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viernes, 5 de diciembre de 2025

Semana de la poesía: Poema en viñetas de Dino Buzzati

Idioma original: italiano

Título original: Poema a fumetti

Año de publicación: 1969

Traducción: Carlos Manzano

Valoración: recomendable

Más que curiosa, esta reelaboración del mito de Orfeo y Eurídice hecha en los años 60 por Dino Buzzati, uno de los más interesantes y, sobre todo, inclasificables escritores italianos del siglo XX; en su obra encontramos desde colecciones de retratos o alguna novela de amor otoñal (Un amor... que no es el de Sara Mesa, por suerte) a otra de Ciencia-ficción (El gran retrato). libros infantiles (La famosa invasión de Sicilia por los osos) o una ya más que clásica novela simbólico-existencialista como es la magnífica El desierto de los tártaros. Amén de otros libros dedicados a la exaltación de la montaña -Bàrnabo y las montañas, Los indómitos de la montaña-, nacido él, después de todo, en los Dolomitas, o al ciclismo -El Giro de Italia, recopilación de crónicas periodísticas, pues éste era su oficio-; cultivador, además, de la creación gráfica, conjugó textos e ilustraciones propias tanto en la ya citada La famosa invasión... como en I miracoli de Van Morel (creo que no ha sido publicado en español) y, sobre todo, en este alucinante Poema en viñetas.

Alucinante propuesta, digo, ya desde su concepción, pues Poema en viñetas se trata, más o menos de eso mismo, una suerte de cómic a base de ilustraciones que ocupan toda la página con textos, también del autor, que oscilan entre lo narrativo, lo poético y lo onírico/surreal. El argumento, no obstante, adapta una historia bien conocida, el mito de Orfeo y Eurídice (ya sabéis, el músico, tal vez semidios,  que descendió a los Infiernos para salvar a su amada), aunque aquí Orfeo es Orfi, cantante de gran éxito, hijo menor de los condes de Baltazano, y Eurídice es su novia Eura, que ha sido arrebatada por la Muerte, claro... Orfi entra una noche en el Hades a través de una puertecita que se encuentra frente al palazzo de su familia, en la vía Saterna de Milán, y es guiada no por el barquero Caronte, sino por una hermosa muchacha llamada Trudi -la aparición de bellas mujeres, con frecuencia semi o totalmente desnudas, es una constante a lo largo de buena parte del libro. Por lo que sea- que le introduce en el Averno, cuyos secretos le son explicados por el Diablo Custodio, que no es otro que... un abrigo vacío.

Si esto os parece un poco raro, esperad, porque aún queda mucho por venir. El resto de este poema a fumetti es un festival surrealista, con imágenes que recuerdan a las de Dalí y a la pintura metafísica de De Chirico, así como de los ilustradores de la contracultura pop de los 60, que se combina, en lo narrativo, con un transfondo existencialista y la inclusión de racconti, historias dentro de la historia como la muy inquietante Historia del hombre que se volvió o La historia de las Melusinas. Incluso con un toque de terror giallo, como en la historia El visitante de la tarde... Sin olvidar que  la sensualidad, el erotismo -centrado en los cuerpos femeninos, bien es cierto- está presente en todo momento; prueba, quizás, de que esta bajada a los Infiernos de Orfi es, en realidad, una exploración por su subconsciente. 

En fin, que este poema en viñetas, cómic lírico, novela gráfica (o poema gráfico, más bien) o como queráis llamarle resulta ser una obra no sólo curiosa e interesante, sino todo un hallazgo literario, artístico y hasta organoléptico (esto, sobre todo, si antes de leerlo os fumáis un cigarro de esos de la risa u os tomáis una determinada variedad de setas... con moderación, por favor... O mejor no lo hagáis. Repito: NO LO HAGÁIS, no sea que nos cierren el chiringuito por incentivar el consumo de sustancias psicotrópicas. Que no es el objetivo de este blog, aunque a veces lo parezca); un libro que merece la pena conocer de un autor que merece aún más la pena el gusto de leer.

También de Dino Buzzati y reseñados en Un Libro Al Día: El desierto de los tártaros, La famosa invasión de los osos en Sicilia

jueves, 18 de marzo de 2021

rupi kaur: todo lo que necesito existe ya en mí

Idioma original:
Inglés
Título original: home body
Traducción (al catalán): Bel Olid
Año de publicación: 2020
Valoración: Prescindible

Rupi Kaur nació en Panyab, India. Siendo muy joven migró a Canadá. Empezó a difundir sus textos en las redes sociales (primero en "Tumblr" y luego en "Instagram"). Después autopublicó dos de sus poemarios; dado el éxito que éstos obtuvieron, las editoriales no tardaron en acercársele. En total lleva vendidos diez millones de ejemplares, que se han traducido a la friolera de cuarenta idiomas. Hay quien dice que es la voz de su generación. 

No os voy a engañar: a mí, la fama de Kaur me olía a chamusquina. Sospechaba que era una de esas escritoras cuya literatura resuena en gente que no ha leído demasiado, o que no tiene un criterio exigente, o que sólo pide que la conmuevan. Sospechaba, también, que la producción de Kaur sería comercial, ligera, digerible, efectista, emocionalmente manipuladora, enquistada en modas efímeras y sobrevaloradísima. Pero quería comprobar si estaba equivocado, si los prejuicios me cegaban, si estaba dejando pasar la oportunidad de conocer a una autora clave del siglo XXI. Quería, en suma, opinar con fundamento.

De modo que me hice con el tercer poemario de Kaur, home body (incomprensiblemente trasladado al español como todo lo que necesito existe ya en mí). Y mucho me temo que, una vez más, tendré que vestir de purista pese al rechazo que ello me provoca, nadar a contracorriente, cuestionar a la opinión de la mayoría, contradecir al aluvión mediático, cabrearme ante los parabienes gremiales. Alguien tenía que decir que el emperador va desnudo.

Al fin y al cabo, esta obra me ha parecido simplona, reiterativa y vacua; está llena de lugares comunes buenistas, cursilería y madurez impostada; coquetea con la autoayuda más infame; receta unos consejos inoperantes e incluso tóxicos; se disfraza de feminista pero solamente ofrece diagnósticos de género de brocha gorda; pretende alzar una voz crítica (casi mesiática) contra la misoginia, el racismo y el capitalismo, pero desconoce que cualquiera de sus proclamas ya han sido dichas antes y mucho mejor; y, para colmo, ni siquiera se puede disfrutar formalmente, porque tanto los versos como la prosa poética que compila exhiben una calidad inexistente. A la postre, home body recuerda a la libreta de una adolescente que nace como un ejercicio de arte terapéutico pero que termina por revestirse de ínfulas cuando el contenido de la misma obtiene una inmerecida popularidad.

Fijémonos en los dos poemas que más me han gustado: el de la página diez y el de la setenta y dos. No digo que sean extraordinarios, pero sin lugar a dudas son de lo mejorcito que aporta este volumen. Aun así, podrían pulirse, y mucho. Su métrica es, cuanto menos, deficiente; su subtexto se revela en la frase final, privando al lector de su intervención hermenéutica. Saber que ambos son los mejores fragmentos de una antología de casi doscientas páginas resulta descorazonador.

En el apartado formal, home body se caracteriza por emplear únicamente minúsculas y por, excepto en dos ocasiones, no puntuar. ¡Qué derroche de originalidad, cuánto rupturismo! Este proceder se antoja artificioso, pues carece de justificación. Según tengo entendido, es el estilo de Kaur, y supongo que puede llegar a impresionar a personas poco curtidas con el lenguaje. 

Asimismo, los temas manejados en home body no entregan ningún enfoque novedoso. De hecho, se presentan como enriquecidos por el entre comillas fotogénico bagaje de la autora (su cualidad de mujer inmigrante de procedencia humilde, así como su pasado de víctima de violación y abuso), pero no hay unicidad en su tratamiento; ni siquiera frescura, pues lo que Kaur cree que se le ocurre en un arrebato de inspiración no es más que algo que lleva años en el imaginario de nuestra especie. Lo que yo conozco como sonrojantes verdades de Perogrullo, vamos.

Por ejemplo, sus reflexiones en torno al feminismo son sumamente genéricas. Además, se vinculan con el sexismo, el identitarismo y el colectivismo más trasnochados. Que si los hombres tienen miedo de que las mujeres les sobrepasen, que si nosotras debemos hacer piña, que si el amor romántico hetero es prescindible... Ya no hablemos de lo previsibles que son sus comentarios sobre la ansiedad y la perfección, o lo ingenuas que son sus ideas para construir un mundo mejor y quererse a uno mismo.

Pero todavía no he explicado de qué trata home body. Pues bien, este poemario se divide en cuatro partes. Casi todas emplean el mismo registro desinspirado y cansino, y giran una y otra vez en círculos concéntricos. En consecuencia, la estructura del libro se siente repetitiva y, sus componentes, clónicos, aunque admito que hacia el final se aprecia un tenue progreso. Por ahí afirman que esto se debe a que Kaur narra su viaje emocional de la inseguridad y la depresión hacia la aceptación y el amor propio. Puede que así sea, y de ahí provenga la sensación de progreso antes sugerida. En todo caso, el conjunto se antoja, insisto, repetitivo, amén de cursi y edulcorado. 

Llegados a este punto, estaría bien señalar que Kaur es una de esas escritoras que dibujan (o artistas visuales que escriben, como prefiráis). Por tanto, muchos de sus textos van acompañados de unas ilustraciones monocromas, hechas solamente a base de líneas torpes. Una chiquillada cuya ejecución no tiene mucha gracia (por no tener, no tiene ni siquiera el encanto de lo genuinamente "naif"), ni evoca nada interesante ni visual ni conceptualmente hablando. De nuevo, Kaur se muestra derivativa, aunque no tengo claro de hasta qué punto es consciente de que un corazón llorando es un recurso trilladísimo.

En fin. Abrumado ante el paupérrimo nivel de esta obra, decidí darle el beneficio de la duda a la autora y leerla en su idioma original. Quizá la traducción que yo tenía entre manos no le hacía justicia. ¡Sorpresa, tanto su prosa como sus versos son igual de lamentables en inglés! Y lo que es peor: buscando cosillas, he visto que Kaur llegó a jugar con el formato híbrido y la composición, dando lugar a resultados un pelín más satisfactorios que en home body. Pues no sé, ya podría habérselo currado un poquito también esta vez para alcanzar unos mínimos de nuevo.

Resumiendo: este poemario se deja leer. Te lo ventilas en una tarde, más que indignar le deja a uno perplejo, y se olvida enseguida. Da un poco de rabia, eso sí, que se haya gastado papel para imprimirlo. Asimismo, irrita vagamente el saber que hay miles de personas que creen que es buena literatura, y que lo consumirán entusiastamente y lo reseñarán como si se tratara de la segunda venida de Cristo. Si esto es todo lo que tiene que decir la voz de una generación, estamos apañados. Si alguien tan abierto como yo tiene que mimetizarse con un purista dogmático para denunciar ciertos productos editoriales, la hemos cagado.  

domingo, 19 de junio de 2016

Pedro García Cabrera: Navegar, navegar, navegar

Idioma original: Español
Año de publicación: 2012
Valoración: Muy recomendable*

Llegan las vacaciones escolares y a todos los que seáis padres os sonará una frase muy manida en las reuniones de fin de curso con tutores y demás: "Es muy importante que los chavales lean".

De acuerdo. Pero yo diría más: "Es muy importante que los chavales lean CON CRITERIO". Porque está claro que no es lo mismo que lean, pongamos por caso, la saga "Crepúsculo" (Aaaaggh!) que "Platero y yo".

Así que hoy en ULAD vamos un poco más allá y nos atrevemos a realizar una recomendación para chavales de primaria (6-12 años) y sus padres. Y les vamos a recomendar poesía canaria. Y más concretamente, un librito de Pedro García Cabrera, uno de los mayores poetas de las islas del siglo XX. 

El librito en cuestión, titulado "Navegar, navegar, navegar" es una pequeña recopilación de dos de los poemarios más representativos del autor: "Líquenes" (1928) y "Día de Alondras" (1951), acompañados de unas bonitas ilustraciones para hacer los poemas más accesibles a los más pequeños.
La publicación y distribución del libro corrió a cargo de la Fundación Pedro García Cabrera y del Gobierno de Canarias, allá por el año 2012, y se repartió en los centros educativos de las islas con el fin de homenajear al poeta y darlo a conocer entre los escolares de su tierra. Una iniciativa de lo más loable y de la que ojalá tomaran ejemplo otras Administraciones.

Yendo ya al libro, diremos que en "Líquenes" se aprecia la influencia de otros poetas españoles contemporáneos de García Cabrera, como Rafael Alberti, Federico García Lorca o Miguel Hernández, así como de las vanguardias de la época . Son poemas en los que siempre está presente el mar, dejándonos sugerentes imágenes y poderosas metáforas.

En "Día de Alondras" es más fuerte la presencia del neopopularismo y la influencia de Lorca. Las protagonistas del poemario son las aves del título, que son testigo de situaciones líricas de lo más variopintas. El poeta utiliza en las diversas composiciones un lenguaje sencillo y popular, lo que convierte al libro en una obra "muy apta para todos los públicos". 

Aquí os dejo un poema  de "Líquenes" para que os hagáis una idea,

Me hice unas castañuelas
con dos lapas de la mar.

Cuando suben las mareas
se ponen a repicar.

Y otro de "Día de Alondras", concretamente la Alondra del viento enamorado:

Que viene el viento, niña,
que viene el viento,
con sus finas jaurías
de galgos sueltos.
Refúgiate en el zoco
de los portales,
que es peligroso el viento
por esas calles.
No temas por los rizos
de tu peinado,
que lo que el viento quiere
no está tan alto.
Lo que viene buscando
-nadie lo duda-
es pasear su brazo
por tu cintura.
El viento trae, niña, 
sus galgos sueltos.
Sujétate las faldas
que viene el viento

Ya véis: poemas accesibles, tiernos, de los que te dejan con una leve sonrisa después de su lectura.

Así que ya sabéis, niños y niñas, leed! Leed! Y si de paso descubrís a poetas como Pedro García Cabrera, mejor!

* La valoración del libro es de "muy recomendable", y es válida para padres, hijos y demás familia.

sábado, 10 de agosto de 2013

Joan Brossa: La humanitat

Idioma original: catalán
Título original: La humanitat
Año de publicación: 2005
Valoración: recomendable












Jo
Jo i una altra persona som un parell
Molts com nosaltres formen un nombre de gent
Gran nombre de persones són una multitud
Una multitud de gent un poble
Un poble una nació
Moltes nacions un continent
Els continents la Humanitat.

La humanitat, Joan Brossa


Últimamente no dejo de perder libros. Libros a medio acabar olvidados en estaciones de tren, en un banco, libros terminados en un asiento de autobús, libros que comienzo a leer con angustia, porque sé cuál va a ser su suerte. Por eso, en parte por intentar romper este hechizo y en parte por homenajear a este grupo de libros viajeros, he decidido presentar una serie de libros perdidos. Quedan ustedes invitados, animados lectores, a compartir sus experiencias.

LIBROS EXTRAVIADOS I
COORDENADAS: Rostocker Strasse, 10553 Moabit. 
Fecha de la desaparición: 31.7.13.

Ésta ha sido la última y más sentida de mis pérdidas: un librito muy fino, de quince páginas, que la editorial catalana Cruilla editara en 2005: La humanitat, de Joan Brossa (1919-1998). Este texto forma parte de una propuesta ilustrada por parte de la editorial para pequeños lectores que se acercan por primera vez a la lectura y la declamación de un poema.
   
Para Joan Brossa la medida de todo la daban los zapatos, esa ayuda para caminar por la tierra (elemento indispensable de la esencia humana, algo que preocupó mucho al autor). De formación autodidacta, tras participar en la guerra civil,  mostró interés por la escritura surrealista y las vanguardias. Su compromiso político y su oposición a la dictadura franquista dotaron a su poesía de un marcado carácter reivindicativo. "No entiendo la cultura sin ganas de transformación y libertad creadora", manifestaba en una entrevista realizada por Joan Rendé, una opinión que el poeta refleja también a la hora de trabajar  formalmente sus poemas, puesto que se decanta por una poesía visual y plástica. 

De todas formas, llama la atención que a pesar de ese carácter experimental y vanguardista, muchas veces sus poemas se despojen de metáforas y recursos complicados para dar paso a la poesía humanizada que observamos en el poema "La humanitat".


Según la revista "Scielo", para Brossa jamás hubo límites entre las distintas artes. Siempre se trataba de una forma de expresión. Eran únicamente los materiales de base los que cambiaban. Y, además, todo arte era, para él, una construcción, un montaje de piezas diferentes, que, por su disposición o naturaleza, significaba una u otra cosa. Pero detrás siempre había el reflejo de la vida, porque, si no, aquello era lo que -para seguir en términos artísticos- llamaríamos "una naturaleza muerta". Sus siguientes palabras son un fiel reflejo de ello: "Si miras muchos de los libros de poetas jóvenes que se publican ahora te das cuenta de que donde hay menos poesía es precisamente en un libro de poesía, porque el poeta es un poco como aquel que se va a retratar y se pone bien cuando lo retratan: una figura para un museo de cera".

De ahí que las imágenes escogidas por la catalana Carmen Segovia (seleccionada en 2002 para la Feria Internacional del Libro Infantil de Bolonia)  para ilustrar este texto me parezcan tan acertadas: la autora toma varios dibujos de los personajes que va retratando en sus cuadernos de bocetos, los recorta y los dispone en la página siguiendo las indicaciones de los versos: tenemos primero la imagen de un rostro, después la de una pareja, un grupo, etcétera. 


De hecho, fueron las maravillosas ilustraciones a lápiz de Segovia las que hicieron que me acercara al libro y conociera por fin a Brossa.

Un buen trabajo, sin duda. Espero que alguna editorial decida traducir la obra al castellano, porque es un placer para los lectores dar con libros-objeto de este tipo y porque las palabras de Joan Brossa hacen falta ahora, más que nunca.