domingo, 14 de junio de 2026

VVAA: Radiohead. El presente es imposible


Traducción:
Blanca Gago

Año de publicación: 2026

Valoración: imprescindible para fans, muy recomendable para cualquiera

Hace pocos días, Pitchfork publicaba en su perfil de IG una de esas curiosas votaciones que procuran relleno para que perdamos (un poco más) el tiempo. Una especie de competición donde se iba votando una de dos opciones, como una especie de eliminatorias a la búsqueda de los mejores discos, por lo menos, desde que el medio musical se ha convertido en una referencia (cada vez más de pago) global. Bien, no es que haya que acatar este tipo de iniciativas ni por supuesto los gustos mayoritarios, pero en dura contienda en que cayeron magníficos discos de, por ejemplo, Kendrick Lamar o Frank Ocean, la final de esta particular Champions acabó en una disyuntiva entre dos discos de la misma banda: OK Computer y Kid A, ambos de Radiohead.

Insisto: no hay porqué coincidir con las mayorías. Pero la cuestión resulta abrumadora. Y no hablo de un corrillo de fanáticos cegados por la adulación, sino de un muy sustancial porcentaje de prensa especializada, de esos críticos a los que se podrá tildar de snobs, de elitistas, de comulgar solo con vanguardias o con innovación, pero... esa unanimidad. Como la banda no ha sido nunca demasiado dada a su proyección pública, a entregarse a estúpidas acciones promocionales para obtener repercusion, aquí disponemos de algunas entrevistas con sus miembros. También, obviamente de artículos de prensa, antiguos y nuevos, crónicas de sus conciertos, reseñas de sus discos, no hay posibilidad de contricción para opiniones del momento, piezas de prensa conmemorativas, cuando sus obras han celebrado fechas significativas. Reflexiones sobre la influencia no solo de su música sino de sus actitudes hacia el mundo, hacia las discográficas, hacia las obras de otros artistas, hacia la explosión de internet como fuente de difusión que les pilló, justo, en su momento de efervescencia, en ese punto de configuración inicial que parecieron aprovechar tan bien.

Todo recogido en más de trescientas páginas que resultan lógicas en su espíritu de ensalzamiento, pero que no renuncian a incorporar algunas opiniones reticentes. Es lo que pasa cuando se opta por ese perfil, pero es lo que pasa sobre todo cuando, en las erráticas audiencias de ciertos estilos, el artista se enfrenta a la disyuntiva de continuar por los caminos del éxito fácil (repitiendo fórmulas) o entregarse a lo que las vísceras le exigen (en este caso, en ciertos momentos, innovar sin pensar en las consecuencias), y esa segunda decisión la banda la ha tomado en varias ocasiones. Y al lado de los reiterados suicidios físicos del estrellato rock, el suicidio comercial es simplemente otra opción - bueno, un poco menos radical, un poco más limpia, menos explotable vendiendo merchandising. El libro, sus artículos en su conjunto, nos dejan muchas pistas, más bien excusas que explicaciones, y aunque ello no va a evitar que quien los considere tristes, pretenciosos, trascendentes, cambie radicalmente su opinión, sí que emplazo a que el libro se lea, se contemple su perspectiva y se continuen oyendo sus magníficos discos.

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