Un libro al día
Cada día, una nueva reseña
miércoles, 16 de septiembre de 2026
Olaf Stapledon: La última y la primera humanidad
martes, 15 de septiembre de 2026
Nathan Hill: Wellness
Título original: Welness
Traducción: Francisco González López en castellano para AdN Editorial
Año de publicación: 2023
Valoración: entre recomendable y muy recomendable
lunes, 14 de septiembre de 2026
Gonzalo Núñez: Los retratos desparejados
Año de publicación: 2025
Valoración: Recomendable
Así, cuando alguien ve un cuadro o lee un libro es el tiempo el verdadero tema, pero este es tan astuto que hace creer al lector o al espectador que solo es una historia de amor o de guerra o el retrato de un hombre que ya pasó por este mundo.
Pues sí, queridos, creo que esta frase extraída de la página 72 de la novela podría ser una buena aproximación a esta porque, aunque Los retratos desparejados parece una texto sobre relaciones de pareja en pleno siglo XXI, lo que Gonzalo Núñez nos ofrece en su segunda novela es una historia / tratado sobre el amor y el desamor (eso es innegable), sobre el peso del pasado y de la culpa, sobre lo que fue y no se vio o sobre lo que se vio y no fue, sobre palabras no dichas, sobre palabras supuestas, sobre el tiempo, el puto paso del tiempo.
Todo lo anterior con el arte como telón de fondo. Son los retratos desparejados (dípticos de parejas o matrimonios pintados por autores flamencos allá por el siglo XV y que por diversas causas y azares fueron separados) que dan título al libro la imagen perfecta de la separación y de la ruptura, así como el punto en el que confluirán pasado y presente del narrador y protagonista.
Esta presencia del arte permite al autor introducir digresiones sobre el mundillo. El problema está en que, si bien resultan interesantes y darían para un ensayo de lo más entretenido, personalmente me sacan un poco de la trama principal, esa centrada en la psicología del amor, en cómo vemos o creemos que nos vemos (y ven). Y mira que me jode porque la indagación sobre el amor y el desamor y sus alrededores tiene ritmo, es profunda, casi obsesiva y retrata a la perfección estos tiempos líquidos que nos ha tocado vivir y la parte más "ensayística" le da un puntito intelectual que a gafapastas y curiosos (ejem, aquí hay uno) disfrutamos.
En cualquier caso, Los retratos desparejados no deja de ser una buena novela en la que hay un fuerte componente generacional (recomendada especialmente para nacidos en los 70 - 80) y en la que las influencias van de Javier Marías a Milan Kundera, pasando por un Houellebecq relajadito. La influencia de Marías se aprecia ya desde la primera frase, muy al estilo de Mañana en la batalla piensa en mi o Corazón tan blanco, pero también en el manejo del lenguaje y los saltos temporales; la de Kundera en las reflexiones sobre el propio "hecho amoroso", un poco en la onda de La insoportable levedad del ser (a veces me parece ver por las páginas de Gonzalo Núñez a Teresa y Tomas); la de Houellebecq relajadito en ese retrato de nuestro tiempo, aunque sea menos oscuro y pesimista que el del francés. ¡Palabras mayores, eh!
En fin, como decían en Con faldas y a lo loco... Nadie es perfecto. Esta novela tampoco. Eso sí, es de lo más recomendable.
domingo, 13 de septiembre de 2026
Reseña interruptus: El viento sopla donde quiere de Susanna Tamaro
Título original: Il vento soffia dove vuole
Traductor: Julia Osuna Aguilar
Año de publicación: 2023
Valoración: NA
Así como de repente nos dan ganas de echarnos una llorada con una telenovela o un K-drama, de repente me da por leer novelitas melodramáticas. Una manera fácil de identificarlas es buscar en la portada adolescentes sufrientes o, como es el caso de este libro, a alguien en posición fetal. Para comprobar que lo que iba a leer correspondía al género culebrón, leí la sinopsis. En efecto, era precisamente lo que buscaba.
Una madre que ha recibido la sentencia de un cáncer terminal escribe tres cartas, a manera de despedida/testamento ideológico, a tres personas: su hija adoptiva, su hija biológica y su marido. Nos adentramos en la lloradera.
Debido a que esta es una reseña interruptus, es claro que no leí las tres cartas; de hecho, no pasé de la primera.
Contexto. La hija adoptiva de la remitente de las cartas no es una hija adoptiva cualquiera. Es una niña de la India, adoptada por una mujer blanca europea durante su etapa hippie 😑. Al leer esto, quise comprobar si acaso esta historia era producto de la imaginación o de los deseos de la autora o si, ¡alas!, tenía algún componente autobiográfico. Chequen estas declaraciones extraídas de Wikipedia para que se den una idea del componente ideológico del libro:
Tamaro se define a sí misma como ecologista, vegetariana y «cristiana más que católica», debido a las creencias religiosas de su familia, que incluían el interés de su padre por el taoísmo y la herencia judía de su madre. Desde 1989, vive cerca de Orvieto con la escritora Roberta Mazzoni; ha calificado esta relación de «amistad espiritual», afirmando que no es lesbiana.
Bueno, ni modo, ya estaba comprometido con la lectura. Después de una serie de anécdotas sobre la adopción de la niña india y uno que otro consejo moralizante, llegué al punto de quiebre, que cierra su entrada de Wikipedia:
Tamaro ha expresado su oposición al aborto.
Y, en efecto, se habla del aborto en esa primera carta a su hija, de la única manera en que podría tratarlo una homosexual reprimida «cristiana más que católica».
Bah, ¡qué pinche hueva! Mejor me voy a ver un K-drama.
sábado, 12 de septiembre de 2026
VV.AA.: Balazo fecundante
viernes, 11 de septiembre de 2026
Quim Monzó: Catorce ciudades contando Brooklyn
Idioma original: catalán
Previamente reseñado de Monzó en ULAD, aquí
jueves, 10 de septiembre de 2026
Colaboración: La reina Margot, de Alexandre Dumas
Título original: La reine Margot
Traducción: Elena Real y Dolores Jiménez
Año de publicación: 1845
Valoración: Decepcionante
En verano es cuando más me apetece leer novelones decimonónicos – o quizás debería decir que es cuando único es realista ponerme a ello, puesto que es cuando tengo la calma y la concentración para embarcarme en la tamaña empresa que es leer un libro de tropecientas páginas escrito hace más de cien años.
Este año le ha tocado el turno a La reina Margot, de Alejandro Dumas padre (me van a perdonar, yo soy de la generación en que se traducían los nombres de los grandes de la literatura, como si fuesen miembros de casas reales – que curiosamente se siguen traduciendo – y por lo tanto leí a Julio Verne y a León Tolstoi – aunque también a Charles Dickens y a Gustave Flaubert, hum, quién sabe qué aleatorios mecanismos llevaban a traducir a algunos y dejar en su idioma a otros… ) En fin, que me enredo. ¿Será por venir de leer este libro? Porque la verdad es que es un enredo tremendo.
La reina Margot es una novela histórica, donde acontecimientos reales se mezclan con elementos ficticios. Se centra en un episodio de la vida de la mujer que le da título, aka Margarita de Valois, hija de Catalina de Médicis y el rey francés Enrique II, destinada a convertirse en reina de un país donde el auge del Protestantismo está creando fuertes tensiones. Para paliar esas tensiones, a Margarita la casan con otro Enrique, Enrique de Borbón, rey de Navarra, criado en la fe protestante pero que acabará bautizándose católico. La boda, sin embargo, termina por ser uno de los detonantes de la matanza de San Bartolomé, en la que la población católica asesinó a miles de hugonotes, esto es, protestantes franceses. La novela cubre los días justo antes de la boda (y por ende, de la matanza) y los meses posteriores, y se ocupa fundamentalmente de los amores extramatrimoniales de la reina Margot, que se queda prendada de un hugonote, y los tejemanejes de la corte, encabezados por la madre de la reina.
La trama, a mi parecer fascinante, no está bien aprovechada. Hay buenas escenas de acción, como es frecuente en el autor, pero las personalidades y las motivaciones de sus protagonistas están muy simplificadas, con lo que acaban resultando bastante planos: Margot es guapísima y buenísima, Catalina es también guapísima pero malísima, el hugonote de la reina es nobilísimo y su amigo fidelísimo, el rey es aburridísimo, etc. etc. No hay medias tintas. De modo que la realidad del período, de gran dramatismo y complejidad, queda como un decorado de cartón, y los personajes históricos, que no son todos, pero los que son tienen mucho jugo, parecen marionetas en un teatro infantil. Difícil conectar y mantener el interés a través de las más de 700 páginas del libro.
Esperaba más del grande Dumas, autor de aventuras tan divertidas como las de los Mosqueteros, y también de material profundamente introspectivo, casi filosófico, como El Conde de Montecristo. Las comparaciones son odiosas, lo sé, pero es que La reina Margot es… un rollo.
¿Vale la pena leer la novela? Yo diría que, si uno tiene curiosidad por la historia de Francia y disfruta con la prosa de Dumas, sí, vale la pena. Ahora, yo no lo hubiera hecho si hubiera sabido el tipo de lectura que me iba a proporcionar. Y esto lo digo yo, que me pirro por las novelas decimonónicas. ¡Sobre todo en verano!
Firmado: Yaiza P.
También de Alexandre Dumas reseñado en ULAD: El conde de Montecristo


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