jueves, 2 de abril de 2020

Mircea Cărtărescu: El cuerpo. Cegador, II

Idioma original: Rumano
Título original: Orbitor, Corpul
Año de publicación: 2002
Traducción: Marian Ochoa de Eribe
Valoración: Muy recomendable

Decíamos en la reseña de El ala izquierda, primera parte de la trilogía Cegador, que “el pasado lo es todo, el futuro no es nada". No existe otro sentido del tiempo”. Tiempo, memoria, recuerdos y sueños son también el centro de El cuerpo, ligados (cómo no!) al cambio, ya sea individual o colectivo, y representados por la omnipresente mariposa, clara metáfora del mismo.

Tiempo, memoria, recuerdos y sueños que nos unen a otros seres (conocidos o desconocidos), a otros lugares (Nueva Orleans, Amsterdam, Tántava…), a otros tiempos (cien años atrás, quince años atrás, ayer, hoy…) y que forman, de manera a veces incomprensible para nuestro entendimiento, las sucesivas capas de nácar que nos componen a través de sueños ya soñados, de vidas ya vividas.

Así como en El ala izquierda el viaje nos trasladaba (en términos generales, eso sí) a la prehistoria de Mircea, autor de este libro ilegible (o, en palabras del narrador, un embrión engendrado en el útero triste de mi cráneo y de mi habitación y de mi mundo), y se centraba en la figura materna, en Cegador el viaje nos traslada principalmente a la infancia de Mircisor, a finales de la década de los 50 y principios de los 60 (aunque también con un pie en los años 80) en Bucarest, la ciudad más triste del mundo.

Pese a que en la primera de las tres partes de este El cuerpo reconocemos a Vasile Badislav, protagonista de la semibíblica huida de El ala izquierda o a Maria, también miembro de la tribu “primigenia” y protagonista de una bella y feérica historia, el núcleo central de El cuerpo reside en un Bucarest gris, absurdo y brutal, que es al mismo tiempo la puerta hacia otros posibles mundos, reales o imaginarios. Jugaremos aquí con la imagen de las alfombras tejidas por Maria, madre de Mircea, cuya capacidad de penetración le llevarán a un incidente descabellado con la Securitate. Y es que El cuerpo es una de esas alfombras capaces de contener todos los mundos y todos los cuentos y de ser para quien las teje una vía de escape de una realidad gris y deprimente. Encontramos en el una serie de historias, costumbristas y/o oníricas, y de personajes unidos por hilos tan tenues como los de las telarañas que pueblan las páginas del libro. Historias a medio camino entre lo costumbrista y lo onírico como la del fascinante e incongruente Herman, vecino vagabundo y clarividente de Mircea, o la de la artista de circo rusa llamada Katarina; historias puramente oníricas como la de Soile, niña delicada y carente de voluntad que nació con una tarántula por corazón, o la del también circense Vanaprashta Sannyasa; historias costumbristas, y por ello a medio camino entre el absurdo, la tristeza y el deslumbramiento / descubrimiento, como la de la Maria tejedora de alfombras, la del Mircisor pionero o la del securista Stanila.

Se cierra El Cuerpo con la que será una historia clave para la comprensión de El ala izquierda y El cuerpo (y supongo que para El ala derecha), una historia en la que vuelven a unirse lo costumbrista y lo onírico (con mayor peso de esto último). No doy más pistas.

Dicho todo esto, creo que quien no consiguiera entrar en su momento por el aro de Solenoide o de El ala izquierda tampoco lo hará con El cuerpo. Se trata de un libro con muchísimos elementos comunes a los dos anteriores, con buena parte de sus virtudes y con alguno de sus posibles “defectos” acentuados.

En cuanto a las virtudes, destacaría por encima de todos las siguientes:
  • El ritmo. Pese a la densidad de la escritura de Cartarescu, la narración fluye a un ritmo vertiginoso. Creo que Cartarescu es un magnífico contador de historias. Pero el mérito también ha de recaer, al menos en parte, en Marian Ochoa de Eribe, traductora habitual del bucarestino .
  • La parte “costumbrista”, historias magníficamente narradas que reflejan de forma al mismo nostálgica y desmitificadora el mundo perdido de la infancia.
  • La parte “filosófica”, esa en la que Cartarescu indaga sobre lo humano y lo divino
Y en cuanto a sus defectos, esta vez me ha dado la impresión de que alguna de las historias puramente oníricas estaban demasiado estiradas, que pecaban en cierto modo de reiterativas y que no aportaban demasiado al conjunto. Quizá esto último sea producto de la situación en la que nos encontramos, que le impide a uno concentrarse como es debido; quizá sea que he cometido la temeridad de releer antes El ala izquierda y casi 1000 páginas de Cartarescu “del tirón” sean “demasiado”. No lo sé, pero quizá no le hubiera sentado mal una pequeña poda a esa parte.

Pese a esto, las virtudes superan con creces a los posibles defectos y El cuerpo no decepcionará a los seguidores de Mircea, quien para mi es el mejor escritor vivo del mundo. He dicho.

23 comentarios:

Lupita dijo...

Hola, Koldo:
Vaya entusiasmo, di que sí.
No sé cuál es el mejor escritor vivo para mí..

Leeré la trilogía.. pero no sé cuándo
Saludos. Pronto saldremos con la bici:)

Gabriel Diz dijo...

Hola Koldo:

Coincido. Cartarescu es el mejor escritor vivo.

Buena reseña.

Saludos

Marc Peig dijo...

Gran reseña, compañero.
Y qué gran escritor es Cartarescu. ¡Que le den ya el Premio Nobel!
Saludos
Marc

Koldo CF dijo...

Igual es mejor esperar a que pase la tormenta, Lupita. Y sí, saldremos en breve!
Gabriel: cuando uno tiene un gusto exquisito, se dice y ya está. Eso sí, este libro está un poquito por debajo de Solenoide, por ejemplo.

Abrazos!

Carlos Andia dijo...

Estupenda reseña, hermano.

Hace tiempo leí 'El ruletista' y me gustó mucho. Pero, claro, contagiado (con perdón) por tu entusiasmo, no tardaré mucho en meterle el diente a uno de los libros 'mayores'. Ya te contaré.

Saludos!

Koldo CF dijo...

Nostalgia, que incluye El ruletista, es brutal

Maqroll dijo...

Aquí un seguidor patológico de este blog...y de Mircea...además de médico en primera línea a diario en el hospital con esta pesadilla....me ha pillado todo esto sin el tomo de Cegador 2 comprado (mea culpa), habiendo llegado hasta ahora con todo leído y disfrutado...sólo me queda (como el reseñador) releerme Cegador 1 y esperar a que abran las librerías, pero ya os digo que quedará bastante.
Qué puedo decir de Cartarescu? que lo considero, como dices, además de el mejor escritor vivo, una proyección actual de (ojo) Proust. Hay mucho Proust en sus páginas, además (y lo mejor), un Proust aliñado con regustos del gótico clásico (incluso Lovecraft, señores) y una destilación de la mejor literatura de centro Europa del siglo XX (Canetti, Bernhard, Musil?...incluso Krasznahorkai!!!), o así me parece, esa ambientación bucarestina opresiva, esas relaciones cargadas de patología intrafamiliares, en fin....todo sujeto a debate, al que invito...
Enhorabuena por el blog.

Koldo CF dijo...

Maqroll, el Gaviero!! Antes de nada, gracias por los halagos. En cuanto a las "influencias", Proust (por supuesto), Bernhard (es verdad y no suele ser muy nombrado), Sabato, Borges, etc. Podríamos decir que Cartarescu es un Proust gótico u oscuro? Seguramente! Desde luego, hay que leerlo.

Un abrazo!!

ChuangTzu dijo...

No conocía a este escritor. Leí Nostalgia hace poco y me gustó mucho. Tenía pensado seguir con Solenoide.

Marc Peig dijo...

Hay que leer Solenoide. Si o si.
Saludos
Marc

Lupita dijo...

Hola de nuevo:
Tengo un prejuicio que me han dicho que es "clasista" y que yo atribuyo más bien a que me gusta reconocer el trabajo que hace cada uno.
Por mucho que me gusten escritores extranjeros, sólo me siento capaz de valorar justamente a quien escribe en mi lengua nativa. ¿Dónde acaba el autor y empieza el traductor?

Por eso, no me siento capaz de decir cuán bueno es este u otro autor si lo leo traducido.
En lengua española, el último autor que me fascinó fue Bolaño.
Cartarescu me gusta muchísimo, pero queda lo dicho.

Sé que me equivoco, pero, ¿por qué?
Ahí os dejo pensando.
Saludos

Diego dijo...

A Maqroll: gracias por tu trabajo, tío. Espero que todo esto sirva para que cuidemos más nuestra sanidad y a nuestros profesionales para que nunca más nos vuelva a pasar que tenéis que trabajar en malas condiciones. Cuídate.

Anónimo dijo...

Hola Koldo,

Hablé contigo hace tiempo por twitter sobre Proust y Cartarescu. He leído Nostalgia, Solenoide y Cegador 1. El primer libro de Cegador me pareció un coñazo mayúsculo. Un enredo de metafísica que no conduce a nada. En cambio, Nostalgia y Solenoide me parecen dos obras maestras. Muy en el estilo de 'Sobre heroes y tumbas'. Me recomendarias la lectura de Cegador 2? Espero que no sea como Cegador 1...

Koldo CF dijo...

Pues... No sé yo. A mí me ha gustado un poco más Cegador1. El enredo continúa en Cegador 2, con idas y venidas en el tiempo y el espacio, pero parece cobrar poco a poco sentido. En tu caso, mejor no arriesgues y lo cojas en la biblioteca y mejor que lo leas como si fuese una colección de historias más que como un todo (no sé si me explico).

Abrazo

Anónimo dijo...

He oído hablar maravillas del autor mayor Thomson

Koldo CF dijo...

Pues sí, amigo. Si no lo has leído aún, empezaría por Nostalgia, compuesto por 5 narraciones más o menos breves que te meten de lleno en su peculiar universo

Gabriel Diz dijo...

Grandes escritores han sido traductores: Cortázar y Borges por ejemplo. Pero Borges no mejoró a Faulkner. Un mal traductor puede estropear una buena novela pero un buen traductor no puede convertir una mala novela en una genialidad. Por lo tanto Cartarescu (y los escritores como él que son tan traducidos) tienen mérito más allá de quien los traduzca.

Saludos

ChuangTzu dijo...

La eterna discusión sobre las traducciones. Suele reaparecer muchas veces a cuenta del Nobel. Yo también creo que se aprecia mejor a los autores que escriben en la propia lengua,pero no tanto como para no poder valorar a los demás. Cuando leo a Faulkner o a Xingjian o a Kadare, asumo que los estoy leyendo a ellos, aunque sé que la traducción influye. La influencia de Proust, los toques góticos o las disquisiciones filosóficas no los pone la traductora, con todo el respeto para ella.
No entiendo lo de clasista. Me parece una opinión como otra cualquiera.

Pablo GP dijo...

La mejor traducción es la que pasa desapercibida. Si te fijas en ella, malo, es que no es buena.
Leer en el original sería lo ideal, pero para ello tienes que dominar absolutamente la lengua, si no, te vas a perder más cosas que si leyeras una traducción normalita.

Anónimo dijo...

Aha.. Pues voy a pasar creo..
Por cierto, tienes que leer 'Nuestra parte de noche'. Conociendo tus gustos y los libros que recomiendas te va a encantar. Con todo el respeto del mundo, no hagas caso a la Reseña que puso tu compañero.

Koldo CF dijo...

Mariana es de mis favoritas y está en la lista. Caerá, seguro.
Un abrazo!

Álvaro Belderrain dijo...

Tengo muchas ganas de leerlo. A mí también me parece el mejor escritor vivo. A los que no lo conocen les recomiendo empezar por Nostalgia. Y por cierto, estos días tan difíciles me cuesta mucho concentrarme en la lectura.

Koldo CF dijo...

Otro lector con un gusto exquisito! Coincido contigo en lo de Nostalgia.

Gracias por leernos y comentar, Álvaro. Un abrazo