sábado, 10 de agosto de 2019

Barbara Comyns: El enebro

Idioma original: Inglés
Título original: The Juniper Tree
Traducción: Miguel Ros González 
Fecha de publicación: 1985
Valoración: Recomendable



Bella, una madre soltera acomplejada por la cicatriz que le surca el rostro, se muda junto a su hija a Richmond. Allí encuentra un trabajo que la apasiona y traba amistad con los Forbes. Por primera vez en mucho tiempo se permite creer que la vida le sonríe. Pero no es oro todo lo que reluce, como Barbara Comyns demuestra en estas páginas.

Vaya si lo demuestra. Por cada alegría que experimenta Bella, una desgracia la está acechando. El tono agridulce que impregna la novela es, para mí, su mayor acierto. Hace que lo que se nos está contando sea verosímil, y lo aleja de la esencia abstracta y simplista de la fábula en la que se basa.

Así es: El enebro está inspirado en un macabro cuento alemán recopilado por los hermanos Grimm y titulado del mismo modo. Como ya he insinuado, la obra de Comyns elude gozosamente los anacronismos de su material de base, al que logra actualizar. De modo que arquetipos, simbología y situaciones pertenecientes a los cuentos de hadas tienen su modesta aparición en este texto (la jorobada de turno, unas pérfidas urracas, alguien que pierde un zapato, la madrastra indispensable...), pero todos estos elementos han sido dosificados con inteligencia e integrado adecuadamente en el registro realista de la obra.

Otro de los aciertos de esta historia es la tensión que provoca. A medida que avanza el argumento, el lector percibe que algo extraño está sucediendo entre líneas, pero es incapaz de discernir qué es exactamente hasta que le estalla en la cara. La sutileza y el "foreshadowing" con que trabaja Comyns ayudan en este sentido a crear una historia planificada pero, asimismo, imprevisible. Algo que tiene mucho mérito, teniendo en cuenta que si uno conoce de antemano la fábula de los Grimm a la que se está homenajeando aquí, o lee la cita con que se inaugura el libro, ya puede intuir por dónde irán los tiros. Que la autora consiga sorprendernos pese a esto es, repito, increíble como poco. 

Llegados a este punto, enumeremos otras de las virtudes de este conseguido relato.

  • La minuciosidad de la prosa de Comyns. Sus detalladas descripciones y el nivel de detalle de que hace gala son tremendamente inmersivos y nunca llegan a volverse cargantes. 
  • Todos sus personajes están caracterizados. Incluso aquellos que apenas asoman la cabeza unos capítulos para luego desaparecer definitivamente. 
  • Las interacciones entre personajes. Especialmente aquellas que son tóxicas a más no poder.
  • El retrato del Londres de los años 80, plácido y casi bucólico. Contrasta muy bien con la atmósfera malrollera de ciertos pasajes. 

Por otro lado, no quiero dejar pasar esta ocasión para remarcar algunos de los aspectos más flojos de la novela.

  • Sus capítulos iniciales no acaban de fluir orgánicamente. Recuerdo uno, por ejemplo, que se abre con un "flashback" y regresa luego al tiempo presente de forma abrupta y confusa. 
  • Comyns repite en varias ocasiones información que ya había dado previamente, y la presenta como un dato nuevo. 
  • Hay algún que otro altibajo en la traducción. A veces sintáctico, otras una palabra mal escogida. Por lo general, pero, hay que admitir que Miguel Ros González ha hecho un buen trabajo. 

En resumen, pues, El enebro es una novela que cautivará a todos aquellos a los que les atraigan las reinterpretaciones de antiguos cuentos de hadas, al estilo de La juguetería mágica de Angela Carter o La novia ladrona de Margaret Atwood. Sin duda alguna, la colección Rara Avis no deja de desenterrar joyitas la mar de interesantes. 


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