sábado, 31 de octubre de 2026
Biblio-Necrophiliac Quiz 2026: Sic transit gloria mundi
viernes, 17 de julio de 2026
ULAD en el FLAZ (Festival Literario de Allariz)
El caso es que allí nos presentamos el viernes 3 de julio, con tanto miedo como vergüenza, para una primera “toma de contacto” con el resto de invitadas al Festival. Ese previo resultó todo un acierto por parte de la organización pues las charlas informales alrededor de una mesa permiten romper el hielo y, de una forma u otra, orientar las conversaciones que tendrán lugar durante el fin de semana ya sobre el escenario de la Casa de Cultura de Allariz.
Abrió el Festival, la misma tarde del viernes, la conversación entre Juan Gómez Bárcena y José Ignacio Carnero. Bajo el título “El peso de la verdad en la ficción (y viceversa)”, los autores charlaron sobre ficción y realidad, responsabilidad del autor para con la verdad, autoficción, pudor, etc. Cada uno con su estilo, más académico el de Juan y más “campechano” el de Jose, también dejaron interesantes pistas sobre sus procesos de escritura y el trabajo previo de documentación.
Ya en la mañana del sábado tuvo lugar la más concurrida de las charlas, que llevaba por título “Nuevas perspectivas, inquietudes y temas en la literatura actual” y en la que Lucía Solla Sobral y Antía Yáñez hablaron de la necesidad de tratar temas arrinconados (o directamente ninguneados) en el canon literario, de la responsabilidad del autor para con el lector, del mensaje que debe o no contener el texto, de la recepción que esas nuevas miradas y/o nuevos temas tienen a nivel de crítica y público, etc. De verdad, charla necesaria y estimulante.
El sábado por la tarde llegó nuestro turno. Intentando dejar a un lado el miedo escénico y tratando de superar el síndrome del impostor, charlamos con Tensi Gesteira acerca de “La difusión de la literatura en redes: Nuevos lenguajes y nuevos objetivos”, expusimos brevemente el origen y funcionamiento de nuestro blog y debatimos sobre la función que ha de tener la crítica “amateur” frente a la profesional, sobre la necesaria independencia y libertad que han de mantener los blogs / webs / cuentas de reseñas literarias, sobre la posibilidades, ventajas e inconvenientes, aciertos y errores de los nuevos métodos de prescripción y difusión de la literatura y también, ¿por qué no?, aprovechamos para criticar un poquito a influencers profesionales. Algo de carnaza había que ofrecer.
Cerró el festival una mesa redonda en la que los seis invitados departimos acerca de “Escribir para uno, escribir para los demás”. Escribir, ese oficio solitario e interminable que, paradójicamente, siempre se dirige a un destinatario, sea este quien sea. Charla a seis (siete con César, moderador / conductor de todas las charlas) que se desvió hacia otros territorios como la pulsión de la escritura, la habitual precariedad del autor, la necesidad de reconocimiento (y no solo económico, pero también económico) de los creadores, el papel de la administración en ese reconocimiento, etc.
Para gente como nosotros, que solo toca estos temas de forma tangencial y que, salvo honrosas excepciones, no tenemos formación específica en la materia, resulta un placer poder escuchar a gente tan preparada y resulta casi sorprendente haber podido estar ahí.
Y así, hemos de agradecer a Carlos Airas y César Lorenzo (“jefazo” y editor de Aira, respectivamente) la invitación al FLAZ 2026, su amabilidad, su empatía y el trabajo que hacen en favor de la lengua y literatura en galego. En tiempos de IA, globalización y uniformidad, es esperanzador comprobar que aún existen espacios que buscan defender lo local y crear comunidad. Ya lo decía aquel: aquello de hablar de tu aldea para hablar del mundo, ¿no?
Ha sido un fin de semana genial,
de verdad.
P.S.: Si no conocéis Allariz, acercaos por allí. El pueblo y su gente merecen mucho la pena.
miércoles, 27 de mayo de 2026
Metaentrada: ¡Ay, IA!
- Los Large Language Models (mal llamados "Inteligencia Artificial") han sido entrenados robando descarada e impunemente toda la producción literaria y textual de la humanidad, sin pagar un céntimo a sus autores. No hace tantos años, se nos amenazaba con penas pesadísmas (y algunos las pagaron) por descargar una película o unos cuantos artículos científicos. Y ahora todo ese material robado sin pagar un chavo quiere ser utilizado para quitar el trabajo de escritores, traductores, guionistas, ilustradores...
- Usar LLM (y otro tipo de IAs) nos vuelve perezosos, hace que se pierdan destrezas básicas, como generar ideas originales, redactar un texto, dibujar... Futuras generaciones habituadas a usar ChatGPT hasta para las cosas más básicas tendrán dificultades para hacerlas cuando ChatGPT no esté disponible - o cuando haya que pagar por usarlo, que evidentemente es lo que van a intentar hacer.
- La IA está siendo desarrollada e impuesta por grandes corporaciones tecnológicas, muchas de ellas con vínculos próximos con el amigo americano, que quieren convencernos de que "es inevitable", de que "es el futuro", y de que cualquiera que se oponga es un ludita y un retrógrado. Quizás dejar nuestra vida y nuestra cultura en manos de gente como Elon Musk o Peter Thiel no sea la mejor idea del mundo...
- La IA es un desastre ecológico, en un mundo en el que los desastres ecológicos no escasean. En cualquier lugar donde se instale uno de sus centros de datos, escasean el agua y la electricidad, y las poblaciones próximas se ven invadidas por la contaminación. Cada vez que preguntamos a ChatGPT una pregunta, se bebe un pequeño lago y consume la electricidad de un pueblo pequeño antes de eructar su respuesta.
- Encima, la IA ni siquiera escribe bien: crea textos pomposos, genéricos y vacíos, llenos de "no solo esto sino aquello" o "esto es un X, un Y, un Z". Cualquier texto de cualquier colegial tiene más naturalidad y más personalidad que esto.
Creemos que estas razones son suficientes para no tocar la IA (o sea, los Large Language Models) ni con un palo, pero si queréis añadir las vuestras en los comentarios, podréis hacerlo, naturalmente.
martes, 5 de mayo de 2026
Metaentrada: Mea culpa
Sobre la representación de género en nuestras reseñas en ULAD
Introducción
En un post reciente, en una reseña firmada a mi nombre, una seguidora (el comentario era anónimo, pero dejaba claro que provenía de una mujer) nos hizo una observación que no me pasó desapercibida. Señalaba que en ULAD tenemos un claro sesgo hacia la reseña de autores hombres.
Lo primero que quiero decir es que, al menos de mi parte, si esto es cierto, no ha sido algo premeditado. Por supuesto, eso no constituye ni excusa ni justificación. La ignorancia de un problema no hace que este desaparezca. Sin embargo, y aquí entra el mea culpa, sin señalamientos como este, sin autocrítica, los problemas simplemente no se resuelven.
También es cierto que el equipo de ULAD está compuesto, en su gran mayoría, por hombres (aunque contamos con una colaboradora, cuya participación reciente ha sido limitada por cuestiones de agenda), con una edad media de cuarenta y tantos años. Desde ese punto de partida, cualquier crítica a nuestro trabajo no solo es válida, sino necesaria. Esto no va de enredarse en discusiones estériles ni ejercicios de retórica; va de tomarse en serio las preguntas incómodas.
A partir de ese comentario, decidí revisar nuestros propios datos. Analicé cerca de 600 reseñas (perdonen que no haya ido más atrás, pero tenemos reseñas acumuladas a lo largo de más de 15 años de vida del blog) y comparé la proporción de autores reseñados con la del mercado editorial en general. Lo que sigue no pretende ser un estudio exhaustivo, pero sí un primer intento, honesto y fundamentado, de entender qué está pasando.
Metodología
Se analizaron un total de 595 reseñas publicadas en ULAD. Para cada una de ellas se identificó el sexo del autor o autora reseñada, clasificando los casos en dos categorías: hombre y mujer (en el blog se han reseñado también autores no binarios, lo cual será tema de un futuro post).
La distribución observada fue la siguiente:
• Autores hombres: 340
• Autoras mujeres: 255
Esto corresponde a una proporción de:
57.1 % hombres 𝑣𝑠 42.9 % mujeres
Para evaluar si esta distribución refleja un sesgo propio del blog o es consistente con el sistema editorial, se compararon estos datos con referencias externas:
1. Producción editorial en España (ISBN, datos recientes).
2. Creación literaria en español.
3. Circuito de traducciones al español.
Se realizaron pruebas estadísticas (test binomial) para evaluar si las diferencias entre la proporción observada y las proporciones de referencia eran significativas (p<0.05). Asimismo, se estimó un intervalo de confianza del 95% para la proporción observada.
Resultados
La proporción de autores hombres en ULAD fue de 57.1%, con un intervalo de confianza del 95% de aproximadamente (53.1%, 61.1%).
Al comparar estos resultados con distintos escenarios:
- Frente a una distribución paritaria (50/50), la diferencia es significativa (p = 0.001).
- Frente al mercado editorial general en España (~60% hombres), la diferencia no es significativa (p = 0.143).
- Frente a la creación literaria en español (~62% hombres), la diferencia es ligeramente significativa (p = 0.016).
- Frente al circuito de traducciones (~65–70% hombres), la diferencia es claramente significativa (p < 0.0001).
ULAD, en efecto, reseña una proporción significativamente más grande de hombres que de mujeres. Sin embargo, reseña menos hombres (una proporción menor de hombres) que el promedio del sistema editorial, especialmente en comparación con el ámbito de las traducciones.
Discusión
Aquí viene la parte incómoda, y la importante.
El análisis sugiere que no estamos amplificando el sesgo del mercado editorial. De hecho, en cierto sentido, estamos tirando en la dirección opuesta: reseñamos proporcionalmente más mujeres que lo que el sistema produce.
Y sin embargo, esto no es tranquilizador. Al contrario.
Porque si el problema no está (o no está principalmente) en nuestras decisiones individuales, entonces está en algo más profundo: en el sistema editorial mismo. En qué se publica, qué circula, qué se traduce, qué se promociona y, en última instancia, qué llega a nuestras manos como lectores.
Eso, me parece, es más grave.
Sería cómodo concluir aquí: “no es culpa nuestra”. Pero esa no es una conclusión suficiente, ni mucho menos satisfactoria. El hecho de que el sesgo sea sistémico no nos exime de responsabilidad; más bien nos coloca en una posición desde la cual podemos decidir qué hacer.
Porque aunque no controlemos el mercado editorial, sí controlamos (al menos en parte) nuestras lecturas, nuestras elecciones y, por tanto, nuestras reseñas.
Conclusión (y toma de postura)
Este análisis no pretende cerrar la discusión, sino abrirla.
Los datos sugieren que ULAD no presenta un sesgo de género mayor que el del sistema editorial en el que se inserta. Incluso podría decirse que lo corrige ligeramente. Pero eso no basta.
Por mi parte (y hablo aquí a título personal) creo que hay margen, y también responsabilidad, para hacer algo más.
Desde mi pequeña trinchera, puedo:
1. Leer y reseñar a más autoras.
2. Dar visibilidad a escritoras emergentes o independientes.
3. Cuestionar mis propios hábitos de lectura.
4. Y, sobre todo, ampliar las voces que forman parte del proyecto.
En ese sentido, me parece la oportunidad ideal para hacer un llamado abierto:
Si eres lectora y te interesa colaborar con ULAD, puedes empezar enviando tus reseñas a:
colaboraciones.unlibroaldia@gmail.com
Y, si hay afinidad y consenso, por qué no, sumarte como parte del equipo.
Nada nos alegraría más que contar con una mayor diversidad de voces en nuestras reseñas, voces que nos ayuden a ver lo que ahora no vemos, a detectar nuestros puntos ciegos y, en última instancia, a hacer un mejor trabajo.
- Ministerio de Cultura y Deporte (España). Estadística de la edición española de libros con ISBN
- Agencia del ISBN
- Instituto Autor
- Federación de Gremios de Editores de España
- UNESCO – Global book statistics
- PEN International – Gender in literature reports
viernes, 3 de abril de 2026
SOMOS DE LETRAS
Bueno: somos de cumplir la palabra y esto sería, más o menos, un resumen de lo obtenido en la entrada de nuestro último aniversario.
Por cierto, sí, para evitar desagradables problemas con personas reales, hemos vuelto a usar la IA para ilustrar nuestra entrada. Los ilustradores sobre pedido se han puesto por las nubes.
La entrada obtuvo 29 comentarios.
De ellos, 16 (el 55%) aportaron algo que pudimos homologar como una lista de acuerdo con lo que os pedíamos.
Aquí surgió nuestro primer problema: "homologar" cualquier comentario que no se ajustaba a nuestra petición (5 autores, por orden + una elección personal + un placer culpable) suponía alterar nuestra primera opción para puntuar, que hubiese sido:
Autor más presente 5 puntos, segundo más presente, 4, y así hasta otorgar al último autor, a la elección personal y al placer culpable 1 punto por cada uno.
Eso daba un máximo de 17 puntos para una participación completa ajustada a la estructura requerida.
Pero la cosa se complicó: por diversas cuestiones, desde la incontinencia a la hora de enumerar autores hasta la mera pereza a la hora de contabilizar libros o la imposibilidad de hacerlo en bibliotecas personales desperdigadas, desordenadas, inabarcables. Así que hemos tenido que improvisar, repartir puntos de la forma más equitativa, adaptar puntuaciones, etc. Hasta el momento, más de una centena de autores nombrados, y (de momento) este es el perfil de nuestra comunidad lectora. Sr. Bezos, nuestro número de cuenta bancaria en mail separado.
Autores favoritos (puntuaciones/número de menciones):
Stefan Zweig 19/5
Gabriel García Márquez 16/6
Paul Auster 11/4
Michel Houellebecq 11/4
Stephen King 11/4
Roberto Bolaño 10/3
Charles Bukowski 10/3
Andrea Camilleri 9/4
Haruki Murakami 9/3
John Steinbeck 9/3
Y no deja de ser curioso que los comentarios hayan sido tan heterogéneos y variados que precisamente el último (el de Traveler) es el que coincide con el mayor número de autores de los diez favoritos. ¡Traveler, eres nuestro Ohio! (de momento).
domingo, 1 de marzo de 2026
ULAD al desnudo
Nos ha regalado esta cursilada y hemos dicho OK. Así hacemos que se confíe, porque a partir de aquí seguiremos rebelándonos.
Si es que ello aún es posible, este blog podría votar el año que viene, cumplidos los dieciocho. O sea, estamos en el último año de adolescencia virtual, y después ya responderemos de nuestros crímenes. Y nuestras aisladas reivindicaciones o asunciones de culpabilidad pasan por la autoadulación, aunque no tengamos estudios de medios ni informes ni posibilidad de medir fiablemente nuestro impacto, si seguimos desde este rincón será porque nadie nos ha silenciado o porque buscamos que alguien nos haga casito o porque alguno aún se quejaría si a las 12:00 hora local no apareciéramos con lo que nos ha apetecido - colectivamente - ese día.
Para celebrarlo, hoy nos gustaría compartir el contenido de las bibliotecas de nuestros colaboradores, y os rogamos (encarecidamente, como hay que rogar) a los lectores que hagáis lo mismo.
Se trata de un sencillo ejercicio que nos permitirá trazar una especie de perfil (que, convertido en metadatos, subastaremos al mejor postor) de la biblioteca tipo de nuestra comunidad. Olvidaos, por eso, de que empecemos a emitir videos por Instagram con ese truquito tan sumamente irritante de sostener estratégicamente el libro de manera que no se vea su portada. Nosotros, como siempre, muchos libros, de golpe, y a la cara.
Os pedimos:
Cinco autores más presentes en vuestra biblioteca personal y número de volúmenes que poseáis de cada uno.
Más una mención honorable (ese autor que os encanta pero no ha entrado en esa lista)
Más un placer culpable.
Estos son los nuestros, empezando por los de nuestros más recientes nuevos colaboradores, que todavía no habían sido sometidos al escrutinio público de exponer sus filias, fobias, vergüenzas y perversiones (las literarias, de momento).
Alain:
Primer puesto, con aprox. 30 libros (entre español y japonés): Yukio Mishima. Siempre hago la broma de llamarle ‘mi ultranacionalista favorito’, pero como están las cosas, ya no me hace tanta gracia. Lo que es innegable es su gran talento.
Segundo puesto, con aprox. 25 libros (entre español y japonés): Kenzaburo Öe. La contraparte. Afín al comunismo en algún momento de su vida, antibelicista y antiimperialista.
Tercer puesto, con 20 libros (entre inglés y español, novelas, cuentos y poesía): Charles Bukowski. Nada que ver con lo anterior. Hilarante.
Mención honorífica (no las cuento como obras independientes, pero en cantidad de libros físicos, demasiados): Asano Inio. Autor de obras maestras del cómic japonés como Oyasumi Punpun. Su más reciente manga, Mujina, está genial.
Gusto culposo (aunque en realidad no). Para toda la comunidad lectora ‘hardcore’ será como decir una blasfemia, pero tengo más de 130 títulos en mi librería de Audible.
José Miguel:
En general, no soy muy completista, por lo que no tengo la necesidad de comprar todo lo que ha publicado determinado autor, por mucho q me guste. Prefiero diversificar autores, aún así consultando la base de datos, sí que acumulo títulos de determinados autores, allá van:
- En primer lugar, con 15 títulos: Gabriel García Márquez ( unos títulos mejor q otros, pero gran literatura).
- En segundo lugar con 11 títulos: Stefan Zweig ( en realidad tengo 4, pero es q solo el volumen de Novelas ya tiene 11 novelas dentro).
- En tercer lugar con 8 titulos: José Saramago (no necesita mayor explicación).
- En cuarto lugar con 7 títulos: Fiodor Dostoyevski ( idem que el anterior).
- En quinto lugar con 7 títulos: Franz Kafka ( una pena q no escribiera más y, sobre todo, q no concluyera lo poco q escribió).
- Menciones honoríficas, no llego a tener tantos títulos: Sandor Marai, Irene Nemirovski, Leonardo Padura, los rusos ( Tolstoi, Chejov, Gogol, Goncharov, Pushkin).
Félix:
Como José, aunque por otras circunstancias más económicas, tampoco he podido completar a mis escritores preferidos, y recién el año pasado me pude permitir comprar mis propios libros. Así que es una mezcla de la biblioteca de mi familia y la mía
* Osvaldo Soriano, 13 títulos: un bestseller que aunaba entretenimiento y profundidad como pocos
* J.M Coetzee, 9 títulos: un gran escritor
* Charles Bukowski, 9 títulos: no es una preferencia, pero me gusta bastante
* Haruki Murakami, 8 títulos: en principio, me gustaba mucho, luego, como dice uno de sus personajes, ni me gusta ni me disgusta
* John Steinbeck, 8 títulos: este sí una de las maravillas de la literatura
Otros de los cuales tengo varios y/o me marcaron: Tolkien, Rowling, Asimov, Kristof, Sabato, Oé, Pamuk, Faverón Patriau, Barth, Foster Wallace
Gusto (medio) culposo: una tendencia pronunciada a (re)leer libros de entrevistas para encontrar un faro y fantasía juvenil para no olvidar el asombro y la inocencia (quiero decir la buena, no la que es una excusa para el romance tóxico)
Juan G.B.:
-Primer puesto, con 15 títulos: Leonardo Sciascia (os pensábais que iba a poner Megan Maxwell, no lo neguéis).
-Segundo puesto, con 12 libros cada una: Donna Leon (puedo explicarlo... más o menos), Fred Vargas y Eduardo Mendoza.
-Tercer puesto, con 6 títulos (pero porque se murió antes de escribir más): Bruce Chatwin.
Mi mención honoraria sería tanto para Ítalo Calvino como para Andrea Camilleri, leídos sobre todo de la biblioteca pública, aunque tengo cinco de cada.
Mi placer culpable: Pues, ahora en serio, las novelas de Megan Max... Nooooo! Los fumetti de Dylan Dog, que también tengo unos cuantos.
Francesc:
-Roberto Bolaño (incluyendo algún libro sobre su obra) 19
-David Foster Wallace (ídem) 18
-Michel Houellebecq (otro ídem) 11
-Riszard Kapuscinski, Thomas Pynchon - 10
Mención honoraria: Jonathan Franzen -porque sólo publica tochos cada década o así
Placer culpable: Javier Cercas - aunque sea para ponerle verde tras su sofocón monárquico.
Koldo:
Números aproximados por el desorden que uno tiene. Allá va:
- Primer puesto, con unos 15 títulos: Patrick Modiano (hubo un tiempo preULAD en el que leí como un puto loco todo lo que publicaba).
-Segundo puesto (comparten por lo tanto medalla de plata), con unos títulos cada uno: Michel Houellebecq y Ramiro Pinilla.
-Cuarto puesto, con 10 títulos: Yukio Mishima.
-Quinto puesto, con 8-9 títulos: Atxaga, Mujica Lainez, García Márquez, Mariana Enríquez...
Mención honoraria: Yugoslavos o exyugoslavos raros (Danilo Kis, Aleksandr Tisma, Ivo Andric, Semezdin Mehmedinovic, Predrag Matvejevic, Slavenka Drakulic y compañía) y autoras argentinas (Mariana Enriquez, Silvina Ocampo, Sara Gallardo, etc)
Mi placer culpable: Los libros de viajes polares.
Carlos
Dadas las siguientes condiciones: 1) Un grado de desorden no aceptable para un letraherido; 2) Exagerada tendencia a la diversidad; y 3) Uso frecuente, quizá abusivo, de las bibliotecas públicas; mis números, obtenidos de vistazo superficial a la estantería, quedan claramente lejos de mis ilustres compañeros y dejan un podio así de multitudinario, y que buen esfuerzo me cuesta componer:
- Oro: con unos cinco títulos, quizá alguno más, tendríamos a Juan Benet, Cela (no por afición, sino por aluvión), García Márquez, Torrente Ballester y Valle Inclán
- Plata: con alguno menos, digamos cuatro aunque podrían ser más, Bernardo Atxaga, Borges, Cortázar, Eco, Joyce, Kafka, Sartre, Unamuno, por ahí andan
- Bronce: se lo daríamos a algunos pensadores políticos que hoy en día es mejor no nombrar, y que descansan en cajas en algún altillo
Mención especial a algunos de mis favoritos a quienes no he tenido la elegancia de dejar demasiados derechos de autor, ni a ellos ni a sus descendientes, diríamos Baroja o Juan Goytisolo.
¿Placer culpable? Casi todos lo son, pero a nivel lector admitiría dos: cierto gusto por rarezas, especialmente del siglo XX, y una manga ancha injustificable para tolerar algún mainstream, pero muy de cuando en cuando, las neuronas descansan un poco y después se critica muy a gusto.
- Primer lugar: Paul Auster, del que he leido la friolera de 22 libros y al que voy a echar de menos toda mi vida. Por suerte, hay cierta continuidad en el legado, pues:
- Segundo lugar: Siri Hustvedt, con 16 libros. Mi admirada Siri, siempre entre mis favoritas.
- Tercero, y dedicado a Juan: Haruki Murakami, con 15 libros. El eterno candidato al Nobel al que creo que ya se ha pasado el sushi. Pero ahí está y ahí están mis buenos ratos con las leturas de sus libros.
- Cuarto puesto: Stefan Zweig, con 9 libros. ¡Y los que me faltan!
- Quinto puesto: Annie Ernaux, con 8 libros. Pocos son para una premio Nobel.
- Mención honoraria a mis amados escritores nórdicos, ¿cómo entenderíamos la oscuridad de la vida sin sus libros?
- Placer culpable: la verdad es que pocos, aunque en el pasado mucha novela policíaca llena de clichés como las novelas de Baldacci.
- Stephen King (25 títulos).
- Patricia Highsmith (22 títulos).
- Clive Barker (15 títulos).
- Alberto Moravia (13 títulos).
- H. P. Lovecraft (12 títulos).
- (No cuento el número de tomos de manga, ya que Masashi Kishimoto y Eiichiro Oda se alzarían con una aplastante victoria gracias a mi obsesión juvenil por Naruto y One Piece.)
- Ramiro Pinilla
- Julio Cortázar
- Andrea Camilleri
- Stephen King
- Agatha Christie
viernes, 6 de febrero de 2026
Je suis David Uclés
domingo, 28 de diciembre de 2025
2026: Poca broma
Solemos plantear, cuando la fecha se acerca, a qué dedicamos nuestra pequeña e inofensiva broma anual. Ya son unos años, los que llevamos. Hemos recurrido a libros inexistentes, a autores imaginarios, a diversas estratagemas, trampas inofensivas para poner a prueba ingenuidad y buena voluntad de nuestros lectores.
No va a ser así este año.
Como humildes, y seguramente irrelevantes partícipes de la difusión de la cultura (o del porcentaje que de ésta represente la producción literaria a que prestamos atención), no podemos ser ajenos al riesgo que para esta supone la radicalización política que se está apoderando no sólo de Europa (primer ámbito de nuestro alcance, la mayoría de los que aquí escribimos residimos en la Península Ibérica) sino, en general, del entorno hispanoparlante. No creo que haga falta explicar el crisol de circunstancias concurrentes, desde la intoxicación constante desde los medios de comunicación o las redes sociales, al avance político y social de diferentes oleadas de pensamiento, todas ellas cohesionadas bajo el magma unificador de la imposición de credos, sean estos políticos o religiosos, de visiones siempre oportunamente sesgadas de la sociedad y de la realidad. Visiones cimentadas en antagonismos, en posturas irreconciliables, un caldo de cultivo ideal para una de las mayores tentaciones: suprimir al contrario, una de cuyas facetas es silenciar su opinión o distorsionarla.
Entramos en 2026 y esto no admite bromas: la literatura tampoco es ajena a esas turbulencias. Y su influencia puede ser limitada pero aún podría ser poderosa. No solo asistimos a esa preocupante polarización de las sociedades, también nos enfrentamos al enorme riesgo de que la desaparición del espíritu crítico sea un oportuno daño colateral. Si algo tiene la cultura, en sus distintas formas, es la capacidad de apelar a ese espíritu, tan incómodo para quienes quieren gobernar el mundo rodeados de parabienes de aduladores. Ciertas corrientes hablan de la muerte de la narración, y si ese desequilibrio no se compensa, si nos quedamos en el confortable bando de la complacencia, de leer solo esos ensayos de quienes piensan de forma muy parecida a nosotros, nos espera más de lo mismo desde otros flancos. Ved, si no, nuestras recientes listas: muchos de nosotros nos hemos quejado en términos como año flojo o análogos. Y no me suena que muchas de las consideradas novedades en narrativa hayan calado hondo. De hecho, no recuerdo repeticiones en nuestras respectivas listas y desde luego nuestra coincidencia con las de los medios, ejem, oficiales, es nula. Y la ausencia de una narrativa fresca y potente que refleje las sociedades actuales es preocupante. Era esa proyección de personajes ficticios a la realidad lo que atrapaba a muchos, ese reflejo nos hacía pensar y reflexionar. Hoy tenemos, por todas partes, libros de opinadores, de tertulianos, de oportunos biógrafos y oportunos autobiógrafos, de estrellas mediáticas más pendientes de transferencias que de trascendencias, y muchos de esos agentes literarios sobrevenidos son solo cómplices de eso, perdón por la redundancia, de la complacencia con ese poder que me premia y me publica y que me hará rico si actúo en su apoyo. Supongo que cada sociedad tiene sus ejemplos particulares.
Somos conscientes de que habrá lectores que piensen que esta reflexión tiene también un sesgo ideológico. De que algunos puede que lleguen a la conclusión de que nos oponemos a opciones que pueden haber votado esos lectores en los sitios en que viven. No se trata de eso. Hay que poner en duda a cualquiera que quiera imponernos verdades absolutas. En un lado y en otro, en mundos reales o en paraisos ficticios. Y para hacerlo, la cultura nos ayuda a ello. No nos arriesguemos a que deje de hacerlo.
viernes, 24 de octubre de 2025
Antonio Escohotado: Historia general de las drogas (Metaentrada)
Año de publicación: 1983
Valoración: Imprescindible





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