubrir que tenía un estilo demasiado alambicado para mi gusto, proclive al léxico recargado, las frases kilométricas y las referencias cultas.

Sin embargo, tras unas primeras páginas de tanteo (que, lo admito, se me hicieron un poquitín cuesta arriba), acabé por aclimatarme a Esos días a finales de aquel año. Su prosa, pese a las oraciones larguísimas y cierto toque pedante, era decididamente fluida; su extensión, aunque innegablemente abultada, se recorría sin demasiado esfuerzo. Y lo que es más importante: sus elementos de difícil asimilación son deliberados e imprescindibles para que Llamas transmita lo que quiere transmitir.    

Aun siendo consciente de todo esto, no logré conectar al cien por cien con Esos días a finales de aquel año, porque hay algo impostado en la trascendencia de sus reflexiones y en sus voces indistinguibles. E insisto en que entiendo que dicha impostación es deliberada. El propio Llamas lo aclara, implícita y explícitamente, en la novela. Por ejemplo, cuando un personaje afirma que «el estilo es el tema y el tema es el estilo», o cuando el narrador-protagonista reconoce que «las notas que había ido tomando (...) extraídas de mis conversaciones con amigos, todas ellas en el tono jocoso en el que solían desarrollarse», «adoptaron sobre el procesador de textos (...) una rigidez y una gravedad que no había buscado».

Pero, ¿de qué va Esos días a finales de aquel año? Pues de un hombre que, en en plena crisis existencial, emocional y económica, rememora nostálgicamente tiempos mejores. Nuestro protagonista, asimismo, entabla relaciones quebradizas y esporádicas con amigos y familiares a la par que se propone apartarse de su círculo durante las Navidades.

De modo que Esos días a finales de aquel año es un estudio de personaje que disecciona a su contradictorio protagonista. Pero también es una novela de aprendizaje. Y un retrato demográfico de una generación precaria y frustrada que ronda los cuarenta o los ciencuenta y no tiene ni propósito, ni futuro ni hijos. Y una autoficción cargada de pequeñas historias. Y un artefacto literario denso en ideas que medita en torno a la melancolía, la soledad, la identidad, la madurez, la homosexualidad, la familia, la amistad, etc... 

Resumiendo: Esos días a finales de aquel año es una primera novela sumamente ambiciosa y personal. Aunque la he apreciado (tiene vocación artística, voluntad de trascendencia, observaciones agudas y figuras retóricas de una precisión, ingenio y plasticidad asombrosas), se me ha hecho pesada. Eso se debe a que la atraviesan elementos de difícil asimilación; y si bien es cierto que éstos son deliberados e incluso imprescindibles para que la obra de Llamas funcione, quizá se debería haber prescindido de algunos de ellos y pensar un poco más en el lector.

lunes, 5 de agosto de 2024

Andrea Bajani: El libro de las casas

Idioma original: italiano

Título original: Il libro delle case

Traducción: Juan Manuel Salmerón Arjona

Año de publicación: 2022

Valoración: Muy recomendable

 

Como lector siempre agradezco cuando un autor se esfuerza por buscar un camino propio para construir una narración. Cada vez es más difícil, porque al menos desde el último siglo y medio se han probado muchas fórmulas con distinto grado de intrepidez y desde luego con resultados también muy dispares. Porque, claro, experimentar o innovar, que para mí es ya algo apreciable en sí mismo, no garantiza sin embargo el éxito de la fórmula. Muchos han sido los intentos fallidos, las malas imitaciones o las buenas ideas echadas a perder por falta de talento o de capacidad para desarrollarlas.

A Andrea Bajani le conocíamos por Mapa de una ausencia, novela muy notable en la que se podían distinguir un par de rasgos definitorios de su prosa. Por una parte, una aparente falta de emotividad que es solo superficial, porque es casi imposible no entender que por debajo fluyen sentimientos sumamente humanos, quizá incluso intensos, formando un extraño pero muy atractivo contraste entre el frío visible y una calidez profunda e inevitable. Y se apreciaba  también el gusto por alternar escenarios en aparente desorden, algo que, sin llegar a ser rompedor, iba un poco más allá de los muy usuales saltos temporales o cambios de localización. Bajani parece haber descubierto un camino que explorar, y en El libro de las casas avanza otro trecho profundizando en el uso de estos recursos. Desde niño hasta adulto, estudiante, casado, amante o solitario, con la abuela, el padre irascible, la madre plegada en sí misma y en su matrimonio, la hermana borrada y los parientes excluidos, entre Roma, Turín, la playa y los Alpes nevados, transcurre una vida en la que lo único estable es la vieja tortuga que vive en el patio de la casa familiar. Una vida, que es también la historia reciente de Italia, en la que han quedado cosidas como cicatrices permanentes las imágenes de cuerpos asesinados en los años de plomo, cadáveres que identificamos con Pier Paolo Pasolini y Aldo Moro.

De nuevo presenta Bajani, con crudeza y se diría que con resignación, lo que parece insalvable complejidad de las relaciones familiares. Apenas hay algún destello de ternura o de complicidad, enseguida aniquiladas por la violencia (física, verbal o muda), por la enfermedad o por el simple paso del tiempo que todo lo altera. El hilo conductor son las casas donde ocurrieron los hechos o donde no ocurrió nada, casas que son simples habitáculos donde se representan cuadros tan breves que parecen casi instantáneas, paredes en las que solo quedan los ecos de lo que se oyó y que, una vez abandonadas, vuelven a sumirse en el silencio. La casa, que a veces es también un coche, una habitación de hospital o una nave, no tiene vida propia, pero sus muebles hablan su propio lenguaje o forman vestigios en los que está grabada la historia que vivieron.

Tenemos por tanto una creciente fragmentación (que, de acuerdo, a veces puede jugar demasiado al despiste) que forma una colección de imágenes aleatorias donde lo que importa es el conjunto, y la objetividad casi obsesiva con que se maneja Bajani provoca que, habituados a la descripción y a episodios inocuos, bajemos la guardia y nos veamos sorprendidos por esas puñaladas que van generando incomodidad hasta convencernos de que están ocurriendo cosas terribles.

La enfermedad, la violencia, la sumisión, la soledad, el desapego, se van filtrando en ese mosaico de escenas casi siempre inofensivas, a veces incluso amables, generando el malestar en el lector que creía estar asistiendo a una historia más corriente o, aún peor, mostrando cómo una vida en apariencia normal presenta (¿siempre?) puntos negros que en el mejor de los casos la memoria, en modo defensivo, se puede encargar de borrar.


También de Andrea Bajani reseñado en ULAD: Mapa de una ausencia 

domingo, 4 de agosto de 2024

Fríða ísberg: La marca


Idioma original:
islandés

Título original: Merking

Año de publicación: 2021

Traduccción: Enrique Bernárdez

Valoración: recomendable 


La marca viene precedida por la clásica campaña promocional que identifica, indistintamente a novela y autora, como "revelación" o "best seller" en un mercado bastante reducido como el de su país de origen, Islandia. Incluso así, el libro tarda más de dos años en presentarse aquí, y eso es mucho para los tiempos que corren. Tanto como para pensar cuántas cosas importantes han sucedido y suceden desde 2021 hasta hoy que pudieran condicionar el encuadre en que percibimos esta novela. Me salen por lo menos tres: las campañas masivas de vacunación del Covid, la guerra de Ucrania, la irrupción de ChatGPT. No es que todo tenga que ver aquí, pero La marca es una novela distópica y cierto sesgo publicitario seguro que acaba estableciendo las sacrosantas comparaciones (Clarke, Orwell, Huxley) y considero, leída la novela, que habría que tener cuidado. 

Para empezar, porque la inspiración de Ísberg en estos clásicos, consciente o no, es más que evidente. Ni que sea en esa nomenclatura usada para mencionar vídeos, estupefacientes. Aunque sea para poner en contexto la temática y la sempiterna necesidad de aclarar al lector que estamos en otra sociedad pero que ésta no es tan lejana como pudiéramos pensar. Y otro signo de los tiempos se manifiesta; las divisiones entre antagonistas, viejo fetiche de la humanidad y excusa inmejorable para liarnos a discutir o a enviarnos tropas. La necesidad absurda de generar escenarios donde solo se dispone de dos opciones, norte/sur, este/oeste, izquierda/derecha. Aquí el pretexto es un referéndum para determinar si una prueba psicológica es obligatoria para distinguir a la población que la ha superado o no. La prueba determina el grado de empatía de los individuos por lo que todo puede discutirse, empezando por si es esa cualidad, la empatía, el auténtico test del ácido que puede medir de forma incuestionable la capacidad social del individuo, su grado como ser conviviente. 

La premisa es usada como punto de partida para observar la vida de varios individuos, no sólo basándonos en lo que opinan sobre la situación en sí o el sentido de su voto, sino, imagino y a partir de aquí todo es conjetura sobre si la autora ha planificado a sus personajes para generar un discurso ético de mayor calado, para que veamos situaciones en las cuáles ese factor de verificación puede ser sometido a dudas razonables. El trasfondo obvio es el avecinamiento de un entorno totalitario en el que los individuos, los comercios, los establecimientos son marcados, hayan aprobado el test o no, y la marginalidad a que los no marcados serán progresivamente empujados. Un dilema antiguo y demasiado poco original que admite toda clase de polémicas, desde el excesivo papel del estado en la vida de las personas hasta el engranaje aplastante (qué decir hoy) del pensamiento único como argamasa unificadora de la sociedad. Y esa es mi mayor duda respecto al libro, que sea usado como pretexto para establecer polémicas obvias y que sus personajes, en su mayoría planos y previsibles, usados como estandartes a la hora de juzgar sus comportamientos o incluso alinearse con ellos. Aunque, para mí, le falta algo de visceralidad al libro, algo que lo eleve en lo literario y lo aleje de ser un buen guion para un eventual capítulo de Black Mirror.


sábado, 3 de agosto de 2024

Edgar-Max: El camino pagano

Idioma original: Español
Año de publicación: 2023
Valoración: Recomendable

En El camino pagano, libro profusamente documentado e ilustrado, Edgar-Max propone un recorrido muy personal por la España del Norte, además de abordar la historia, mitología, leyendas, tradiciones, fauna, etc... de la región. 

Evidentemente, del conjunto me han interesado más unas partes que otras. Edgar-Max, nuestro guía, siente debilidad por varios temas (la relación del hombre con el mar, el alcohol, etc...), y en ocasiones le da un foco excesivo a algunos de ellos. Admito que yo leí en diagonal la sección que dedica a los faros, demasiado detallada para mi gusto.

En cualquier caso, Edgar-Max no oculta sus afinidades. Tampoco sus sesgos (o «filtros»), que hasta cierto punto exhibe orgullosamente; en la página 24, por ejemplo, deja muy claro que reivindicará «monumentos que han pretendido fijar (...) el asombro del hombre ante la (...) naturaleza (...) y honrar la labor de pescadores y balleneros, atalayeros o señeros, rederas, avisadoras, sardineras, cargueras, sirgueros y bateleras», y obviará, en cambio, «estatuas de marqueses, duques y almirantes».

Claramente, la mayor ventaja de tener a Edgar-Max como guía es que acompaña su texto con multitud de ilustraciones a tinta china salidas de su propia mano. Algunas son copias del natural de paisajes, edificios, animales, navíos, esculturas o instrumentos varios. Otras, a mi juicio mucho más meritorias (aunque igual de logradas en lo que al apartado gráfico respecta) son aquellas en las que recurre a su imaginación para reinterpretar alguna criatura mitológica, componer una escena (buenísima esa explosión de la proa del Cabo Machichaco de la página 87, Edgar) o  cartografiar las costas del Norte peninsular.

Otra virtud de Edgar-Max es su sentido del humor, el cual hace que su exposición sea mucho más divertida y cercana que la de un «sesudo ensayo histórico» o un «tratado etnográfico». Os lo demuestro: en la página 104, refiriéndose al cementerio de los ingleses de Camariñas, el autor dice que «Sus dos fosas separadas testimonian la testarudez de los vivos a la hora de impedir el compadreo de los muertos de distinto escalafón».

Personalmente he disfrutado mucho de El camino pagano. Es verdad que, como reconocí antes, leí algunos pasajes en diagonal; otros, sin embargo, me cautivaron totalmente. A eso súmale las mentadas ilustraciones de Edgar-Max, una entrevista a Pilar Pedraza o una cita a Clive Barker y queda claro que este libro estaba destinado a gustarme. 

Veremos si en un futuro me servirá para planificar un viaje a tierras manchadas por trágicas matanzas, salpicadas por lúgubres faros y plagadas de criaturas legendarias.




También de Edgar-Max en ULAD:
Bill el Largo y la posada maldita

viernes, 2 de agosto de 2024

John Franklin Bardin: El percherón mortal

Idioma original: inglés

Título original: The Deadly Percheron

Año de publicación: 1946

Traducción: César Aira

Valoración: está bastante bien y recomendable para aficionados al género

Ignoro si esta novela ha sido adaptada alguna vez al cine (lo dudo), pero tengo claro quién hubiera sido el director adecuado para hacerlo y no es otro que el inefable David Lynch.  La razón creo que estará clara para quien haya leído la novela, pero me temo será difícil de explicar a quien no la haya hecho, ya que si historia posee, además, la característica de resultar harto complicada de explicar. Aparte, claro, de que no debe hacerse, puesto que, en palabras de Cabrera Infante (que fue un gran admirador de este libro), "revelar la trama de esta novela es un verdadero crimen". Sirva como explicación de lo que he comentado sobre Lynch que aquí los lectores/as encontrarán, además de crímenes y misterio, amnesia, expeditivos leprechauns, ominosos caballos, extraños feriantes, femmes fatales, espejos deformantes, sinrazón y locura.

Resumen muy resumido (por contar algo): George Matthews es un psiquiatra de Nueva York que recibe en su consulta a James Blunt, joven heredero de una fortuna que teme estar volviéndose loco, pues pretende que unos peculiares hombrecillos le contratan para realizar ciertos encargos, a cual más absurdo. A partir de ahí, Matthews  se ve inmerso en una trama a cada momento más desconcertante y hasta alucinatoria, plagada de sorpresas y giros que convierten la lectura de esta historia en una experiencia intrigante y, por momentos, adictiva.

Y lo es, sobre todo, más que por una sabia dosificación del misterio en la trama, porque hasta el final uno no entiende nada de lo que está pasando, de forma que, incluso hasta justo antes de ese final, todas las posibilidades están abiertas. Bien es cierto, no obstante, que quizás la historia haya perdido punch desde ese 1946 en el que fue publicada o desde los años 70, cuando fue redescubierta, al parecer, por los aficionados al género y se cimentó el prestigio de El percherón mortal como una de las muestras más enigmáticas de la novela negra. Hoy en día, sin embargo (debido, en parte y precisamente, al cine de David Lynch y otras propuestas algo bizarras... como la narrativa del traductor al español, nuestro admirado César Aira) es más difícil que nos sorprenda. Lo que no quita, para que leer esta novela sea algo del todo recomendable, más aún e incluso diría que de forma obligada, para los amantes del noir.

jueves, 1 de agosto de 2024

Reseña + Entrevista: Confesiones de Kanae Minato

Idioma original: japonés

Título original: Kokuhaku (告白)

Traducción: Rumi Sato

Año de publicación: 2008

Valoración: recomendable

Una gran cantidad de libros que se publican (no tengo datos estadísticos para respaldar que es un fenómeno que se ha agravado recientemente, así que solo lo sugeriré) carecen de cualquier pretensión literaria, social, o informativa (ya sea intencionadamente o por falta de capacidades), por lo que se limitan a cumplir una función de entretenimiento. Sin embargo, aunque muchos estaremos de acuerdo en esto, es difícil trazar el límite entre lo que es una obra literaria y cualquier otro texto. Tenemos por un lado a quién, como el profesor y youtuber Jesus G. Maestro, dice que la última obra literaria escrita en español fue “Cien años de soledad” y, después de eso, la literatura hispana va en declive; y por el otro, a aquellos entusiastas que se autonombran como “escritor(a)” después de publicar el primer capítulo de su saga en Wattpad.

Kanae Minato tiene un pie en cada lado. Ya desde su primera novela, "Confesiones" (Kokuhaku), publicada en 2008, nos da un ejemplo de cómo se puede combinar el entretenimiento con una profundidad literaria y social que invita a la reflexión. "Confesiones" es la historia de una maestra de secundaria que, tras la trágica muerte de su hija, decide tomar justicia por sus propias manos. La novela está narrada desde múltiples perspectivas, mostrándonos las motivaciones y conflictos de los involucrados.

Tengo que decir, sin embargo, que la autora tiene una cierta inclinación hacia el entretenimiento (ella misma lo menciona, con cierta modestia), lo cual no es necesariamente malo, especialmente en el ámbito de las novelas de misterio y suspenso. Esto se evidencia en la facilidad con la que sus libros son adaptados a películas, series y mangas con gran éxito. Sea como fuese, no se puede negar lo absorbentes que son sus libros, sin dejar de lado lo inquietantes que pueden llegar a ser. Basta considerar los temas tratados en este libro: venganza, crueldad, depresión, etc. Gracias a esto, se le considera la principal exponente del “iyamisu” (イヤミス), término que hace referencia a esas novelas que te dejan una sensación de desasosiego al terminarlas. En “Confesiones”, esta desazón se produce principalmente por la ambigüedad moral de sus personajes, el punto fuerte de Minato.

Por otro lado, al ser productos dirigidos (y tal vez concebidos de igual manera) al consumo masivo, se apela recurrentemente al dramatismo y al melodrama, aunque no a tal grado de llegar a la inverosimilitud (salvo escasas excepciones), lo cual puede desagradar a aquellos lectores más hardcore.

Pueden leer en palabras de la autora sus opiniones sobre algunos temas tratados en su novela. Esta vez, desafortunadamente, no tuve la oportunidad de hablar con ella en persona, pero Kanae Minato nos concedió un espacio en su apretada agenda para responder algunas preguntas relacionadas con su libro (originalmente en japonés).

Entrevista a Kanae Minato para ULAD

ULAD. En varias entrevistas, usted ha mencionado influencias tanto japonesas como extranjeras. ¿Podemos decir que la globalización ha homogeneizado la literatura y otras expresiones artísticas de manera similar, o todavía existe algo que podamos llamar "literatura japonesa"? Si es así, ¿cuáles son los elementos "japoneses" en su obra?

Minato. La globalización no significa la uniformización de la expresión. Si nos enfrentamos sinceramente a la naturaleza humana, personas de diferentes culturas y entornos también pueden sentir empatía. Si hay un elemento japonés en mis obras, creo que no está en el contenido, sino en la descripción de las cuatro estaciones como telón de fondo de las historias.

ULAD. En "Confesiones", se aborda la responsabilidad penal relacionada con la edad (entre otras responsabilidades). En la mayoría de los países, se utilizan límites de edad que asumen madurez en todos los aspectos de la vida: consentimiento sexual, consumo de alcohol, votación en elecciones y, en este caso, asumir responsabilidad por actos. Esto se debe a que se supone que las áreas del cerebro relacionadas con el juicio y la toma de decisiones están suficientemente desarrolladas. Sin embargo, no podemos ignorar el papel de los jóvenes en la sociedad actual. ¿Está de acuerdo con lo que se llama "infantilización de la sociedad"? Si es así, ¿debería influir en la determinación de la mayoría de edad? Además, ¿deberíamos establecer el mismo límite de edad para todos estos aspectos?

Minato. No estoy de acuerdo con la idea de la "infantilización de la sociedad". En la era antes de Internet, los adultos proporcionaban a los niños el conocimiento y sentido común apropiados para su edad. Con la difusión de Internet, independientemente de la edad, los individuos pueden recibir información a su discreción. Como resultado, los niños se están volviendo más maduros rápidamente, y la línea entre los pensamientos y el sentido común de adultos y niños se está volviendo borrosa, independientemente de la mayoría de edad establecida por la sociedad.


ULAD. Un personaje habla del papel necesario del sistema penal para prevenir la venganza personal. En otros países, como Estados Unidos, matar a alguien en defensa propia se considera un derecho inviolable. En México, el linchamiento de ladrones o secuestradores es aceptado por la mayoría. Sin embargo, en Japón, la violencia se evita por todos los medios. En los trenes, hay carteles que indican que golpear a alguien (sin importar la razón) es un delito que puede llevar a prisión. Aun así, existe una violencia reprimida que se expresa en formas de acoso y bullying. ¿Puede compartir su perspectiva sobre estas diferencias culturales en la percepción de la justicia y la violencia? ¿Y cómo influye esto en sus historias?

Minato. La percepción de la legítima defensa cambia considerablemente según la estabilidad política y la seguridad del país, por lo que no estoy en posición de comentar sobre la situación de otros países. Incluso en Japón, hace un tiempo, el castigo corporal en la educación escolar era aceptado. Considero que es importante estar siempre consciente de en qué punto del tiempo están situadas las normas y los pensamientos reflejados en las historias que escribo, y actualizar continuamente mis valores.

ULAD. En sus obras, se observa un cambio notable en la dinámica de poder entre padres e hijos, así como una disminución de la autoridad del maestro. ¿Cómo refleja estos cambios en sus personajes y tramas? ¿Cuáles cree que son los factores que están provocando estos cambios en la sociedad japonesa contemporánea? ¿Y qué impacto principal tienen en la educación y la estructura familiar?

Minato. La disminución de la autoridad del maestro puede atribuirse a la mejora en el nivel educativo de los padres, la disponibilidad de conocimiento fuera de la escuela (como en academias), y el aumento de las expectativas de los padres hacia un solo hijo debido a la disminución de la tasa de natalidad. Esto ha llevado a un aumento de padres que intervienen en la escuela por asuntos triviales. Reflejo estos cambios en mis personajes y tramas de la misma manera que he respondido en la pregunta 3.

ULAD. En "Confesiones", una profesora elige el camino de la venganza en lugar de confiar en el sistema judicial. ¿Cuál fue su motivación para explorar el conflicto entre la venganza y la justicia? ¿Cómo desarrolla este tema a través de los personajes y la trama? ¿Cree que en ciertas circunstancias la venganza puede considerarse una forma de justicia, o debería siempre ser condenada?

Minato. Creo que el sentimiento de venganza surge cuando el juicio de la ley no coincide con el castigo que desea la víctima. La venganza no es justicia, ni debe ser necesariamente condenada. Considero que es necesario reflexionar como sociedad sobre cómo podemos controlar esos sentimientos.

ULAD. En sus obras, a menudo se representan niños realizando actos terribles, lo que plantea preguntas sobre la maldad inherente en el ser humano. ¿Qué le llevó a explorar este tema? ¿Cómo maneja la representación del mal en los personajes infantiles? ¿Cree que estas acciones reflejan una naturaleza humana universal o están influenciadas por factores específicos de la sociedad japonesa? ¿Qué mensaje desea transmitir a través de estas representaciones?

Minato. Los niños no son seres inocentes. Poseen tanto el bien como el mal al igual que los adultos. No es un problema exclusivo de Japón. Es importante crear un entorno de vida que permita el juicio entre el bien y el mal y el control emocional, y que los adultos acompañen a los niños. El mensaje para los lectores está contenido en la obra y no es algo que el autor deba explicar públicamente.

ULAD. En sus obras, a menudo se enfatiza a la madre como la única responsable de la crianza, mientras que el padre asume principalmente el rol de proveedor económico. ¿Cómo percibe esta división de roles en la sociedad japonesa contemporánea? ¿Cómo cree que estas expectativas tradicionales afectan la dinámica familiar y el desarrollo infantil? Además, ¿cómo explora y cuestiona estos roles en sus obras? ¿Qué comprensión espera que los lectores obtengan sobre la evolución de estos roles en la sociedad moderna?

Minato. Las preguntas 1 a 6 también están relacionadas con esto, pero los problemas políticos y sociales, la estructura familiar en el Japón contemporáneo y los problemas de crecimiento y educación de los niños derivados de ello no son algo que deba discutirse al mismo tiempo que las impresiones de una novela de entretenimiento.

ULAD. En "Confesiones", también se aborda el fenómeno del hikikomori. Esta palabra es originalmente japonesa, pero se ha adoptado en otros idiomas debido a su alta incidencia. ¿Cree que este fenómeno es tan común en la sociedad japonesa? ¿Podría estar relacionado con factores culturales como la violencia reprimida, la dificultad para confrontar y la preferencia por el aislamiento? Además, ¿cómo refleja el estigma que enfrentan estas personas y cuáles son las medidas preventivas o de mejora efectivas para abordar este problema?

Minato. Las razones del hikikomori varían de una persona a otra, por lo que es difícil aplicar una medida uniforme, y creo que ha sido un problema social durante muchos años. En mis obras solo describo un ejemplo, y no es un problema simple que pueda vincularse directamente a la realidad, a las medidas preventivas o a las mejoras. Como mencioné en todas las preguntas anteriores, las novelas de ficción no presentan "respuestas", sino que sugieren "pistas para resolver" los problemas.

ULAD. En la era digital, la tecnología ha transformado muchos aspectos de la vida cotidiana, lo cual se refleja en la literatura. ¿Cómo integra la influencia de la tecnología y las redes sociales en sus personajes y tramas? ¿Cómo cree que la tecnología ha cambiado la forma en que se entiende y experimenta el aislamiento, la conexión y la identidad en la sociedad japonesa contemporánea? ¿Qué desafíos y oportunidades ofrece este tema para usted como escritora?

Minato. Prefiero no responder a preguntas sobre problemas que aún no he abordado en mis obras.