Título original: The representation of nociception and pain in the developing brain
Traducción: Sin traducción al español
Año de publicación: 2025
Valoración: Muy recomendable
Está de más decir que la mayoría de los "debates" en YouTube o podcasts están protagonizados por gente ignorante, llenas de prejuicios y de segundas intenciones. Uno de los temas favoritos es el aborto, que enfrenta a izquierda vs derecha, hombres vs mujeres, ateos vs religiosos, etc.
Siguiendo los principios que aprendí de Erasmo (leí su biografía hace poco), evitaré posicionarme a favor o en contra, pero el artículo que les comparto hoy trata un punto necesario en la discusión: la fenomenología del dolor. ¿Es inmoral hacerle daño a alguien que no siente dolor? ¿Qué tal a alguien (o algo) que ni siquiera ha desarrollado la capacidad para sentirlo? En la mayoría de las discusiones sobre el aborto, en los cuales se presenta la capacidad de un feto para experimentar dolor (o incluso de tener una conciencia de su medio), se comete el error de no hacer una clara diferencia, primero, de terminología (dolor, nocicepción, estímulo nocivo) y, segundo, de la diferencia a nivel de subjetividad de dichos fenómenos.
¿Un perro siente dolor, o solo emite un chillido como acción refleja ante un estímulo nocivo? ¿El masoquista, siente dolor, o solo encuentra placer en estímulos nociceptivos? ¿Un feto siente dolor? Este artículo aborda esa cuestión clave, a un nivel diferente, pero que se puede extrapolar a la vida intrauterina.
"El cerebro es necesario para experimentar dolor porque es donde las señales sensoriales son interpretadas y dotadas de significado. Cuando el cuerpo se enfrenta a un estímulo nocivo, las señales viajan por la espina dorsal y el tallo cerebral hacia el cerebro. Si dichas señales no llegan al cerebro, estas señales solo permanecen como datos (...). "
Dicho de otra manera, el dolor es el resultado de la integración de estímulos nocivos con otros factores para que puedan ser interpretados como dolor: anticipación, estado de ánimo, atención, etc.
"Estímulos nocivos, que provocan daño a tejidos, evocan fuertes reacciones motoras y fisiológicas en los niños pequeños. Dichas reacciones son usadas como medidas sustitutas para evaluar el dolor en niños en escenarios clínicos. Sin embargo, estas reacciones son mediadas de manera subcortical y no significan necesariamente una representación del dolor en el cerebro."
Además, y de manera importante para el debate en cuestión, el hecho de observar cambios fisiológicos o motores en un individuo no necesariamente significa que se esté experimentando dolor. Pueden ser solo reflejos producidos por parte más primitivas del cerebro.
Este artículo aborda dichos mecanismos y métodos para evaluar señales en el cerebro que puedan ser representativas de la experimentación del dolor hasta niños pretérmino. A partir de dichos estudios nos podemos dar una idea de cómo el estado del desarrollo del cerebro es esencial cuando hablemos de fenómenos que ocurren a nivel de la corteza cerebral y de la maduración de las conexiones con otras áreas del sistema nervioso.
Al ser el dolor una experiencia subjetiva, es un fenómeno ideal para explorar el desarrollo de algo incluso más elusivo: la conciencia, la cual, al depender de una estructura neuronal que de ninguna manera es similar a la de un adulto, es cualitativamente diferente (¡a saber cómo!).
Pueden leer el artículo completo aquí: The representation of nociception and pain in the developing brain
Figura 1. Estimulación inocua vs estimulación nociva
En la piel, un toque suave (estimulación inocua, negro) y un estímulo que puede dañar el tejido (estimulación nociva, rojo) generan señales que viajan primero por la médula espinal y el tronco encefálico, y después llegan al cerebro, donde se interpretan como sensaciones y se convierten en respuestas (movimientos, gestos faciales, etc.).
En bebés prematuros y recién nacidos, estas respuestas suelen ser más intensas y menos precisas, y con el crecimiento se vuelven más específicas y mejor ajustadas:
a) Información selectiva: La respuesta al estimulo es similar en bebés prematuros. Con la maduración, el sistema aprende a responder de forma distinta a un toque vs. a algo dañino (mejor “diferenciación”).
b) Información proporcional: en términos simples, la respuesta refleja mejor “cuánto” fue el estímulo; en los más inmaduros esto está menos ajustado.
c) Discriminación espacial: al crecer, el cuerpo mejora en localizar dónde ocurrió el estímulo (las zonas detectadas se vuelven más pequeñas y precisas).
d) Sensibilización: después de una lesión, el sistema puede volverse más “reactivo”, haciendo que estímulos que antes molestaban poco se sientan más intensos, incluso durante el desarrollo temprano.


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