Año de publicación: 2025, a partir de un fanzine de 2014, de VV. AA.
Valoración: no puedo valorar tal maravilla... Me embarga la emoción
Año de publicación: 2025, a partir de un fanzine de 2014, de VV. AA.
Valoración: no puedo valorar tal maravilla... Me embarga la emoción
Idioma original: Español
Año de publicación: 2022
Valoración: Fuera de concurso
Antes de nada, quiero pedir perdón al autor de este ensayo (si es que llega a leerme) por las burradas que pueda escribir en esta reseña. Ni mi formación "académica" ni "espiritual" permiten una lectura digamos plena de un texto en el que predominan los conceptos filosóficos y teológicos. Mis limitaciones son, por tanto, enormes, por lo que esta reseña no pretende tanto analizar el contenido del texto como transmitiros lo que su lectura me ha sugerido. De ahí la valoración inicial.
Entonces, ¿por qué leer y reseñar un libro de este tipo? Bueno, uno no es un hombre de fe pero la innegable influencia que el cristianismo tiene sobre nuestra civilización hace que me interese, ya sea desde el punto de vista meramente histórico o por lo que supone de permanente búsqueda de señales, y más en un mundo que parece haber convertido el cristianismo en "otra" religión de la interioridad.
El problema, para mi, radica en que el texto tiene un enfoque más filosófico / teológico que histórico / sociológico, lo que complica la comprensión de determinados conceptos que me suenan demasiado parecidos (a veces todo me resulta un galimatías dialéctico) y hace que, por momentos, me encuentre algo perdido. Limitaciones mías, claro está, y error mío por pensar que el libro era "otra cosa".
Pese a lo anterior, sería completamente injusto negar que el texto de José Cobo posee una serie de virtudes que hacen que resulte sumamente interesante hasta para un profano en la materia como yo. Así, entre las cosas que me parecen más destacables se encuentran:
Año de publicación: entre 1978 y 1994, como historias sueltas; 2012, como libro
Valoración: Fuera de concurso
Puede que quede un poco buitre (Buitaker, en este caso) aprovechar el fallecimiento de alguien para reseñar sus libros, pero, aparte de que no solemos hacerlo (y este año ha habido unas cuentas ocasiones, por desgracia, sobre todo en el mundo del cómic; ayer mismo, Calpurnio, que tenía no poca relación con los autores y el personaje de este libro), en el caso que nos ocupa hoy me parece más que justificado, puesto que en este ya agonizante 2022 nos han dejado no uno, sino los dos artífices de este libro: el dibujante Miguel Gallardo y, más recientemente, el guionista Juan Mediavilla. De todas formas, la reseña del Todo Makoki era una de las cuentas pendientes de este blog, porque estamos hablando, amigues míes, si no del cómic español -y personaje- más importante de los últimos 50 años (no me atrevería a afirmar tanto y menos aún a decir cuál puede ser), sin duda sí que el más gamberro y descacharrante, con el protagonista más majarón del tebeo hispánico... sin olvidar a su pandilla de secuaces y antagonistas, a cual más delirante. La antítesis de la corrección política actual, que no resistiría ni la más ligera mirada woke ni, mucho menos, la de la sociedad bien pensante... (milenials, centenials, agarraos bien las pelotas a donde podáis antes de atreveros a leer este cómic).
¿Quién es Makoki? Pues un personaje nacido, al parecer, de un relato de Felipe Borrallo, allá por 1977, un majareta escapado del frenopático, aún en bata y con el casco y los cables del electroshock colgando, refugiado junto a sus colegas delincuentes en la Barcelona más preolímpica y cutre que cabe imaginar, donde sobreviven a base de trapicheos, palos y de colocarse con todo lo que encuentran a su paso, Las desopilantes aventuras de Makoki y la basca, publicadas primero en Disco Express y luego en otras revistas (como la mítica El Víbora), tuvieron tal éxito que merecieron su propia publicación, epítome de la llamada "línea chunga", titulada, cómo no, Makoki, hasta el año 1994. Para entonces, símbolo de una época que ya había pasado o se había transformado en otra cosa, el personaje acabó por desaparecer para convertirse en leyenda.
A lo largo de sus aventuras vamos conociendo las cuitas, los fracasos y los triunfos -de éstos, más bien pocos- de esta alegre pandilla de inadaptados -por no decir descerebrados-, a través de una serie de historias un tanto (o bastante, hay que admitirlo) disparatadas y dispersas. La parte más ambiciosa y extensa es la de Makoki en Niu Yors -genial Morgan creyendo que está en Bilbao-, que , además, esconde multitud de homenajes a otros personajes y autores de cómics, desde los Freaks Brothers de Sheldon a Carlos Sampayo, pasando por la MARVEL, pero los más logrados y coherentes narrativamente son la espectacular Fuga en la Modelo -y minuciosa, puesto que los autores consiguieron los planos de la cárcel para reproducirla con total fidelidad... incluso circuló la leyenda urbana de que había quien se fugó de verdad de esa cárcel gracias al cómic- y La Muerte de Makoki, de estructura casi "tarantiniana" (o quizás "guyritchiana"... o más bien viceversa, en este caso).
En fin, si Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape o El capitán Trueno (o, en un sentido más amplio, las canciones de Manolo Escobar, el Un, Dos, Tres o las películas de Esteso y Pajares) forman parte, para bien o para mal, de nuestro background cultural (en el sentido, literal de "patio trasero"), no lo hacen menos las historietas de Makoki, de Peter Pank o la Anarcoma de Nazario (o el cine "quinqui", las primeras pelis de Almodóvar, la música de Siniestro Total o de Kortatu, las rumbas de los Chunguitos...). Así que nunca está de más echarles un vistazo, aunque sólo sea para alucinar un poquito con lo que se hacía en el cómic de hace ya cuarenta años. Y espere,os que se pueda seguir haciendo.
Nota final: el prólogo de Antonio Escohotado os lo podéis saltar, a no ser que os interese mucho el personaje, porque básicamente habla de sí mismo y de sus movidas particulares...
Título original: Primo viaggio intorno all Globo Terracqueo
Año de publicación: 1524
Traducción: José Toribio Medina
Valoración: Fuera de concurso
Se cumplen hoy mismo, 6 de septiembre de 2022, los quinientos años de una de las hazañas más impresionantes llevadas a cabo por un grupo de hombres en las toda la Historia: la primera circunnavegación del Globo, navegando siempre hacia el oeste, en una época en la que no existían los GPS, las radios, los motores y ni tan siquiera los barcos de casco metálico, se navegaba en unos cascarones de madera, movidos por velas de tela, cuerdas y con la ayuda, todo lo más, de una brújula y de rudimentarios mapas, si los había (y en este caso, no los había). Con tan exiguos medios, tal día como hoy dieciocho marinos llegaron a Sanlúcar de Barrameda en la nao Victoria, después de tres años de su partida junto a a otras cuatro naves y 221 compañeros; capitaneados por Juan Sebastián Elcano (*), los supervivientes eran vascos, andaluces, gallegos, italianos, griegos, un alemán... entre ellos el autor de este libro, el caballero Antonio de Pigafetta, de Vicenza, que a su vuelta y tras ofrecerle su diario del viaje al emperador Carlos (aunque también lo hiciera a la regente de Francia, al Papa y a su protector, el Gran Maestro de Rodas) lo convirtió en un libro donde se narraba su aventura.
El objetivo de ésta, como bien se sabe, y comandada por el portugués Fernando de Magallanes, era llegar a las Molucas, las fabulosas Islas de las Especias, por el Oeste, para así evitar las restricciones que el Tratado de Tordesillas le imponía a Castilla. De esta forma, la expedición bajó por la costa sudamericana: Brasil, el río de la Plata, la Patogenia, hasta descubrir el estrecho que hoy lleva el nombre de Magallanes y que les permitió pasar al Océano Pacífico, el cual atravesaron durante meses, en medio de grandes penurias -baste decir que el manjar más apreciado eran las ratas- hasta alcanzar las islas Marianas, las Filipinas y, por fin, las Molucas. Muerto Magallanes en una batalla contra los nativos filipinos de la isla de Matan, el mando de los restos de la flota recayó en Elcano, que decidió continuar el viaje hacia el oeste y de esta forma cruzaron el Océano Índico para costear luego África de punta a Cabo- o al revés, en este caso- y regresar a España, como he dicho, tres años después de su partida.
Como toda relación de viajes de su época o anterior, la de Pigafetta abunda en detalles que , en ocasiones, se pueden hacer excesivos y hasta tediosos; hemos de tener en cuenta que, al escribir su diario, el autor pretendía dejar constancia de todo el mundo novedoso que se iba encontrando, no tanto pensando en el solaz de unos hipotéticos y futuros lectores. Además, también encontramos momentos más vibrantes, como el encuentro con los ignotos "gigantes" patagones, los motines que se produjeron en aquella tierra, las posteriores traiciones de algunos expedicionarios o de reyezuelos indonesios o las cuitas en el viaje de vuelta para evitar en lo posible a los portugueses, recelosos del carácter de esta expedición, que, después de todo, tenía el objetivo de hacerles la competencia directa en el comercio de las especias.
Pigafetta, por otra parte, es un gran observador que detalla muchas características y costumbres de los pueblos que encuentra, de una forma casi etnográfica, así como la flora y fauna de los países -con especial detenimiento en las Islas de las Especias, claro está-; incluso, al final del libro, se recoge un pequeño vocabulario de las lenguas habladas en Brasil, Patagonia, Filipinas y Molucas. Cierto es que , aún con todo el relativismo cultural del que hace gala el autor -sobre, por ejemplo, prácticas como la del canibalismo-, para la acendrada sensibilidad actual, su aventura y la de sus compañeros, puede parecer un mero episodio de la expansión colonial y explotadora europea; es verdad que si los protagonistas de aquel viaje no sometieron y explotaron más a los pueblos y tierras por las que pasaban fue por falta de medios, no de ganas.para otros, la primera vuelta al mundo no será sino el mayor hito simbólico, pero también efectivo, de esa globalización a la que se se achacan hoy en día tantos males. Es verdad que también los es. Pero al mismo tiempo, no deja de suponer un acontecimiento maravilloso, una hazaña, repito, quizás sin parangón en la Historia, dada la modestia de los medios, la enormidad de las ambiciones y la inmensidad -a partir de entonces un poco menos- de ese mundo que, hace justo quinientos años, no sé si se hizo más pequeño, pero sí más nuestro.
Idioma original: inglés