sábado, 18 de abril de 2026

Maggie O´Farrell: La distancia que nos separa

Idioma original: inglés
Título original: The Distance Between Us
Traducción: Concha Cardeñoso Sáenz de Miera
Año de publicación: 2024
Valoración: Decepcionante


Suele suceder que cuando una lectura nos atrapa caemos en la tentación de investigar en la obra del autor  porque pensamos que  el resto de su producción logrará los mismos niveles de calidad que la obra que nos ha gustado. Craso error. A menudo nos creamos unas expectativas demasiado altas que luego no se cumplen.

En el caso que nos ocupa, la distancia que separa este texto y Hamnet es sideral (por cierto, mucho mejor el libro que la película).  Parte de la explicación está en que esta novela es una obra muy anterior, ya que se publicó en inglés en 2013. Así pues, por un lado la editorial ha recuperado un texto  que, en su momento, pasó inadvertido para rentabilizar el éxito de Hamnet y por otro lado, tenemos una obra que podríamos calificar de primeriza donde Maggie O´Farrell todavía no ha alcanzado la elegancia en el estilo  ni la sutileza en las descripciones que la caracterizará en alguna de sus obras posteriores.

Tenemos una narración que se bifurca en dos historias paralelas. Recurso que, por lo que ya escribió Marc por aquí, también se utiliza en La primera mano que sostuvo la mía. Personaje femenino A, Stella, trabaja  como productora de radio en Londres. Personaje masculino B, Jake, trabaja como ayudante de realización de una productora audiovisual en Hong Kong. Personaje A y B sabemos, desde las primeras líneas, que se van a encontrar en un momento dado a lo largo de la historia. ¿Dónde?, ¿por qué? y ¿ para qué? son los interrogantes que se nos abren en las trescientas páginas que siguen.

Maggie O´Farrell construye una novela en la que la falta de identificación con el lugar en el que viven y los traumas no resueltos de la infancia condicionan las vidas de los protagonistas del relato hasta el punto de dirigirles hacia un callejón sin salida en su vida adulta. Por ello, y recurriendo a ese cáncer de la narrativa moderna que son las elipsis temporales, la autora irlandesa  recrea las vidas de nuestros personajes desde su más tierna infancia. Los padres de Stella son italianos que emigran a Escocia y la madre de Jake vive en Gran Bretaña pero acaba recalando en Hong Kong. En este punto se empiezan a entrecruzar innumerables nombres de familiares, amigos, vecinas y compañeros de colegio que compartieron vida con nuestros protagonistas y tendremos que echar mano de algún cuadernillo para anotar quien es quien. Esta recreación puede resultar necesaria para aclararnos el laberinto emocional en que viven nuestros protagonistas, pero tantos saltos temporales entre pasado y presente pueden acabar siendo un lastre en el desarrollo de la historia.

No importa. Avanzamos a duras penas en la trama, aunque empezamos a trastabillarnos. La luz de alarma se enciende, según vamos avanzando e intuimos la dirección que  va a tomar el relato. Llegamos a la cuarta parte y todo se derrumba. Tras una serie de carambolas inverosímiles, el desenlace que preveíamos se produce y la novela desemboca en un pastelón insalvable digno de Corín Tellado o Megan Maxwell. Los diálogos son infantiles, las situaciones previsibles y el final digno de telefilm americano de sobremesa.

Como les comentaba, Megan Maxwell, perdón Maggie O´Farrell, llegará a niveles si no de excelencia si de gran calidad literaria con posterioridad, pero no empiecen a sumergirse en su universo literario por aquí, porque se ahogarán. 


viernes, 17 de abril de 2026

Zoom: No tengo boca y debo gritar, de Harlan Ellison

Idioma originalinglés
Título originalI Have No Mouth, and I Must Scream
Año de publicación1967
Traducción: ¿?
Valoraciónrecomendable 

Con todo esto de la expansión de la Inteligencia Atrofiada (quiero decir, Inteligencia Artificial), y a raíz de un día en el que estaba aburrido y leí una lista de los peores villanos de la ficción, de los cuales figuraba AM (el ente central de esta obra de no más de veinte páginas), decidí embarcarme en este relato. Ya lo conocía de hace tiempo y su título me llamaba la atención (también tiene un juego de point and click de 1995, en el que se expanden los matices no explorados), pero no tenía ni idea del argumento en sí, por lo que la lectura fue una mezcla de expectativas por ser la referencia de muchas otras obras y de desconocimiento ante lo que me pudiera encontrar.

Y en verdad es mejor no ir con muchas expectativas. No es un relato épico o de tensión construida hasta el apogeo de la angustia y el terror y que se resuelva en una escena que le dé sentido a lo precedido. Se trata de una historia donde el narrador, Ted, describe todo con un tono apático, resignado. Y no es para menos.  Cien años después de la extinción de la humanidad en el holocausto nuclear provocado por AM (las siglas de Allied Mastercomputer), solo sobreviven (han sido seleccionados para sobrevivir) cinco individuos, cuatro hombres y una mujer. Estos se ven sometidos a torturas diarias por AM, una especie de super computadora militar que recorre todo el planeta a través de pasillos subterráneos y cavernas de todo tipo de biomas.

Lo que rescato del relato, y es lo que lo eleva a la categoría de recomendable, son sus páginas finales (finales es un decir, más bien los últimos párrafos, ya que cubren una temporalidad vertiginosa), cargadas de una mezcla potente de esperanza, terror y resignación suprema. Eso y la descripción de AM, un objeto lleno de odio en cada uno de sus códigos, y del cual podemos intuir, y el mismo narrador lo confirma, que lleva ese sentimiento tan profundo debido a su incapacidad de imaginar otra vida que no sea cumplir el rol que le fue asignado. Si bien Ted se convierte en alguien sin boca y queriendo gritar todo su horror, también AM está encerrado con los humanos, sin poder cambiar su destino y conformándose con tratarlos de juguetes.

Por otro lado, por más breve que sea el relato, las descripciones no terminan de imbuirnos en el ambiente. Las caracterizaciones de las torturas de AM rozan lo confuso y lo abstracto, y cuando emprenden el camino hacia unas cavernas de hielo en busca de comida enlatada, tampoco se nos hace partícipe de una epopeya o de un viaje significativo, o, aunque sea, del cansancio y el dolor de años de cada uno de los personajes. Es cierto que después de muchos años la angustia se encarna y casi no se siente, pero en la medida en que el villano está claramente definido y las desilusiones continuas a las que se ven sometidas (porque no han perdido esa capacidad), siento que las reacciones y diálogos apenas raspan la superficie de las ideas contenidas (supongo que por eso el creador decidió profundizar su historia en el juego mencionado y en otras obras que expanden su universo). Además, el famoso monólogo de AM es corto y repetitivo, como leer una sucesión de ceros y unos (bueno, quizás debido a la naturaleza de AM tenga sentido); pareciera que la fama adquirida fuera a raíz de referenciarlo a lo largo de todos estos años más que por su contenido real. 

En definitiva, es un buen cuento que nos sugiere mucho más de lo que nos cuenta, un futuro aterrador con un amo supremo incapaz de las bondades del humano y sí con muchas de sus miserias, pero que, de alguna forma, la última palabra la podemos tener nosotros.

jueves, 16 de abril de 2026

Ismaíl Kadaré: Frías flores de marzo

Idioma original: albanés

Título original: Lulet e ftohta të marsit

Traducción: Ramón Sánchez Lizarralde

Año de publicación: 2000

Valoración: Muy recomendable


Cuando por los motivos que sean desaparece un régimen autocrático que ha durado cuarenta años se producen a nivel social reacciones dispares no fáciles de prever. No estamos hablando de España, sino de Albania, ese pequeño país donde arraigan costumbres ancestrales que se mezclan con múltiples influencias culturales y religiosas. Si el régimen se caracterizaba por el aislacionismo, el culto a la personalidad y el hermetismo más radical, la puerta que se abre deja correr vientos que incorporan, en desorden y entremezclados, ideas y valores de un pasado que parece remoto y un futuro que no es fácil de entender.

El relato sitúa ese momento, o más bien algún tiempo posterior, en una pequeña población rural del norte montañoso, donde Mark, un pintor de poco éxito, mantiene una relación con su modelo femenina. Aunque el nuevo tiempo no parece impedir que cada cual continúe con sus rutinas, es inevitable que surjan brechas, a veces sucesos, otras solamente rumores, que disparen la perplejidad en gentes acostumbradas a un sistema donde todo funciona aparentemente sin sobresaltos. El pintor sería ese ciudadano medio, centrado en su trabajo y sus amores, que tiene dificultades para entender a dónde lleva el nuevo rumbo.

Puede que el asalto a un Banco, al parecer inimaginable en el régimen comunista, o la costumbre femenina de depilarse ciertas partes del cuerpo, sean signos de la modernidad que llega de Europa junto a unos misteriosos funcionarios de la OSCE. Pero al mismo tiempo parecen resucitar, y de forma muy tangible, antiguos códigos como el Kanun, el pago de las ofensas con la sangre, brutales sentencias cuyos orígenes hay que ir a buscar a la Edad Media, tal vez más lejos aún. Aires occidentales irrumpen por tanto al mismo tiempo que los arcanos arraigados en las más viejas tradiciones del país, quizá por ello se rumorea que los nuevos dirigentes realizan visitas secretas a un misterioso archivo del Estado oculto en las montañas.

Pero lo más atrayente de todo esto no es que esté narrado con elegancia y precisión, que también, sino que mantiene en todo momento la figura del pintor como espectador, en general descreído pero también estupefacto ante las novedades, sin llegar a ser capaz de coger postura. Es por tanto un relato con un corazón intimista, que personaliza en un hombre corriente la desubicación y la duda. Esa vida provinciana que seguramente quiere mantener inalterable, centrada en sus pinturas y su amante, no puede sin embargo quedar ajena a los acontecimientos y a la pérdida de certezas.

La narración gana todavía brillo con la inserción, a modo de contrapunto, de algunas fascinantes historias que entroncan con viejas leyendas locales (la mujer obligada a casarse con una serpiente) o griegas (el robo de la inmortalidad), relatos espléndidamente desarrollados y que mueven a la reflexión sobre ese país que, sin saberlo siquiera, ha pasado de la estabilidad plomiza y asfixiante de un régimen opaco y hermético a la convulsión de verse ante un horizonte desconocido en el que se desatan fuerzas que escapan a todo control: las que irrumpen desde la modernidad de los vecinos europeos y las que brotan de las mismas montañas, de lo más profundo de un pasado no tan olvidado.

Un relato en el que se combinan con maestría los efectos de todos estos vientos con la perspectiva del individuo acostumbrado a su mundo estrecho, el bienestar inconsciente de quien está acostumbrado a cuidar solamente su propia vida, sus rutinas y sus pequeños placeres. No es fácil montar un relato equilibrado e inteligente con estos ingredientes, y doy fe de que Kadaré lo consigue con nota muy alta.

Unas cuantas obras de Ismaíl Kadaré reseñadas en ULADaquí

miércoles, 15 de abril de 2026

Mark Alan Miller: El tañido

Idioma original: Inglés
Título original: D
Traducción: Óscar Mariscal
Año de publicación: 19
Valoración: Está bien

El tañido es un volumen que incluye una novela corta y tres relatos. Los cuatro textos, escritos por Mark Alan Miller, pertenecen al terror; los dos primeros, de hecho, se adscriben en la mitología de Hellraiser, famosa franquicia del género originada por Clive Barker.

Empecemos hablando de novela corta que da título al conjunto. Escrita por Mark Alan Miller a partir de una idea original de Barker, se sitúa entre dos obras de éste: como secuela del relato "El corazón condenado" y como antesala de la novela Los evangelios escarlata

Llegados a este punto, debo aclarar que El tañido se apega más al canon cinematográfico de Hellraiser que al literario, pues Kirsty, su protagonista, es, al igual que su contraparte fílmica, hija de Larry Cotton (llamado Rory en "El corazón condenado"), en vez de su amiga, como sucedía en el relato de Barker.

El tañido transcurre treinta años después de los eventos narrados en "El corazón condenado". Kirsty, la única superviviente de la tragedia de la calle Lodovico, lleva desde entonces huyendo del infierno y los cenobitas. Sin embargo, su reencuentro con el temible Pinhead parece inevitable.

Quizá mi mayor queja con esta novela corta es que promete un banquete a los fans de Hellraiser pero luego apenas desarrolla nada de lo que presenta. Apenas da unas pinceladas sobre la vida de fugitiva de Kirsty, ni nos explica cómo ha aprendido a defenderse, si bien precariamente, de los poderes que la acechan. Tampoco indaga en las motivaciones de los pocos personajes secundarios que recorren el texto; las de madame Rembert y Walter, por ejemplo, me resultaron demasiado confusas.

El tañido le pondría tres pegas más. Primero, que el one-liner que le dedica Kirsty a Walter no encaja con su carácter. Segundo, que Pinhead se siente menos misterioso e imponente de lo que debería, por ser demasiado emocional, por recurrir a los puños, al igual que hacía en Los evangelios escarlata, y por ser combatido físicamente. Y por último, y esto aplica también a los tres textos de Alan Miller restantes compilados en este volumen, por tener una prosa que, si bien es funcional, tiende a poner más párrafos de los necesarios, a la manera de ciertos bestsellers.

El tañido lo sigue "Preparando el nido", relato algo sencillo pero decente que se puede leer como una historia autoconclusiva pero que tiene conexión con el texto al que sucede. En él, una mujer que ha sido embestida por un camión descubre que se ha convertido en una puerta a otro mundo, y nosotros como lectores sabemos que está gestando a la hija de Pinhead.

El siguiente relato, "Un garito diferente", mantiene el tono fantástico del conjunto, pero elude el terror y se decanta por el humor. Aunque me ha parecido un pelín más largo de lo estrictamente necesario, es disfrutable si acudes a él con las expectativas adecuadas. Su protagonista, hastiado con la gente y el trabajo, se cree desde siempre destinado a algo grande, y el encuentro con un mundo de criaturas extrañas puede ser el inicio de su nueva vida. Lamentablemente, la juerga nocturna que se corre con un centauro y un cíborg no termina siendo la divertida aventura que esperaba.

Cierra el volumen el relato que más me ha gustado, titulado "Lo que el cuerpo expulsa". Si bien no me parece particularmente original o solvente, agradezco la modesta frescura de su premisa y el giro de tuerca que se guarda en la chistera. Sigue los pasos de un hombre que debe saciar su apetito sobrenatural por la sangre menstrual durante una noche movidita.

Resumiendo, El tañido es una antología disfrutable. Sin embargo, aunque gustará a los fans del terror en general, y a los del universo de Hellraiser en particular, si acuden a ella con las expectativas adecuadas, mentiría si dijera que no se queda corta en algunos aspectos.

martes, 14 de abril de 2026

Sara Gallardo: Pantalones azules

Idioma original: Español 
Año de publicación: 1963
Valoración: Bastante recomendable 

Leí por vez primera Pantalones azules en plena pandemia, en una vieja edición de Editorial Sudamericana (por cierto, esa edición está ahora en muy buenas y "saragallardistas" manos) y eso, queramos o no, condiciona la lectura. Porque no es lo mismo leer un libro en una situación tan anómala como aquella y en una edición de letra apretada y de páginas amarilleadas por el paso del tiempo que hacerlo con la calma de la "normalidad" y en una nueva edición, cortesía de Fiordo.

El caso es que en su momento Pantalones azules me pareció una novela muy menor de Sara Gallardo y sensiblemente inferior a Enero o Eisejuaz (y eso que aún no había leído Los galgos, los galgos). Tras esta segunda lectura, creo que más atenta y acertada, he de decir que la distancia que puede separar Pantalones azules de las citadas novelas no es tan grande y que posee, por sí sola, virtudes más que suficientes como para considerarla altamente recomendable.

Es evidente que Pantalones azules no tiene la potencia visual ni el riesgo estilístico de  Enero / Eisejuaz. De hecho, diría que está emparentada, y en cierto modo prefigura, la monumental Los galgos, los galgos. Se trata, así, de una novela más "convencional" en lo formal, de un texto que tiene como aparente núcleo argumental el triángulo amoroso formado por Alejandro, Elisa e Irma. Pero reducir esta novela a una lectura "amorosa" o "romántica" sería un error, y de los gordos, ya que esa capa superficial encierra otros temas y otras lecturas que son los realmente importantes. Entre los temas estarían la lucha entre realidad y deseo, la culpa, la vergüenza o el arrepentimiento, el peso de la educación y de los orígenes familiares, etc; entre las otras posibles lecturas, la más clara es la novela de iniciación, la novela "existencialista" (soy un cretino, dice varias veces Alejandro a lo largo de la novela) o la novela política, si bien en mucho menor medida. Lo que sí me queda claro es que Alejandro es una especie de Julián (protagonista de Los galgos, los galgos) en versión juvenil y que los temas citados en el párrafo anterior serán revisitados y profundizados por la autora en esta última novela.

En cualquier caso, ya digo que la novela posee virtudes más que suficientes para considerarla altamente recomendable. Entre estas cabe citar la profundidad psicológica del personaje de Alejandro (atormentado frente a ese mundo de Irma, ajeno, desagradable y antitético respecto al de Elisa, pero que no puede dejar de atraerle), la importancia de los diálogos y la capacidad de la autora para, a través de estos, definir personajes y situaciones, sin olvidarnos de la calidad poética de la prosa.

Quizá se echa en falta mayor desarrollo de alguna subtrama (ese grupo del padre Behety tan arltiano...) o una mayor indagación en la relación, apenas insinuada, de Alejandro con sus padres. A pesar de esto, Pantalones azules es una buena novela y una buena opción tanto para iniciarse como para profundizar en la obra de una autora imprescindible.

También de Sara Gallardo en ULAD: La rosa en el vientoEisejuazEnero y Los galgos, los galgos

lunes, 13 de abril de 2026

Thomas Olde Heuvelt: Oráculo

Idioma original: neerlandés

Título original: Orakel

Año de publicación: 2021

Traducción: al inglés, Moshe Gilula; del inglés al español, Ana Isabel Sánchez

Valoración: entre recomendable y está bien

Última novela, hasta la fecha, del autor de la estupenda y terrorífica HEX que no sólo resulta tener un transfondo de lo más holandés posible (y sí, en este caso digo holandés más que neerlandés), sino que ya  comienza echando mano de un par de clichés: un par de adolescentes que, al dirigirse a clase en bicicleta, encuentran un sorprendente hallazgo en un campo de tulipanes -bueno, vale, como es casi invierno, de bulbos de tulipanes, pero lo mismo da-; sólo faltan un par de molinos de viento y una oronda y rubia campesina con zuecos... El hallazgo de los chicos tampoco es una nadería, sino nada menos que un navío desaparecido trescientos años atrás y que vuelve a aparecer ahí tirado en medio de un campo. Y qué tiene la bastante inquietante característica de que todos aquellos que entra por su escotilla de proa no vuelve a salir... Desaparecen, además, mientras suena la fantasmal campana de a bordo. El barco, cómo no, se llama el Oráculo - y la finca donde aparece, por cierto, tiene el premonitorio nombre de El Fin de Todo Hombre-; con este  sugerente comienzo, cabe esperar, sin duda, una historia de terror de las de poner los pelos como escarpias, ¿no?

Pues no. O, mejor dicho, sí pero no... Porque, si bien nos encontramos, sin duda, ante una novela de terror fantástico -o viceversa-, Oráculo no se queda en eso, puesto que muta por momentos hacia un thriller "de espías", cuando del hallazgo se hace cargo una opaca sección de los servicios secretos neerlandeses llamada Noviembre-6; a una novela juvenil, ya que el principal protagonista es Luca, uno de los chicos que encuentra el barco, de trece años e incluso, en cierto modo, se trata de una secuela de HEX, lo que no quiere decir continuación, porque el otro protagonista más destacado de la historia -dentro, eso sí, de un montón de personajes- es nada menos que Robert Grim, que les sonará a quines hayan leído la primera novela de Heuvelt (la primera traducida al castellano, al menos). Tranquis quienes no lo hayan hecho, porque no es para nada necesario (aunque sí conveniente) para seguir ésta. 

El terror que nos ofrece la novela también cambia a lo largo de la historia, pues si en un principio, cuando se producen las inexplicables desapariciones, podríamos hablar incluso de un "terror metafísico" (con todas las comillas del mundo, por favor), para luego encontrar otro más epidérmico y, por último, casi un "horror cósmico" lovecraftiano, combinado, además, con un atavismo bastante sorprendente.... En fin, que quizás por esta ensalada de terrores cambiantes me da la impresión que la novela puede no ser del agrado total de los devotos del género más puro... o quizá se deba más bien a lo que he mencionado que tiene el libro de thriller de espías e incluso de acción y que puede despistar un poco al personal terroadicto más recalcitrante. Puede que me equivoque y espero que así sea, en todo caso. De lo que sí estoy seguro es que esta novela puede agradar también y mucho, a los seguidores del género fantástico (no necesariamente terrorífico, quiero decir) y también a un público de gusto más general, por qué no.

Un último apunte: en mi reseña de HEX comentaba que en esa novela había pocos personajes femeninos (aparte de la bruja alrededor de quien gira la historia, claro) y aún menos encontrábamos en ECO, en todo caso, en lo que yo llegué a leer. No ocurre lo mismo en Oráculo, en donde encontramos una paridad entre personajes masculinos y femeninos, con bastante protagonismo de algunas de éstas, además. Otra cosa es si estos personajes femeninos están mejor o peor tratados o responden a ciertos tópicos, como le he oído comentar a cierta youtuber, pero bueno, parece que Thomas Olde Heuvelt está más atento a este detalle. Claro que igual su siguiente novela se desarrolla en un monasterio de monjes cartujos y me tengo que callar...


También de Thomas Olde Heuvelt en Un Libro al Día: HEX

domingo, 12 de abril de 2026

David Toop: Océano de sonido

Idioma original: inglés

Título original: Ocean of Sound

Año de publicación: 1995

Traducción: Tadeo Lima

Valoración: recomendable (pero indigesto para no iniciados)

Vaya, con los motores de búsqueda. Al intentar obtener la foto de portada que es potestativo añadir a cada una de nuestras puntuales reseñas, veo que una de las clasificaciones de Oceáno de sonido es "antropología". 

Pretexto más que oportuno para negar ante el gran  jurado que esta sea otra reseña sobre música o músicos, aunque tampoco voy a haceros comulgar con ruedas de molino. Su autor, David Toop, no se conforma con ser, él mismo,  músico. 

También es una de las más reputadas firmas de la crítica musical, con intervenciones en varios medios aunque la que me ha resultado siempre más notable es su colaboración con la veterana revista The Wire, impertérrita biblia de la música más experimental y arriesgada (reto a cualquiera que crea saber algo de música a investigar si conoce a más de un par de sus designaciones de los cincuenta discos del año, cualquiera de ellos) a la par que, glups, elitista e incluso tan obstinada en descubrir oscuros artistas y grabaciones recónditas que, no pocas veces, condena a sus lectores a imaginar, más que a disfrutar, los discos comentados. 

Pero hubo un tiempo, allá por las últimas décadas del siglo XX, en que una corriente relativamente popular coincidió con la vanguardia. Y Toop se encontró en la cresta de la ola allí y seguro que fue muy excitante esa coincidencia, pero este no se trata de un libro celebratorio y condescendiente, sino más bien de un exhaustivo - en su medida - ensayo sobre uno de los aspectos más oscuros pero influyentes de la historia de la música: el sonido ambient, y sus ramificaciones. Aquí aparece el aspecto antropológico y algunos aspectos de este libro pueden hacernos pensar si el autor no se ha tomado el tema demasiado en serio y una cuestión puramente sonora ha pasado a disponer de tanto alcance. Porque podemos empezar hablando de Debussy, pues una de las premisas del libro pasa por usar las tecnologías de grabación, registro y edición sonora como un elemento casi central en el proceso compositivo, y acabar hablando de conciertos de cigarras en los árboles de algún paraje remoto, pues aquí también se escribe mucho sobre grabaciones de campo, sonidos generados tanto por la naturaleza como por la tecnología - y han pasado treinta años desde su publicación -, y Toop demuestra disponer de un amplio ángulo cultural pues, lejos de ceñirse a lo puramente sonoro aquí hay también mucha especulación de otros ámbitos culturales. Toop nombra a Pynchon, a Joseph Conrad, a David Lynch, y ese discurrir no suena forzado sino natural. Aunque se mencione a oscuros músicos de culto como LaMonte Young, Terry Riley o Brian Eno, el recorrido de este libro, con el pretexto de analizar esos entornos sonoros que pueden, a primeras, no parecernos exactamente musicales en el sentido que solemos interpretar, resulta fascinante, interesante y paradójicamente exótico.