Un libro al día
Cada día, una nueva reseña
viernes, 16 de enero de 2026
Meša Selimović: La isla
jueves, 15 de enero de 2026
Michelle De Kretser: Teoría y práctica
Teoría, praxis y, también, poiesis. Porque, al igual que no resulta fácil vivir sin entrar en contradicción con las propias ideas, no es sencillo crear con esa tensión entre lo ideal y lo real.
Hecha esta tirando a pedante acotación inicial, hay que decir que Teoría y práctica es un texto que se abre con una "novela interruptus" que da paso a la verdadera novela, la protagonizada por Cindy, mujer joven y descendiente de ceilaneses, a partir de su traslado a Melbourne en 1986 con el fin de preparar su tesina La construcción de género en Virginia Woolf.
Ese es el punto de partida, el hilo al que se irán incorporando personajes y con el que estos tejerán relaciones que pondrán a Cindy frente a sus propias contradicciones, ya sea en lo filosófico / académico, en lo artístico, en lo ideológico o en lo sentimental. Diferentes aspectos de la vida de la protagonista se verán atravesados por fuerzas antagónicas y harán que el texto pueda ser leído desde diferentes ópticas: novela de tesis, novela colonial, memoria personal o novela de formación.
Creo que la primera y la última son las mejores forma de enfocar Teoría y práctica, ya que su protagonista llega a Melbourne con un importante bagaje intelectual (posestructuralismo, feminismo, literatura, etc) que la realidad hará, en cierta forma tambalearse. Ahí radica el principal poder de la novela, en poner en tela de juicio certezas propias y ajenas, en poner en duda las categorizaciones abstractas que se verán agitadas por el caos de la vida real y las relaciones de poder, ya sea en lo académico, en lo artístico o en lo sentimental, y que pondrán a Cindy y al lector frente a un espejo que nos devuelve una imagen no idealizada.
Al lector, sí, sea hombre o mujer ya que, aunque Teoría y práctica está escrito desde una óptica femenina y feminista, cualquiera puede y debe sentirse interpelado por el texto.
miércoles, 14 de enero de 2026
Pedro Torrijos: Catedral de escombros
Año de publicación: 2025
Valoración: recomendable... quizás
Para quien nos lea desde fuera del Reino de España, hay que explicar, por si no lo saben, que el 29 de octubre de 2024 se produjo, cerca de la costa mediterránea, una Depresión Aislada a Niveles Altos o DANA que provocó unas violentas lluvias torrenciales y éstas una riada catastrófica que arrasó varias localidades de la provincia de Valencia, sobre todo las situadas en la periferia sur de la capital. El resultado fue, además de los enormes costes materiales, la pérdida de 230 vidas humanas, muchas de las cuales, sin duda, podrían haberse salvado de haberse dado a tiempo la alarma prevista para casos así. Este penoso suceso es el que sirve de hilo conductor al arquitecto, divulgador y escritor Pedro Torrijos para guiarnos, en este pequeño ensayo, por un recorrido geográfico e histórico peculiar: el que transcurre por grandes desastres en los que la arquitectura o la ingeniería fallaron -o, casi peor, no lo hicieron, en algún caso- produciendo la muerte de miles de personas.
De esta forma, nos lleva a diversos escenarios catastróficos de los últimos 70 años, que ocuparon primeras planas en los periódicos y muchos minutos de telediario, aunque, en algunos casos, ya han sido olvidados fuera de las localidades donde sucedieron: desde el derrumbe del Rana Plaza en Bangladesh, en 2013, al de los almacenes Sampoong de Seúl, en 1995; del derrumbe de la presa francesa de Malpasset en 1959, al no derrumbe de la de Vajont, en Italia, cuatro años más tarde -lo sí que se derrumbó, sobre el embalse, fue la montaña adyacente, provocando una ola de 250 metros de altura que sobrepasó la propia presa-; del derrumbe del techo del teatro Knickerboker de Nueva York, en 1922, a, en España (aunque seguramente sería fácil encontrar ejemplos similares por todo el mundo) el del restaurante de la urbanización de Los Ángeles de San Rafael, en 1969. Por no obviar otra tragedia ligada al agua, en Valencia: la crecida del río Turia en 1957. La narración de todos estos sucesos, siempre bien aderezada por los comentarios, disquisiciones y digresiones sobre temas variados que le van surgiendo en el relato: desde la necesidad, precisamente, de explicar lo que ocurre por medio de un relato, hasta disquisiciones arquitectónicas o históricas. Es verdad que a veces parece irse un poco por las ramas, pero siempre retoma el hilo y, además, esta forma de contar es característica de este autor, como sabrá quien haya leído algún otro de sus libros o lo siga en las redes sociales.
Ningún problema por mi parte, sin embargo. Otra cosa ocurre cuando se refiere al desastre que abre libro y al que vuelve de forma recurrente a lo largo del libro, la riada del 29 de octubre de 2024. En el cuarto capítulo, titulado, apropiadamente, La culpa y el espectáculo, hace un repaso de todas las culpas que se han atribuido, desde diferentes ámbitos, acerca de lo sucedido. Es verdad que hay algunas "culpas" que el propio autor desestima como absurdas, como las que se echaron -interesadamente, añado yo- sobre la Agencia Española de Meteorología -AEMET- o la Confederación Hidrográfica del Júcar. O incluso el propio sistema democrático, así en conjunto... Pero cuando menciona a los otros posibles responsables más directos, como el Gobierno de la nación y el Gobierno de la Comunidad Valenciana, se diría que pone la responsabilidad de ambas instituciones en el mismo plano, cuando no fue así, en absoluto. Y, lo que es peor, que quienes atribuyen estas responsabilidades o culpas, si se quiere, a unos y a otros también están en el mismo plano, cuando en un caso se trata de las familias de las víctimas y afectados de esas localidades -y el pueblo valenciano, en general-, mientras que, por otro lado, pueden ser, perfectamente, trols agitadores de la ultraderecha o incluso partidos políticos que tratan de aplicar la estrategia del calamar creando una nube de tinta. O, peor aún, de mierda. No son lo mismo, para nada, pero claro, ya se sabe -se explica anteriormente en el libro- que los humanos necesitamos encontrar culpables para poner punto final y procesar las desgracias que nos ocurren y tal y cual... No es porque haya una necesidad de justicia cuando hay muertos provocados por la incompetencia, en el mejor de los casos, de los responsables de que esa desgracia no ocurra o, cuando menos, provoque los menos daños posibles, no, qué va...
Además, en el epílogo viene a decir que la alarma que debió emitir a tiempo el Gobierno de la Generalitat Valenciana y que se hizo con fatal retraso, cuando ya había decenas de fallecidos, en realidad tampoco hubiera servido de mucho, por la saturación de señales, noticias, avisos de todo tipo a las que estamos sometidos hoy en día. Ya que, según el este libro, "si hemos llegado hasta este punto quizá no se trate de fabricar más sirenas, sino de aprender a distinguir el silencio. Porque a veces el problema no es que falte la señal, sino que no sabemos cuándo ha empezado a sonar. O peor, que suene todo el tiempo". Pues puede ser, pero en este caso no sabemos lo que habría pasado de emitirse a tiempo, puesto que ni hubo señal ni sirena ni nada de nada... Porque en la tarde del 29 de octubre del 2024 el entonces señor presidente de la Generalitat Valenciana, el (muy poco) Honorable don Carlos Mazón, que debía autorizar esa alarma, estuvo varias horas pasándoselo pirata en el reservado de un restaurante junto a una atractiva señora y haciendo caso omiso de las informaciones de que algo grave estaba ocurriendo. Y la siguiente en el escalafón que podía haber autorizado la alarma, la señora consejera doña Salomé Pradas (hay que señalar que Torrijos no da ningún nombre... al menos en este tema) resultó ser una incompetente e irresoluta incapaz de tomar ninguna decisión por sí misma, no fuera a ser que la movieran de la silla. Luego sí que hubo responsables y aun culpables, señor Torrijos. Que yo entiendo que no se quiera mojar demasiado porque el asunto todavía está en proceso judicial y, por supuesto, nadie ha sido condenado (todavía), pero tampoco me parece de recibo escribir un ensayo sobre esta tragedia, un año después de lo ocurrido e irse por los cerros de Úbeda, como si estuviéramos hablando sólo a nivel teórico, de una hipótesis de trabajo o un suceso acaecido hace mucho tiempo y muy lejos -peor aún: en el resto de casos que menciona, sí que da nombres de arquitectos y constructores, sin ningún problema, incluyendo, cómo no, al ínclito Jesús Gil-... En fin, que se puede ser cauto y eso es respetable e incluso aconsejable, pero ante todo hay que ser lo suficientemente honesto para no andar templando gaitas en un asunto así, que después puede haber malentendidos... Ahora bien, como, por mi parte, yo también intento serlo (y sin ánimo de templar nada), no quiero acabar la reseña sin reiterar que, en todo lo demás, este libro está muy bien.
Nota final: no me extrañaría que en los comentarios aparecieran los (o el) anónimos de costumbre quejándose de que ya estamos otra vez hablando de política y que si patatín y patatán... Dejando aparte de que, por lo que sea, sólo suele haber quejas desde un punto de vista "extremocentrista", por decirlo así, el libro habla de un suceso y unas responsabilidades (políticas, aunque yo espero que también penales) ocurrido en Valencia hace menos de quince meses... ¡Qué coño, pues claro que hay que hablar de política, que no vivimos en una urna de cristal! Y entonces se trató de una riada en l'Horta Sud de Valencia, pero también puede ocurrir en otros sitios. O que se produzcan unos incendios en Castilla y León o Galicia, una nevada en Madrid o una incluso pandemia mundial... Más nos vale estar un poco más atentos a lo que hacen nuestros dirigentes y no cogérnosla tanto con papel de fumar, ni siquiera en un blog que habla de libros, porque nos jugamos la vida, literalmente...
También de este autor en Un Libro Al Día: Territorios improbables
martes, 13 de enero de 2026
Truman Capote: Se oyen las musas
lunes, 12 de enero de 2026
Paul Murray: La picadura de abeja
Título original: The Bee Sting
Traducción: Javier Calvo en castellano para Anagrama
Año de publicación: 2023
Valoración: muy recomendable
domingo, 11 de enero de 2026
Alan Pauls: Fallar otra vez
Año de publicación: 2022
sábado, 10 de enero de 2026
Colaboración: Historia del cerco de Lisboa, de José Saramago
Título original: História do cerco de Lisboa
Traducción: Basilio Losada
Año de publicación: 1989
Valoración: Muy recomendable (¿Muy?)
Hace unos cuatro meses, el 19 de agosto 2025, Santi escribió: "un Saramago al año no hace daño". No hará daño, entonces, un reseña más al iniciar este 2026, sobre todo teniendo en cuenta que la primera reseña de Saramago apareció en ULAD en septiembre de 2009, hace diez y seis años y se han reseñado, hasta el 19 de agosto pasado, ocho de sus novelas. En promedio solo una cada dos años. Así es que colaboraré reseñando otra.
Confieso que tengo debilidad por Saramago, casi todos sus escritos me han gustado, y mucho. Sé que el “muy recomendable” está marcado por esa debilidad; espero que solo hagan picadillo y no puré con esa valoración. Pero advierto: El primer párrafo de tres páginas y media, sin ningún punto, solo comas y palabras con mayúsculas después de algunas de ellas, es todo un reto, aun para quienes hayamos leído otros libros donde Saramago use esa misma tipografía, que adopta, según él mismo lo dijo alguna vez, para darle su fluidez natural al diálogo. Ese primer párrafo me mueve a decir que esta novela no es la más recomendable para iniciar la lectura de las obras de Saramago.
Después de ese arduo inicio de la novela viene otro párrafo de página y media, con una sutil descripción: un amanecer que apenas se percibe con “una infinitesimal mudanza en la oscuridad del cuarto…” y Saramago o el narrador o alguien, sigue contándonos ese amanecer en tal forma que solo para leer ese párrafo vale la pena comprar el libro.
Los comentarios a esta novela suelen resaltar un hecho: que el protagonista, corrector de estilo de una editorial, introduce un no, en vez de un sí, en el lugar clave de un libro de la historia de Portugal, alterando con eso el hecho indiscutido y bien conocido de la ayuda que los cruzados dieron al primer rey portugués para que arrebatara Lisboa al dominio musulmán. Se narran luego las dificultades, muy divertidas por cierto, que el corrector tiene para enfrentar el indudable reclamo que la editorial le hará. Pero eso, escrito con un notable sentido del humor, no es lo mejor de la novela. Sí lo es la historia de amor que poco a poco se desarrolla en el libro.
Aunque el centro de la novela es el nacimiento y desarrollo de un amor, no por eso la obra se puede clasificar como perteneciente al género romántico. El amor descrito no tiene la pasión ni el desenlace trágico común en ese género. Tampoco es un amor a primera vista. Nace con dificultad y casi a contracorriente en uno de los dos personajes involucrados, aunque asoma en él, sin ser reconocido, desde el primer momento. La iniciativa es llevada por el otro personaje, que con clama pero con firmeza lo va guiando hasta el lugar donde desemboca. Un amor humano que, con sencillez, se desarrolla por caminos desacostumbrados en obras que traten este tema.
Hay otras virtudes en el libro: ese espejo en que, tal vez sí, tal vez no, se desarrolla un amor semejante, espejo configurado en el escrito que elabora el corrector, donde trata de dar continuidad a ese NO que cambiaría la historia de toda una nación.
Saramago escribiendo una historia de amor ¿Leí bien la novela o ese “muy” de la clasificación me ha hecho ver lo que no existe? Ustedes, lectores asiduos de ULAD, tendrán su respuesta, como siempre.
Firmado: David Batista




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