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lunes, 20 de julio de 2026

Antonio Monegal: La sombra del padre

 Idioma original: español

Año de publicación: 2026

Valoración: recomendable


La premisa de este libro es el hallazgo por parte del autor de una caja de madera perteneciente a su padre en la que encuentra fotografías, cartas, postales, poemas y recortes antiguos. Dado que el padre falleció cuando Antonio Monegal tenía ocho años los recuerdos que atesora de su progenitor son muy vagos e imprecisos y, por ello, emprende una reconstrucción casi detectivesca de la vida de su padre a través de los indicios que encuentra en la caja.

Monegal es consciente de que la historia que le puedan contar los documentos encontrados es fragmentaria e incompleta, porque también desconoce porque su padre decidió guardar esos objetos y no otros, pero aún así decide emprender la tarea de reelaborar su historia: "La caja me da pistas. Intento reconstruir una secuencia. No todos los datos son relevantes. De hecho la irrelevancia domina en lo que desentierro, si por relevancia entendemos aquello que da sentido al recorrido de una vida. La mayor parte de la existencia de la gente corriente está hecha de fragmentos deslavazados y, con suerte, algunos destellos de plenitud". 

Para intentar completar el sentido de los fragmentos que va encontrando, Monegal tendrá que recurrir a archivos y registros oficiales, puesto que, como reconoce, hasta ahora no había sentido la necesidad de reescribir la historia de su padre, ya que convivió muy poco con él, y ahora es demasiado tarde para preguntar a los que le conocieron en algún momento de su vida, porque la mayoría han muerto.

La vida del padre de Monegal dista mucho de ser la historia de un hombre corriente. A pesar de las innumerables lagunas que encuentra en su investigación sabemos que fue recluta en Marruecos, que escribió poemas y conoció a Lorca al inicio de la guerra civil, que durante la guerra  fue monitor de gimnasia y natación en Portugal y que posteriormente emigró a Canarias y se dedicó a exportar plátanos. Finalmente recala en Barcelona donde contrae matrimonio y decide sentar la cabeza. A pesar de los huecos que va encontrando, el autor va dibujando un retrato de su padre, aunque como reconoce no sale muy favorecido y quizás algunos detalles merecerían quedar en la oscuridad.

El escritor catalán sintió, en algún momento, la tentación de ficcionalizar la vida de su padre y convertirla en un relato más novelesco, pero pensaba que estaría pisando terreno resbaladizo y todo sonaría demasiado falso. Al fin y al cabo, como reconoce más adelante: "El no fue nadie. No se distinguió en ninguna gesta memorable. No ha pasado a anales ni leyendas. Su historia es la de la gente corriente, los destinados al olvido". 

Monegal, ensayista y catedrático de Literatura, compone un relato contenido, pausado y sincero. Efectivamente, este relato no es ni una crónica histórica, ni una biografía. El autor construye una especie de ensayo novelado sobre el tiempo y las relaciones familiares, sobre el recuerdo y la nostalgia, sobre la paternidad como forma de conocerse y completarse: "No quiero irme de mi tiempo sin explorar aquellos detalles olvidados, lo que dejé que se esfumara, lo que esquivé y desatendí por culpa del agobio de vivir".

No intenta convertir a su padre en un ser modélico, ni en un memorable personaje de ficción. A lo sumo pretende, ya que no tuvo una figura paterna como referente que sus hijos le conozcan mejor que él a su padre "y no tengan la misma tentación que yo de fisgar en el pasado de su progenitor".

miércoles, 15 de julio de 2026

Jose Serralvo: La sombra de los perros románticos

Idioma original: español

Año de publicación: 2026

Valoración: casi imprescindible

Veintitrés años sin Bolaño, y, quizás por incomparecencia de mejores candidatos alternativos, el mito en torno a su persona se mantiene y ejerce un magnetismo pulsátil, recurrente; de hecho, su influencia sobre una generación de autores en cualquier idioma constituye una sombra (que tanto puede proteger como amenazar) que condiciona, seguro que a partes iguales, tanto a la crítica como a la producción literaria, afanadas ambas en acercarse al nivel de sus obras magnas. 

Esquilmados sus cajones, sus discos duros, indagada su correspondencia, sus entrevistas, su siempre percibido como escaso material audiovisual, sometida su obra a sesudos análisis que exaltan la telaraña urdida en sus tramas, puesta en contexto y pergeñadas todas las teorías sobre su condición literaria, resulta que uno podría decir que estaba casi todo, pero Jose Serralvo marca un hito aquí.

Obviamente, desde una admiración rendida y con las dosis (advertidas y necesarias) de especulación, de aderezo narrativo para aportarle continuidad, y cierto grado de suspense, una biografía de Bolaño podría componerse picoteando aquí y allá, porque a poco que uno se haya interesado, conoce los grandes hitos: la estancia en México, una corta y osada aventura en el Chile de Pinochet, la llegada a Barcelona, los trabajos precarios, el descubrimiento, su temprana muerte. Serralvo se ha alejado de esa estructura wikipédica y ha aportado oficio. El oficio de un escritor que está, por supuesto, contaminado por el talante irónico y gamberro del chileno que nunca llevaba la contraria, pero que carga con la responsabilidad con todo el gusto, aportando estilo propio, notas a pie de página que aportan (y ya puestos, que recuerdan a otro genio desaparecido), ciertas subtramas, fruto de conjeturas, y ciertas, no, acerca de su familia, sus orígenes, amigos (algunos), enemigos (no tantos), parejas (bastantes), y, sobre todo, de ese colectivo literario que pululó a su alrededor, del cual fue miembro, gurú, ideólogo y abeja reina. 

Porque, por encima de todo y arrinconando con contundencia y habilidad los bulos - lo de la heroína, sobre todo - leer una biografía como esta de Bolaño - seguro que habrá otras - activa el gatillo, no solo de leer su obra íntegra y analizar su progresión, sino también el de acudir a sus influencias, a ver cómo funciona eso de la causa y la consecuencia, a ver si su espíritu bromista incluía cierta exageración en el ensalzamiento de sus dioses literarios, si estuvo al día hasta el último momento.

Paro. Parafrasearía algunas de sus expresiones, incluso alguna de la que, a base de atiborrarme de todo lo relacionado con él, ya he perdido el rastro del origen. Aquí, las hipérboles están justificadas. Al margen del interés que puedas tener sobre Roberto Bolaño, Serralvo ha conseguido, y no solo por un lógico mimetismo, por una comprensible capilaridad, desarrollar un artefacto literario con voz y personalidad propia.

Muchísimas reseñas de y sobre Bolaño en ULAD: aquí

sábado, 16 de mayo de 2026

Hisashi Kashiwai: Los misterios de la taberna Kamogawa

 Idioma original: japonés

Título original: Kamogawashokudo

Traducción: Victor Illera Kanaya

Año de publicación: 2023

Recomendación: Prescindible


Según nos informa la solapa interior de este libro, ha sido tal el éxito de esta novela que se ha traducido a más de veinte idiomas, se ha adaptado a la pantalla por NHK TV y se ha convertido en una saga de ocho novelas en Japón. Con tan apabullante presentación uno esperaría caer en las redes de una novela excelentemente escrita, con un argumento sorprendente y unos protagonistas memorables. Nada más lejos de la realidad.  Nos encontramos con una novela que, si bien está correctamente escrita y es agradable de leer, se desarrolla con una estructura tremendamente repetitiva y con unos personajes planos y poco estimulantes.

La premisa de Los misterios de la taberna Kamogawa es muy sencilla. Nos encontramos con una taberna escondida en Kioto, regentada por un padre y su hija, a la que acuden una serie de personajes de distinta extracción social para que los propietarios de la taberna les preparen un plato del que guardan un excelente recuerdo y que les transporta a un momento especial de su pasado.

Nagare y su hija Koishi escuchan los detalles del plato que les solicitan, toman nota y piden un plazo de dos semanas para realizar una investigación que les permita encontrar los ingredientes con los que se prepararon aquellos platos.  Pasado el plazo acordado, preparan el guiso correspondiente y los clientes lo degustan en la taberna. 

Pues bien, este es el esquema que se repite en los seis relatos que componen la novela. Con estos mimbres, la lectura se convierte en un ejercicio enormemente redundante y la monotonía del planteamiento acaba por ahogar el desarrollo de la historia. Quizás si ocurriese algo singular o distintivo durante el proceso en que padre e hija realizan su investigación culinaria el relato podría tomar una dirección más interesante, pero Hashiwai no considera necesario variar el guion y el éxito cosechado parece darle la razón.

En resumidas cuentas,  si ustedes son aficionados a la cocina asiática puede que le saquen algo más de partido al libro, puesto que se describen los ingredientes con los que se han preparado los platos y nos podemos imaginar la presentación de los mismos y el efecto que tiene sobre los comensales. En caso contrario, la lectura les resultará aburrida. Fresca y ágil, no les ocupara mas de un par de tardes, pero totalmente intrascendente.


sábado, 31 de enero de 2026

Rita Bullwinkel: Golpe de luz

Idioma original: inglés

Título original: Headshot

Año de publicación: 2024

Traducción: Ce Santiago

Valoración: bastante recomendable 

Ocho chicas se enfrentan unas a otras en el Trofeo de las Hijas de América que celebra la Asociación de Boxeadoras Juveniles y que tiene lugar en un cochambroso gimnasio de Reno, Nevada. Ocho jóvenes boxeadoras, lo que significa cuatro combates para decidir las semifinalistas, dos semifinales y por supuesto, la gran final -bueno, grande de no celebrarse con apenas asistentes en un, como digo, cochambroso gimnasio que responde al pomposo nombre de "El palacio del boxeo de Bob"-; siete combates en total, que son los que articulan esta novela. Es decir, la acción se circunscribe, prácticamente, a esos sietes combates, pero en la novela, claro está, se nos cuenta mucho más que las evoluciones físicas de las boxeadoras, los golpes y los puntos que van ganando -que también-: se centra sobre todo, en la personalidad y las vivencias de las ocho chicas, llegadas desde distintos rincones de EE.UU. En su personalidad o, mejor dicho, en diferentes aspectos que sumados, pueden darnos al menos un atisbo de ésta: sus anhelos, sus actitudes ante la pelea y ante la vida, su percepción de lo que las rodea, su pasado y su futuro...

Podría decirse, pues, que la novela nos ofrece una suerte de muestrario o catálogo de jóvenes protagonistas (todas lo son en esta novela), de caracteres diversos, de formas de ser femeninas... pero quizá no sea ésa la intención de su autora o, al menos, la intención principal. En el fondo, y pese a sus diferentes orígenes, aspecto, talante y habilidades pugilísticas, todas las boxeadoras quieren lo mismo: autoafirmarse y ser respetadas o, cuando menos, aceptadas, por los demás. Es decir, a lo que aspiran todas las mujeres, de cualquier edad, pero también todos los hombres -y, más aún, si cabe, las personas no binarias-, ya sean el tipo más rico del mundo o unas adolescentes que practican un deporte minoritario para las chicas en Tampa, San Diego o Dallas.

La novela, escrita con un pulso y una tensión admirables -o si lo preferís, con un eficaz punch, que te noquea después de mantenerte a raya con una serie de jabs y castigarte el hígado con un gancho corto- no llega a hacerse repetitiva, pese a su estructura recurrente porque Rita Bullwinkel pone mucho cuidado en que cada combate difiera de alguna manera del anterior, abordando en su narración aspectos diferentes o siendo más o menos detallado con la descripción técnica. Aún así, hay que decir que los primeros se leen con un interés casi febril que decae un poco en los siguientes, una vez asumida la originalidad de la narración. Y también que algún que otro combate, de ocho asaltos, se hace un pelín largo, aunque eso también contribuye a comprender la sensación de agobio e impotencia de la boxeadora que va perdiendo, supongo. En todo caso, aviso:  si se comienza esta novela -que, de todos modos, se lee en poco tiempo porque consta de menos de doscientas páginas- resulta casi imposible no acabarla, creo yo; no puede uno dejarla hasta saber quién ha ganado el torneo. El premio para la vencedora puede no ser más que una copa dorada de plástico, pero también la empatía de todo aquél y aquella que lea esta obra.

sábado, 20 de diciembre de 2025

Javier Montes: La radio puesta

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2024

Valoración: Muy recomendable


A veces se lleva uno sorpresas (también) agradables, como encontrarse un librito modesto en extensión y en intenciones, de esa curiosa colección Nuevos Cuadernos Anagrama, y descubrir una pequeña joya, una de esas lecturas que le agradan a uno la tarde (o parte de la tarde, porque esto se lo acaba uno en una sobremesa no muy extensa).

La radio puesta ya anuncia contenido para no engañar a nadie: ese viejo invento, en apariencia anacrónico en la era digital, pero del que los índices de audiencia indican que sigue resonando en muchos hogares, normalmente acompañando rutinas diarias, despertares, desayunos, tareas domésticas, desplazamientos al trabajo, noches de insomnio. 

Pero ante todo es obligado subrayar los dos estropicios con los que el autor pudo haber arruinado el libro y no lo hizo:

  • La puta maldita nostalgia: aquel acontecimiento político, el programa musical o el evento deportivo que siempre recordaremos enganchados al pequeño transistor. Ese señuelo que se ofrece al lector para que también rememore aquellas experiencias que vivió pegado a la radio, y seguramente en compañía de alguien especial. La tentación del Yo fui a E.G.B. pudo ser fuerte, pero Javier Montes se la saltó con elegancia, lo cual le hace merecedor del aplauso
  • La loa, el elogio del vetusto medio de comunicación que, no obstante sus obvias limitaciones, supera en autenticidad a cualquier otro, se vincula a nuestro lado humano, y bla bla bla. Si hablamos de la radio, que sea para alabar sus virtudes frente a cualquier otro medio. 

Es indudable que todo el texto destila un aroma de cariño hacia la radio, porque el autor la utliza y le agrada, evidente porque de lo contrario no tendría sentido escribir sobre ello. Pero lo que ofrece son más bien descripciones, un pequeño vistazo a las peculiaridades del medio, que le hacen ser diferente a otros y por tanto de una utilidad bastante singular. Frente a casi todo lo que rula hoy en día por todo tipo de pantallas, la radio es inmediatez, presente rabioso con sus errores y su tanto de improvisación, con un contenido que escapa a nuestra voluntad sin dejar de ser previsible. Y es sobre todo acompañamiento, un sonido de fondo que no requiere casi atención (‘seguimos viviendo nuestras vidas mientras la oímos’), y conecta con miles de oyentes que tienen algo o mucho de solitarios, para de alguna forma dirigirse a cada uno de ellos.

Solo son un par de pinceladas de muestra. No voy a pretender emular la exposición de Javier Montes, que se distingue tanto por la sencillez como por la finura del análisis y la belleza de ciertas imágenes. Sin hipérboles ni guiños a la complicidad del lector, solo una prosa agradable y reflexiones atinadas, una pizca de humor (el apartado sobre Radio Reloj), pequeños descubrimientos (una aplicación para escuchar cualquier emisora del mundo con solo pinchar en un mapa), sensibilidad y buen gusto para llenar ochenta y tantas páginas de lectura que es un auténtico placer.


lunes, 13 de octubre de 2025

2x1: Strange Houses y Strange Pictures de Uketsu

Idioma original: japonés

Título original: 変な家 (Henna ie)

Año de publicación: 2021

Traducción: Sandra Ruiz Morilla

Valoración: Se deja leer (a duras penas)

¿Conoce alguien a un famoso youtuber que esconde su identidad tras una sudadera negra y una máscara blanca? No, no me refiero al soplagaitas aquél que se hace o hacía llamar Un Tío Blanco Hetero (a decir verdad, no sé si aún sigue con sus patochadas sacando vídeos), sino a un "creador de contenido" japonés conocido por Uketsu, de quien no se sabe la identidad y que se dedica a contar historias de misterio, con un toque weird e incluso de terror (bueno, ya os adelante que tampoco mucho). Por lo visto su video más visto en internet fue uno (este) sobre una casa cuyo extraño plano le movía a hacer ciertas indagaciones que desvelaban el terrible secreto que ocultaba. Como buen youtuber, adalid de los medios digitales, Uketsu enseguida escribió un libro -así, a la antigua, de papel con sus tapitas, etc.-, Strange Houses, que es uno de los que se reseñan hoy en este blog y cuyo éxito llevó luego a que se hiciese una no menos exitosa película en Japón. Movido por la curiosidad ante esta supuesto hit del terror psicológico, según diversos y entusiasmados medios que reflejaron su publicación en España, este mismo año (quiero pensar que de forma desinteresada y profesional) y movido por mi vocación de servicio a los seguidores y seguidoras de este vuestro blog que confían en nosotros para una prescripción acertada de lecturas, me puse a ello y le dedique al libro unas cuantas horas de mi vida que no recuperaré jamás...

Os resumo brevemente: el narrador -se supone que es el propio Uketsu- recibe la petición de consejo por parte de un amigo que está pensando en comprar cierta casa, pero hay algo que le parece raro. El narrador, a su vez, pide ayuda a un tercer amigo, que es arquitecto y, por lo que se ve, el más espabilado de los tres. Bueno, espabilado y fantasioso, porque a partir del análisis del plano de la casa saca unas deducciones totalmente gratuitas sobre circunstancias y sucesos luctuosos que pueden haber sucedido allí. Pero fijaos que ojo tiene el tipo, de nombre Kurihara -y que también aparece en la segunda novela que reseño hoy-, que en cuanto se le ocurre una hipótesis, por disparatada que sea, ésta pasa a ser automáticamente cierta, sin que nadie plantee posibilidades alternativas ni se intente comprobar por medio de algún tipo de pruebas... el método hipotético-deductivo más riguroso, vaya. es decir, más riguroso para programas tipo Cuarto Milenio, donde si sale un locatis diciendo que los chemtrails se deben a que nos fumigan con nanobots desde aviones o que la Tierra es plana y si te arrimas mucho al borde te caes, se da por buena la teoría y santas pascuas. Pues aquí lo mismo... Para que luego el asunto acabe siendo un culebrón familiar truculento, desestimando la novela, por desgracia, algunas posibilidades más inquietantes pero también más interesantes que parecían plantearse al principio. Una lástima, aunque ya os lo digo: eso no es lo peor...

Lo peor es que el libro parece haber sido escrito por y para lectores retr... bisoños. pero que muy bisoños... (es de suponer que el público mayoritario del canal de YouTube de Uketsu sean adolescentes, pero, coño, los adolescentes no tienen por qué ser tontos del culo y menos aún los que leen). Está escrito con una prosa supersencillita -los diálogos, incluso como si se tratara del guion de una película u obra de teatro-, sin el menor intento de utilizar recursos literarios que no sean los más básicos, una repetición constante de ideas (como en los programas de true crime, para entendernos, de los que supongo que Uketsu también tiene bastante influencia) y con muchas, muchas ilustraciones de los planos de las casas de las que se habla y que se supone ocultan la clave de un terrible secreto (terrible y totalmente inverosímil, os adelanto), con todo lo que se cuenta en el texto bien señaladito no sea que los lectores y lectoras, más acostumbrados, supongo, al lenguaje audiovisual, se pierdan con tanta palabrería... La ventaja de esta poca exigencia es que la novela se lee bastante rápido y el bochorno (quizás exagero; digamos la incomodidad) dura poco.

En fin, que si buscáis una historia de misterio con su punto de horror que os vuele la cabeza o incluso una novelilla de crímenes para pasar el rato... hacedlo en otro sitio, hacedme caso, porque con este libro vais a perder, si no el dinero (yo lo he sacado de la biblio, qué os creíais), al menos seguro que el tiempo...

Nota casi final: al parecer, hay una continuación o ampliación de este libro, aún no traducido al español (por fortuna), con once planos, nada menos, de strange houses de éstas... Vamos, no lo toco ni con un palo.


               Idioma original: japonés

               Título original: 変な絵 (Henna e)

               Año de publicación: 2022

               Traducción: Sandra Ruiz Morilla

               Valoración: Un poco mejor que el otro


Pues entonces, os preguntaréis y no sin razón: ¿a qué viene que hayas leído también Strange Pictures, la segunda novela del tal Uketsu? Os debo una explicación y esa explicación que os debo os la voy a dar... Debido a tres motivos fundamentales, a saber:

    1. Que soy más bueno que las pesetas y pensé que el amigo Uketsu, que parece buen chaval detrás de su máscara de asesino de slasher, merecía que le diera otra oportunidad, a ver si había mejorado como escritor.
    2. Que soy más bueno que el arroz con leche y pensé que los lectores/as de este blog merecen que haga el sacrificio de leer libros de dudosa calidad para poder advertirles de qué deben mantenerse alejados/as, por su bien.
    3. Que soy más bueno que... vale, que también lo había sacado de la biblioteca y ya, total, de perdidos al río... Así que me puse a leer esta otra novela perpetrada por el mismo youtuber misterioso, etc. y, mira por dónde, resulta que no está tan mal. O, en todo caso, está mejor que la anterior (tampoco era difícil). Parece que Uketsu habrá asistido a las clases de algún taller literario (o contratado un ghostwriter más competente) porque el resultado, sin ser tampoco para dedicarle una mascletà fallera, se lee con bastante más interés y hasta agrado que en el caso anterior.
En esta ocasión la cosa no va de hacer deducciones peregrinas a partir de planos de casas con truco, sino de hacer deducciones peregrinas a partir de dibujos que ha realizado alguno de los personajes de la novela. Entiéndaseme: las deducciones son igual de gratuitas y traídas por los pelos, por más que alguna de ellas pretenda basarse en las teorías psicológicas al respecto, pero aceptada la premisa de que Uketsu no se come mucho el tarro deductivo y menos aún busca una verosimilitud (que sus seguidores, además, seguro que ya le han otorgado de entrada), al menos ha sido capaz de componer una trama igualmente truculenta que en la novela anterior pero más creíble, aunque sea un tanto propia de película de sobremesa dominguera de Antena 3. Pero se le puede perdonar porque no da tanta vergüenza ajena como en Strange Houses. además, la estructura de la narración tiene cierto interés: en principio la novela está compuesta de cuatro capítulos  que parecen corresponder a relatos independientes unos de otros; a partir de un momento de la verdad, aunque determinado, sin embargo, queda claro que son cuatro partes o vertientes de la misma historia y componen en conjunto una novela de crímenes, drama(s) familiar(es) mediante... de esta forma, se logra mantener la atención del lector sin necesidad de cliffhangers forzados ni demás trucos bestselleros. La cosa no le sale mal del todo, a decir verdad.

Por lo demás, ya digo que el estilo literario ha mejorado bastante con respecto a la novela anterior y sin denotar una prosa preciosista, sino simplemente eficaz, se lee con bastante más alivio por ahorrarnos la spanish shame. Los personajes están más trabajados (tampoco era difícil), incluso con cierta profundidad psicológica, en algún caso. La trama detectivesca tiene también interés, aunque las pistas a través de los dibujos -también repetidos a lo largo del libro una y otra vez, con diagramas explicativos, además, para que nadie se pierda- están bastante traídas por los pelos, pero, en fin, también lo estaban las de las novelas de Sherlock Holmes. Aunque el maestro de Uketsu en esto de la novela policiaca es su compatriota Edogawa Rampo... y por lo que he leído en las reseñas del compañero Oriol, se nota.

En todo caso, mi consejo está claro: si alguien está interesado/a en leer alguna cosa de este autor que se esconde en las sombras interneteras, mejor decidirse por la novela de los dibujitos que por la de las casas (ya puestos, ¿por qué los títulos de la edición española son en inglés, si en el original están en japonés? Mí no entender...). O pasad directamente a su canal de YouTube, que, como también es en japonés, no os enteraréis de mucho (bueno, nuestro Alain sí) e igual hasta salís ganando...

sábado, 22 de febrero de 2025

Serge Lehman & Frederik Peeters: El hombre garabateado

Idioma original: francés

Título original: L'homme gribouillé

Año de publicación: 2018

Traducción: Lucía Bermúdez Carballo

Valoración: está bastante bien

Cómic en el que el guionista francés Serge Lehman y el dibujante suizo -más conocido, creo- Frederik Peeters nos proponen una aventura detectivesca con tintes históricos y, sobre todo, sobrenaturales, protagonizada por la editora francesa Betty Couvreur, su hija adolescente Clara y, en un segundo plano, aunque jugando un rol fundamental, su madre Maud, afamada escritora de libros infantiles. En un París oscuro y lluvioso -hay que decir que la escenografía resulta, si no lo más importante de esta BD, sí lo más interesante, creo yo-, las tres mujeres se ven amenazadas por un personaje esquivo y aterrador, conocido como Max Cuervo. Gracias a las pistas que proporcionadas por el inefable y pegajoso escritor Pierre Inféri y por su propio jefe, el editor Sébastien Daule, Betty, junto a su hija, entra en conocimiento de oscuros secretos de la época de la Ocupación de Francia y la Resistencia, e incluso de otros aún  más remotos y telúricos. Esto supone una interesante aproximación al género fantástico y a un imaginario diferente del que suele ser habitual, en el caso europeo; un refrescante cambio frente a los monstruos propios de la narrativa decimonónica o de la tradición (más o menos) nórdica.

El cómic está dibujado, además, con un estilo asaz dinámico y efectivo, al tiempo que cuenta como contrapunto una ambientación sombría o directamente tenebrosa, propia de una narración de terror -lo que es esta historieta, al fin ya al cabo-, tanto en la ciudad como en el agro; lo que, a mí entender, resulta lo más interesante de libro, junto a una galería de personajes bien trazados y lo suficientemente creíbles,  pese a su peculiaridad, incluso aquéllos de carácter sobrenatural (o criptonatural, podríamos decir). Ignoro, porque tampoco estoy tan puesto en cómic francés, si la línea o líneas que propone esta BD se ha seguido en otras, pero sí que recuerdo algún antecedente de bastantes años atrás como era La Belette de Didier Comès, con un mundo rural invernal que oculta secretos terribles.

En suma, un cómic/novela gráfica/Bande Desinée de lo más entretenida y sugerente. Con un villano memorable, una protagonistas con las que empatizar -bueno, Betty es un poco gruñona, pero vale-  y una mitología propia en la que vale la pena ahondar. Con menos que eso se han construido buenas historias y ésta, sin duda, lo es.


También de Frederik Peeters en Un Libro Al Día: Dándole vueltasPíldoras azules

domingo, 3 de marzo de 2024

Volker Ullrich: Ocho días de mayo

Idioma original: alemán

Título original: Acht Tage Im Mai

Traducción: Teófilo de Lozoya y Juan Rabasseda Gascón

Año de publicación: 2023

Valoración: Muy recomendable


Aunque hayan pasado casi ochenta años, parece que no dejamos de descubrir nuevos horrores acerca del nazismo. Y aunque el libro que nos ocupa se limita en principio a los ocho días que siguieron a la muerte del dictador, es más que suficiente para estremecerse con episodios que darían, cada uno por sí solo, para un libro o una película de esos que le dejan a uno con mal cuerpo. Así que tras una cubierta casi tópica de la literatura de guerra (contundentes caracteres en rojo sobre fondo claro, con foto de soldados en blanco y negro) vamos a conocer esa muy breve pero apasionante etapa de la Historia reciente.

Hitler se quitó de en medio junto con Eva Braun en el bunker de Berlín el 30 de abril de 1945, cuando el Ejército Rojo se encontraba ya a las puertas de la ciudad y una buena parte del territorio del Reich estaba bajo el control de los aliados. Su voluntad de eludir responsabilidades cuando la guerra estaba ya más que perdida contribuyó a aumentar el inmenso baño de sangre. Como testamento político, por llamarlo de alguna manera, dejó nombrado un Gobierno de gestión encabezado por el almirante Dönitz, que duraría exactamente los ocho días que describe el libro.

La desaparición del Führer, que fue conocida en los días siguientes, dejó, según dice Ullrich, varios tipos de sensaciones: la fundamental, de alivio al vislumbrarse el final de la pesadilla, pero también de indiferencia entre la población alemana y, a efectos prácticos, de desorientación y desbandada entre las unidades militares todavía en activo y entre los fieles que de repente se encontraron sin alguien a quien obedecer. La consecuencia fue naturalmente un caos todavía mayor, del que fueron presa los propios mandos de la Wehrmacht, los responsables territoriales del régimen, o los grupos que custodiaban los campos de concentración o los batallones de extranjeros esclavizados. 

‘Era como si aquellos sátrapas, que habrían estado dispuestos a seguir las últimas órdenes sin rechistar, se hubieran convertido de nuevo en individuos capaces de actuar y de pensar por su cuenta’

La reflexión procede de una antigua funcionaria del Reich. Y por supuesto deportados, represaliados y en última instancia, la población civil serían una vez más las principales víctimas de la confusión.

La narración de Ullrich se basa en una multitud de documentos y testimonios, muchos de ellos de civiles, memorias o diarios de personajes relevantes o de ciudadanos anónimos, buena parte de los cuales eran inéditos hasta la fecha, según he leído. De manera que el relato, sin desconocer por supuesto los hitos militares o políticos decisivos, desciende a episodios menos conocidos, como la rendición unilateral de algunos dirigentes nazis deseosos de salvar el pellejo, el descubrimiento de la mina de sal en la que Hitler quiso esconder su colección particular de arte, o los coletazos furiosos de los últimos incondicionales ante la evidencia de la derrota.

Todo ello, claro está, envuelto en escenas espeluznantes, como el suicidio de los Goebbels, al que arrastraron a sus propios hijos, las múltiples violaciones en la zona de ocupación soviética, los suicidios en masa de Demmin, la tragedia del Cap Arcona, o las marchas de la muerte, en las que miles de personas en condiciones ya extremas fueron sacadas de los campos de exterminio y obligadas a deambular de un lugar a otro sin un destino concreto. Las atrocidades no parecen tener límite. El autor toma pie además en acontecimientos de aquellos días de mayo para seguir la pista de hechos anteriores que alimentan aún más el espanto, como la masacre de Lidice en represalia por el atentado contra Heydrich, el carnicero de Praga, o la barbarie represiva de Seyss-Inquart en la región neerlandesa donde gobernaba. 

Pero no hay que equivocarse, no es en absoluto un libro sensacionalista ni se regodea en la sangre, para nada. Con el mismo sistema, es decir, partiendo de algún hecho acaecido en esos días caóticos, se detiene también en examinar la trayectoria y vicisitudes de personajes que entonces o después formaron parte de la Historia, como Anne Frank y su familia, los futuros cancilleres Adenauer o Helmut Schmidt, el científico Von Braun o el líder comunista Walter Ulbricht. Todos ellos tuvieron su papel en esas jornadas en que se consumó el derrumbe de un Estado y un ejército que parecían en camino de dominar el mundo, y que vivieron su fin de forma tan patética y humillante. 

Nos quedan sin embargo otros aspectos quizá todavía más interesantes. La aparente abducción que la ideología y el liderazgo nazis consiguieron ejercer sobre tanta gente merecen un profundo estudio que no sé si se ha llegado a hacer. Pero lo más importante: ¿cuál fue la actitud de la mayoría del pueblo alemán durante esos más de diez años de locura, y cuando todo estaba a punto de terminar?

‘El Führer, otrora idolatrado, fue declarado persona inexistente, un demonio con figura de hombre, de cuyas diabólicas artes de seducción nadie había podido defenderse. De ese modo, la gente se eximía de tener que rendir cuentas por su propia complicidad con el nacionalsocialismo. Si alguien tenía la culpa de los crímenes era Hitler, y luego Himmler y su pandilla. La gente no había tenido nada que ver con aquello’.

O no se habían enterado porque no vieron nada. O miraron para otro lado. Una valoración muy parecida a la que hacía Kracauer y buen número de otros autores. No es fácil, desde luego, ni quizá sea demasiado justo repartir culpas desde la comodidad del teclado de un ordenador. Pero ahí queda la cuestión, planteada al final de un libro imprescindible para quien quiera conocer más de cerca el horror de un periodo cuya herencia parece asomar de nuevo por todas partes.


sábado, 16 de diciembre de 2023

Carlos Spottorno y Guillermo Abril: La falla

Idioma: español

Año de publicación: 2022

Valoración: entre recomendable y está bien

Vale, lo admito, el cuerpo me pedía comenzar la reseña con algún chiste sobre ninots indultats, mascletaes o el célebre caloret faller, pero, como, si sigo así, cualquier día me van a echar del blog  y no es cuestión de perder el sueldazo más dietas y gastos de representación, me contendré... Así pues, comentaré antes que nada que La falla es obra de los mismos autores que La grieta, interesante ensayo gráfico sobre las fronteras de Europa; ensayo un tanto peculiar, e igualmente en lo que respecta a lo de gráfico, puesto que las ilustraciones que aparecen no son dibujos, sino fotografías convenientemente editadas, a modo de "fotoensayo" (para quien recuerde las ya más que vintage fotonovelas). el mismo método es el empleado en La falla, creada a raíz de una exposición que fueron invitados a hacer sus autores en Austria, de donde sacaron la idea de elaborar un libro sobre la realidad de una frontera interior  (hoy en día, que no siempre) de la UE, pero que a los largo de la Historia relativamente reciente ha sido objeto de disputa entre estados, incluso con regímenes ideológicamente afines: la que existe entre Austria e Italia o, si se prefiere, entre ambas partes del Tirol o entre el Tirol del Norte y del Este y el Alto Adigio, como se prefiera... O, visto de otra forma, entre la cultura y la lengua latina y la germánica. Una frontera, además , marcada por un elemento orográfico que proporciona la metáfora perfecta de la situación: la falla alo largo de la cual colisionaron, hace millones de años,  dos placas tectónicas que dieron lugar a los Alpes.

Los autores recorren ambos lados de esa frontera o falla  visitando localidades austríacas e italianas y otras de población mixta   -mezclada, además con numerosos inmigrantes asiáticos y africanos-, hacen un repaso a la Historia de esta(s) región(es) y se detienen a buscar los vestigios que ese pasado ha dejado en esas tierras alpinas, desde la Prehistoria hasta la I Guerra Mundial, que tuvo aquí uno de sus sangrientos escenarios y los años del régimen fascista en Italia. pero, sobre todo, examinan la realidad actual de esta(s) parte(s) de Europa, que oscila(n) entre la cicatrización de las heridas, la prosperidad -gracias, en gran medida, al turismo- y el inevitable cambio que vive el Viejo Continente en muchos aspectos, siendo, quizás, el más evidente el demográfico, pero también en lo que se refiere a la disolución de las fronteras interiores. de hecho, el libro acaba (no creo que se pueda considerar un spoiler, pero lo aviso) con una visita a las obras del túnel de Brennero, de 64 kms. de largo, que conectará Austria e Italia por ferrocarril. En su interior, además, los autores podrán contemplar in situ esa falla, la real, de la que hablan en el libro.
Éste resulta, al cabo, interesante y amenos, pero quizás, después de La grieta, resulte un poco menos llamativo. Pero, no obstante, resulta aconsejable para entender cómo las rayas en un mapa son sólo eso, rayas, pero también  pueden determinar, de una forma u otra, el presente y el futuro de las personas (lo estamos viendo ahora mismo en conflictos que, en verdad, no dejan de ser por dominar unos territorios, pese a toda la parafernalia ideológica e incluso religiosa alrededor.

Me limitaré ya a transcribir algunas frases interesantes, dichas por diferentes personas que aparecen en el libro, sobre esta peculiar zona de frontera, que puede hacerse extensiva a todas:
  • "La frontera es un lugar de comunicación" (Andreas Putzer, arqueólogo)
  • "La frontera ya no se encuentra en la frontera" (Andreas Oberprantacher, filósofo de la universidad de Innsbruck)
  • "Aquí están las fronteras de la patria" (en latín. Arco de la Victoria italiano)
  • "Nadie tiene el derecho a obedecer" (paradoja de Hannah Arendt inscrita sobre un friso fascista)
  • "Las civilizaciones cambian, como ya ocurrió con Grecia y Roma. Probablemente yo sea el último alcalde alemán o italiano. El próximo será indio" /Thomas Klapfer, alcalde de Fortezza)
  • "La paz puede resultar aburrida. Y por eso enganchan discursos e ideas que tratan de dinamitarlas" (los autores del libro)


También de estos autores y reseñado en Un Libro Al Día: La grieta


martes, 21 de noviembre de 2023

Reseña + Entrevista: Caníbal sin dientes, de Santiago Mazarrasa

Idioma original: Español
Año de publicación: 2023
Valoración: Recomendable (aunque no para todo el mundo)

Hace algún tiempo reseñé El aspirante, debut del cántabro Santiago Mazarrasa. Me pareció una obra prometedora cuya ejecución causaba que se hiciera cuesta arriba. Pues bien, mi experiencia lectora con Caníbal sin dientes, segunda novela del autor, ha sido completamente distinta a la que tuve con su predecesora. Y eso que ésta, al igual que aquélla, requiere que entremos en el juego que plantea, y recurre a una serie de elementos de difícil asimilación. No obstante, o esa impresión he tenido yo, nos pone las cosas más fáciles. 

Porque aunque la marcada personalidad de Mazarrasa se mantiene y el estilo, tono, temas y personajes que, a juzgar por su presencia en El aspirante, interesan al autor, también, en Caníbal sin dientes hay un esfuerzo por conciliar sus búsquedas artísticas con el entretenimiento. Ciertamente, sigue presentando multitud de pasajes abstractos, un lenguaje por momentos pretencioso y un argumento algo artificioso, pero el conjunto excusa esta clase de decisiones narrativas. 

Asimismo, hay en estas páginas apartados meritorios que debo reivindicar: 

  • La premisa. Es harto sugerente: un escritor de éxito recibe una carta y un manuscrito de un admirador cuyas implicaciones son sumamente inquietantes.  
  • Los protagonistas. Complejos, con personalidades llenas de sombras y oblicuas interacciones.  
  • La prosa. Sabe emular la verborrea sinuosa de un hombre obsesivo, plasmar descripciones de una plasticidad asombrosa o indagar en los vericuetos psicológicos más remotos. Como muestra de su calidad, citaré esta frase de las páginas 129-130: «Entra en el baño, se moja la cara en el lavabo y con el agua se quita de encima el terror, como si fuera una mancha y no una herida irreversible.»
  • La lograda estructura fragmentaria. Mantiene enganchado al lector y le va proporcionando la información según conviene a la historia.
  • Las reflexiones. Particularmente estimulantes encuentro esas que giran en torno a la literatura, la escritura o la relación entre autor-obra-lector.

En el lado negativo, insistiría en que Caníbal sin dientes te obliga a entrar en ella para que puedas apreciarla. A pesar de lo cual, repito, Mazarrasa ha logrado que su nueva propuesta sea tan exigente, ambiciosa y arriesgada como El aspirante sin por ello caer en lo hermético o excesivamente intelectual. Con esto quiero decir que, si bien esta novela no es para todo el mundo, recompensará generosamente a quienes se atrevan a darle una oportunidad.  


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ULAD: Antes que nada, deja que te pregunte algo que igual es una tontería, pero no he podido evitar notar. ¿A qué se debe que para firmar esta novela no empleases el diminutivo de tu nombre, al contrario que con la primera?

 S.M.: Fue una decisión de la editorial. Visto con perspectiva, parecería que de Santi a Santiago hay un salto cualitativo, de madurez literaria o algo similar, pero creo que es una cuestión accidental y, si no, estética.

ULAD: ¿Crees que tu narrativa tiene un sello único? Habiendo leído tus dos obras publicadas, yo diría que sí. En caso de que coincidas conmigo, ¿cómo describirías ese sello? ¿Una mezcla de estilo cuidado y filosófico, un tono oscuro y deprimente, una atmósfera asfixiante, personajes obsesivos, tintes metaliterarios y retazos autobiográficos, quizá?

S.M.: Te agradezco mucho la pregunta, porque yo no tengo una respuesta clara, y te agradezco también tu opinión, porque me reconcilia con el dilema con el que he convivido los dos últimos años.

Empecé a escribir Caníbal sin dientes antes de haber publicado El aspirante y tenía clarísimo que no podía repetir escritura, que no podía jugar al mismo juego en dos novelas que pedían cosas completamente diferentes. Esto me enfrentaba a dos cuestiones: por un lado, podía ocurrir que sólo supiera escribir literatura a la manera de Cayo en El aspirante y, por lo tanto, que no fuera un escritor, sino sólo un personaje. Por el otro, existía el riesgo de alejarme demasiado de mi propia escritura hasta convertirla en un pequeño monstruo hecho de estándares, tópicos y certezas formales, lo que equivale a no ser escritor sino máquina. Así que, supongo, entre la máquina y el personaje tenía que lograr un equilibrio que hiciera reconocible en el texto al autor de la novela.

Me interesa, es cierto, la relación entre filosofía y literatura, porque una y otra se hacen de la misma materia prima, el lenguaje, que es la única materia de la que se compone la existencia. Todo lo demás es, mal y rápido, biología. Si el lenguaje, que carece de asideros, que es insuficiente e inestable, es la fuente de una existencia propiamente humana, también la existencia es inestable, insuficiente y carece de asideros. En ese espacio de carencias tiene que jugar su partido la literatura. Al menos, la que me interesa a mí.

Además, creo que al mundo tal y como está le sobran apologetas. Alguien decía que pensar es siempre pensar contra algo y yo me aplico esta máxima para la literatura. Por eso, quizá, tiendo al pesimismo.

ULAD: Si te soy sincero, El aspirante me pareció un debut interesante pero algo plomizo. En cambio, en Caníbal sin dientes he creído ver un esfuerzo por hacer un artefacto narrativo más conciliador con el lector. Me explico: tu segunda novela no renuncia a tu voz y estilo personales, pero es más entretenida argumentalmente y variada a nivel formal. ¿Es posible que la concebieras con aquellos que la íbamos a degustar en mente y que, por otra parte, su predecesora fuera una obra que escribiste sobre todo para ti mismo?

S.M.: Antes de escribir El aspirante había intentado otras novelas, pero nunca había publicado, así que estaba haciendo algo que no tenía lectores. En este sentido, fue un desafío personal, puesto que tenía que demostrarme que podía terminar una obra y que la obra fuera un todo con sentido. En cambio, cuando escribía Caníbal sin dientes, la historia exigía una narración más fluida, una narración, quizá, más al uso, cosa que tenía que comprobar si era capaz de hacer. Si, de paso, esto la convierte en una obra más accesible, bienvenido sea, por supuesto.

De todos modos, que una sea más accesible que la otra responde a las exigencias de la idea detrás de cada libro. Casi siempre, hay una intuición que guía todas las decisiones y que solo puedo explicarme a posteriori. El aspirante fue un experimento o, mejor dicho, una tentativa por construir una historia con los mínimos elementos narrativos. El tema del libro exigía una falta de narratividad, la misma de la que adolecía el protagonista. Al menos, lo intenté.

Caníbal sin dientes, a su manera, también es una tentativa, a medias metaliteraria, a medias narración al uso. Es una historia sobre la ambición literaria, pero también una historia sobre mensajes que no llegan, sobre mensajes que se solapan y mensajes que se oponen unos a otros. Por eso escogí narrar desde tres lugares, fragmentar la narración y hacer que los fragmentos resultantes chocaran. Como te decía antes, en realidad no escogí que así fuera, creo que fue así porque el tema lo exigía. Ahora que reflexiono sobre ello, le veo el sentido.

ULAD: Estoy seguro de que hay muchísimo trabajo detrás de Caníbal sin dientes. ¿Cuánto tiempo te llevó escribir esta segunda novela? Conceptualizarla, redactarla y corregirla, quiero decir. 

S.M.: Los primeros fragmentos de Caníbal sin dientes datan de 2018, cuando la novela era un juego privado. En 2019 empecé a trabajar más seriamente y a finales de año ya tenía un primer borrador. Un borrador que, por supuesto, no se parece nada a la novela que he publicado. Desde entonces, excepto el tiempo que dediqué a revisar y corregir El aspirante, trabajaba dos o tres meses seguidos hasta terminar un nuevo borrador y lo abandonaba unos meses para que respirase. En 2021 la novela estaba terminada y, desde entonces y hasta principios de este año, ya trabajando junto a Altamarea, he revisado y corregido borrador tras borrador.

Suelo ser muy obsesivo con la escritura, a veces demasiado. En esta novela hay una dedicatoria inicial que hace referencia a esta obsesión. En el fondo, aunque podría seguir corrigiendo, me alegra mucho que el libro ya esté publicado, porque eso significa que se ha escapado y que yo no puedo hacer nada por él, ni mejorarlo ni empeorarlo.

ULAD: En Caníbal sin dientes arremetes, ironía mediante, contra prácticamente todo el sector literario: los escritores, editores y lectores, las presentaciones, los talleres creativos, etc... A tu juicio, ¿cómo es el panorama actual español?   

S.M.: Sinceramente, no tengo una opinión formada, ni mucho menos experta, sobre el mercado editorial. Tengo una opinión, pero no creo que sea una novedad: mercado editorial y literatura son dos deportes diferentes. En la novela, las opiniones de ambos protagonistas son muy vehementes, pero sobre todo me interesa que puedan universalizarse. La diferencia, y la dependencia, entre literatura y mercado puede extrapolarse, casi sin matices, a cualquier ámbito y este conflicto anima, pervierte y confunde a todos los implicados, incluidos nosotros.

Para responder más directamente a tu pregunta: hay que tener mucho cuidado con los escritores y sus aspiraciones, mucho cuidado con los editores y sus cuentas y mucho cuidado con los lectores y sus exigencias.

ULAD: ¿Actualmente estás escribiendo algo? ¿Puedes darnos detalles?

S.M.: Llevo un tiempo trabajando en una tercera novela, aproximadamente desde el 2020, cuando escribí los primeros capítulos de varias historias alrededor de un único acontecimiento que será determinante en las vidas de un grupo de amigos. Me interesa mucho la amistad por lo que tiene de arma contra el paso del tiempo, de refugio contra las crisis y, en muchos casos, de vía de escape. No sé lo que haré, pero quiero ponerla a prueba contra un mundo acelerado, una existencia mediada por las conexiones digitales y la desaparición del suelo que nos sostiene y sobre el que construimos nuestras casas.
   

También de Santiago Mazarrasa en ULAD: El aspirante

miércoles, 14 de junio de 2023

Grady Hendrix: Grupo de apoyo para final girls

Idioma original: inglés

Título original: The Final Girls Support Group

Año de publicación: 2021

Traducción: Víctor García de Isusi

Valoración: recomendable (sobre si todo si no buscas una historia de terror "pura")

Estoy seguro de que muchos de nuestros lectores y lectoras habituales no lo necesitan porque son personas con un excelente formación cultural, tanto en lo que se refiere a la llamada "alta cultura" como a las variantes más friki-pop de nuestra época. Pero pensemos que es muy posible que lea esta reseña alguien que haya descubierto ahora este ubérrimo blog y, deslumbrado por el despliegue de conceptos y conocimientos que se encuentra aquí a diario, no tenga claro a qué se refiere eso de las "Final Girls" (tú sí, Oriol, ya lo sabemos...). Expliquémoslo, pues, antes que nada, en atención a ese hipotético, aunque probable, nuevo lector o lectora: 

-Final girl: dícese de, en las películas slasher, la última chica que sobrevive a la matanza causada por un ominoso asesino múltiple y que, además, consigue acabar con él (o cree hacerlo, hasta su siguiente reencarnación).

¿Cómo, que eso del slasher tampoco os suena (sí, Oriol, ya sé que a ti sí). Bueno, vale, ahí va:

-Slasher: dícese del subgénero de cine de terror en el cual un asesino, habitualmente enmascarado, va matando poco a poco a una serie de adolescentes, por lo general con medios un tanto rudimentarios (es decir, utilizando hachas, machetes, ganchos de carnicero...) hasta que sólo queda una Final Girl.

¿Y qué puede hacer una chica cuando se ha convertido en una Final Girl, pasando de ser una sencilla alumna de instituto a alguien que ha conocido los más terribles abismos del alma humana? Pues es difícil seguir adelante y es necesaria ayuda para ello... ¿Y quién va a entender mejor a una Final Girl que otras Final Girls? Por eso hay varias que llevan años reuniéndose en el sótano de una iglesia de Los Ángeles, formando el grupo de apoyo más peculiar -y exclusivo- que existe. Varias mujeres ya no tan jóvenes que tienen muy poco en común, aparte de haber sobrevivido a monstruosos asesinos. Pero la muerte de una de ellas trastorna aún más la dinámica de grupo y hace que Lynnette, la más paranoica y obsesa de la seguridad -y eso que no es una Final Girl "real"... o quizás por eso mismo- sospecho que alguien está tratando de acabar con ellas una a una...

A partir de aquí, Grady Hendrix nos mete en un carrusel de situaciones peliagudas y emociones extremas, en una huida desesperada llena de plot-twists que nos mantienen pegados a las páginas hasta el final. Debo decir que se trata más de un thriller con un punto paródico que de una novela de terror puro y duro, por más que haya algún que otro episodio -como la visita de Lynnette a la casa de otra Final Girl aún más perturbada que ella- que resulta bastante inquietante. No obstante, me parece una novela muy disfrutable para los amantes del género, entre otras cosas por el juego metaficcional presente en todo momento, aunque más que con otras narraciones escritas, con el cine del subgénero slasher; para empezar, por las propias historias de las protagonistas, de las que no cuesta mucho encontrar las películas que le sirven de inspiración...

Por otro lado, algo muy interesante de la novela es la reflexión que hace (tal vez sería más exacto decir que mueve a la reflexión) sobre las mujeres como principales víctimas de crímenes, tanto en la ficción como en la vida rea, y que me ha traído a la memoria una entrada que publicaron nuestras compañeras de blog el 8 de marzo de hace algunos años (y que enlazo aquí). Es cierto que el señor Hendrix es un hombre y por ello el posible mensaje feminista y la apelación a la sororidad que trasluce esta novela quizás haya que tomarlos con cierta reserva (o no, que tampoco soy yo la persona más indicada para determinarlo), pero, al menos, supone un cambio a mejor en la habitual representación de la mujeres en éste o estos géneros (me refiero también a la novela negra) como simples víctimas de atrezzo o compañeras del protagonista masculino.

También de Grady Hendrix y reseñado en Un Libro Al Día: Horrorstör

viernes, 14 de abril de 2023

Paco Cerdà: 14 de abril

Idioma: castellano (y algo de catalán)

Año de publicación: 2022

Valoración: recomendable

Dentro del calendario laico (incluso impío) y republicano español la fecha quizá más destacada es la del 14 de abril, aniversario de la proclamación de la II República, en 1931. Un acontecimiento celebrado e incluso idealizado por todo aquel ciudadano que reniega de la monarquía (y de la dictadura, como es obvio), más aún por    que se trató de una proclamación popular y hasta cierto punto  espontánea, como resultado no de un acuerdo entre las altas dignidades del estado o los próceres del país, y ni siquiera de un referéndum al respecto, como fue más tarde el caso de los actuales regímenes vigentes en Italia y Grecia, sino a raíz de unas elecciones municipales en las que los partidos republicanos vencieron en las ciudades con abrumadora mayoría. Eso sucedió el domingo 12 de abril del 31 y el martes 14 se proclamó la República, primero en Eibar y luego en multitud de localidades, por supuesto, también en Madrid, donde el rey Alfonso XIII hubo de renunciar al trono y partió hacia Cartagena, para abandonar España en barco.

Es esa histórica jornada -una jornada alargada, en realidad, porque se extiende desde las 6 de la mañana hasta las primeras horas del día siguiente- la que nos cuenta Paco Cerdà en esta ¿novela? de no ficción o Historia novelizada, que resulta una narración vibrante, emocionante y hasta adrenalítica, por momentos. Cerdà nos lleva por diferentes escenarios en los que se desarrollaron los hechos: por supuesto, Eibar, Madrid y Barcelona, pero también Huelva, Granada, Salamanca, Jaca y Huesca  (recordemos que había habido un levantamiento republicano en el diciembre anterior), Tarragona, Palma, Cartagena... En ellos encontramos a personajes célebres, como el ya entonces general Franco, Unamuno, Santiago Carrillo, Josep Pla, la actriz Margarita Xirgú... o, por supuesto, el rey Alfonso XIII, pero también personas en absoluto conocidas para el gran público y, en ocasiones, ni siquiera para los especialistas en el tema, simples notas a pie de página en los libros de Historia, gente que vivó esa jornada excepcional o que murió en ella, como el Emilio con quien se abre y cierra el libro: Emilio Arauzo Honorio, un encuadernador muerto en Madrid a causa de las cargas de la Guardia Civil contra los manifestantes en la noche del 13 al 14, "la última víctima de la monarquía", se le llamó... aunque en el propio libro ya vemos que no fue el último; otras personas también cayeron en sucesos similares, antes de que el cambio de régimen político deviniera inevitable y el rey abandonara su reino al convertirse éste en república.

Paco Cerdá aborda esta ficcionalización (horroroso palabro, lo siento) de tal acontecimiento histórico centrándose, al a manera de Éric Vuillard en 14 de julio o ese otro escritor español tan patriotero sobre el 2 de mayo de 1808, en las vivencias individuales, luego parciales, del hecho, pero que dan una atinado panorama del conjunto, con pericia y talento más que suficiente para salir airoso del cometido. Sobre todo, de la difícil tarea de encontrar el punto justo entre el rigor histórico, la diferenciación de los personajes y su devenir, la amplitud de miras y el tono trascendente -incluso épico, aunque se trate más de una epicidad civil o popular, más que guerrera-; Tampoco olvida las puntadas líricas que encontramos en más de una ocasión... aunque aquí he de decir que tal vez se le vaya un poco la mano con lo lorquiano, en mi opinión. No es ésta, sin embargo, la única referencia poética que encontramos, tanto en castellano como en catalán o valenciano y resulta un placer ir descubriéndolas.

En conclusión, estamos ante una estupenda narración sobre un retazo de Historia, el nacimiento de la Segunda República española, que quizás haya quien juzgue como un momento ya trasnochado o apolillado, pero otros muchos consideramos perfectamente pertinente hoy en día. Porque, si se me permite expresar una aspiración política (que no tiene por qué coincidir con las del autor del libro ni, mucho menos, de mis compañeros de blog), en mi opinión la Tercera ya está tardando...


También de Paco Cerdà en Un Libro Al Día: El peón

domingo, 15 de enero de 2023

Selva Almada: Chicas muertas

Idioma: español

Año de publicación: 2015

Valoración: sin duda, recomendable

Este libro no es fácil de leer. Y no porque esté mal escrito o su estilo resulte demasiado farragos -todo lo contrario, en realidad-, sino porque de lo que trata resulta demasiado doloroso y cercano, pese a que se remonte a acontecimientos que tuvieron lugar en Argentina hace 40 años. Pero tanto en Argentina como en España o en cualquier otro país sucesos como los que nos cuenta este libro aparecen con mayor o menor frecuencia en los medios de comunicación y, además, por suerte, nuestra sociedad, salvo algunos desalmados que encima hacen alarde de ello, parece más  concienciada sobre este problema ahora que en los años a los que se remonta el libro de Almada. Lo que no significa, por desgracia, que el problema haya desaparecido o siquiera reducido, como es obvio...

Selva Almada parte aquí de un recuerdo de su adolescencia, allá por lo 80 del siglo XX, el asesinato en su propia cama, mientras dormía, de Andrea Danne, una joven de un pueblo cercano al suyo, en la provincia de Entre Ríos, para hacer un escalofriante recorrido por los feminicidios ocurridos en Argentina tanto en aquellos años como aún hoy en día. Sobre todo se centra este libro, a medio camino de la denuncia social, el relato periodístico o de no ficción y las memorias personales (aunque no creo que quepa hablar aquí de autoficción o "literatura del yo", salvo en algún momento puntual) , en el asesinato de Andrea y también en los de otras dos chicas, ocurridos asimismo en esos años 80  y en localidades pequeñas del interior argentino -de Entre Ríos y el Chaco- e igualmente sin resolver: de Sarita Mundín y de la jovencísima -tan sólo quince años- María Luisa Quevedo.

La aurora estudia los expedientes y la prensa de la época, recoge las declaraciones deposibles testigos,se entrevista con familiares de las víctimas, visita algunos de los lugares donde sucedieron los hechos e incluso consulta a una vidente-tarotista sobre las chicas muertas. No llega a ninguna conclusión sobre la identidad de los culpables de esas muertes -aunque sí se habla de ciertos sospechosos-; lo que predomina en el libro,  más que la intriga de una investigación  detectivesca, es un tono de tristeza y compasión por las víctimas, de denuncia serena de todos los crímenes de este tipo que han sucedido desde entonces y todavía hoy. Porque, además de recordar y revisar los casos de estas tres chicas, Almada va desgranándonos la lista de lo acaecido a muchas otras, secuestradas, violadas, asesinadas... no ya por desconocidos, sino también por novios, amantes o maridos. Una pléyade de de víctimas cuyo número no parece reducirse con el tiempo.

Un libro éste de, desgraciadamente,  no ficción, que, como digo, tampoco puede calificarse de "literatura del yo", pese a qué la autora también nos refiera incidentes que le sucedieron a ella o a mujeres cercanas y que pudieron acabar en tragedia,  puesto que aquí su "yo" personal se diluye en un "nosotras", colectivo y femenino,  en el que todas las mujeres son potenciales víctimas del machismo imperante y su destino, tan sólo una cuestión de suerte, no la consecuencia de lo que hagan, hayan hecho o dejado de hacer...

Un libro, repito, doloroso y triste.


Otros libros de Selva Almada reseñados en este blog: Ladrilleros, No es un río

domingo, 13 de noviembre de 2022

Marta D. Riezu: Agua y jabón

Idioma original: castellano
Año de publicación: 2022
Valoración: está bien


Reconozco que albergaba ciertas dudas acerca de la lectura de este libro, pues su evidente, desordenada y reconocida fragmentación me apartaban de su camino, pero aun así su temática me interesaba. En tiempos donde las prisas pueden a los gestos delicados y donde el tiempo nos hace cruzar deprisa nuestra propia vida, apetecía una mirada tranquila y sosegada que permitiera disponer del tiempo necesario para reencontrar la belleza de lo cotidiano. Y esta lectura, aunque solo en parte, lo ha conseguido.

La autora abre con un prólogo donde indica qué significa para ella la elegancia y lo ejemplifica indicando que «la asocio a la persona que aporta y apacigua, a la alegría discreta, al gesto generoso. Ensancha y afina nuestro mundo». Este inicio del libro, además de trazar la línea que la autora pretenderá seguir a lo largo del libro, es sumamente interesante a la vez que prometedor. Así mismo, el título de «Agua y jabón», a pesar de que comercialmente no parece muy atrayente, es en honor a Beaton, alguien que «desde niño pensó que el mayor crimen es ser un aburrimiento para los otros», alguien que «logró la mejor existencia posible: aquella en la que se logra una correlación entre los sueños y las capacidades».

A partir de este prólogo, la autora estructura el libro en tres grandes áreas («Temperamentos», «Objetos» y «Lugares»), aunque la propia composición del libro y su desorden lo lleva a menudo a interrelacionarlas e incluso mezclarlas. Así, y de manera muy frecuente, la autora rememora su pasado para llevarnos de viaje a los rincones de su memoria que recuerda con más placer o más cariño, empezando por una niñez poblada de frecuentes visitas a la biblioteca en las que conoció a Rodari, Munari y Mari, así como también a Snoopy y los Peanuts. Esas páginas iniciales son cálidas y te arropan mientras te llevan a su vez a tu propio pasado. Y ese vehículo de propósito reminiscente utilizado por la autora hace que consiga, de manera hábil, mezclar recuerdos con reflexiones acerca de la vida en su extensa definición y alcance porque es indudable que el libro rebosa nostalgia al recordar también esos lugares que nos marcaron en el pasado y los seguiremos teniendo presentes en el futuro como cuando afirma que «veranear siempre en el mismo lugar es un eco extraño (…) la aventura viajera tiene muy buena fama, pero un paisaje inmutable acompaña a un niño toda la vida».

Lamentablemente, a medida que avanza el libro, la autora deja cada vez más paso a los episodios vitales que a las reflexiones y nutre el relato en exceso de anécdotas que evocan a su propio pasado. Un pasado que, si bien puede ser contemporáneo al nuestro, no tiene por qué coincidir en paisajes ni costumbres. Así, al lector que haya vivido una vida diferente, en un sitio diferente o en un entorno diferente se le puede antojar muy distante e impenetrable. De igual modo, la autora, evidenciando su amplia cultura (música, libros, exposiciones…) y experiencia vital (viajes, gastronomía…), avasalla al lector en un exceso de name dropping que recarga el texto en exceso de manera totalmente innecesaria, pues el bagaje en un autor que escribe un ensayo con sus propias reflexiones esta cualidad ya se le presupone y es algo que, por lo que ella misma expone, va en contra de lo que parece predicar cuando defiende que «el minimalismo no habla de rodearse de pocas cosas, sino de apartar todo lo que distrae y se interpone en el camino de lo necesario». Así, la autora nutre el relato de lugares, de objetos (habría que ver si los objetos no son también lugares, sitios en los que uno reposa la mirada y cobija en ellos sus recuerdos) convirtiendo a menudo el texto en un diorama ecléctico de paisajes conocidos que le sirve para sustentar una visión de la vida definida por firmes pilares alzados en la juventud   por las manos siempre vigorosas de la familia y las amistades a los que a menudo incorpora en el libro como elementos a los que anclarse para no desviarse de su camino.

El relato contiene múltiples y amplias reflexiones que compensan en parte sus defectos porque uno no puede sino darle la razón cuando indica que «solo es posible aprender a comprar mejor con un interés genuino por las personas y la historia que hay detrás de cada objeto. No hay atajos ni trucos. Cuando uno empieza a ganar un sueldo puede sentirse tentado a comprar cada vez más caro, en una imaginada escalera de estatus. Pero la buena compra no funciona por peldaños, sino por puertas que uno va abriendo hasta que encuentra aquellas en las que se siente como en casa». Una búsqueda vital que no cesa en su empeño de conseguir conectar con uno mismo, pero también con el entorno cuando afirma, de manera muy acertada que, «la cultura y el amor vienen son garantías. Nadie asegura que si amamos nos amarán, ni que leyendo libros nos volveremos más sabios. Pero no intentarlo es de locos». Por ello es innegable que el libro mejora mucho cuando se centra más en la reflexión que en el recuerdo, más en una propuesta filosofía de vida que en el pasado de la autora y se evidencia cuando mira hacia adelante en lugar de hacia atrás, aún sabiendo que solo revisando el pasado podemos construir un mejor futuro. A pesar de ello, es algo triste constatar que la autora parece encontrar únicamente la elegancia en los gestos y costumbres pasadas lo que, sin obviar que aunque es cierto que la sociedad actual se mueve tan rápido que incluso podría pasar de largo ante cualquier muestra de instantánea belleza, idealizar el pasado nos ancla a una sociedad que nunca volverá y que en ciertos aspectos ya es bueno que así sea.

Por todo ello, aunque es indudable que la autora tiene un gran bagaje cultural y vivencial que la lleva a desplegar sus conocimientos sobre arte, música, viajes etc., en ocasiones tanta exposición abruma y cansa pues aparece repetitiva. Por ello, el libro es mucho más interesante cuando la autora realiza reflexiones sobre la elegancia y la cortesía que cuando lanza una ristra de recuerdos o elabora una reflexión poblada de name dropping y recuerdos de su propio pasado. Quizá sea un libro adecuado para tenerlo en la mesilla de noche y leer unos pocos fragmentos (cortos, cómo todos los del libro) cada día antes de acostarse para recordar que el mundo aún puede ser un lugar interesante en el que encontrar cierto sosiego a poco que intentemos encontrarlo. Algo que, sin duda, debería ser uno de nuestros más firmes propósitos.

miércoles, 5 de octubre de 2022

Iban Zaldua: Panfletario

Idioma original: euskera y español

Año de publicación: como recopilación en este libro, 2021

Traducción: del propio autor

Valoración: recomendable 

Al escritor Iban Zaldua, conocido de sobra (creo) por los lectores españoles, conocido aún más (supongo) por los lectores vascos y archiconocido (espero, ya que hemos reseñado varios de sus libros e incluso entrevistado) por los lectores de este magnérrimo blog, le encantan las proclamas, los manifiestos y los decálogos, amén de cultivar el género de los relatos o cuentos, como demuestra su actividad literaria hasta la fecha -de hecho, uno de los artículos recogidos en este libro es un manifiesto en forma de casi-decálogo que se intitula Por qué nos empeñamos en escribir cuentos-; así, muchos de ellos, tanto de unos como de otros y ya publicados en diversos medios durante los últimos años, firman esta recopilación acertadamente llamada Panfletario y cuyo subtítulo no deja lugar a dudas (y perdón por la repetición): Manifiestos, decálogos y otros artefactos a favor (y en contra) de la literatura.

Un libro, por tanto, de temática "metaliteraria", lo cual, en principio, puede que eche para atrás a muchos lectores (confieso que incluso a mí mismo, según las circunstancias), poco interesados en el ombliguismo que se pueden traer escritores, críticos o simples reseñistas en blogs... Error. Porque Panfletario es, ante todo, un libro muy divertido. Zaldua ha recopilado aquí diversos textos referentes a la cosa literaria, en su más amplia concepción, que ha ido publicando  a lo largo de los años en diversos medios y en las dos lenguas que le son propias -aunque más en euskera y en medios vascos; de ahí las continuas referencias a su por fuerza, más exigua literatura-; el otro elemento común a todos los artículos, decálogo y hasta pequeños relatos seleccionados es, como ya digo, el humor.  Un humor que se despliega, en general, en forma de ironía, más o menos suave, más o menos ácida, aunque a veces derive hacia el sarcasmo y, sobre todo, no deja títere con cabeza... Porque el tono desenfadado no significa que el autor no suelte aquí las verdades del barquero, sin dejar incólume a casi ningún sector participante en esta cosa de los libros... (no confundir con la Cosa vasca, a la que dedica un capítulo... y no me refiero a uno de los 4 Fantásticos con txapela); si acaso, el de los lectores, y algún dardo que otro también hay. Sin ir más lejos, esto es lo que asevera Zaldua, conocido no sólo perpetrador, sino defensor acérrimo del relato corto, de sí mismo y de sus colegas que cultivan esta modalidad literaria:

"A fin de cuentas, ¿qué es un escritor sino un quejica? Pues un cuentista es un quejica al cuadrado,  o incluso al cubo. Es decir, el más escritor de todos los escritores..."

No me extenderé demasiado sobre el contenido de los diferentes capítulos, porque lo mejor es que cada cual los lea y disfrute de la ironía e incluso del puntito picante de cierta maldad  (sin ánimo de molestar) que convierten esto artículos en trasuntos del pintxo vasco por excelencia: las deliciosas gildas. Para abrir boca (y demostrar, que, en efecto, el autor reparte estopa a diestro y siniestro), algunos de sus títulos:

  • Guía para prologar adecuadamente.
  • Los siete pecados capitales de la poesía.
  • Texto para leer en la entrega de un premio literario.
  • Decálogo de consejos para el perfecto organizador de eventos culturales.
  • Tridecálogo del escritor amargado.
  • Contra la crítica (y también un poco a favor de ella).
  • Argumentos en contra de la novela (ese género menor).
  • Cómo llenar una contraportada.
No obstante, no puedo resistirme a reproducir aquí el comienzo de uno de mis capítulos favoritos (huelgan las explicaciones) el Manifiesto contra la autoficción. Con vuestro permiso y del autor:
"Un fantasma recorre el mundo literario: el fantasma de la autoficción.Todas las fuerzas de la República de las Letras se han unido en santa cruzada para azuzar a ese fantasma: la academia y la crítica, la FNAC y las librerías hípsteres,los clubes de lectores y los talleres de escritura, Alberto Olmos y Ana Rosa Quintana, las editoriales "soi-dissant" independientes y el complejo Penguin Random House.

¿Dónde están los escritores o los críticos que le harán, por fin, frente?¿Qué partido de oposición lanzará, tanto a los representantes más avanzados de la autoficción como a los más reaccionarios, los epítetos que merecen para así denunciar la literatura selfi?"

Simplemente GLORIOSO.

Otros títulos de Iban Zaldua reseñados en Un Libro Al Día: Ese idioma raro y poderoso, La isla de los antropólogos y otros relatosLa patria de todos los vascosSi Sabino viviríaBiodiscografíasComo si todo hubiera pasado, Nuestras guerras. Relatos sobre los conflictos vascos