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lunes, 6 de agosto de 2018

R.J. Palacio: Wonder. La lección de August

Idioma original: inglés
Título original: Wonder
Año de publicación: 2012
Traducción: Diego de los Santos
Valoración: Está bien / Imprescindible

Por si alguien no lo sabía, Wonder ha sido un fenómeno literario internacional respaldado por una no menos fenomenal campaña. Pero obviando el tufillo edulcorado y buenista —Todo el mundo debería recibir una ovación del público puesto en pie al menos una vez en su vida, porque todos vencemos al mundo— y fijando la atención en la novela en sí, hay que reconocerle la originalidad del tema, la impecable factura y la frescura narrativa. Porque Wonder es un «producto literario» que no se debe desdeñar por mucha rabia que nos dé a primera vista.

Resumen resumido: August tiene diez años y nunca ha ido al colegio con otros niños. Nació con una grave e insólita anomalía genética que le ha obligado a someterse a un total de veintisiete operaciones y a pesar de ello su rostro dista mucho de parecer «normal». Ahora ha llegado el momento de ir al colegio y enfrentarse al mundo más allá de la burbuja de confort de su casa y de su entregada familia. 

El tema niño blanco de clase media-alta con el rostro gravemente deformado no parece de entrada demasiado vendible a menos que se apele a la moralina y a la lágrima fácil (al perfil bajo del lector, al fin y al cabo). Sin embargo, Wonder tiene un planteamiento ambicioso y urde una solvente trama de superación que elude con éxito los sentimentalismos. Los momentos glups están dosificados, distribuidos y justificados, mientras que lo que impregna todo el texto es un humor inteligente que busca la complicidad del lector, tenga la edad que tenga. Porque aunque Wonder parece escrita principalmente para un público infantil, aspira a seducir a un amplio espectro de lectores. (Sí, es Crossover). A pesar de sus cuatrocientas páginas, la estructura de capítulos cortos y el estilo fluido y sencillo hacen que la lectura resulte apta para niños a partir de nueve o diez años sin que ello le reste interés de cara a un público adolescente o adulto.

La gran apuesta narrativa de Wonder, más allá del conflicto que plantea, son sus seis narradores en primera persona con sus correspondientes puntos de vista: August, su hermana mayor, Via y otros cuatro niños/adolescentes del entorno de ambos. Todas las voces resultan más o menos características aunque no todas las narraciones contribuyen con el mismo peso al conflicto principal de August si no que desarrollan otras subtramas que tienen como función seducir al público juvenil. No obstante, el conjunto resulta equilibrado y acaba resolviendo todos los conflictos. Por supuesto, es la voz de August la que ocupa la mayor parte de la narración y atrapa al lector desde la franqueza, la inteligencia y el sentido del humor:
«Via no me ve como alguien normal. Ella dice que sí, pero si fuera normal no me protegería tanto. Mis padres tampoco me ven como alguien normal. Para ellos soy alguien extraordinario. Creo que yo soy la única persona en el mundo que se da cuenta de lo normal que soy. Por cierto, me llamo August. No voy a describir cómo es mi cara. No sé cómo os la estaréis imaginando, pero seguro que es mucho peor» 
August ha sido un niño híper-protegido por su entorno desde que nació pero a pesar de ello se ha visto obligado a desarrollar una autoconciencia y una resiliencia por encima de lo normal y por eso ver el mundo a través de sus ojos obliga a una reflexión continua. 

¿Por qué Wonder es una lectura IMPRESCINDIBLE para un niño o un adolescente? 
  • Porque el trabajo de las diferentes voces narrando en primera persona y aportando cada cual su punto de vista sumerge al lector en un potentísimo —y placentero— ejercicio de identificación y empatía. 
  • Porque promueve valores como la amistad, la generosidad o el espíritu de equipo sin insultar la inteligencia del lector ni incurrir en los cansinos clichés. 
  • Porque el tema del bullying está a la orden del día y convienen (buenas) lecturas funcionales como esta.
¿Por qué Wonder es una lectura que ESTÁ BIEN para un adulto? 
  • Porque nos invita a quitarnos el gorro de adulto serio y a sacar de paseo a nuestro niño interior. 
  • Porque está muy bien retratado (y resulta graciosos y entrañable) el ambiente y el modus operandi de los críos: las bromas, las anécdotas, las gamberradas… 
  • Porque invita a algunas reflexiones interesantes como, por ejemplo, a través del testimonio de Via, la hermana mayor de August, una adolescente que ha crecido asumiendo que sus problemas nunca serán dignos de atención. O a través de la posición de los padres de August: ¿Hasta qué punto debes proteger a tu hijo frente a un medio hostil? ¿Te arriesgarías a convertirlo en un inútil y a privarle de su libertad solo por protegerlo? 
Y como Wonder ha funcionado tan requetebién ha sido inevitable el desembarco de varios spin-off, firmados por la misma autora, entre los que se encuentra La historia de Julian reseñada anteriormente en ULAD, y aunque entiendo en parte la postura de Francesc Bon, tengo que decir que si alguien siente curiosidad por el mundo Wonder, lo mejor es que empiece por Wonder, que segundas partes nunca fueron buenas y menos cuando su único motor es la urgencia por aprovechar (y agotar) los vientos favorables del mercado. También ha sido inevitable que Hollywood hiciera la correspondiente versión cinematográfica con su correspondiente baño de almíbar. Por lo que tengo entendido, la película de 2017 —con Julia Roberts y Owen Wilson como padres— SÍ incurre en sentimentalismos, reflexiones facilonas, personajes planos, etc… Así que lo que siempre aconsejo tiene más motivos que nunca en este caso: si hay que elegir, elegid la novela. 

Otras obras de R.J. Palacio en ULAD: La historia de Julian