viernes, 11 de agosto de 2023

Steven Pinker: En defensa de la Ilustración


Idioma original:
inglés
Título original: Enlightenment now
Traducción: Pablo Hermida Lazcano
Año de publicación: 2018 
Valoración: Entre muy recomendable e imprescindible

Steven Pinker es una figura sobradamente conocida, autor de numerosos superventas en el ámbito de las ciencias sociales (La tabla rasa, Los ángeles que llevamos dentro), ganador del Pulitzer, colaborador en el New York Times y profesor de psicología en la Universidad de Harvard.

Este libro en particular viene con altas expectativas: en la contraportada una cita de Bill Gates dice: “El mejor libro que he leído nunca”. Bueno, veamos.

Comencemos por el subtítulo, puesto que, en contra de lo que suele suceder en este tipo de libros de ensayo dirigidos a venderse por millones, no es en absoluto sensacionalista (ya saben, “la partícula de Dios”, “el origen de todo”, “los secretos del universo”...) y se ajusta al contenido: Por la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso. El bueno de Pinker ya nos explica desde el principio la estructura de su obra: dividida en tres partes, la primera se titula simplemente “Ilustración”, la segunda “Progreso” y la última “Razón, ciencia y humanismo”.

Pinker utiliza la primera parte de su obra para darnos contexto sobre la Ilustración, explicarnos qué es, y porqué es tan importante: a su juicio, los principios de la Ilustración son los que han llevado a la humanidad al crecimiento vertiginoso de bienestar y progreso experimentado en el siglo XX por casi todos sus miembros, y son los que nos deben llevar a un futuro todavía más prometedor. Consta esta primera parte de tres capítulos en los que el autor establece su tesis: dedica la segunda parte, el verdadero ensayo en sí, a demostrarla.

Esta segunda parte es, sin duda, donde radica el meollo de la cuestión: Pinker se ha dedicado a recopilar muchísima información que nos muestra en forma de datos y gráficos, con la que nos apabulla y nos ilusiona. El mismo autor reconoce que, para la mayoría de nosotros, nos resulta especialmente confuso discernir entre millones, miles de millones o millones de millones, por lo que se esfuerza en mostrar un contenido claro y de fácil comprensión.

Divide la información en distintas categorías y profundiza en cada una de ellas en cada capítulo; por lo variado y exhaustivo del análisis, merece la pena mencionarlos aquí: Progresofobia, Vida, Salud, Sustento, Riqueza, Desigualdad, Medio Ambiente, Paz, Seguridad, Terrorismo, Democracia, Igualdad de derechos, Conocimiento, Calidad de vida, Felicidad, Amenazas existenciales y El futuro del progreso. En cada uno de estos episodios aquí listados hay un estudio comparativo entre épocas y países según el tema a tratar: todos ellos nos indican que, como conjunto, nunca hemos estado tan bien.

Su parte final está dedicada a defender las tres bases de la Ilustración que, en opinión de Pinker, deberán ser las bases del futuro: Razón, Ciencia y Humanismo, dedicando otro capítulo a cada una de ellas.

¿Cuál es el mensaje de este libro? El optimismo. Un principio que defiende a lo largo del ensayo es la lugubridad y pesimismo de muchísimos autollamados intelectuales que se dedican a profetizar una y otra vez el fin del mundo, así como añorar pretendidos pretéritos tiempos gloriosos: Pinker derrota una y otra vez la tesis de “aquellos buenos viejos tiempos”, mostrando datos que demuestran que no todo tiempo pasado fue mejor.

Como nota curiosa, en el proceso de escritura de este ensayo se produjeron las elecciones de EEUU de 2016, en las que salió elegido Donald Trump como nuevo presidente. Para curarse en salud y evitar que cundiera el pánico, Pinker nos decía en el libro que, a pesar de los presumibles retrocesos futuros llevados a cabo por el nuevo gobierno republicano en materia de libertades sociales y medioambientales, debemos mirar al futuro con un objetivo más amplio y no centrarnos en el momento presente para analizar la historia. A pesar de la visión de color de rosa que nos vende Pinker a lo largo de todo el libro, se deja trasver que le había visto las orejas al lobo: Optimismo sí, pero con matices.

Teniendo en cuenta que es un buen mamotreto, de esos que hace cansar la muñeca al cabo de un rato, surge la pregunta: ¿es una buena lectura? Mi opinión es que sí, no necesariamente lineal (a pesar de que yo lo he hecho así y no me arrepiento), funciona tan bien como obra de consulta (y, porque no decirlo, argumentario para debates).

Algo que me hubiera gustado es que Pinker hubiese insistido más en la necesidad de mantener (seguir manteniendo) hábitos responsables de consumo y de vida: la sensación, al ir leyendo, es que como humanidad vamos sobrados, que ya está todo hecho, y sabemos de sobra que lamentablemente no es así; vamos por buen camino, pero hay que seguir trabajando. El apuro que pasó Pinker con la elección de Trump nos demuestra que un cambio de rumbo de un gobierno poderoso puede dar al traste con muchos de los avances conseguidos.

3 comentarios:

Diego dijo...

Coelho con datos (de su interés) = Pinker.

Jabitxu dijo...

Son libros que promueven el optimismo y exaltan las capacidades de cada cual para realizarse, para llegar al Bien, con independencia de “lo” y “los” demás. Son libros que promueven la happycracia en línea con el pensamiento woke: el pensamiento anglosionista.
Pinker tembló con la llegada de Trump, como temblaron los globalistas e imagino -pues la sigo día a día- que buena parte de los que andan por aquí; y tembló, por cuanto lo que representa Trump choca de frente con lo que representan los jefes de Pinker. (Ya conocéis el lote: globalismo, multiculturalismo, despoblación de la Tierra, destrucción de la familia como unidad social, transhumanismo, instauración de una única moneda electrónica, intervenciones armadas a diestro y siniestro, golpes de estado en terceros países… en suma, lo más abyecto de la socialdemocracia Fabiana y siempre bajo las órdenes de los de kipá)
En su calidad de difusores de la ideología del Poder, de ser sus banderilleros, a estas personas se las mima en Occidente desde, al menos, setiembre de 1599, año de la constitución de la Compañía de las Indias Orientales, la empresa más infame que ha existido nunca y cuya influencia llega hasta nuestros días… si bien, los acontecimiento de los últimos años permiten suponer que no le queda mucho más.
Estas personas salen hasta en la sopa en todos los medios -lo cual debería hacer pensar hasta al más ingenuo- y se les premia una y otra vez. El último premio para Pinker ha sido el concedido por el BBVA en Bilbao, en marzo pasado, (Premio Fronteras del Conocimiento, en su modalidad Humanismo y Ciencias Sociales), premio que compartió con Peter Singer, otro integrante del Pueblo Elegido que, entre otras cosas, se dedica a difundir sus opiniones con respecto al Utilitarismo, doctrina que viene de perlas a todos cuantos pretenden que en Occidente comamos gusanos, insectos y larvas mientras participamos en las Redes Sociales.
En resumen, un sujeto que hace su trabajo para sus jefes, y encandila a los panolis que le siguen.
Se me olvidaba: Pinker era un asiduo de la isla de Jeffrey Epstein (otro de los del Pueblo Elegido), la isla donde él, ellos y los de su especie, disfrutaban de uno de los pasatiempos que son habituales en ese colectivo.

Jabitxu dijo...

Son libros que promueven el optimismo y exaltan las capacidades de cada cual para realizarse, para llegar al Bien, con independencia de “lo” y “los” demás. Son libros que promueven la happycracia en línea con el pensamiento woke: el pensamiento anglosionista.
Pinker tembló con la llegada de Trump, como temblaron los globalistas e imagino -pues la sigo día a día- que buena parte de los que andan por aquí; y tembló, por cuanto lo que representa Trump choca de frente con lo que representan los jefes de Pinker. (Ya conocéis el lote: globalismo, multiculturalismo, despoblación de la Tierra, destrucción de la familia como unidad social, transhumanismo, instauración de una única moneda electrónica, intervenciones armadas a diestro y siniestro, golpes de estado en terceros países… en suma, lo más abyecto de la socialdemocracia Fabiana y siempre bajo las órdenes de los de kipá)
En su calidad de difusores de la ideología del Poder, de ser sus banderilleros, a estas personas se las mima en Occidente desde, al menos, setiembre de 1599, año de la constitución de la Compañía de las Indias Orientales, la empresa más infame que ha existido nunca y cuya influencia llega hasta nuestros días… si bien, los acontecimiento de los últimos años permiten suponer que no le queda mucho más.
Estas personas salen hasta en la sopa en todos los medios -lo cual debería hacer pensar hasta al más ingenuo- y se les premia una y otra vez. El último premio para Pinker ha sido el concedido por el BBVA en Bilbao, en marzo pasado, (Premio Fronteras del Conocimiento, en su modalidad Humanismo y Ciencias Sociales), premio que compartió con Peter Singer, otro integrante del Pueblo Elegido que, entre otras cosas, se dedica a difundir sus opiniones con respecto al Utilitarismo, doctrina que viene de perlas a todos cuantos pretenden que en Occidente comamos gusanos, insectos y larvas mientras participamos en las Redes Sociales.
En resumen, un sujeto que hace su trabajo para sus jefes, y encandila a los panolis que le siguen.
Se me olvidaba: Pinker era un asiduo de la isla de Jeffrey Epstein (otro de los del Pueblo Elegido), la isla donde él, ellos y los de su especie, disfrutaban de uno de los pasatiempos que son habituales en ese colectivo.