Un libro al día
Cada día, una nueva reseña
martes, 28 de abril de 2026
Guillermo Martínez: Un crimen dialéctico
lunes, 27 de abril de 2026
Oriol Rodríguez/Yeray S. Iborra: Buscando a Rosalía
Año de publicación: 2026
Valoración: recomendable
Los primeros párrafos de este libro juegan con los previsibles vericuetos que procura el ascenso a la fama. No a una fama cualquiera: a la fama global, a que los anuncios de tus discos se produzcan en olor de multitudes, con recepciones, con enormes pantallas de cuenta atrás, con la necesaria presencia de una masa de fans irredentos. Ese es el enorme salto del que Albert se queja. De una artista incipiente que invita personalmente a acudir a sus primeros conciertos y que, arropada por el mecanismo empresarial que se aferra al proceso productivo (y lucrativo), pasa a ser una imagen inalcanzable, un icono para acercarse al cual hay demasiadas barreras que franquear.
Otra cosa es que, con cuatro discos en el mercado, la tentación de escribir una biografía sobre una figura, a los 33 años, de semejante impacto global, sea demasiado poderosa, incluso ante la cruda realidad de que el mundo de la música, insaciablemente hambriento, devore a sus ídolos no tan a medida que estos crecen sino conforme algunos nuevos surgen y pugnan por desplazar a los otros de la mesa de las novedades.
La tentación de que un texto así sea un panegírico también pesa lo suyo. Cuatro discos, diferentes, en los que ha apostado por un crisol de sonoridades, han dado ya pie a controversias en las que la envidia pesa lo suyo. O la mera crítica porque una estrella del pop no ajuste su forma de ser al canon que cada uno establece de como ha de ser. Como leo muchos (posiblemente demasiados) libros sobre música, sobre discos y sobre música, diré que Rosalía ha comprendido que intentar complacer a todo el mundo es la mejor garantía para fracasar. Y entonces se muestra, en la medida que le dejan, como un músico que expone su trabajo y lo explica lo suficiente y sin más pretensiones. Así que este libro simplemente, y quizás el no contar con un testimonio directo, se limita a recopilar y ordenar hechos sobre su carrera, lo bastante alejados de una crónica de su vida personal. que ya es bastante pasto de la prensa rosa - otro efecto colateral - como para superar la mera letanía de eventos y tomar una sana postura objetiva, sin desmerecer que sus dos autores proceden del mundo de la prensa especializada y, sin llegar a desprender un tufillo de fans, cuentan con el suficiente respaldo profesional para mantener sus apelativos alejados de la hipérbole. Quizás unos años más tarde dispongamos de textos aún más matizados, todo dependerá de futuros trabajos, de su gestión de la descomunal repercusión, de cómo la insana curiosidad sobre su vida personal sea algo con lo que pueda bregar. Seguramente habrá más libros sobre ella, pero este es honesto y, en la medida que es posible, objetivo y disfrutable.
domingo, 26 de abril de 2026
Eugène Ionesco: La cantante calva
Título original: La cantatrice chauve
Año de publicación (estreno): 1950
Valoración: Está bien, curioso
Apenas le hemos dado espacio en este blog al ‘Teatro del absurdo’, etiqueta aplicada desde mediados del siglo pasado a un pequeño grupo de autores que desafiaron las normas (qué cosa tan apetecible) de la construcción dramática para montar extrañas obras en las que las personas se convertían en rinocerontes o dos mendigos dialogaban sin sentido bajo un árbol. Aparte de provocar la risa, y esto no siempre, la sucesión de escenas ridículas y diálogos disparatados tenían siempre una capa más o menos oculta que el espectador estaba invitado a descubrir, por lo general reflexiones sobre la vida y sobre el ser humano, frecuentemente el problema de la comunicación, la soledad, la muerte o el destino, cosas así. Si la verdadera intención del autor era en verdad abrir la puerta a esas profundidades o solo sorprender con extravagancias es algo no tan fácil de descubrir y que además variará según el autor y según la obra.
La cantante calva fue uno de los primeros títulos en formar parte de ese pequeño contingente, y sus rasgos encajan desde luego con el modelo. Dos parejas (matrimonios) de la burguesía inglesa comparten una velada, y no parecen tener mucho que decirse. Lanzan por turnos frases a veces inconexas, o se enzarzan ligeramente en discusiones particulares sin sentido. Este tipo de conversación sirve para identificarlos enseguida como personajes ridículos, vacíos, y su limitación mueve rápidamente a la risa.
La entrada de un par de personajes más abre el abanico a nuevos diálogos, también absurdos, en los que, aunque a veces apetezca, tampoco creo que debamos intentar buscar mensajes ocultos. Es lo que llamaríamos ‘hablar por hablar’, cómo llenar minutos de una reunión aburrida emitiendo sonidos más que transmitiendo algo.
Desde el punto de vista cómico el cuadro quizá nos despierte alguna pequeña carcajada, y en este punto habrá que reconocer que una buena puesta en escena y la gracia de unos actores inspirados pueden levantar el texto a un nivel muy superior al que obtenemos de la lectura. De manera que no me queda más remedio que reconocer que ante obras así la experiencia del teatro leído puede resultar bastante más pobre.
Si queremos profundizar un poco más, aparte de algún rasgo crítico más o menos visible (la exclusión clasista de la pobre criada, la fascinación por el uniforme, aunque sea de un bombero), lo que tenemos es claramente una representación plástica de la incomunicación, en este caso, en el seno de cierta sociedad burguesa británica, pero válida también para cualquier otro entorno. Estamos eventualmente juntos pero quizá no tenemos tanto en común, puede que el propio lenguaje sea un obstáculo para interactuar porque lo usamos mal, o puede que incluso nuestra propia naturaleza levante barreras convirtiéndonos en pequeñas islas, como sugería John Donne.
Abriendo un poco el foco sobre este teatro del absurdo en su conjunto podemos ver que en gran parte es esta la perspectiva dominante. Por eso dibujan personajes tan convencionales que se transforman en cosas extrañas, que simplemente esperan a alguien que no saben quién es o que, como en este caso, terminan gritándose frases repetidas y completamente vacías de significado.
P.S.: Esta obrita tuvo en principio uno o dos títulos diferentes, pero al parecer Ionesco lo cambió por el definitivo porque un actor pronunció mal una frase (es cerca del final) y sonó como ‘cantante calva’ lo que no lo era. Cómo les hubiera gustado a los surrealistas o a los Dadá este hecho de titular una obra con la expresión de un simple error.
Otras obras de Eugène Ionesco reseñadas en ULAD: Rinoceronte
sábado, 25 de abril de 2026
Colaboración: 2 x 1 Antes que nada y Bue, de Martín Caparrós
Año de publicación: 2024 y 2025
Valoración: imprescindible para interesados
viernes, 24 de abril de 2026
Federico Axat: El día de mi muerte
Año de publicación: 2025
Valoración: Muy recomendable
jueves, 23 de abril de 2026
Jon Bilbao: El regreso del Hircocervo
- Dada su brevedad y el interés que genera se lee de una sentada.
- Tiene un planteamiento extremadamente sugerente.
- En su estilo taquigráfico, similar al de un guion audiovisual, se aprecia sin embargo cierta sensibilidad.
- Sus personajes, aunque algo simples, tienen unas caracterizaciones lo suficientemente marcadas como para diferenciarse entre ellos.
- Alberga un par de escenas impactantes, ya sea porque son muy imaginativas o porque logran teñir lo cotidiano de rareza.
- Se guarda las explicaciones y respuestas sobre su misterio principal para sí mismo.
- Visto en retrospectiva, da la impresión de que le falta empaque. Parece, antes que una obra terminada, un borrador (uno muy trabajado y sumamente prometedor, todo sea dicho).
- La mayoría de escenas que muestran los enredos sexuales del protagonista aportan poco y se antojan reiterativas.
- Desaprovecha a algunos personajes.
miércoles, 22 de abril de 2026
Vic Echegoyen: Blitz. La destrucción de Dresde
Año de publicación: 2025
Valoración: Está muy bien
Blitz. La destrucción de Dresde es la magnífica reconstrucción de las 24 horas que duraron los bombardeos que arrasaron la ciudad de Dresde y se llevaron por delante unas 25.000 vidas, allá por febrero de 1945, cuando apenas faltaban 3 meses para la capitulación de Alemania. Y podríamos entrar aquí en disquisiciones filosóficas acerca de la "necesidad" y la "proporcionalidad" de los bombardeos (¿acaso hay bombardeos "proporcionados"?), pero casi mejor nos centramos en el libro y en su valor como obra literaria.
Volvamos al comienzo. Magnífica y reconstrucción: reconstrucción porque Blitz. La destrucción de Dresde es una obra de ficción basada en hechos reales (o la ficcionalización de las experiencias de una serie de personajes, anónimos o no, en el antes, el durante y el después más inmediato de los bombardeos); magnífica por varias razones, vinculadas a la estructura, al ritmo, a las voces, al tono y al mensaje de la novela.
En cuanto a la estructura, la obra tiene algo de tragedia clásica con su prólogo, tres episodios (el antes, el durante y el después) separados por interludios que llevan la acción a los cielos de Dresde y su epílogo. Con esta estructura, Echegoyen puede ahondar en la relativa normalidad, el miedo y el caos que ocupan el centro de cada uno de los episodios y puede ofrecer una pequeña evolución de los diferentes personajes que protagonizan la novela.
En lo que al ritmo y las voces se refiere, estos van da la mano. Los tres episodios ya citados se dividen, a su vez, en breves capítulos protagonizados por multitud de personajes del más variado origen, edad y condición. Esta variedad confiere al texto de un carácter coral y de un ritmo que difícilmente tendría de tratarse de una narración más "convencional". Por otra parte, se observa un importante esfuerzo en la diferenciación de las voces de los protagonistas, algo nada fácil de conseguir.
Me queda hablar del tono y el mensaje de la novela. Aquel tiende a ser sobrio, sin florituras, "adornos" estilísticos ni efectismos. La autora tiene claro lo que desea transmitir y no necesita recrearse en escenas sangrientas para mostrar el miedo y el dolor causado por cualquier guerra. Y ese es precisamente el mensaje, el de la insensatez y el absurdo de estas.
Dicho esto, y viendo que esta es la segunda obra de Vic Echegoyen que reseñamos en el blog y viendo la valoración que hemos otorgado a ambas, ¿cómo es que esta autora sigue tan en los márgenes del mundillo editorial? Tengo mis sospechas, pero me las callo porque no quiero movidas.
También de Vic Echegoyen en ULAD: La voz y la espada
P.S.: En la misma editorial se ha publicado recientemente el recomendable Ciudades de Europa. La deriva del continente, libro de relatos ambientados en diferentes lugares que nos habla, con más melancolía que nostalgia y con una cierta amargura irónica, de estos "nuevos tiempos" que nos ha tocado vivir. Lo comento porque guarda cierta relación con Blitz, en el sentido de que, de alguna manera, habla de la "evolución de Europa" desde el final de la SGM hasta la actualidad.





