Un libro al día
Cada día, una nueva reseña
martes, 2 de junio de 2026
Pearl S. Buck: Un corazón orgulloso
lunes, 1 de junio de 2026
Cristina Rivera Garza: Nadie me verá llorar
Valoración: Muy recomendable
Nadie me verá llorar, de Cristina Rivera Garza, es una novela intensa, fragmentaria y profundamente inquietante sobre la memoria, la locura y las formas en que una sociedad decide quién merece ser escuchado y quién debe ser encerrado. A través de la relación entre Matilda Burgos, interna del manicomio de La Castañeda, y Joaquín Buitrago, fotógrafo marcado por sus propias ruinas, Rivera Garza reconstruye un México lleno de violencia, deseo, enfermedad y exclusión. La novela no avanza como una narración convencional, sino como un expediente roto, una serie de imágenes, voces y documentos que intentan rescatar del olvido una vida marcada por la explotación y la rebeldía. Su mayor fuerza está en la manera en que convierte la historia clínica en literatura y la marginalidad en una forma de resistencia. No es una novela fácil ni complaciente, pero sí una obra poderosa, de enorme ambición estética y política, que confirma a Cristina Rivera Garza como una de las voces más importantes de la literatura mexicana contemporánea.
Ahhh, ¿qué dijeron? Esta mierda la escribió una IA. ¡Ni madres! Ahora sí, ahí les va la de hacer hijos:
domingo, 31 de mayo de 2026
Rosario López: Cosas inútiles que te contaría
Año de publicación: 2026
Valoración: Bastante recomendable
Ya se lo he dicho a Rosario, aunque sea vía WhatsApp: "De los tres libros que has publicado hasta ahora, este es mi preferido". Es el momento de decirlo en "voz alta".
Y es que, sin desmerecer para nada a sus novelas, creo que Rosario se maneja mejor en la distancias "cortas", en textos breves de no ficción, como los que ha ido publicando por ejemplo en Archiletras, o en estos relatos que tienen mucho de autobiográfico. Es en esas distancias donde saca mayor partido de la vena poética que corre por sus letras, donde mejor aflora esa mirada que pone el foco en lo pequeño, en lo casi invisible.
Ese es el material del que están hechos los textos de Cosas inútiles que te contaría: lo cotidiano, lo aparentemente intrascendente, los silencios, los huecos que hay que ir llenando. Con ellos, y sirviéndose de variadas voces, como el monólogo interior o el género epistolar, construye historias de soledades, ausencias, abandonos, culpas y deseos insatisfechos, pero también de intentos de reconstrucción. Son, por tanto, relatos duros en los que se cuelan (o, al menos, tratan de colarse) la ternura y la esperanza.
Pero más allá del tema, creo que el principal mérito de los mismos reside en el tono y la mirada, en la importancia otorgada a lo no dicho o lo apenas insinuado, en la búsqueda de la palabra precisa sin caer en el "exceso de frases lapidarias" que creo que se observaba en sus novelas.
Otro aspecto a destacar es la propia edición del libro. Una imagen de cubierta muy acorde con lo que encontraremos en los textos y una serie de fotografías desenfocadas que encajan a la perfección con el estado de ánimo de las protagonistas hacen de este volumen algo sumamente agradable a la vista.
En resumen, ochos relatos que tienen mucho de las Vidas cruzadas de Carver en lo estructural y que comparten enfoque y tratamiento del lenguaje con el Alcaravea de Irene Reyes Noguerol, ocho textos que demuestran que Rosario López ha vuelto para quedarse definitivamente.
También de Rosario López en ULAD: Todas las lluvias y Los besos secos
sábado, 30 de mayo de 2026
Carlos Portela y Keko: Contrition
Año de publicación: 2023
Valoración: recomendable
Tela marinera con esta novela gráfica que nos proponen el guionista Carlos Portela y el dibujante Keko, pues es de esas obras que resultan incómodas las mires por donde las mires y plantean espinosas preguntas de difícil respuesta... para quien quiera hacérselas, claro. Porque este cómic también puede leerse como un thriller policiaco -y periodístico, en este caso- sin más, bastante bien llevado e intrigante por fuer de un par de plot twist que incitan a seguir leyéndolo. Por incómodo que pueda resultar hacerlo.
Me explico y ya veréis cómo me entendéis mejor: la acción se desarrolla en una pequeña comunidad del condado de Palm Beach, en Florida, que tiene la característica de reunir allí a un alto número de delincuentes sexuales, en buena medida pederastas. Y no, no se trata de Mar-o-Lago, como podría deducirse, sino de otra situado en la parte pobre del condado (que la tiene, aunque parezca insólito), en el municipio de Nahokee. Allí, en un antiguo asentamiento de trabajadores del algodón, un reverendo adventista creó una comunidad para que los ex-convictos de este tipo de delitos pudieran residir cumpliendo la ley de ese estado que les impide vivir a menos de mil pies de un colegio, guardería, parque infantil o patio de recreo de niños. Se creó así Contrition Village, que puede ser visto como un lugar donde encontrar la paz para esos individuos, pero también como una cárcel al aire libre donde deben cumplir una segunda condena, de por vida... (*)
En uno de los bungalows que componen esa pequeña comunidad se produce, en 2008, un incendio que acaba con la vida del ciberpedófilo (por lo visto, sí que existe este término, no me despellejéis) Christian Nowak. Aunque todo parece indicar un accidente, algunas cosas no cuadran -o cuadran demasiado- y la periodista Marcia Harris, del The Palm Beach Sun no cejará hasta descubrir lo que ha pasado realmente... pese a que todo el mundo, desde el director del periódico a su pareja y, por supuesto, la oficina del sheriff, le piden que lo deje. Tan sólo contará con la ayuda ocasional de la detective Sonia Aldir, de la unidad de seguimiento de delincuentes sexuales de Palm Beach (formando una pareja que recuerda un poco y salvando las distancias, a la del obsesivo dibujante Graysmith y el detective Toschi en la magnífica película Zodiac).
La historia, por tanto, puede leerse como propia del género negro, con su carga de intriga y turbiedad. A ello contribuye, en gran medida, además del estupendo guión de Portela, las ilustraciones de Keko, con su trazo vigoroso en blanco y negro, matizado de forma muy interesante por el uso de la fototransferencia para los fondos. En la mayoría de los casos los personajes pueden parecer algo estáticos, pues, más que una historia llena de acción, aquí la tensión se sustenta en los diálogos y los silencios; para ello se ajusta a la perfección la estética de Keko. Ya digo que no es un thriller trepidante, sino más bien un noir contenido pero no exento de momentos de violencia, ya sea evidente, física, o latente.
Por otro lado, y como he mencionado al principio, lo más impactante e inquietante de esta novela gráfica son las preguntas que suscita. Aunque también toca temas como el acoso escolar, la marginalidad en EE.UU. o la dificultad de las mujeres para desarrollar una carrera profesional, lo central en esta historia es todo lo relativo a los delincuentes sexuales. ¿Qué hacer con ellos, aparte de perseguirles y castigarles? ¿Deben perder sus derechos las personas que ya han cumplido su condena legal? ¿Y entre esos derechos debe contarse incluso dónde pueden o no vivir? ¿Hasta qué punto merecen el perdón y la reintegración en la sociedad? ¿Son más graves los delitos sexuales que los de otro tipo o es la sensibilidad contemporánea la que nos hace verlo así (en un momento dado, por ejemplo, Marcia plantea que un delincuente de este tipo no puede vivir donde le plazca, pero que un asesino sí podría hacerlo)? ¿Somos hipócritas por querer tener a pedófilos y violadores lo más alejados posible de nuestras comunidades o lo somos por, precisamente, no querer asumir que este tipo de personajes han salido de nuestra propia sociedad... en la que, no lo olvidemos, hay ocultos (o no tan ocultos, en algún caso) más como ellos? En fin, preguntas hay muchas y repuestas, al menos en el libro, sólo alguna.
Nota casi final: casualmente, coincidió mi lectura de esta novela gráfica con el visionado de la película franco-iraní Un simple accidente, que, si bien, obviamente, trata de otra situación y otro contexto muy diferente, tiene algunas concomitancias con el cómic. No diré cuáles para no hacer ningún espoiler, pero si veis ambas, espero que estéis de acuerdo conmigo.
viernes, 29 de mayo de 2026
Manuel Vilas: Nosotros
Idioma original: español
Otras obras perpetradas por Vilas y reseñadas por ULAD, aquí
jueves, 28 de mayo de 2026
Knut Hamsun: Por senderos que la maleza oculta
Título original: Paa gjengrodde stier
Traducción: Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo, para Nórdica
Año de publicación: 1949
Valoración: está bien
miércoles, 27 de mayo de 2026
Metaentrada: ¡Ay, IA!
- Los Large Language Models (mal llamados "Inteligencia Artificial") han sido entrenados robando descarada e impunemente toda la producción literaria y textual de la humanidad, sin pagar un céntimo a sus autores. No hace tantos años, se nos amenazaba con penas pesadísmas (y algunos las pagaron) por descargar una película o unos cuantos artículos científicos. Y ahora todo ese material robado sin pagar un chavo quiere ser utilizado para quitar el trabajo de escritores, traductores, guionistas, ilustradores...
- Usar LLM (y otro tipo de IAs) nos vuelve perezosos, hace que se pierdan destrezas básicas, como generar ideas originales, redactar un texto, dibujar... Futuras generaciones habituadas a usar ChatGPT hasta para las cosas más básicas tendrán dificultades para hacerlas cuando ChatGPT no esté disponible - o cuando haya que pagar por usarlo, que evidentemente es lo que van a intentar hacer.
- La IA está siendo desarrollada e impuesta por grandes corporaciones tecnológicas, muchas de ellas con vínculos próximos con el amigo americano, que quieren convencernos de que "es inevitable", de que "es el futuro", y de que cualquiera que se oponga es un ludita y un retrógrado. Quizás dejar nuestra vida y nuestra cultura en manos de gente como Elon Musk o Peter Thiel no sea la mejor idea del mundo...
- La IA es un desastre ecológico, en un mundo en el que los desastres ecológicos no escasean. En cualquier lugar donde se instale uno de sus centros de datos, escasean el agua y la electricidad, y las poblaciones próximas se ven invadidas por la contaminación. Cada vez que preguntamos a ChatGPT una pregunta, se bebe un pequeño lago y consume la electricidad de un pueblo pequeño antes de eructar su respuesta.
- Encima, la IA ni siquiera escribe bien: crea textos pomposos, genéricos y vacíos, llenos de "no solo esto sino aquello" o "esto es un X, un Y, un Z". Cualquier texto de cualquier colegial tiene más naturalidad y más personalidad que esto.
Creemos que estas razones son suficientes para no tocar la IA (o sea, los Large Language Models) ni con un palo, pero si queréis añadir las vuestras en los comentarios, podréis hacerlo, naturalmente.

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