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martes, 27 de agosto de 2019

Zoom: Lacombe Lucien, de Louis Malle y Patrick Modiano

Idioma original: francés
Título original: Lacombe Lucien
Año de publicación: 1974
Traducción: María Teresa Gallego Urrutia
Valoración: interesante y está bien

Durante la ocupacion alemana de Francia, en la II Guerra Mundial, Lucien Lacombe es un muchacho de un pueblo del sudoeste del país, hijo de un soldado cautivo y empleado a su vez en un hospicio de ancianos. Tras intentar incorporarse al maquis, acaba un poco debido al azar y otro poco al resquemor, integrándose en un grupo parapolicial que ayuda a la Gestapo en la represión de los resistentes. 

De esta forma, de un día para otro, en el verano del 44, Lucien se ve formando parte de una pandilla variopinta, que comprende desde el fascista convencido al resentido o a quien no ha encontrado su lugar en otro sitio. Además, por medio de uno de sus compañeros, entra en contacto con el sastre judío Horn, que espera escondido la oportunidad de pasar a España, y con su hermosa hija France. En fin, que con las cartas repartidas, con los papeles asignados, ya puede empezar la historia... es decir, la película.

Porque este libro no es una novela, aunque pueda leerse como tal, ni una obra de teatro, aunque ídem, sino un guión cinematográfico, el que escribieron Patrick Modiano y Louis Malle para el filme que éste dirigió en 1974 y que en su momento supuso una conmoción en Francia, puesto que trataba sobre un tema casi tabú hasta ese momento: el del colaboracionismo con los invasores nazis durante la guerra mundial (tema que ya había tocado Modiano, cierto es). Pero, sobre todo, porque además el protagonista no se metía a colaborador filonazi por fanatismo u odio a judíos y comunistas, sino por cierta dejadez, por dejarse llevar, por estupidez, incluso... Vamos, por las mismas razones que la mayor parte de la población francesa (y la de cualquier otro país) tomó partido en aquel entonces, supongo. Es más, en algún lugar he leído que lo que pretendían hacer los guionistas era ejemplificar en su protagonista aquel concepto acuñado por Hannah Arendt de "la banalidad del mal"; mal que así no estaría encarnado por un sturmbannführer de las SS convencido de que su superioridad racial le eximía de cualquier escrúpulo ético o moral, sino por un campesino francés capaz de cometer cualquier atrocidad sólo porque se ha juntado con unos amigachos que le invitan a beber y le permiten vaguear a sus anchas cuando no tienen que perseguir a los maquis.

En este punto, sin embargo, quisiera, si no defender, sí resaltar una mayor complejidad de la que parece en el personaje de Lucien: su posicionsmiento y actuación no son sólo frutos del azar, de la pusilanimidad o la molicie, sino también, en gran medida, debidos a un rencor social que, en vez de manifestarse a través de la lucha de clases colectiva, lo hace por medio de una violencia individual, utilizada, en este caso, por un grupo fascista. Y hay también, claro, una urgencia juvenil, una necesidad de expresarse, de ser oído y de conseguir aquello que algunos disfrutan por nacimiento o por edad, pero que un adolescente pobre no tiene paciencia para esperar.

Estas circunstancias le dotan al personaje de Lucien de un carácter algo más trágico de lo que sugiere la propia peripecia política o bélica, algo que se percibe mejor en la película (según yo recuerdo) que en la lectura del libro. Porque si leer un guión no deja de ser un ejercicio interesante, cuando se trata de un determinado tipo de historia y determinado estilo de cine, no deja de resultar una lectura incompleta, me temo.


Otros títulos de Patrick Modiano reseñados en Un Libro Al Día: Tres desconocidasEl lugar de la estrellaCatherineRopero de la infanciaLa hierba de las noches,En el café de la juventud perdida

sábado, 16 de diciembre de 2017

Salvador Dalí: Babaouo

Idioma original: francés
Título original: Babaouo
Traducción: Esteban Riambau Saurí
Año de publicación: 1930
Valoración: Está bien (curiosidad, diríamos)

Reconozco que no le tengo mucha simpatía a Salvador Dalí. O, mejor dicho, al personaje de Salvador Dalí, porque el ‘Avida dollars’ terminó por comerse absolutamente a su anfitrión, al artista originario, hasta el punto de hacernos dudar de si realmente existió algo que no fuese el icono del marketing surrealista. Pero el desdichado exhumado y resepultado era desde luego un tipo original, creativo y sobre todo con una prodigiosa mano para el dibujo. Es ya casi un tópico aludir a la trinidad Lorca-Buñuel-Dalí en la Residencia de estudiantes, pero lo que es innegable es que la estrecha relación entre aquellos tres personajes dio lugar a influencias mutuas que enriquecieron su respectiva creación individual, e incluso a algunas colaboraciones memorables, como las famosas películas ‘Un perro andaluz’ o ‘La edad de oro’, dirigidas por el genio aragonés y cuyos guiones escribió conjuntamente con Dalí.

Aunque la faceta más conocida de Dalí son quizá sus pinturas surrealistas, los huevos en diferentes versiones y multitud de cachivaches más o menos sorprendentes, además, claro, de sus payasadas mediáticas, el marqués de Púbol se mostró siempre muy interesado por el cine. Como decía antes, colaboró con Buñuel en las dos cintas citadas, pero realizó otras incursiones, no siempre afortunadas, en entornos cinematográficos bien distintos, como por ejemplo con Walt Disney o Alfred Hitchcock. Me queda la duda de si la afición de Dalí por el cine era sincera, al margen de constituir otra posible fuente de ingresos; porque lo cierto es que, casi como cualquier otra actividad de las que emprendía el artista de Figueres, se quedó en una aproximación un tanto infantil, sin llegar a explorar en serio las posibilidades de aquel arte. A lo mejor pensaba que era suficiente con dejar caer unas cuantas extravagancias y darles forma y color para hacer funcionar una obra cinematográfica. Y no.

El caso es que en 1930 se decidió a escribir él solito el guión de ‘Babaouo’, dejando constancia ya en la primera página que ‘C´est un filme surrealiste’, por si acaso. La edición de Labor de 1978, bilingüe y muy cuidada dentro de su formato ‘de bolsillo’, incluye varios dibujos de Dalí y una lámina en color, anunciando que también incorpora el facsímil de una tarjeta enviada por Raymond Roussel al autor… la cual debió acabar perdida por ahí antes de llegar el libro a mis manos. Antes de entrar en harina, hay un texto aparatosamente titulado ‘Compendio de una historia crítica del cine’, que no deja de tener algún interés. Si bien tampoco se distinguía por un discurso teórico demasiado elaborado, Dalí muestra en él su rechazo al cine de raíz psicológica y su admiración, por ejemplo, por los Hermanos Marx. Son apreciaciones personales a las que se quiere dar una cierta coherencia y, aunque casi nunca lo consigue, sí que pone en evidencia su admiración por este arte, en el que quizá anhelaba brillar.

El guión de ‘Babaouo’ ni siquiera tiene formato de tal, es una sucesión de escenas descritas bastante por encima, que cuenta cómo el tal Babaouo es avisado con urgencia del peligro que corre su amada –con el prosaico nombre de Maribel Ibáñez-, secuestrada en un cierto castillo de Portugal. El pequeño viaje de rescate, que recuerda muy vagamente al Quijote (¿el personaje que Dalí siempre quiso ser?), se ve jalonado, como no podía ser menos, por numerosos imágenes absurdas, en la que no faltan gallinas decapitadas, ciclistas que cargan una piedra sobre sus cabezas, relojes blandos y huevos al plato. ¿Les suena, no? Una y otra vez las imágenes recurrentes de la pintura y los objetos dalinianos, que realmente en el caso del guión aportan muy poquito, al margen de algún plano que puede tener algún atractivo. Al muy escueto texto le sigue un ‘Epílogo’ que en realidad es una mera continuación, con el sello surrealista ligeramente rebajado, y otro par de textos breves que tiene que ver con la misma historia, una especie de parches, como si el autor no tuviese muy claro cómo terminar aquello, o simplemente si debía terminar.

Digámoslo ya: el ‘guión’ en sí no tiene ningún interés más allá de la mera curiosidad o la gracia que nos pueda hacer tal o cual ‘escena’, y nos coloca de golpe ante un juicio al propio movimiento surrealista: sabemos que sus seguidores desafiaron convenciones y rompieron esquemas al describir, esculpir, pintar o filmar cosas no visibles, el subconsciente, los sueños, una realidad paralela. Así surgieron fantásticas pinturas de Magritte o Max Ernst, poemas de Breton, o las ya citadas películas de Buñuel (+Dalí). Como todos los movimientos artísticos, todo ello tuvo su momento y su importancia, en muchos aspectos decisiva para que otros artistas continuaran conquistando áreas de libertad creativa. Pero, una vez visto y leído todo lo que ya había aparecido en aquel 1930, cabe preguntarse qué más aportaban nuevas remesas de ciclistas con panes, hormigas misteriosas o gallinas sin cabeza.

Me atrevería a sugerir si esta reincidencia en las fórmulas no sería lo que movió a Buñuel a negarse a rodar a partir del nuevo guión. Cosa que por cierto sí hizo unas cuantas décadas después el director Manuel Cussó-Ferrer (creo que en 2000), en uno de esos filmes que casi nadie conoce (yo desde luego no) pero quizá sería un buen complemento para esta reseña. Como también puede serlo este interesante reportaje del canal europeo ARTE  sobre don Salvador y su ‘Babaouo’.

P.S: Como curiosidad, Esteve Riambau, hijo del traductor del libro del que hablamos, visitó ULAD hace ya bastante tiempo como autor de otro libro sobre cine.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Florian Henckel von Donnersmarck: La vida de los otros


Título original: Das Lehen der anderen
Idioma original: alemán
Año de publicación: 2006
Valoración: Recomendable

Hoy voy a reseñar un género que creo (corregidme si me equivoco) que aún no ha sido tratado en ULAD: el guión (o guion, como me niego a escribir) cinematográfico. No es que sea una experta en él (de hecho, creo que éste ha sido el primer guión que he leído en la vida), pero lo vi en una librería y pensé que me vendría muy bien para practicar alemán. Además, me dije que, como ya había visto la película, podría entenderlo mejor. Así que me lo llevé a casa, lo leí y ahora me alegro de haberlo hecho, no sólo porque he practicado el idioma (y aquí es donde me doy unas palmaditas en el hombro por ser buena estudiante), sino porque este libro completa la película como no pensé que haría.

Como muchos sabréis, La vida de los otros es una película ambientada en los últimos años de la RDA, que cuenta la historia de Gerd Wiesler, un agente de la Stasi extremadamente eficiente y gris al que le encargan vigilar al dramaturgo Georg Dreyman, sospechoso de ser un disidente. No voy a contar nada más, no sea que suelte algún spoiler y la gente se me eche al cuello, pero ésta es la trama: el agente de la Stasi espiando, el dramaturgo escribiendo, sus conocidos (disidentes y no disidentes) interactuando... y los espectadores tiesos en sus butacas, testigos del entramado político y policial y de cómo era la vida en la RDA hasta hace, como quien dice, cuatro días.

En el guión de Henckel von Donnersmarck podemos leer lo que ya vimos en el cine, pero también varias escenas que, si bien se rodaron, nunca llegaron al metraje final (la película original duraba más de 3 horas, así que hubo que recortarla) y que nos sirven para entender mejor la historia. Pero lo mejor y lo que sin duda me ha hecho reseñar hoy este libro han sido los anexos finales: el diario de rodaje del actor Sebastian Koch (que interpretó a Dreyman y que, todo hay que decirlo, escribe muy bien) y una entrevista con Ulrich Mühe (que interpretó a Wiesler).

Ambos cuentan por qué decidieron trabajar en este proyecto (lo cual es bastante interesante, teniendo en cuenta que Koch suele renegar del cine y que Mühe estaba enfermo de cáncer cuando le ofrecieron el papel) y lo que ha significado para ambos. Si bien el diario de Koch es interesante y nos enseña cómo se "construye" una película, la entrevista con Mühe es sumamente reveladora, pues habla sin tapujos de la vida en la RDA y de cómo hoy en día hay mucha gente que sufre sus consecuencias.

Puede que este libro no sea "lo más" literariamente hablando, pero sin duda podemos aprender mucho con él: sobre cine, sobre nuestra historia reciente y, lo más importante, sobre nosotros mismos.