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domingo, 1 de marzo de 2026

ULAD al desnudo

Sí: le hemos pedido a cierta IA que nos generara una imagen con un pastel de cumpleaños. Hoy cumplimos diecisiete años de existencia efímera e insistencia estéril. Que leáis, cojones.

Nos ha regalado esta cursilada y hemos dicho OK. Así hacemos que se confíe, porque a partir de aquí seguiremos rebelándonos. 

Si es que ello aún es posible, este blog podría votar el año que viene, cumplidos los dieciocho. O sea, estamos en el último año de adolescencia virtual, y después ya responderemos de nuestros crímenes. Y nuestras aisladas reivindicaciones o asunciones de culpabilidad pasan por la autoadulación, aunque no tengamos estudios de medios ni informes ni posibilidad de medir fiablemente nuestro impacto, si seguimos desde este rincón será porque nadie nos ha silenciado o porque buscamos que alguien nos haga casito o porque alguno aún se quejaría si a las 12:00 hora local no apareciéramos con lo que nos ha apetecido - colectivamente - ese día.

Para celebrarlo, hoy nos gustaría compartir el contenido de las bibliotecas de nuestros colaboradores, y os rogamos (encarecidamente, como hay que rogar) a los lectores que hagáis lo mismo. 

Se trata de un sencillo ejercicio que  nos permitirá trazar una especie de perfil (que, convertido en metadatos, subastaremos al mejor postor) de la biblioteca tipo de nuestra comunidad. Olvidaos, por eso, de que empecemos a emitir videos por Instagram con ese truquito tan sumamente irritante de sostener estratégicamente el libro de manera que no se vea su portada. Nosotros, como siempre, muchos libros, de golpe, y a la cara.

Os pedimos:

Cinco autores más presentes en vuestra biblioteca personal y número de volúmenes que poseáis de cada uno.

Más una mención honorable (ese autor que os encanta pero no ha entrado en esa lista)

Más un placer culpable.

Estos son los nuestros, empezando por los de nuestros más recientes nuevos colaboradores, que todavía no habían sido sometidos al escrutinio público de exponer sus filias, fobias, vergüenzas y perversiones (las literarias, de momento).

Alain:

Primer puesto, con aprox. 30 libros (entre español y japonés): Yukio Mishima. Siempre hago la broma de llamarle ‘mi ultranacionalista favorito’, pero como están las cosas, ya no me hace tanta gracia. Lo que es innegable es su gran talento.

Segundo puesto, con aprox. 25 libros (entre español y japonés): Kenzaburo Öe. La contraparte. Afín al comunismo en algún momento de su vida, antibelicista y antiimperialista. 

Tercer puesto, con 20 libros (entre inglés y español, novelas, cuentos y poesía): Charles Bukowski. Nada que ver con lo anterior. Hilarante.

Mención honorífica (no las cuento como obras independientes, pero en cantidad de libros físicos, demasiados): Asano Inio. Autor de obras maestras del cómic japonés como Oyasumi Punpun. Su más reciente manga, Mujina, está genial.

Gusto culposo (aunque en realidad no). Para toda la comunidad lectora ‘hardcore’ será como decir una blasfemia, pero tengo más de 130 títulos en mi librería de Audible.

José Miguel:

En general, no soy muy completista, por lo que no tengo la necesidad de comprar todo lo que ha publicado determinado autor, por mucho q me guste. Prefiero diversificar autores, aún así consultando la base de datos, sí que acumulo títulos de determinados autores, allá van:

- En primer lugar, con 15 títulos: Gabriel García Márquez ( unos títulos mejor q otros, pero gran literatura).

- En segundo lugar con 11 títulos: Stefan Zweig ( en realidad tengo 4, pero es q solo el volumen de Novelas ya tiene 11 novelas dentro).

- En tercer lugar con 8 titulos: José Saramago (no necesita mayor explicación).

- En cuarto lugar con 7 títulos: Fiodor Dostoyevski ( idem que el anterior).

- En quinto lugar con 7 títulos: Franz Kafka ( una pena q no escribiera más y, sobre todo, q no concluyera lo poco q escribió).

- Menciones honoríficas, no llego a tener tantos títulos: Sandor Marai, Irene Nemirovski, Leonardo Padura, los rusos ( Tolstoi, Chejov, Gogol, Goncharov, Pushkin).

 Félix:

Como José, aunque por otras circunstancias más económicas, tampoco he podido completar a mis escritores preferidos, y recién el año pasado me pude permitir comprar mis propios libros. Así que es una mezcla de la biblioteca de mi familia y la mía 

* Osvaldo Soriano, 13 títulos: un bestseller que aunaba entretenimiento y profundidad como pocos 

* J.M Coetzee, 9 títulos: un gran escritor

* Charles Bukowski, 9 títulos: no es una preferencia, pero me gusta bastante 

* Haruki Murakami, 8 títulos: en principio, me gustaba mucho, luego, como dice uno de sus personajes, ni me gusta ni me disgusta 

* John Steinbeck, 8 títulos: este sí una de las maravillas de la literatura 

Otros de los cuales tengo varios y/o me marcaron: Tolkien, Rowling, Asimov, Kristof, Sabato, Oé, Pamuk, Faverón Patriau, Barth, Foster Wallace 

Gusto (medio) culposo: una tendencia pronunciada a (re)leer libros de entrevistas para encontrar un faro y fantasía juvenil para no olvidar el asombro y la inocencia (quiero decir la buena, no la que es una excusa para el romance tóxico)

 Juan G.B.:

-Primer puesto, con 15 títulos: Leonardo Sciascia (os pensábais que iba a poner Megan Maxwell, no lo neguéis).

-Segundo puesto, con 12 libros cada una: Donna Leon (puedo explicarlo... más o menos), Fred Vargas y Eduardo Mendoza.

-Tercer puesto, con 6 títulos (pero porque se murió antes de escribir más): Bruce Chatwin.

Mi mención honoraria sería tanto para Ítalo Calvino como para Andrea Camilleri, leídos sobre todo de la biblioteca pública, aunque tengo cinco de cada.

Mi placer culpable:  Pues, ahora en serio, las novelas de Megan Max... Nooooo! Los fumetti de Dylan Dog, que también tengo unos cuantos.

 Francesc:

-Roberto Bolaño (incluyendo algún libro sobre su obra) 19

-David Foster Wallace (ídem) 18

-Michel Houellebecq (otro ídem) 11

-Riszard Kapuscinski, Thomas Pynchon - 10

Mención honoraria: Jonathan Franzen -porque sólo publica tochos cada década o así

Placer culpable: Javier Cercas - aunque sea para ponerle verde tras su sofocón monárquico.

 Koldo:

Números aproximados por el desorden que uno tiene. Allá va:

- Primer puesto, con unos 15 títulos: Patrick Modiano (hubo un tiempo preULAD en el que leí como un puto loco todo lo que publicaba).

-Segundo puesto (comparten por lo tanto medalla de plata), con unos títulos cada uno: Michel Houellebecq y Ramiro Pinilla.

-Cuarto puesto, con 10 títulos: Yukio Mishima.

-Quinto puesto, con 8-9 títulos: Atxaga, Mujica Lainez, García Márquez, Mariana Enríquez...

Mención honoraria: Yugoslavos o exyugoslavos raros (Danilo Kis, Aleksandr Tisma, Ivo Andric, Semezdin Mehmedinovic, Predrag Matvejevic, Slavenka Drakulic y compañía) y autoras argentinas (Mariana Enriquez, Silvina Ocampo, Sara Gallardo, etc)

Mi placer culpable:  Los libros de viajes polares. 

 Carlos

Dadas las siguientes condiciones: 1) Un grado de desorden no aceptable para un letraherido; 2) Exagerada tendencia a la diversidad; y 3) Uso frecuente, quizá abusivo, de las bibliotecas públicas; mis números, obtenidos de vistazo superficial a la estantería, quedan claramente lejos de mis ilustres compañeros y dejan un podio así de multitudinario, y que buen esfuerzo me cuesta componer:

- Oro: con unos cinco títulos, quizá alguno más, tendríamos a Juan Benet, Cela (no por afición, sino por aluvión), García Márquez, Torrente Ballester y Valle Inclán

- Plata: con alguno menos, digamos cuatro aunque podrían ser más, Bernardo Atxaga, Borges, Cortázar, Eco, Joyce, Kafka, Sartre, Unamuno, por ahí andan

- Bronce: se lo daríamos a algunos pensadores políticos que hoy en día es mejor no nombrar, y que descansan en cajas en algún altillo

Mención especial a algunos de mis favoritos a quienes no he tenido la elegancia de dejar demasiados derechos de autor, ni a ellos ni a sus descendientes, diríamos Baroja o Juan Goytisolo.

¿Placer culpable? Casi todos lo son, pero a nivel lector admitiría dos: cierto gusto por rarezas, especialmente del siglo XX, y una manga ancha injustificable para tolerar algún mainstream, pero muy de cuando en cuando, las neuronas descansan un poco y después se critica muy a gusto.

Marc:

Bueno, pues creo que mi lista no sorprenderá a nadie, pero ahí voy:
  • Primer lugar: Paul Auster, del que he leido la friolera de 22 libros y al que voy a echar de menos toda mi vida. Por suerte, hay cierta continuidad en el legado, pues:
  • Segundo lugar: Siri Hustvedt, con 16 libros. Mi admirada Siri, siempre entre mis favoritas.
  • Tercero, y dedicado a Juan: Haruki Murakami, con 15 libros. El eterno candidato al Nobel al que creo que ya se ha pasado el sushi. Pero ahí está y ahí están mis buenos ratos con las leturas de sus libros.
  • Cuarto puesto: Stefan Zweig, con 9 libros. ¡Y los que me faltan!
  • Quinto puesto: Annie Ernaux, con 8 libros. Pocos son para una premio Nobel.
  • Mención honoraria a mis amados escritores nórdicos, ¿cómo entenderíamos la oscuridad de la vida sin sus libros?
  • Placer culpable: la verdad es que pocos, aunque en el pasado mucha novela policíaca llena de clichés como las novelas de Baldacci.
Oriol:

Aunque siempre he sido un fetichista del libro físico, durante años prioricé la lectura de documentos sacados de bibliotecas públicas a la compra de ejemplares propios (ya sean de primera o segunda mano). En cualquier caso, ahora que mi colección literaria va tomando forma, puedo decir que:

Los autores más sobrerrepresentados son:
  • Stephen King (25 títulos).
  • Patricia Highsmith (22 títulos).
  • Clive Barker (15 títulos).
  • Alberto Moravia (13 títulos).
  • H. P. Lovecraft (12 títulos).
  • (No cuento el número de tomos de manga, ya que Masashi Kishimoto y Eiichiro Oda se alzarían con una aplastante victoria gracias a mi obsesión juvenil por Naruto y One Piece.)
Mención honorífica: El año pasado habría dicho que lamentaba no tener en mi biblioteca personal mi novela favorita, la magistral Memorias del subsuelo de Fiódor M. Dostoievski, pero como me la regalaron hace poco, voy a sentir el no tener más libros de tapa dura de la editorial Valdemar.

Placer culpable (por llamarlo de algún modo, ya que me parece bastante estúpido avergonzarse de según qué gustos, por más que muchas personas, presuntamente serias, no sean capaces de entenderlos): "Baja" literatura ("pulp" y bolsilibros, géneros "menores" como el terror, el policíaco, el "western", etc...) y literatura sórdida (ya sea por oscura, perversa, decadente, fetichista o todo lo anterior a la vez).  
 
Santi:
Como tengo mi biblioteca dividida entre Bilbao y Lisboa, entre libros físicos y digitales, no voy a conseguir dar números exactos, y tampoco voy a poder comprobar mis recuerdos o impresiones; en todo caso, así de memoria, diría que estos son los autores de los que tengo más libros:
  • Ramiro Pinilla
  • Julio Cortázar 
  • Andrea Camilleri 
  • Stephen King 
  • Agatha Christie
La mención honorífica es para Terry Pratchett, un autor del que he leído un buen montón de libros, pero de quien poseo muy pocos, porque mi práctica es leer sus novelas mientras viajo, y "liberarlas" cuando las termino.
 
Placeres culpables no tengo muchos, porque asumo sin culpa todos mis placeres lectores, aunque de vez en cuando me doy el gusto de comprar una novela policiaca baratucha y llena de clichés para descansar las neuronas.

En fin:
 
Es muy posible que, si los autores más mencionados no encajan en nuestro alcance habitual (difícil, con más de seis mil reseñas, pero vaaamos) nos decidamos a prestar atención a alguno de ellos. Pero no prometemos nada.

sábado, 3 de agosto de 2019

Santo Piazzese: Asesinato en el Jardín Botánico


Idioma original: italiano
Título original: I delitti di Via Medina-Sidonia
Año de publicación: 1996
Traducción: Pepa Linares
Valoración: Se deja leer

Si, en principio, de algo podemos estar seguros con respecto a esta novela es que su título no miente: comienza, en efecto, con un asesinato en un jardín botánico, el de Palermo. pero vaya, ya digo que eso, en principio, puesto que su título en italiano hace referencia a varios delitos y al nombre de la calle donde se encuentra dicho jardín; además, el asesinato parece ser un suicidio. Descubierto, por cierto durante un siroco -que es algo que siempre da color local- colgando de un ficus centenario, el finado resulta ser Raffaellle Montalbani (nada que ver con el policía de Camilleri, aunque tal vez sí con Manuel Vázquez Montalbán, de quien se hace alguna referencia en la novela, al igual que de Malaussène, el personaje de Daniel Pennac), hijo de Ruggero Montalbani, el anterior director y de hecho, fundador del departamento universitario anexo al jardín botánico y donde trabaja quien descubre el cadáver: Lorenzo la Marca, biólogo amigo del fiamb... fallecido y además, de Vittorio Spotorno, el comisario encargado de la investigación. Es más, ¡oh, bendita casualidad! La marca es también un antiguo novio de Michelle Laurent, la forense que se ocupa de la autopsia.

Pero, aunque este Lorenzo La Marca se erija, además del nodo central de todos los personajes, como peculiar "detective" del caso y el narrador de la historia, no penséis por un instante que es el protagonista de la historia; ¡de eso nada! De hecho, lo dice él mismo al comienzo de la novela... Total, qué importancia tiene que el 80%, tirando por lo bajo, del libro esté ocupado por sus pensamientos, circunstancias, rutinas, gustos sobre todo tipo de cosas: comida, bebida, ropa, música, libros, películas... No es el protagonista, en absoluto, pero sabemos que es un cuarentón, soltero "sesentayochista", según dice él -la novela está escrita y ambientada en los años 90 del siglo XX, así que haced cálculos-, miope, en apariencia bastante atractivo para las mujeres, al que le gusta el jazz, la novela negra y las películas clásicas de Hollywood -y además no duda en hacernos partícipe de sus conocimientos al respecto, lo que unido a la jerga científica que utiliza con frecuencia, consigue un cóctel de pedantería casi insoportable-; vaya, que el tipo parece ser un alter ego (supongo que mejorado) del propio autor, que comparte con él, ¡oh, nueva casualidad!, al menos edad, procedencia y profesión.

Ciertamente, cuarentones guayotas como éste los había a patadas, en aquellos antidiluvianos tiempos predigitales (y como los habrá ahora, supongo) apalancados en los departamentos universitarios. Porque, aunque la trama de la novela se desarrolle en la capital de la muy noble y pintoresca isla de Sicilia -y al parecer está muy bien reflejada, aunque yo no la conozco, por desgracia-, en realidad podría trascurrir en cualquier universidad de cualquier país del mundo; olvidaos de la Mafia, en este caso (de la que pega tiros y esas cosa, me refiero).

En fin, el crimen que se pone a investigar este inefable personaje tiene cierto intríngulis, sin que tampoco resulte tener una intriga apasionante... pero, caramba, a alguien le puede llegar a interesar, siempre que consiga superar al insufrible Lorenzo La Marca. Personaje que, también hay que decirlo, en algunos momentos se hace perdonar e incluso cae simpático gracias a ciertos golpes de humor autoirónico que, para alivio del lector, nos suministra el señor Piazzese. Ahora que lo pienso... ¿A ver si va a ser todo una parodia, en plan Gran Lebobsky, de la típica novela de detectives, urdida con intenciones satíricas por este autor? Claro, que me temo que aún hay al menos otra novela, que yo sepa, protagonizada por el biólogo-detective la Marca, así que no, me temo que va a ser que no...

miércoles, 2 de mayo de 2018

Contrarreseña: Clavícula, de Marta Sanz


Idioma: español
Año de publicación: 2017
Valoración: intragable

(extraído del diario de trabajo de Marta Sanz):

-7 Enero de 2017: Reunión postnavideña con mi agente y mi editora. Quieren nuevo título en dos meses, de cara al día del libro, etc... Les digo que estoy trabajando en una trilogía de 1500 pgs. basada en el historial médico de todos los miembros de mi familia desde la epidemia de gripe de 1917, a ver qué cara ponen. Cara de susto, claro, hasta que ven que me río (de ellas). Replican que de eso nada, que con doscientas va que chuta, pero que les gusta la idea de las enfermedades. Enfermedades de mujeres, que son las compran libros; empoderamiento, reivindicación del cuerpo femenino, y todo eso... Y autoficción, mucha autoficción, que es lo que se lleva. Que a ver qué se me ocurre.

-9 Enero de 2017: 
No se me ocurre, nada... si yo estoy más sana que una manzana, coño, que para eso me cuido! Sopeso incluso contar mi menopausia, aunque eso no sea una enfermedad y además, le toca pasarla a la mitad de la Humanidad, más o menos... Da igual, que yo soy Marta la Fenómeno, como dice mi churri: me invento un dolorcillo por ahí que no me deje vivir y me obligue a ir a mogollón de médicos distintos y arreglao. Entretanto, voy contando las dolencia de mi madre, de mis tías  y mis amigas, que mira que se ponen pesadas con estas cosas, por favor... 
Para el título, tengo claro que será el nombre de la parte del cuerpo que me duela, pero aún no sé si "Ventrículo", "Clavícula" o "Rabadilla". Me inclino por esta última.

-15 de Enero de 2017-> Madre mía: mes y medio para entregar esto y aún no me he puesto en serio... Encima, me han salido unos bolos en Colombia y en México que no pienso perderme ni muerta. Pero claro, con los gastos que tengo y siendo la única que trae jornal a casa, ya puedo espabilar, que mi churri será muy detallista, pero desde que se quedó en el paro, por ahí no entra un duro ni se les espera... ¡Qué cansado es ser la cabeza de familia, de verdad! Bueno, como al final lo que importa es publicar el libro y apañar unas entrevistas resultonas, voy a repetir el truco de cuando me pidieron un cuento sobre drogas y yo les metí el viaje en autobús que había hecho ese finde entre Águilas y Málaga, con un par de alusiones al Orfidal y a la muerte de Heath Ledger (ay, qué pena, con lo que me gustaba) y a correr... Qué narices, ¿a que no reciclo el cuento y se lo meto tal cual en este libro? Con un par: ya tengo 10 pgs. Y ya puestos, tb. voy a meter la hoja de gastos e ingresos mensuales que acabo de sacar con el Excel, hala... Tres páginas más.

-23 de Enero de 2017-> Lo de "Rabadilla" me molaba, pero me han dicho éstas que es poco comercial, así que será Clavícula, que lo de "Ventrículo" les suena a José Luis Moreno. Además, así puedo poner que me duele junto al Bósforo de Almassy, una cosa muy fina y sensual que salía en aquella peli de amor tan bonita... (¡madre, qué jartura de llorar!). Lo demás, capítulos cortitos y hablar de cosas chungas que me han contado, como la fibromialgia de mi prima Puri, la del pueblo, la anemia ferropética de Ana, mi vecina de abajo o la fisura de ano de mi amiga... bueno, a ésta mejor le cambio el nombre. Ah, y lupus, que lo mencionaban mucho en eso de House, con lo que le gustaba esa serie a mi churri, aunque a mí me daba como aprensión, con tanta gente enferma, Jesús qué agobio...

-28 Enero de 2017-> Hoy he tenido que acompañar a papá al cardiólogo a hacer una prueba de esfuerzo. Menudo coñazo, pero esto lo meto.

-7 de Febrero de 2017: ¡Vaya viajecito que me he pegao a Colombia by the face! Lo que tiene ser una escritora de éxito: hotelazo, piscinaza, desayunazos... eso sí, con lo del libro no he avanzado nada, todo el día de public relations y tal... Ya sé: transcribo todos los correos que me ha enviado mi churri, que mira que es pesado, dando la brasa a todas horas... ya se nota que está en el paro, ya. Bueno, 8 páginas más. Además, se me ocurrió una frase genial mientras estaba tomando el sol en el hotel de Cartagena: "Nosotras nos resistimos al neoliberalismo somatizándolo y nuestras somatizaciones se transforman en un interesado misterio para la ciencia". ¡Ahí es ná, olé tu ******, nena! A ver ahora quien es el crítico que tiene huevos para decir que tu novela es una chorrada, que le va a caer la del pulpo, si no por machista, por neoliberal!

-15 de febrero de 2017-> Joder, joder, joder... que me va pillar el toro y aún tengo la promo de México, que hay que abrir mercado, y por si fuera poco, los papás nos han invitado a un crucero por el Báltico, con lo que me apetece y yo de ahí saco otro libro que ni el Foster Wallace... Céntrate, nena, que tú eres Marta la Fabulosa, como dice mi churri, que desde que está en el paro se ha vuelto muy pelota... Pero es cierto que siempre fui el asombro de mis profes de Lengua, desde cuarto de EGB, por lo menos (bueno, menos el Chapas en 3º de BUP, que decía que lo que constituía mi estilo era mi propensión obtusa por mezclar lo pedante y lo paleto. Puto Chapas... Pues esto lo meto en el libro, ea).

-21 de Febrero de 2017: venga, Marta, dale que tú puedes; acuérdate de cuando el churri te dijo que eras la Garrincha de las Letras y lo buscaste en la wiki y el youtube y resultó que era un futbolista brasileño que hacía así y asá con el balón y los regateaba a todos sin casi moverse del sitio. Y eso sí, mira, yo soy muy buena en el regate corto... seguro que voy a por yogures al Mercadona y sólo con lo del camino saco una novela que te cagas... Es más, igual esa va a ser mi próxima novela, si es que cuela esta. Que colará, porque ya me ha contado la editora que, con todos los que quieren publicar con ellos, un mazo de críticas buenas ya están aseguradas. Y oye, a ver si pica también algún bloguero listillo de ésos, como el Tongoy o uno de los primaveras de Un Libro Al Día, que también tendría su gracia... XD


Libros perpetrados por Marta Sanz y reseñados en Un Libro al Día: ClavículaFarándula

martes, 22 de julio de 2014

Alejandro Cao de Benós: Alma roja, sangre azul

Idioma original: español
Año de publicación: 2013
Valoración: algún punto intermedio entre lo hilarantemente enternecedor y lo delirantemente alucinado

Por exagerados y estrambóticos que sean los acontecimientos que se describen respecto a Corea del Norte, uno tiende a pensar que cuando el río suena, agua lleva. Reconociendo que sí, la insaciable hambre del capitalismo y el imperialismo económico necesita mercados, necesita proclamación de que lo que no está en su ámbito de dominio es diabólico, o casi.
Entonces quedarse fascinado por la figura de Alejandro Cao de Benós, único extranjero nombrado representante especial de este país, es algo inevitable. Ya veremos si es una fascinación por horror o por curiosidad o por admiración. Ya veremos si lo que el autor nos explique será lo mismo que defiende impertérrito en los debates televisivos en que interviene, o nos aporta algún sentido de la crítica.
¿Hablará de si se aplica la pena de muerte en ese misterioso país? ¿Hablará de por qué los norcoreanos no pueden desplazarse libremente por el mundo para explicar sin cortapisas cómo es la vida allí? ¿Considerará, si lee mi reseña, que soy otro peón al servicio del imperialismo yanki, por hacerle estas preguntas usando Blogger, Windows y Google Chrome?
Para empezar, el tramo inicial del libro es muy insistente en la cuestión de los orígenes aristocráticos del autor: con unos apellidos a los que se van añadiendo des. A ver: si somos tan de izquierdas, todo eso habría que irlo desterrando, por irrelevante ¿Por qué, entonces, eso de sangre azul en el título? ¿No será que forma parte del personaje alardear de lo muy osado que es por ser comunista en un entorno en el que le hubiera sido más fácil ser un cómodo señor de derechas? Uy. Mal empezamos. Aunque igual lo contrario, aquello de renunciar a las comodidades de este infierno occidental, renegar de sus orígenes, hubiera quedado peor. Pero en fin: vayamos a lo nuestro. Porque esto es un libro. Que su editorial me ha cedido muy amablemente, lo que agradezco. Y sobre el que debo pronunciarme en varios sentidos.
Leerse: claro que se lee y rapidito y bien. Interesante, a veces. Estilo sin florituras, algo inflamado, aunque, oiga, sesgado por cierto sentido de la contención y cierto sentido del recato que, oiga, no sé si hace falta. Sí, las drogas son malas y la prostitución es mala. Pero ya llevamos un largo trecho en esto de la humanidad y ambas cosas nos han acompañado. Ojo. Sin pronunciarme, están ahí, y negar que estén en la sociedad norcoreana porque sus gobernantes han establecido un sistema que, zas, las repele, y los neutraliza. Buf. Muy osado. Y comprendo que Cao de Benós ignore por activa y por pasiva todos los rumores profusamente extendidos sobre el país. Que si disidentes ejecutados, que si ex-novias ajusticiadas, que si líderes que pasan toda la vida sin defecar. Uy! perdón por la ordinariez. Pasa por encima de todo eso, lo cual no deja de ser una oportunidad desperdiciada. En fin.
Contenido:  pues eso, que Cao de Benós cae postrado, desde adolescente, a los pies de un régimen tan hermético como el de Corea del Norte. Tanto, que soporta con estoicismo las diatribas de los debates televisivos más ultras, encaja con elegancia la ironía de Mikimoto en el programa de TV3 (en catalán) Afers exteriors o las punzantes pullas del Twitter de @norcoreano. Tanto, que no pone en duda ni por un momento ninguno de los postulados que pregona, por idílicos que parezcan. Yo, qué queréis que os diga, eso de llevar chapas con la efigie de un político. Oiga, yo llevé chapas de los Clash y de New Order. Pero ¿de un político, de un régimen personalista y paternalista, de un poder que se hereda? ¿Y no se habla de colectivos por encima de individuos?
Vamos.
Lo cual no quiere decir que no haya cierto sentido en tanta ceguera: no sé si tanto como para llenar casi 200 páginas de escritura tensa y a la defensiva. Que es lo que pasa.
Decepción, entonces, de que este libro no ahonde y se quede en una especie de ejercicio autobombográfico donde cabe desde otorgarse facultades precognitivas, triunfos profesionales sin límite cercenados voluntariamente en función de la coherencia personal, y pequeños, controlados e insignificantes conatos de auto-crítica. Tras cerrar el libro, lo que uno piense de Cao de Benós variará mucho de nuestra actitud: desde infumable pergeñador de paparruchas hasta ingenuo fanático cegado por la adulación. Si hubiera profundizado, si hubiera otorgado a su contenido un tono más objetivo, si no hubiera empleado tanta mayúscula tras la palabra líder. Si hubiera, simplemente, reconocido que en este, insisto, nuestro infierno occidental, podemos salir a la calle libremente y solitos (y mordernos los puños por no poder comprar todo lo que hay en los escaparates) y no necesitamos que una habitación de hotel esté llena de micrófonos. Si hubiera hablado claro de lo que significa eso de la mano dura. Si en algunos párrafos no pareciera un ardoroso vengador justiciero o el chivato de la clase. Si recordara haber leído la palabra libertad, o la palabra cultura, en vez de la que sí he leído: negocio. Si hubiera reconocido que yo puedo escribir esto y cualquiera en el mundo puede leerlo, pero ni una cosa ni la otra es posible en Corea del Norte.
Vamos, hombre.