Título original: Canoës
Traducción: Javier Albiñana Serraín
Año de publicación: 2021
Valoración: Está bien
Hay un dicho que reza: “No hagas de tu pasión tu trabajo”. Supongo que muchos de los seguidores de este blog son apasionados de la lectura y, por extensión, algunos también de la escritura. Pero al leer este tipo de libros siempre me viene a la cabeza la misma cuestión: ¿de qué escribe alguien que se ve obligado a escribir?
Fuera de unos pocos escritores consagrados, que pueden vivir cómodamente de sus regalías, la mayoría de quienes han hecho de la escritura su profesión están, de una u otra manera, obligados a escribir, independientemente de la disciplina y de las imposiciones propias del oficio. Incluso yo me veo impelido a escribir esto bajo un estricto calendario.
Como un músico que, agotado en medio de una larga gira, sube al escenario y aun así da un buen espectáculo, este libro me parece una obra escrita bajo la inercia de la profesión. Canoas está pulcramente escrito, con frases que me parecieron muy bellas (“Mi centro de gravedad se ha desplazado unos centímetros”, dice una niña al darse cuenta de que está madurando) y con algunas ideas o cuestionamientos perspicaces. Pero si tuviera que describir este libro de cuentos con unas pocas palabras, estas serían: falto de inspiración.
Los cuentos (y una novela corta) comparten un leitmotiv: las canoas y las voces. Personas silenciadas, voces perdidas, voces que se buscan, que se graban, que se deforman o que apenas consiguen abrirse paso entre el ruido del mundo. En ese sentido, el libro tiene una unidad temática clara, incluso elegante. Sin embargo, esa misma unidad no siempre alcanza para sostener el interés. Hay relatos que parecen más ejercicios de estilo que verdaderas exploraciones narrativas; textos construidos alrededor de una imagen sugerente, pero que no terminan de adquirir cuerpo.
Mi cuento favorito es “Nevermore”, donde unas artistas sonoras, casi brujas, se dedican a ir recolectando voces. El cuento tiene un interesante guiño a El cuervo, de Poe, y quizá sea donde mejor se combinan la extrañeza, la musicalidad de la prosa y esa obsesión por la voz como huella íntima de una persona. Ahí sí sentí que la premisa encontraba una forma propia.
Maylis de Kerangal es una escritora multipremiada, y en Canoas se nota por qué: la precisión de la frase, el cuidado del ritmo, la inteligencia con la que observa ciertos gestos mínimos. Pero también se nota, al menos para mí, una cierta falta de necesidad. No es un mal libro, ni mucho menos; está escrito con una solvencia que muchos autores envidiarían, pero no solo de pan vive el hombre.
Canoas me dejó la impresión de una obra correcta, elegante, por momentos luminosa, pero rara vez urgente. Un libro que se lee con interés, aunque difícilmente con entusiasmo.
Otras obras de Maylis de Kerangal en ULAD: Reparar a los vivos

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