Título original: Escenaris
Traducción: sin traducción al castellano en el momento de publicar este reseña
Año de publicación: 2025
Valoración: recomendable
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Traducción: Manuel Arranz
Año de publicación: 2023
Valoración: Recomendable
Este libro no es una novela. Tal como nos advierten en la portada, nos encontramos ante un erudito trabajo de investigación en el que Jean Philippe Postel intenta desvelarnos la cantidad ingente de secretos que esconde el cuadro "El matrimonio Arnolfini" pintado por Jan Van Eyck en 1434, que se exhibe en la National Gallery de Londres.
Todo en este cuadro esta envuelto en un halo de misterio. En primer lugar, se desconocen muchos detalles de la vida de Van Eyck y de las circunstancias en las que pintó esta obra maestra. También se ignora como llegó el cuadro desde el antiguo Álcazar de Madrid hasta la National Gallery de Londres. Y, finalmente, tampoco se sabe con certeza si la pareja retratada en la famosa tabla es realmente el matrimonio Arnolfini.
Por si esto fuera poco, el escritor francés nos invita a observar los detalles escondidos en el cuadro que, según nos aclara, pasan desapercibidos a la mayoría de visitantes de la pinacoteca inglesa, que raramente dedican más de dos o tres minutos a admirar la obra, ignorantes de los misterios que encierra.
Postel, con aire sosegado y minucioso, va llamando nuestra atención sobre innumerables elementos que escapan al observador profano: ¿son realmente los Arnolfini el matrimonio del cuadro?, ¿por qué el marido parece estar prestando algún tipo de juramento?, ¿la esposa está embarazada?, ¿por qué en un cuadro tan extremadamente atento al detalle el perro no se ve reflejado en el espejo?
Así pues, más allá de admirar la maestría con la que el pintor flamenco realizó su obra y de disfrutar de la incuestionable belleza del cuadro, Postel nos va dando pistas sobre todas las incógnitas no resueltas y nos ofrece posibles soluciones. No cae en la tentación de pretender que sus explicaciones sean incuestionables puesto que, como nos señala, hay muchos otros investigadores que han intentado ofrecer interpretaciones sobre los misterios no resueltos del cuadro y las señala en su ensayo, pero nos ofrece el fruto de sus indagaciones y nos invita a disfrutar de esta maravillosa pintura desde nuevos puntos de vista que no nos habíamos planteado. Quizás su mérito radica en que no resuelve las dudas, si no que nos pone frente a ellas para que nosotros tomemos nuestras propias decisiones.
El affaire Arnolfini es una lectura ágil, amena y muy bien documentada. Postel consigue transmitirnos su fascinación tanto por el prodigio artístico de la obra como por los innumerable secretos que parece albergar. Nos obliga a situarnos frente al cuadro, a redirigir nuestra mirada y a intentar resolver nosotros mismos todas esos enigmas que plantea. No se le puede pedir más a un librito de ciento sesenta páginas.
Año de publicación: 2026
Valoración: recomendable
Los primeros párrafos de este libro juegan con los previsibles vericuetos que procura el ascenso a la fama. No a una fama cualquiera: a la fama global, a que los anuncios de tus discos se produzcan en olor de multitudes, con recepciones, con enormes pantallas de cuenta atrás, con la necesaria presencia de una masa de fans irredentos. Ese es el enorme salto del que Albert se queja. De una artista incipiente que invita personalmente a acudir a sus primeros conciertos y que, arropada por el mecanismo empresarial que se aferra al proceso productivo (y lucrativo), pasa a ser una imagen inalcanzable, un icono para acercarse al cual hay demasiadas barreras que franquear.
Otra cosa es que, con cuatro discos en el mercado, la tentación de escribir una biografía sobre una figura, a los 33 años, de semejante impacto global, sea demasiado poderosa, incluso ante la cruda realidad de que el mundo de la música, insaciablemente hambriento, devore a sus ídolos no tan a medida que estos crecen sino conforme algunos nuevos surgen y pugnan por desplazar a los otros de la mesa de las novedades.
La tentación de que un texto así sea un panegírico también pesa lo suyo. Cuatro discos, diferentes, en los que ha apostado por un crisol de sonoridades, han dado ya pie a controversias en las que la envidia pesa lo suyo. O la mera crítica porque una estrella del pop no ajuste su forma de ser al canon que cada uno establece de como ha de ser. Como leo muchos (posiblemente demasiados) libros sobre música, sobre discos y sobre música, diré que Rosalía ha comprendido que intentar complacer a todo el mundo es la mejor garantía para fracasar. Y entonces se muestra, en la medida que le dejan, como un músico que expone su trabajo y lo explica lo suficiente y sin más pretensiones. Así que este libro simplemente, y quizás el no contar con un testimonio directo, se limita a recopilar y ordenar hechos sobre su carrera, lo bastante alejados de una crónica de su vida personal. que ya es bastante pasto de la prensa rosa - otro efecto colateral - como para superar la mera letanía de eventos y tomar una sana postura objetiva, sin desmerecer que sus dos autores proceden del mundo de la prensa especializada y, sin llegar a desprender un tufillo de fans, cuentan con el suficiente respaldo profesional para mantener sus apelativos alejados de la hipérbole. Quizás unos años más tarde dispongamos de textos aún más matizados, todo dependerá de futuros trabajos, de su gestión de la descomunal repercusión, de cómo la insana curiosidad sobre su vida personal sea algo con lo que pueda bregar. Seguramente habrá más libros sobre ella, pero este es honesto y, en la medida que es posible, objetivo y disfrutable.
Título original: La cantatrice chauve
Año de publicación (estreno): 1950
Valoración: Está bien, curioso
Apenas le hemos dado espacio en este blog al ‘Teatro del absurdo’, etiqueta aplicada desde mediados del siglo pasado a un pequeño grupo de autores que desafiaron las normas (qué cosa tan apetecible) de la construcción dramática para montar extrañas obras en las que las personas se convertían en rinocerontes o dos mendigos dialogaban sin sentido bajo un árbol. Aparte de provocar la risa, y esto no siempre, la sucesión de escenas ridículas y diálogos disparatados tenían siempre una capa más o menos oculta que el espectador estaba invitado a descubrir, por lo general reflexiones sobre la vida y sobre el ser humano, frecuentemente el problema de la comunicación, la soledad, la muerte o el destino, cosas así. Si la verdadera intención del autor era en verdad abrir la puerta a esas profundidades o solo sorprender con extravagancias es algo no tan fácil de descubrir y que además variará según el autor y según la obra.
La cantante calva fue uno de los primeros títulos en formar parte de ese pequeño contingente, y sus rasgos encajan desde luego con el modelo. Dos parejas (matrimonios) de la burguesía inglesa comparten una velada, y no parecen tener mucho que decirse. Lanzan por turnos frases a veces inconexas, o se enzarzan ligeramente en discusiones particulares sin sentido. Este tipo de conversación sirve para identificarlos enseguida como personajes ridículos, vacíos, y su limitación mueve rápidamente a la risa.
La entrada de un par de personajes más abre el abanico a nuevos diálogos, también absurdos, en los que, aunque a veces apetezca, tampoco creo que debamos intentar buscar mensajes ocultos. Es lo que llamaríamos ‘hablar por hablar’, cómo llenar minutos de una reunión aburrida emitiendo sonidos más que transmitiendo algo.
Desde el punto de vista cómico el cuadro quizá nos despierte alguna pequeña carcajada, y en este punto habrá que reconocer que una buena puesta en escena y la gracia de unos actores inspirados pueden levantar el texto a un nivel muy superior al que obtenemos de la lectura. De manera que no me queda más remedio que reconocer que ante obras así la experiencia del teatro leído puede resultar bastante más pobre.
Si queremos profundizar un poco más, aparte de algún rasgo crítico más o menos visible (la exclusión clasista de la pobre criada, la fascinación por el uniforme, aunque sea de un bombero), lo que tenemos es claramente una representación plástica de la incomunicación, en este caso, en el seno de cierta sociedad burguesa británica, pero válida también para cualquier otro entorno. Estamos eventualmente juntos pero quizá no tenemos tanto en común, puede que el propio lenguaje sea un obstáculo para interactuar porque lo usamos mal, o puede que incluso nuestra propia naturaleza levante barreras convirtiéndonos en pequeñas islas, como sugería John Donne.
Abriendo un poco el foco sobre este teatro del absurdo en su conjunto podemos ver que en gran parte es esta la perspectiva dominante. Por eso dibujan personajes tan convencionales que se transforman en cosas extrañas, que simplemente esperan a alguien que no saben quién es o que, como en este caso, terminan gritándose frases repetidas y completamente vacías de significado.
P.S.: Esta obrita tuvo en principio uno o dos títulos diferentes, pero al parecer Ionesco lo cambió por el definitivo porque un actor pronunció mal una frase (es cerca del final) y sonó como ‘cantante calva’ lo que no lo era. Cómo les hubiera gustado a los surrealistas o a los Dadá este hecho de titular una obra con la expresión de un simple error.
Otras obras de Eugène Ionesco reseñadas en ULAD: Rinoceronte
Año de publicación: 2024 y 2025
Valoración: imprescindible para interesados
Año de publicación: 2025
Valoración: Muy recomendable