viernes, 21 de febrero de 2025

Patricia Highsmith: El cuchillo

Idioma original: Inglés
Título original: The Blunderer
Traducción: Manuel G. Palacio
Año de publicación: 1954
Valoración: Entre recomendable y está bien

Patricia Highsmith es una de escritora cuya obra he leído y releído obsesivamente. Como tenía un grato recuerdo de su novela El cuchillo, he decidido abordarla por segunda vez varios años después. ¡Y qué bien que lo haya hecho, porque menudo librazo está hecha!

En efecto, El cuchillo es un librazo. Y aunque en algunos apartados da la impresión de no ser una obra tan pulida como otras de Highsmith, sigue rezumando identidad autoral, eficacia estilística, nitidez temática y buen pulso narrativo.

Su argumento es brillante en su sencillez solamente aparente, y abunda en los ingeniosos giros de tuerca, enredos, equívocos y claroscuros que tanto engrandecen la obra de Highsmith. Asimismo, funciona como excusa para entregar varios estudios de personaje muy detallados, y para reflexionar, entre muchos otros temas, en torno a las relaciones matrimoniales, el deseo insatisfecho y la culpa.

Todo empieza cuando un librero llamado Melchior J. Kimmel, tras asegurarse de que un testigo le ve asistir al cine, abandona el local, sigue en su coche el autobús en el que va su mujer y la mata durante una parada de descanso. Walter Stakhouse, un abogado, lee sobre el incidente en el periódico y enseguida sospecha que el marido de la víctima puede ser el asesino, e intuye qué método ha empleado para salirse con la suya. Más tarde empieza a fantasear con imitarlo para deshacerse de Clara, su mujer, una neurótica que lo martiriza constantemente y lo aísla cada vez más de sus amigos y conocidos. Clara muere poco después, aparentemente tras suicidarse; sin embargo, un detective implacable y ambicioso no sólo comienza a investigar a Stakhouse, sino que decide reabrir el caso de Kimmel.

El cuchillo contiene un primer capítulo que enseguida engancha al lector, una premisa extraordinariamente ingeniosa, un elenco de personajes muy bien perfilados, algunos de los elementos narrativos propios de la autora y reflexiones de gran calibre.

Como viene siendo habitual en las obras de Highsmith, el elenco principal está muy bien trabajado. Tanto Stakhouse (el protagonista indiscutible) como Clara, Kimmel e incluso personajes que tienen menos foco (por ejemplo Tony, Ellie o Jon) son creíbles.

Sólo le pondría dos pegas a El cuchillo. En primer lugar, que presenta tanta profusión de detalles que algunos de ellos aportan más bien poco; pienso, por ejemplo, en la relación que Stakhouse mantiene con su hermano y su padre, en cierta información acerca de los proveedores y clientes de Kimmel o en la desaprovechada afición artesanal de éste último. Afortunadamente, estos pasajes rellenados con paja no realentizan al conjunto, que por otro lado se desarrolla con asombrosa fluidez. 

La segunda pega que le ponría a la novela es que el detective Corby se siente por momentos poco verosímil, y funciona más como detonante de acontecimientos que como un personaje en sí mismo. En cualquier caso, hay que admitir que protagoniza algunas de las mejores escenas.

Poco más que añadir: El cuchillo es, insisto, un librazo. Todos amante del género negro y de la obra de Highsmith debería leerlo, como mínimo, una vez en su vida.  


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jueves, 20 de febrero de 2025

Slavenka Drakulic: No matarían ni una mosca. Retratos de los criminales de las guerras balcánicas

Idioma original: Croata 
Título original: Oni ne bi ni mrava sgazili
Traducción: Isabel Núñez
Año de publicación: 2005 
Valoración: Terrible y (precisamente por eso) necesario

A medio camino entre Svetlana Alexievich, Hannah Arendt o el más reciente V13 de Emmanuel Carrère, No mataría ni una mosca es el acercamiento de la croata Slavenka Drakulic a esas preguntas que nos surgen cada vez que asistimos a un crimen atroz, a una masacre o a una guerra.

¿Cómo un país que durante cuarenta y cinco años convivió en armonía estalla en mil pedazos y se desangra en una serie de guerras fratricidas? ¿Qué lleva a un aparentemente apacible contable, taxista o enfermero a convertirse en un criminal de guerra? ¿Hablamos de sádicos, de oportunistas, de cobardes, de convencidos de la causa? ¿Circunstancias y decisiones puntuales pueden hacer que un tipo normal sea capaz de asesinar y/u ordenar asesinatos? ¿Cómo es posible que una sociedad pierda sus valores y un individuo pierda su alma y admita el mal? Y lo que es aún más inquietante, ¿qué hubieras hecho tú de haber vivido en Vukovar, Bijeljina o Mostar entre 1991 y 1995?

Quizá todo se reduzca, como dijo Biljana Plavsic con algo de cinismo, a que en nuestra obsesión por no convertirnos nunca más en víctimas, nos permitimos convertirnos en victimarios. O quizá no sea todo tan sencillo.

Conceptos como memoria y reparación, justicia y verdad, culpa y responsabilidad, la normalización del odio o la deshumanización del otro recorren un texto tan terrible como necesario en tiempos en los que la memoria histórica está en entredicho. 

Pero no esperéis encontrar respuestas en el libro. Hay más preguntas que soluciones, más conjeturas que certezas en los 13 retratos (+ la introducción, la paradójica coda final y el epílogo de Marc Casals) que componen un libro que nace de la asistencia de la autora a los juicios de Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia.

Creo que uno de los principales aciertos de la autora es el de reunir a criminales anónimos con criminales famosos, como Slobodan Milosevic, Ratko Mladic o Frandjo Tudjman (que no tiene retrato pero podría haberlo tenido), porque con ello se cubren varios frentes que no son "compartimentos estancos": no solo el paso de la normalidad a la violencia ciega sino también el paso del anonimato a las posiciones de poder y, sobre todo, cómo se consigue desde el poder crear un clima que acabe dando lugar a hechos tan terribles.

Otro punto a favor, y que contribuye a esa permanente sensación de irrealidad de acompaña a los textos, son los paralelismos entre algunas de las personas retratadas y personas del entorno cercano de Drakulic. Por ejemplo, un carnicero de cara inocente e ingenua (¡¡¡del que hasta sus vecinos musulmanes hablaban bien!!!) como Goran Jelisic comparte generación con la hija de la autora; Radoslav Krstic trae a la mente al propio padre de la autora, militar en el ejército yugoslavo; Biljana Plavisc, número 2 del gobierno de la República Srpska, le recuerda a su propia madre...

Y claro, si gente con la que compartimos generación, formación, trabajo o cultura, si tu vecino del 4º B o tu compañero de pupitre en 3º de EGB termina convirtiéndose en un monstruo, quizá tú hayas estado muy cerca de serlo y solo una casualidad lo ha evitado (o lo has ido viendo, pero lo has dejado correr (o te ha importado una mierda)...)

Más. Drakulic no entra en detalles escabrosos. No es eso lo que importa, el horror no se muestra a través de la sangre ni de las vísceras. Lo terrorífico no viene de vampiros ni de seres deformes y perversos, sino de lo ya conocido.

Por último, el libro admite posibles lecturas que van algo más allá de lo "meramente filosófico y/o psicológico". Las historias individuales de los diferentes personajes son tan potentes que admiten una lectura como simples "relatos", ya sean como relatos de terror, absurdos o (aunque no lo parezca) surrealistas. Además, los paralelismos que decía establece la autora entre los protagonistas de los textos y personas cercanas a ella hacen que el libro se remonte en el tiempo y ofrezca una lectura que podríamos llamar "crónicas yugoslavas". Quizá por esta vía se podría acceder, aunque solo sea en parte, a una posible explicación de lo que vino después.

En resumen, un libro duro e incómodo pero absolutamente necesario, no ya para aprender del pasado y no incurrir en los mismos errores (llevamos ya siglos tropezando en las mismas piedras) sino, al menos, para que memoria, verdad, justicia y reparación ocupen el primer plano. 

P.S. 1: Se cumple este año el 30 aniversario de la matanza de Srbrenica (también de los acuerdos de Dayton). Por si no la habéis visto, hay una película muy interesante sobre el tema: ¿Quo vadis, Aida?

P.S. 2: El libro se publicó en castellano en el año 2008. En este 2025, Libros del KO lo recupera e incluye el ya citado epílogo de Marc Casals y notas al pie actualizando la situación de algunos de los tipos que aparecen en el texto. 

miércoles, 19 de febrero de 2025

Kyoichi Katayama: Un grito de amor desde el centro del mundo

 Idioma original: Japonés

Título original: Sekai no chushin de, ai wo sakebu (世界の中心で、愛をさけぶ)

Traducción: Lourdes Porta Fuentes

Año de publicación: 2001

Valoración: Se deja leer

And what sort of story shall we hear? Ah, it will be a familiar story, a story that is so very, very old, and yet it is so new. It is the old, old story of love. Samuel Johnson.

Que nadie se engañe: un bestseller es un bestseller aquí y en China (o en Japón), aunque se presente en una edición que intente hacerlo pasar por un exponente de la nueva narrativa japonesa “murakamiana”. Y, por supuesto, no podía faltar en la portada una chica japonesa misteriosa y muy kawaii, lo cual resulta engañoso. Si la editorial fuese honesta con el tipo de libro que está vendiendo, debería poner en la portada a dos jóvenes abrazados: él con una chaqueta de football americano, ella vestida de porrista y el título en cursivas.

Dos jóvenes brillantes, cada uno a su manera, se enamoran; uno de ellos muere y el otro queda solo, aferrado a la esperanza de un amor eterno que supera cualquier barrera, incluso la muerte. Solo faltaría que su primer beso fuese mientras representan Romeo y Julieta en la obra de la preparatoria. ¿Qué? ¿En serio? Pues sí, tal escena existe en este libro. Al llegar a ese punto estuve a nada de abandonarlo, pero, haciendo de tripas corazón, continué.

La novela está plagada de clichés propios del romance juvenil. Para no desentonar, los describiré como suelen hacerlo los autores del género: Friends to lovers, Opposites attract, Soul mates, Emotional scars... Con esto espero que se hagan una idea clara de lo que encontrarán en el libro, para bien o para mal.

Sin embargo, no todo puede ser fruto de la casualidad. Algo tuvo que conectar con millones de lectores, principalmente en Japón (aunque se ha traducido a numerosos idiomas). ¿A quién no le gusta, de vez en cuando, soltar unas lágrimas mientras come helado junto a la ventana en un día lluvioso? (Tal vez ya se dieron cuenta de que estoy usando clichés también en esta reseña). Además, es una lectura entretenida que, si bien es bastante predecible, ofrece pasajes conmovedores cuando no se fuerza demasiado el drama.

Ésta puede ser una novela repleta de tópicos y recursos sentimentales que hemos visto muchas veces, pero también demuestra que, incluso en las historias más típicas, hay espacio para la emoción genuina (hay que buscarla). Si se lee sin pretensiones, puede brindar un momento para conmovernos y darnos un respiro del aburrimiento de la vida cotidiana.




martes, 18 de febrero de 2025

Miranda July: El primer hombre malo


Idioma original: inglés.
Título original: The First Bad Man.
Traducción: Luis Murillo Fort.
Año de publicación: 2015.
Valoración: recomendable.

Dicen que All fours, la reciente y aún impublicada en español novela de Miranda July, fue uno de los libros del año 2024. Se dicen muchas cosas, porque, todavía (no sabemos por cuánto) la industria editorial estadounidense es influyente a todas las bandas que puede serlo: desde sus premios literarios cuajados de premiados y finalistas, hasta las recomendaciones entusiastas de lectura de las procedencias más diversas (y alejadas del mundo literario) o la propia ubicación física de los grandes gigantes de la edición. En todo caso, y con las puras reticencias cuajadas de escepticismo que nos pueda provocar, esa capacidad de generar productos, ensalzar autores, etc, siempre ha de contar con los necesarios cortafuegos como, por ejemplo, blogs independientes con colaboradores sufridos, como es el caso. 

Está claro, en todo caso, que el proceso suele presentar similitudes. La primera novela de Miranda July se presenta previo éxito de una colección de relato corto y una obra de no-ficción, pero resulta que su autora ha hecho sus pinitos como performer (...), actriz y cineasta. Vaya, lo que se dice un pack de tentativas de trascendencia en el mundo cultural. Así que de recién llegada al entorno cultural, nada. El primer hombre malo es una novela extraña y algo perversa. Más original en sus situaciones particulares que en su estructura, lo cual hace un poco difícil ejecutar un juicio estilístico: ni dispone del tono funcional de un best-seller ni se aprecia un tono lírico que deje huella. Quizás el plano de establecer metáforas pueda dar algo más de juego a la hora de concretar esos logros de primera novela que, me refiero al párrafo anterior, justifican el hype que parece sobrevenir. 

Cheryl Glickman es una mujer de mediana edad que vive sola. Su situación económica parece desahogada, forma parte del consejo de administración de una ONG y creemos atisbar que es una más de esas personas de clase acomodada que cuenta con un nutrido núcleo de contactos y relaciones que le permiten no preocuparse de las cuestiones mundanas. En una especie de jugarreta del destino, un matrimonio de socios de la organización le pide que se haga cargo de Clee, hija veinteañera que se instala en una de las habitaciones de su casa. La vida de Cheryl, ya de por sí poco convencional, sufre un asalto en toda regla pues la presencia de la joven no se limita a impactar a Cheryl con sus extraños hábitos de vida, nada saludables. Se establece una extraña relación que pasa por diferentes estados tanto físicos como mentales, con peleas, reconciliaciones, escenificación de algunos de los curiosos vídeos de autodefensa que la ONG publica, incorporación de elementos adyacentes (un bebé imaginario de curioso nombre al que Cheryl habla, un amigo socio de la ONG que utiliza a Cheryl como consejera en sus extrañas fantasías sexuales) que generan una especie de sensación a medio camino entre el caos, la incomodidad y un halo insano que atraviesa cada página - obviamente los padres de Clee acabarán enterándose de la extraña relación entre su hija y la socia que debía cuidar de ella. Peor aún, en una de sus idas y venidas, Clee queda embarazada y tiene un bebé.

Más que una novela psicológica, un desafío mediante la incorporación de elementos disruptivos que resulta atractivo en su planteamiento, pero quizás algo forzadamente estrambótica, como una especie de juego burgués resultado del aburrimiento y la abulia aplicado al exceso de tiempo libre.

lunes, 17 de febrero de 2025

VV.AA.: Bronwyn y el monstruo de cuatro cabezas

Idioma original: Español
Año de publicación: 2019
Valoración: Curioso

Mayo del 2018. Dani, Bea, Albert y Tamara inician un encierro de tres días en una casa de una aldea de Lleida. Su objetivo es invocar una historia que gire alrededor de la cacería de brujas que asoló la región en el pasado. Para escribirla deben turnarse en dos ordenadores portátiles.

Esta es tanto la premisa de Bronwyn y el monstruo de cuatro cabezas como la metodología que se empleó a la hora de parir este breve artefacto repleto de creatividad, camadarería y bizarro que mezcla ficción, autoficción y metaliteratura. 

Personalmente, lo he disfrutado mucho. En primer lugar, porque salió de cuatro escritores cuyo estilo me gusta: Manuela Buriel (uno de los pseudónimos de Dani), Beatriz GarcíaAlbert Kadmon y Tamara Romero.

También porque tiene un planteamiento y estructura moderadamente originales, alberga varias ideas refrescantes en su excentricidad, presenta una atmósfera muy lograda, sus personajes experimentan cierto crecimiento y contiene imágenes potentísimas que oscilan entre el fantástico de Tamara (más cercano al realismo mágico) y el de Albert (más "splatter").

El hecho de haber leído anteriormente a los cuatro escritores de Bronwyn y el monstruo de cuatro cabezas (e incluso conocer en persona a algunos de ellos) puede haber contribuido a que esta novela corta me sedujera. Y es que reconocía la voz de Dani y Albert en sus respectivos capítulos, o la personalidad autoral de Beatriz y Tamara en los suyos. 

Pero no os penséis que esta obra aportará poco a un lector menos familiarizado con sus autores, pues, como he comentado antes, presenta múltiples virtudes. Además, aunque se adscribe al bizarro, un género bastante minoritario, resulta fácil seguir su argumento, y a la postre deja el regusto satisfactorio de toda literatura colectiva y lúdica.

Ah, por si la gestación de Bronwyn y el monstruo de cuatro cabezas no fuera lo suficientemente interesante, dejad que os diga que su presentación sucedió en un antro (ojo, no uso esta palabra con connotaciones negativas) BDSM, en el que los cuatro escritores realizaron distintas performances por separado.​

domingo, 16 de febrero de 2025

Hampton Sides: En el reino del hielo. El terrible viaje polar del USS Jeannette

Idioma original: Inglés
Título original: In the kingdom of ice: the grand and terrible polar voyage of the USS Jeannette
Año de publicación: 2015
Traducción: Miguel Marqués
Valoración: Muy recomendable

Aunque por el título lo parezca, esta no es una reseña de Frozen. Así que ¡keep calm y a aguantar una nueva turra sobre sueños polares! El viaje que hoy os acercamos (¿se puede considerar esto un oxímoron?) es el de la Expedición Ártica Estadounidense (1879-1882), la cual, a bordo del USS Jeannette y al mando de George W. De Long, pretendía llegar al Polo Norte atravesando el Estrecho de Bering y bordeando la costa siberiana. 

Spoiler: NO LLEGARON. Es más, lo que les pasó, en palabras de George Melville, ingeniero de la expedición, fue:
(...) Que el barco había partido desde América y atravesó el océano, que había quedado atrapado en el hielo y navegó a la deriva durante 2 años, que la banquisa lo aplastó y terminó hundiéndose, que 33 hombres se vieron obligados a marchar durante 3 meses sobre el hielo, arrastrando 3 embarcaciones, hasta encontrar aguas abiertas, que las 3 embarcaciones se habían separado durante una tormenta (...)

Os podéis imaginar, por tanto, que la Expedición del USS Jeannette fue, en su gran mayoría, un catálogo de penalidades, una trágica y dramática historia de héroes y mártires que libran una feroz batalla contra la muerte en la que habrán de hacer frente a decisiones y dilemas que pueden cambiar destinos. 

En este sentido, todo el libro puede ser leído como una gran novela de aventuras, tanto por los hechos en sí como por la estructura elegida por el autor. Ahora que lo pienso, me resulta extraño que no haya alguna serie o alguna película sobre la expedición porque hay una poética muy clara en el libro sobre  todo lo que uno va dejando atrás hasta llegar a la muerte (esposa e hijos, el barco, los trineos, los papeles, los compañeros...) y alguna que otra imagen tiene una potencia visual tremenda (unos hombres emergiendo del lodo en una playa, como si de las criaturas semilegendarias de Ramiro Pinilla se tratara). Fijaos, por ejemplo, en el laconismo de las últimas entradas del diario de De Long, infinitamente menos conocidas que las de Scott pero tan terribles y desoladoras como las del británico:

Lunes, 24 de octubre. Día 134. Ha sido una noche dura.
Martes, 25 de octubre. Día 135
Miércoles, 26 de octubre. Día 136
Jueves, 27 de octubre. Día 137. Iverson está moribundo
Viernes,  28 de octubre. Día 138. Iverson ha muerto a primera hora
Sábado, 29 de octubre. Día 139. Dressler ha muerto durante la noche
Domingo, 30 de octubre. Día 140. Boyd y Görtz han muerto durante la noche. El señor Collins está a punto de morir.

De todas formas, sería extremadamente reduccionista quedarnos con esa lectura porque todo viaje de estas características es fruto de unas circunstancias y de un contexto social, político, científico, cultural, etc. Así, el autor dedica unas 200 de las 550 páginas del libro a ese contexto y para ello se sirve, además del propio De Long, en dos personajes tan antagónicos como el magnate de la prensa, y mecenas de la expedición, James Gordon Bennett y el geógrafo alemán August Petermann. 

A través de personajes como estos, como el naturalista de origen escocés John Muir o el ya citado George Melville, el autor nos habla de una nación en reconstrucción, del sueño ártico como encarnación de las aspiraciones de la joven república de convertirse en una potencia mundial, de los intereses económicos y el escaso o nulo respeto por los pueblos originarios (justo ahora que cierto personaje de piel naranja quiere "comprar" Groenlandia), etc. Son estas otras vertientes del libro las que hacen que este se eleva más allá de una epopeya polar. 

Por terminar, En el reino del hielo es una magnífica y terrible historia muy bien contada, de esas que hacen que uno se pase luego (y durante) horas buscando datos sobre lugares como la Tierra de Wrangel, las islas Diomedes, las islas Aleutianas o Nueva Siberia o pueblos como los yakutos o los chukchis. ¿Será grave, doctor?

sábado, 15 de febrero de 2025

Ferdia Lennon: Deus Ex

Idioma original: inglés

Título original: Glorious Exploits

Año de publicación: 2024

Traducción: Jon Bilbao

Valoración: recomendable

Año 412 A. C. Tras la derrota ateniense en su intento de conquistar Siracusa, en Sicilia, los siracusanos encierran a los soldados prisioneros en unas canteras e ir a visitar a aquellos atenienses muertos de hambre se convierte en un pasatiempo para los alfareros en paro Lampo y Gelón, más aún cuanto que éste último es un fan absoluto de la tragedia griega y trata de que los atenienses le reciten pasajes de las obras de Eurípides -su favorito y el señor de color carmín y ojos saltones que nos mira desde la cubierta del libro-, a cambio de algo de comida. Pero, no contento con esas migajas, un día decide montar con los prisioneros, allí en la cantera, una representación de Medea, nada menos, a la que luego se sumará Las Troyanas (de ahí los desorbitados ojos del señor de color carmín, supongo).

Aunque Gelón es el más motivado para llevar a cabo esta incierta aventura escénica, la historia nos la cuenta Lampo, un tipo más extrovertido y menos leído -de hecho, no sabe leer ni escribir -que ve en esta locura una manera de tener entretenido a su amigo, comprensiblemente deprimido desde la muerte de su hijo y el abandono de su esposa; él, por su parte, lo considera una manera de matar el tiempo entre visita y visita a la taberna, donde trabaja Lira, una esclava de la que se ha enamorado y también, por qué no, una fuente de ingresos cuando encuentran a un "productor", un extraño personaje de allende los mares llamado Tuireann. En todo caso, la obra tira para adelante por el tesón y la astucia de ambos directores de escena, la ayuda de unos chiquillos que juegan por los campos y gracias, sobre todo, a que entre los atenienses, pese a estar hambrientos, enfermos y hechos polvo, en general, encuentran algunos actores más o menos resultones que, convenientemente maqueados, puede que den el pego... o tal vez no.

Con un tono tragicómico -más cómico que trágico, gracias, sobre todo, al extrovertido y entrañable Lampo, aunque la tragedia, también está presente, pues la historia se desarrolla en tiempos de guerra- va avanzando esta novela, de forma bastante resultona; tampoco es de extrañar, pues las historias que cuentan cómo se monta una obra de teatro, casi un género en sí mismas (con el subgénero de las que están interpretadas por presos o prisioneros de guerra... A bote pronto, recuerdo, en novela, La semilla de la bruja de Margaret Atwood y en cine películas como la francesa El triunfo o Las vidas de Sing Sing, esta última estrenada recientemente), suelen resultar de lo más entretenidas y, por lo general, consiguen que el lector o espectador/a empatice con los esforzados personajes que tratan de representar la obra sorteando dificultades y contratiempos. Lo mismo ocurre aquí, claro, con el añadido de que la trama se desarrolla en la Magna Grecia de hace casi 2500 años y la ambientación, por tanto, supone también un requisito importante. Que parece, en todo caso, bastante bien lograda, aunque tengo la sospecha de que a los lectores de novela histórica más rigurosos quizás no les agrade el tono desenfadado y contemporáneo de los diálogos. Para el común del público lector, no obstante, representa un añadido que refuerza la comicidad de la novela, debido al contraste con la antigüedad del contexto.

Deus Ex -el título en inglés resulta más gracioso, pero, por una vez su traducción, aunque sea al latín (debería ser al griego), tiene cierto sentido- supone, en todo caso, un estupendo debut literario para su autor, el irlandés Ferdia Lennon. Esperemos que pronto nos ofrezca una nueva novela, al menos tan divertida como ésta.