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martes, 30 de noviembre de 2010

Libros de editores

- ¿Estudias o trabajas?
- Trabajo. Soy editor.
- Ah, qué bien... ¿y qué hace un editor?

Esta conversación es real, y ha tenido lugar algunas veces en mi vida. Lo juro. Lo que significa que, si bien todo el mundo sabe lo que es un libro, hay también muchas personas que no saben exactamente cómo llega a las librerías.

Hoy me salgo un poco de la habitual reseña de UN libro para hacer un breve comentario sobre CUATRO. Y solo cuatro porque no quiero aburrir, ya que hay muchos más del mismo género y algunos hasta los he leído: libros escritos por editores. Tranquilos: subrayo lo de breve. Las gentes del libro que conozcan el tema ya pueden pasar página y esperar la reseña de mañana. En esta entrada mi única intención es poner sobre la mesa y comentar, especialmente para quienes están al margen de la "industria" editorial, esta curiosa profesión de la que en general nadie sabe nada. Volvamos al principio:

- Ah... ¿y qué hace un editor?

Pues depende, porque todo es relativo y lo que pueda decir será verdad y mentira al mismo tiempo: cada caso es diferente.

Para hacerlo sencillo, podríamos hablar de dos tipos de editores: el "editor" (en español y en inglés) y el "publisher" o "director editorial"/"editor jefe"/"lo que la empresa quiera poner en la tarjeta" (en inglés y en español). Los primeros serían aquellas personas que "editan" propiamente un libro, esto es, lo revisan, corrigen, comentan cambios con el autor, con la imprenta, etc.; y los segundos, los que se encargan de plantear la "línea editorial" y llevarla a cabo; es decir: defender una postura temática o estética o ambas y buscar autores, estudiar lo que puede pagarse por sus derechos, gestionar las publicaciones de cara al futuro... En muchos casos ambos "tipos" son la misma persona, principalmente en editoriales pequeñas. En otros, las funciones se solapan entre varias. Como digo: cada caso es un mundo.

Evidentemente, es imposible explicar esto en un bar cuando te están preguntando a qué te dedicas, así que lo mejor es responder "marinero".

Por supuesto, tiene mucha más "miga", puestos a escribir una biografía, la profesión de "publisher", que es la de los autores de los cuatro libros que quiero mencionar: anécdotas estravagantes de famosos escritores, peleas por derechos, traiciones dignas de Shakespeare, grandes fracasos, milagros inesperados, decisiones trágicas, cambios forzados de título que un autor no quiere... Esas cosas. De verdad: esta profesión es una aventura. Y una aventura, además, en la que se gana poco dinero, se lee mucho y se duerme poco. Ergo: es absolutamente vocacional.

Dice Kurt Wolff:
«Uno edita o bien los libros que considera que la gente debería leer, o bien los libros que piensa que la gente quiere leer. Los editores de la segunda categoría, es decir, los editores que obedecen ciegamente al gusto del público, no cuentan, ¿verdad que no?»

Editores ha habido muchos, y muy buenos. Yo destacaría, entre los que más me interesan, a Gallimard, en Francia, a Einaudi, en Italia, y a Gottlieb, en Estados Unidos. (Creo que Gallimard murió en un accidente de coche, junto a su editado Albert Camus. Menuda historia). Personas que vivieron por y para los libros, capaces de dedicar diez años a una edición, o defender a un autor en el nadie quería creer, o posicionarse políticamente con sus publicaciones en tiempos en los que posicionarse políticamente con ciertas publicaciones era peligroso. O de perder dinero, mucho dinero, por creer necesario sacar a la luz un manuscrito. O perder el trabajo. Me gustan sus biografías porque me gustan mucho los libros. En ellas, además de profundas reflexiones sobre el oficio, sobre leer y escribir, con todo lo poético y lo crudo que eso conlleva en ocasiones, descubro curiosidades encantadoras, secretos de autores que admiro o detesto, procesos de creación sorprendentes de libros que leí y no pude olvidar... Un complemento de gran interés, me parece, para entender el mundo de la literatura, con sus luces y sus sombras.

4 libros escritos por editores, cada uno de un país:

Lo peor no son los autores, de Mario Muchnik, es el más cercano para el lector español, porque se centra en autores y anécdotas de la literatura hispánica, principalmente. Siendo sincero: ser editor no significa escribir bien, y en este libro el señor Muchnik no está inspirado. Aunque editado -en mi opinión- con pésimo gusto y múltiples erratas, tiene algunos capítulos divertidos y otros entrañables, en los que podemos acompañar a Cortázar, o a Canetti, o a Gabo... Pero son pocos. Lo peor, sin duda, es el revanchismo desde el que parece estar escrito, con una serie de anotaciones finales del tipo "¿hice bien esto?", "¿por qué me echaron de tal empresa?", "¿quién fue culpable de...?". Creo que las vendettas personales, contra las que no tengo nada, deberían haber estado fuera del texto.

Editor, de Tom Maschler, nacido en Alemania pero defintivamente el editor inglés por antonomasia del siglo pasado. Un libro, como el anterior, repleto de historias personales, chismes, reflexiones y vivencias de toda índole, desde sus comienzos como editor hasta los últimos años, pasando por su infancia y hasta por sus enfermedades. Mucho mejor escrito que el libro de Mario Muchnik, con anécdotas de autores como Amis y McEwan, pero también de hispanohablantes como García Márquez o Vargas Llosa, ya que fue él quien se atrevió a sacarlos en inglés por primera vez. Todo un tío. El libro, al final, cansa un poquito, desde mi punto de vista, por la acumulación y la repetición de algunos temas, pero tiene bastante interés.

Editar la vida, de Michael Korda: el editor norteamericano. Un libro que me encantó, de verdad, porque está muy bien escrito, porque en la vida de este hombre pasó de todo y porque combina cierto egocentrismo con altas dosis de mala leche, es decir, no pinta una memorias color pastel. Además, para mí, es el más completo de los cuatro: buen equilibrio entre anécdotas, pensamientos, leer, escribir, pelear, sufrir, ganar y dejarse ganar. Bastante literario, también, en algunos pasajes, lo que se agradece.

Autores, libros, aventuras, de Kurt Wolff. El editor alemán. Posiblemente, de los cuatro, el que mejor escribe y el más poético. La edición que tenemos en España incluye su correspondencia con Kafka, nada menos. (A mí esa parte epistolar me daba un poco igual, la verdad). Buen libro, con hondas reflexiones sobre editar, sobre la literatura, sobre la importancia de los libros en la vida de las personas y en el proceso de mejora del mundo. Muy bueno.

Y hay más, como las memorias de Esther Tusquets o las de Einaudi, que también merecen la pena. Son libros entretenidos y especialmente dirigidos a personas que amen la literatura, que conozcan bien nombres y apellidos y que tengan una curiosidad innata. En mi caso, que me leí seis o siete seguidos, fue toda una experiencia intertextual, pues muchos personajes se repiten y muchas grandes historias (o trágicos Saraos) son contadas desde distintos puntos de vista.

Pues eso: luces y sombras. Perdón por la chapa.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Leonardo Sciascia: Actas relativas a la muerte de Raymond Roussel


Idioma original: italiano
Título original: Atti relativi alla morte di Raymond Roussel
Fecha de publicación: 2010 (primera edición: 1971)
Valoración: Muy recomendable

De Raymond Roussel se sabe que fue poeta, novelista, dramaturgo, músico y ajedrecista, y que tuvo gran influencia sobre los surrealistas y los autores de la nouveau roman. También se sabe que dedicó su vida a la escritura y que murió el 14 de julio de 1933 en el Hotel des Palmes de Palermo, aparentemente debido a una sobredosis de barbitúricos. Y digo "aparentemente" porque todas las actas oficiales referentes a su muerte tienen la misma fecha: el 14 de julio, lo que quiere decir que en apenas medio día se encontró su cadáver, se hicieron las pertinentes investigaciones (?) y, sin autopsia de por medio, se dio por válido que la causa de su muerte había sido la ingesta masiva de medicamentos con la intención clara de quitarse la vida.

Treinta y ocho años después, Leonardo Sciascia recupera esas actas y decide investigar concienzudamente los hechos que rodearon la muerte del célebre escritor. La primera parte del libro es la exposición de esos hechos (por ejemplo, se sabía que estaba en el hotel con una mujer que ocupaba la habitación contigua y cuyas declaraciones en relación a Roussel y al momento en que se encontró su cadáver eran contradictorias) y las preguntas que se hace Sciascia al respecto: no queda claro por qué se omitieron (o se pasaron por alto con una desvergüenza sorprendente) ciertos detalles que habrían sido claves para la investigación y que habrían podido desestimar el suicidio como causa de la muerte, por qué los periódicos italianos no hablaron del deceso hasta varios días después, por qué el caso se cerró en apenas medio día en un país en el que la burocracia es excesivamente lenta y cualquier investigación se demora meses innecesariamente, etc.

La segunda parte del libro, escrita por Julio Reija (también el traductor del texto de Sciascia), es un llamamiento a re-valorar el trabajo de este autor italiano, quien dedicó su vida a escribir obras denunciando la manipulación, la desinformación y las mentiras a las que estaba sometido el pueblo por parte de los gobernantes. Actas relativas a la muerte de Raymond Roussel, por tanto, más que un intento de descubrir qué ocurrió en la habitación 224 del Hotel des Palmes el día 14 de julio de 1933, es una pequeña joya que denuncia las malas artes de las instituciones y el borreguismo al que todos estamos sometidos, y que nos hace pensar si hoy en día esto ha cambiado algo. Desgraciadamente, yo diría que no.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Raymond Chandler: El sueño eterno

Idioma original: inglés
Título original: The Big Sleep
Año de publicación: 1939
Valoración: Recomendable

¿Quien no conoce al detective Philip Marlowe? Bogart lo hizo inolvidable en la pantalla y esta es la primera novela en la que aparece el cínico detective. Aunque ya había aparecido en los primeros relatos cortos que Chandler había escrito para la revista Black Mask, esta es la primera narración larga de la que es protagonista, con un éxito inmediato.

Nuestro detective apareció por primera vez en el relato corto para la mencionada revista El denunciante (Finger Man, 1933), aunque con distinto nombre, pero en posteriores ediciones del cuento el propio Chandler lo rebautizó como Marlowe, dado lo muy parecidos que eran ambos personajes. Al extremo que hay escenas del relato adaptadas a la presente novela, como la estancia en el casino de juego, que prácticamente solo varían de una a otra narración en el licor que bebe el detective.

El argumento es bastante enrevesado, hasta el extremo de que una anécdota muy conocida cuenta como al rodarse la primera de las películas basadas en la novela, Bogart y el director discutían acerca de si el personaje del chofer de la familia había muerto suicidado o asesinado. Para cerciorarse, pusieron un telegrama a Chandler, el cual les contestó a vuelta de correo que él tampoco tenía ni idea.

El relato tiene todos los ingredientes de la serie negra, con rubias, pistolas y tipos duros pululando por sus páginas. California después de la prohibición es el escenario por el que el más cínico de todos los detectives de ficción resuelve a su manera el caso para el que ha sido contratado. Como siempre, las cosas no son tan fáciles como al principio se presentan y las hijas de su cliente le complican la existencia, pero el valor y la perseverancia de nuestro detective le hacen salir triunfador del caso. A medias, porque en los casos de Marlowe siempre quedan cabos sueltos. Como en la vida misma.


Otros títulos reseñados de Raymond Chandler en la ULAD: Adiós, muñeca

sábado, 27 de noviembre de 2010

Javier Cercas: La velocidad de la luz


Idioma original: español
Año de publicación: 2005
Valoración: Recomendable

Con una obra narrativa no demasiado extensa (cinco novelas y algún volumen de relatos), Javier Cercas se ha convertido en uno de los escritores fundamentales de la literatura española de comienzos del siglo XXI, sobre todo porque ha sabido conectar con algunas de las líneas dominantes de la novelística actual: la autoficción y la memoria histórica. La velocidad de la luz, como Soldados de Salamina, combina un poco de las dos, aunque más de la primera que de la segunda.

En efecto, el primer capítulo de la novela recuerda un poco a Todas las almas, de Javier Marías, porque, como se dice en el propio texto, está protagonizada por alguien que "es como yo, pero no soy yo": un personaje sin nombre que, como Javier Cercas, estudió en Barcelona, vivió en Gerona y trabajó temporalmente en la Universidad de Urbana, en Estados Unidos. Allí es donde el narrador conoce al personaje que originará la trama principal: Rodney Falk, un veterano de la guerra de Vietnam reconvertido en profesor de español y perseguido por el fantasma de la culpa.

Lo mejor de la novela es esta primera parte: la creación de un ambiente y unos personajes con un estilo que es a la vez claro y trabajado, sin aspecto de serlo. A partir de la segunda mitad, en cambio (y quizás esto sea solo una apreciación personal), me parece que la novela decae: que se interna en terrenos más tópicos y trillados e incluso en el melodrama. Y ese paralelismo final (quien haya leído la novela supongo que sabe a qué me refiero) es demasiado forzado, demasiado perfecto -algo que también le han reprochado a Cercas, por cierto, en relación con su última novela-ensayo, Anatomía de un instante-.

No quiero decir que La velocidad de la luz no me haya gustado, ni que no la considere una buena novela. Lo es, pero no es tan original ni está tan bien cerrada como Soldados de Salamina. En todo caso, este humilde lector concuerda con el veredicto casi unánime de la crítica: Javier Cercas es uno de los nombres fundamentales de la novelística española actual.

Otras obras de Javier Cercas en ULAD: Aquí

viernes, 26 de noviembre de 2010

William Goldman: Los gondoleros silenciosos


Idioma original: inglés
Título original: The Silent Gondoliers
Año de publicación: 1983
Valoración: Recomendable

Aunque la mayoría de nosotros conoce a William Goldman como el autor de La princesa prometida (que él mismo se encargó de adaptar al cine), la verdad es que lleva más de cincuenta años escribiendo novelas y guiones cinematógraficos, y recibiendo un merecido reconocimiento por todos ellos (especialmente, por Dos hombres y un destino y Todos los hombres del presidente, trabajos por los que fue galardonado con un Oscar).

La novela que reseño hoy, Los gondoleros silenciosos, sigue la estela de la ya mítica La princesa prometida. En ella Goldman recupera a S. Morgenstern, su alter ego, para explicarnos cómo son y dónde están la taberna de los gondoleros, la Iglesia de las almas de los que murieron por el mar y otros muchos lugares mágicos que esconde Venecia. Pero también nos cuenta la historia de Luigi, un hombre sencillo que se dedica a llevar en su góndola a muchos de los turistas que llegan a Venecia. Luigi, como buen soñador, tiene secretos. Y entre sus secretos se esconde un sueño por el cual vivirá Luigi una maravillosa aventura, que nos llevará además a descubrir por qué hubo un tiempo en que los gondoleros venecianos fueron los mejores cantantes del mundo y por qué llegó un día en que dejaron de cantar.

Es ésta una fábula amable, un cuento de hadas en el que Goldman retrata una Venecia mágica, un escenario onírico en el que todo sueño es posible y que consigue dibujar una sonrisa en el rostro del lector en cada página. Comentario aparte merecen también las ilustraciones que acompañan la narración, fruto del talento del pintor Paul Giovanopoulos, que fueron realizadas para la edición original del libro y que acertadamente se han recuperado para ésta.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Richard Price: La vida fácil


Idioma original: inglés
Título original: Lush life
Año de publicación: 2008
Valoración: Recomendable


Esta noche no, amigo mío.


Richard Price: uno de los guionistas de The wire. The wire: una serie de culto, espectacular. En cada temporada, la policía de Baltimore trata de resolver un caso mientras va chocando contra burocracias, vidas personales, angustias, éticas grises, etc.

Digo esto porque La vida fácil, primer libro que valoro como "recomendable" (no habrá muchos: recomendar libros es algo complicado), tiene mucho de la famosa serie. Hay un crimen: alguien muere en las primeras páginas. Y hay una serie de personajes alrededor de ese crimen: familiares de la víctima, policías encargados del caso, criminales varios, periodistas hambrientos. Lo demás es el proceso personal que viven cada uno de esos personajes durante la investigación, y un poco antes, y un poco después, con sus miedos, sus alegrías, sus impotencias y sus decisiones. Nada más, pero tampoco nada menos.

Esta noche no, amigo mío, es la frase más importante de la novela.

Para quien no haya visto The wire: los diálogos que escribe este tío son impresionantes. Afilados, inteligentes, dosificados en su justa medida, creíbles (CREÍBLES). Personajes reales, en el mejor sentido del término, que se enfrentan a sus miserias con la misma inseguridad que cualquiera en su vida diaria. Pero es que, además de componer personajes extraordinarios y de diferentes clases sociales, Richard Price se mueve con facilidad en la narración, abre líneas argumentales, las cierra con sabiduría, es capaz de entretener, hacer pensar, ponerse chulo, descojonarse de todos, prender una chispa de emoción y dejarte un buen sabor de boca, y todo eso de forma sencilla, como si no le costara escribir, como si escribir una buena novela fuese fácil. Viendo la de engendros que hemos comentado en este blog, es evidente que no es fácil.

Esta noche no, amigo mío, es la frase más importante de la novela, y después de escucharla muchas veces, en contextos muy distintos, se te queda grabada.

La novela es de lectura fácil, porque no es sesuda, y además te puede hacer reír, y además es honesta: no pretende ser lo que no es, ni pretende ser "la gran novela", ni cambiarte la vida. Nada de eso. Simplemente te cuenta una historia; y te la cuenta de manera espléndida. Cuando se acaba, hacia la página 520, te molesta. Pensé: venga, un poco más, aunque no pase nada especial, solo sigue contándome.

Esta noche no, amigo mío, le dije al librero cuando quiso vendérmela: su gran pega son los casi 24 eurazos que vale. A mí me la dejó un amigo, con esto del P2P analógico. Me parece una burrada de precio de cojones, la verdad. Quien tenga un ibuk quizá pueda pillarla más barata: Libranda igual la pone a 23,50. Competición de burradas en la era digital española.

Esta noche no, amigo mío, le dije a Richard Price al terminarla, en la cama, satisfecho. Pero ni caso. Qué perro.

Otras obras de Richard Price en ULAD: The WanderersLos impunes

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Ánguelos Terzakis: Viaje con Venus

Idioma original: griego
Título original: Ταξίδι με τον Έσπερο
Fecha de publicación: 1946
Valoración: Recomendable

Iré al grano: hoy traemos una novela romántica de manual.

Esta austera pero efectiva definición de Viaje con Venus estoy convencido de que espantará a algunos lectores de ULAD y a otros les hará buscar ansiosamente más información sobre la obra o, directamente, un ejemplar de la misma. Todo depende de si a uno le gusta o no darse, de vez en cuando, un atracón de primeros amores y decepciones, de dolor y de belleza: mucha belleza.

Viaje con Venus fue escrita por uno de los autores griegos más famosos de todos los tiempos, Ánguelos Terzakis, perteneciente a la Generación del 30 del país mediterráneo. Cuenta la historia de un muchacho huérfano, Glaukos, que va a pasar las vacaciones junto con su rígida tía Suzana a una hermosa casa de campo. Y el que parece un aburrido verano rodeado de personas insustanciales (entre ellas, un joven vecino tontorrón y su poco atractiva hermana, encantada con Glaukos), cambiará radicalmente de piel cuando el joven huérfano conozca a una extraña y adinerada familia de la zona cuya hija mayor, la bellísima Danái, le robará el corazón. Y además (detalle que luego se verá que es importante), durante toda la historia, Glaukos mantiene correspondencia con cierto amigo del colegio. Ambos intercambian extrañas cartas con profundas reflexiones impropias de chicos tan jóvenes.

La novela está bien escrita, se lee en un suspiro y uno puede poner cara a sus seres fácilmente, pero también es verdad que los personajes de Viaje con Venus son arquetipos perfectamente acabados y esmaltados en los que el lector reconocerá a mil y un clones de otras tantas obras románticas: Danái (su nombre remite a la Dánae de la mitología, la que encerrada por su padre en una torre fue seducida por un Zeus en forma de lluvia) es la típica musa de poetas gracias a sus cabellos sombríos, su piel de alabastro, sus formas suaves...; Glaukos, el héroe con mala suerte, es guapo y listo pero muy ingenuo y bueno como un pan bendito; la tía de Glaukos, Suzana, es seca e inclemente; el padre de Danái, un coronel retirado, es rancio y autoritario..., ¿sigo?

Lo dicho: tenemos aquí una novela romántica de manual con final sorpresa-sorpresa (y poco creíble, en mi humilde opinión) pero bonita y efectiva para tardes melancólicas como las de este otoño que ya expira...

martes, 23 de noviembre de 2010

Marguerite Duras: Moderato cantabile

Idioma original: francés
Título original: Moderato cantabile
Año de publicación original: 1958
Valoración: recomendable

Es poesía en prosa. Un circulo truncado. Una obsesión. Un hastío.

Con una economía de palabras que a veces se vuelve desesperante, Marguerite Duras nos narra en esta novela corta una pequeña historia de una gran profundidad. Al ser tan breve la narración, cualquier intento de dar una pequeña reseña haría que prácticamente la contara entera, así que me voy a ahorrar el esfuerzo. Sin embargo, puedo decir que es la historia de una fijación femenina, una fascinación morbosa sobre el asesinato de otra mujer y de la manera en que cambia la vida de una aburrida y respetable burguesa de provincias.

Marguerite no nos cuenta una historia, nos obliga a que los lectores nos la contemos, ya que ella solo apunta las lineas generales y es el espectador el que se ve forzado a rellenar los huecos. Y digo el espectador, porque la propia autora consiguió que se realizara la película sobre este libro, al ser una artista polifacética que cuenta tanto con libros editados como con películas dirigidas.

«Afuera, en el parque, las magnolias elaboran su eflorescencia fúnebre en la noche negra de la primavera reciente»

También de Marguerite Duras en ULAD: EscribirEl amante, Las diez y media de una noche de verano, La siesta de M. Andesmas

lunes, 22 de noviembre de 2010

Georges Perec: El gabinete de un aficionado

Idioma original: francés
Título original: Un cabinet d'amateur
Año de publicación: 1979
Valoración: está bien

Con Perec me pasa que tengo la sensación de que se me escapa, de que se me escurre entre los dedos. De que es más inteligente que yo, y está jugando conmigo, y estoy leyendo un chiste que no acabo de entender, y que quizás en el fondo se esté riendo de mí. Me pasó con Las cosas, una historia sencilla y entretenida que me gustó mucho a pesar de su aire intrascendente, y que espero releer en cuanto una amiga me lo devuelva (sé que estás leyendo esto, avergüénzate...); y me ha vuelto a pasar con El gabinete de un aficionado, que he leído con cierta perplejidad, y que no sé por dónde coger. De ahí que le haya puesto una calificación tibia: "está bien".


El gabinete de un aficionado es una novela sobre cuadros. Está llena de cuadros, porque habla de un cuadro que está lleno de cuadros: el "Gabinete de un aficionado", de Heinrich Kürz, pintado por encargo de Hermann Raffke, un millonario empresario cervecero, y que retrata a dicho millonario admirando su colección privada. Como a su vez el propio "Gabinete" aparece reflejado en el cuadro, ya tenemos montada la típica estructura de mise en abyme que tanto gusta a los escritores juguetones: el cuadro contiene una versión más pequeña de sí mismo, y esa versión a su vez contiene otra versión más pequeña, y así hasta el infinito.

Pero esto solo es una parte de la novela: la mayor parte, la que causa mayor perplejidad, está compuesta por una descripción y catalogación más o menos detallada de los demás cuadros de la colección Raffke, en la que se mezclan pintores reales con otros que supongo inventados (no me he puesto a buscarlos, pero todo hace pensar que lo son), así como diversas historias laterales relacionadas con el cuadro y con la colección. Listas y anécdotas en las que cuesta encontrar ninguna idea central, y que demasiadas veces tampoco resultan interesantes por sí mismas.

En fin, que no sé qué pensar. Tengo la impresión de que algo se me escapa, de que me están tomando el pelo. Pero por lo menos, en este caso Perec es más explícito al respecto.

También de Georges Perec en UnLibroAlDíaLa vida, instrucciones de usoLas cosasMe acuerdo
Más sobre Perec, en la entrada sobre OuLiPo

domingo, 21 de noviembre de 2010

Varios autores: La banda de los corazones sucios. Antología del cuento villano


Idioma original: español
Fecha de publicación: 2010
Valoración: Recomendable

Que quede claro, ante todo, que no me gustan demasiado las antologías. Que, de hecho, independientemente de que el tronco común sea la poesía, el relato o el ensayo, suelen estar en el último lugar en mi lista de preferencias. Sin embargo, de vez en cuando, se cuela alguna en casa, habitualmente poética. Esta vez no ha sido así. Lo que llegó a mis manos hace un par de semanas fue una antología de relatos y he de decir que gracias a ella mi reticencia a leer recopilaciones de este tipo se ha relajado unos cuantos puntos.

Partiendo de la idea de que a todos nos atrae lo morboso y lo malvado, Salvador Luis ha reunido a catorce autores de habla hispana (no muy conocidos, lo cual es de agradecer, pues nos da la oportunidad de descubrir escritores jóvenes e interesantes que no son los que un día sí y otro también copan la actualidad literaria) y les ha encargado un relato basado en el villano que ellos elijan. El resultado de ese experimento es La banda de los corazones sucios, un libro que comienza con una nueva visión del Génesis y Dios como malvado supremo (uno de mis favoritos, lo confieso), y continúa con otros trece villanos (ficticios o no) tan dispares como interesantes: Norman Bates, el Petiso orejudo, Josef Mengele, Josef Fritzl, el Dr. Octopus…

Lo “peligroso” de una (de cualquier) antología suele ser, precisamente, que entre tanto autor diferente haya altibajos en la calidad de los textos. Sin embargo, en este caso ocurre todo lo contrario, y a medida que avanza la lectura descubrimos que, a pesar de los diferentes estilos, técnicas narrativas y maneras de afrontar a cada villano, la calidad mantiene un nivel más que aceptable y no se aprecian caídas de ritmo ni desviaciones del tema principal (algo que, en ocasiones, también se da). Así que ya sabéis, afilad vuestros cuchillos y escoged a vuestro villano favorito. Es hora de emularlo.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Suzanne Collins: Los juegos del hambre


Idioma original: inglés
Título original: The hunger games
Fecha de publicación: 2008
Valoración: está bien

Ahora que se acaba de publicar el último libro de esta trilogía (formada, además de por el presente, por En llamas y Sinsajo), creo que es un buen momento para hablar del primero, un fenómeno editorial millonario en Estados Unidos que ya he visto en las manos de bastantes chicas jóvenes aquí en España.

Novela juvenil con vestuario de ciencia ficción y guiños evidentes a El juego de Ender y 1984, entre otros, Los juegos del hambre nos plantea un ejercicio de imaginación quizá un poco exagerado: en Panem, país dividido en 12 Distritos y gobernado con mano de hierro por el Capitolio, se organizan cada año los Juegos del Hambre, que son, básicamente, un espectáculo televisado en el que 24 niños o jóvenes, un chico y una chica de cada Distrito, se matan los unos a los otros hasta que solo queda uno. Como en general los Distritos están muertos de hambre, reprimidos y hasta exterminados, reciben con alegría que uno de los suyos resulte vencedor, puesto esto les supone un extra de alimentos, vestuario y fiestas. La protagonista de la historia es Katniss, dieciseisañera hábil con la flechas, acostumbrada a cazar en los bosques prohibidos y de lengua afilada. Tiene bastante mala leche, lo cual es uno de los puntos buenos de la historia.

La novela gira en torno a las peripecias de Katniss, evidentemente, cuando le toca participar en los Juegos. Pero también introduce reflexiones ligeras sobre el abuso de poder, la libertad del individuo y la violencia. Subrayo lo de ligeras. Suzanne Collins tiene mano para enganchar al lector, pues su prosa es fluida, desarrolla muy bien abundantes (y hasta escabrosas) escenas de acción y sabe encajar en la trama las necesarias pizcas de amor juvenil, vivencias familiares y dramas existenciales propios de este tipo de libros. Pero, si bien el argumento y los acontecimientos contados provocan una rápida trasposición sobre autoritarismos contemporáneos, la autora apenas enjuicia superficialmente estos aspectos, muy al contrario que otros clásicos de la ciencia ficción de los que uno salía como apaleado, abrumado por la crueldad o la poética. No es el caso. Los juegos del hambre es una novela entretenida, un poco moñas en ocasiones, pero muy accesible, ideal, quizá, para animar a leer a las nuevas generaciones, de las que se dice, creo que equivocadamente, que no es lo suyo.

Próximamente reseña de los otros dos libros. Me acabo de empezar el tercero.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Guillermo Cabrera Infante Puro humo

Idioma original: inglés
Título original: Holy smoke
Fecha de publicación: 1985
Valoración: muy recomendable


Advertencia: leer esta crítica puede ser perjudicial para la salud.


Vamos a sumergirnos en los retruécanos y juegos de palabras de Guillermo Cabrera Infante en este ensayo sobre tabaco y cine, Puro humo, cuya versión antecesora, predecesora inglesa, como esa, se tituló Holy Smoke. Es una historia de humo que no consigue cegar nuestros ojos en su relación con el cine y de películas salpicadas por la brasa caliente, candente que la hoja necesita para hacernos alguien al otro lado de nuestros vegueros ardientes. Cabrera Infante se desliza por la historia de la hoja poderosa que descubrió Colón a la vez que descubría América, aun no americana, pero sí colombiana sin Colombia.

En ella, se nos pone al tanto de las vitolas en las que se convierte la hierba maldita, bendita, en manos de los sabios torcedores cubanos, que convierten en habanos todo lo que tocan, como un rey Midas del tabaco sensato; y de sus primos para pipa, para esnifar y para mascar. Incluso sobre los cigarrillos, animal odiado, denostado por el autor, que solo soporta una fuma de hoja noble y si acaso, un redoble de sus familiares esparcidos por el mundo, en un rotundo viaje que hizo a la hoja vecina tanto de Manila como de Florida, de Honduras como de España, si lo apaña.

Se nos informa en este ensayo del arte escénico de los escenarios sobre los que se fuma y se fumó, de cómicos con un puro y del puro atrezzo en que se envuelve el actor, se envolvía, de las cintas en que vio el humo o se veía. De mujeres fatales, letales, que detrás de sus largas boquillas, sencillas, entornaban los ojos para hacer quedar rendido, herido, aterido por la frialdad del contraste entre el hielo de sus ojos y el fuego de su mirada, al galán de turno que se acercaba presuroso anheloso a la demanda del fuego prometéico.

Se nos habla de los hombres de estas vegas en donde no se juega dinero, sino que crece el tabaco, lento, sensato, camino de su fortuna, ésta no azarosa, pesarosa, sino sublime, ardorosa. Salidos de manos sudorosas de sencillos trabajadores cubanos, sabios y leídos, lectores pasivos del relator de la fabrica, que antes les contaba a Balzac y Dumas, y ahora solo narran los discursos de Castro, un politicastro.

De toda la amplia historia del tabaco que tan hábilmente nos desgrana sin desgana D. Guillermo, es esta bajada al infierno del interior de la fabrica, donde entre el sonido de las chavetas se desplaza el sonido de la voz tonante, rampante, del relator contratado para mantener informados a los trabajadores de salario bien ganado. Primero lee la prensa en la mañana, más tarde en la tarde lee novelas, seleccionadas todas ellas por los propios trabajadores como una de sus labores. Era El conde de Montecristo una de sus favoritas, junto con Los miserables, tan cercanos a sus afanes que se comprendía el día que se leía la preferencia sin impaciencia que a ella se tenía. Se tenía, la radio acabó con aquello, como acabó con los habanos, ahora ya sin competencia en la isla siempre fiel, todo en manos estatales, banales, que se han dejado superar en la primacía de la fuma de calidad por otras tierras tabaqueras, sin tanta solera, pero con suficiente cantidad.

En fin, que me ha encantado.

También de Guillermo Cabrera Infante en ULAD: Tres tristes tigres

jueves, 18 de noviembre de 2010

¿Existe la ciberliteratura?

Antes de nada, aclaremos los términos, que en sí no son nada claros: con "ciberliteratura" me refiero a la literatura electrónica o digital, creada directa y exclusivamente para los medios digitales, sobre todo (aunque no solo) para internet, y que no podría existir fuera de ellos; no considero ciberliteratura, por tanto, las ediciones digitales de obras en papel (o que podrían hacerse en papel, si se quisiera), ni por supuesto la literatura que trata primordialmente de temas cibernéticos (el género que se suele conocer como "cyberpunk", que merecería una entrada independiente).

Así definida, para la inmensa mayoría de los lectores la ciberliteratura no existe: nunca han oído hablar de ella ni podría citar ningún ejemplo. De hecho, la ciberliteratura está prácticamente reducida a las universidades y ámbitos artísticos, se produce y consume en ellos, y tiene escasa o ninguna repercusión en el ámbito literario comercial o mainstream. En proporción, la cantidad de crítica, cursos, seminarios y congresos que este tipo de literatura ha provocado parece un poco desproporcionado...

Siguiendo a Katherine Hayles y a la Electronic Literature Organization, se podría clasificar la literatura electrónica en los siguientes géneros:
  • Narrativa hipertextual: obras compuestas por textos y enlaces, al modo de "Elige tu propia aventura". Ya reseñamos aquí uno de sus ejemplos más acabados: afternoon, a story, de Michael Joyce; en español y en internet puede leerse Pentagonal, del chileno Carlos Labbé.
  • Narrativa multimedia o network fiction (no me acaba de convencer el segundo término): obras que utilizan las nuevas posibilidades que ofrece internet, añadiendo al texto sonidos, imágenes, vídeos, etc. Un ejemplo sería These Waves of Girls; en español fue pionera Gabriella Infinita, de la Universidad Javeriana de Colombia
  • Narrativa interactiva: similar en cierto modo a los anteriores, se diferencia por incluir mayores dosis de interacción y de juego, y menos texto; se introduce de lleno, por lo tanto, en el campo de los videojuegos, hasta el punto de que a veces es difícil distinguirlos. Un ejemplo en español es Golpe de gracia, también de la Javeriana (las dos primeras partes son más textuales, la tercera es propiamente un juego). Entre este tipo de juegos "literarios" se suele citar Myst, un clásico que creaba un complejo mundo de ficción y que tuvo hasta cinco continuaciones, si no me equivoco.
  • Ficción adaptada a tecnologías concretas, como el GPS o el teléfono, y que permiten relacionarse con entornos reales y tridimensionales. Por ejemplo, la novela The Missing Voice (Case Study B), en CD, constituía un recorrido virtual, pero realizable, por las calles de Londres. También hay ficciones adaptadas a géneros textuales propiamente digitales, como el sms, el blog, o incluso Twitter o facebook.
  • Teatro interactivo, en el que se combina en distintos grados la actuación real con la participación de actores virtuales, remotos o digitales. Así, en Façade el usuario real interactúa con dos personajes virtuales, Grace y Trip, y se ve inmerso en una trama a lo Quién teme a Virginia Woolf. También los avatares digitales (encubran o no a personas reales) son considerados por algunos críticos una forma de "teatro digital"...
  • Poesía digital: aquí se incluiría, hasta cierto punto como un cajón de sastre, todas aquellas obras no narrativas, más o menos experimentales, que emplean tecnologías digitales combinadas en mayor o menor medida con elementos textuales para crear "poesía". La variedad en este grupo es enorme: prácticamente todas las obras contenidas en el primer volumen de la Electronic Literature Collection formarían parte de este grupo (por cierto que el segundo volumen de la colección se espera para finales de este año).
  • Literatura generada por ordenador: poesía, narrativa o teatro generados de manera más o menos interactiva por ordenador. Varios de los que he visto son más bien lúdicos, sin intención estética real. Aquí van un par de ellos: el Poem generator, y el Poetry Generator.
  • Literatura colaborativa: las nuevas tecnologías no han inventado la escritura a varias manos, pero sí la han facilitado. Las wikis son el medio más utilizado para este tipo de proyectos: además de la Wikinovela, desarrollada por la Universidad de Deusto hace unos añitos, también está el proyecto A million penguins o Un soneto me manda, de José Antonio Millán.
En mi opinión, mucha de esta literatura es en realidad un ejercicio de virtuosismo: hacemos esto, porque podemos, porque la técnica nos lo permite, y porque siempre es tentadora la idea de introducir la literatura en cualquier nuevo medio o tecnología que surge; dudo mucho, en cambio, que estos cibergéneros lleguen a ser mayoritarios, por su dificultad, su especificidad y su carácter híbrido: ni son propiamente literatura, ni son propiamente videojuegos. En todo caso, es interesante saber que esta literatura existe, y que es posible hacerla; aunque sea para decidir que no merece la pena seguir por ese camino...

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Lucía Etxebarria: La vida por delante. Voces desde y hacia Palestina

Idioma original: varios idiomas traducidos al castellano
Fecha de publicación: 2002
Valoración: Muy recomendable

El libro que hoy reseño es un compendio de relatos de autores tanto palestinos como españoles cuya edición ha corrido a cargo de la escritora española Lucía Etxebarria.

Desde el célebre Sami Naïr hasta el nobelizado José Saramago (que fue un gran defensor de la causa palestina), pasando por Juan Goytisolo, Rosa Regás, Lola Beccaria o Almudena Grandes, hasta llegar a la misma Etxebarria, los escritores de este libro han querido poner su granito de arena a la hora de reivindicar para todo aquel que quiera/pueda leerles, la voz silenciada, oprimida y eclipsada de las víctimas de un sangriento, inmoral y canalla conflicto actual que lleva siendo actual desde 1948.

Lamentablemente, no son demasiadas las obras artísticas que versen/informen sobre la tragedia palestina, algo que le vendría muy bien a esa clase de lector/espectador que por si solo es incapaz de documentarse, contrastar y sacar sus propias conclusiones sobre mil y una cuestiones. Me refiero a esa clase de destinatario fácilmente manipulable que necesita que lo bombardeen con mensajes y Verdades Absolutas desde las tribunas de las astutas industrias del ocio, la comunicación y la cultura para formarse sus propias ideas.

Una vez más, dejaré al lector de ULAD que descubra por sí mismo las sinopsis de estos relatos, pero sí aludiré al que más me ha gustado, que ha sido el de Maruja Torres. En él, esta escritora amante de la cultura árabe, habitante de Beirut durante mucho tiempo y gran conocedora de las entrañas de Oriente Medio, narra impecablemente cómo una mujer judía, escapando de una dictadura latinoamericana, acaba viviendo en un país que ejerce tres cuartos de lo mismo contra otros ciudadanos. Esta mujer llamada Norah ocupa una casa palestina, y pese a sentir ingentes cantidades de recelo y de miedo (rozando la paranoia y la neurosis), deja que sus habitantes legítimos sigan visitando su jardín. Se trata de un impresionante cuento que, en mi opinión, logra sin estridencias ni filosofías ni reflexiones elaboradas mostrar la esencia del conflicto.

Interesante es también la "estrategia del vampiro" que presenta Lucía Etxebarria, aunque no sé si la comparto: ¿hay que comprender (que no justificar) la actitud de un maltratador que fue a su vez un maltratado? Trasladar esta metáfora chupóptera al Estado de Israel estarán conmigo en que no es complicado. Saquen sus propias conclusiones...

PD: El dinero obtenido por los derechos de autor y las traducciones se destinarán a ONGs.

martes, 16 de noviembre de 2010

Philip Hoare: Leviatán o la ballena


Idioma original: inglés
Título original: Leviathan: Or, the Whale
Fecha de publicación: 2008
Valoración: Muy recomendable

Después de ser miembro del movimiento punk de los años 70 en Londres, de trabajar para Virgin y de crear su propia discográfica, Philip Hoare se reinventó como escritor. En apenas veinte años de profesión y con diez títulos a la espalda (y amplia experiencia como conferenciante y colaborador de varios documentales de la BBC), ha recibido excelentes críticas y sus libros son en general garantía de éxito. Y eso que no es el típico autor de superventas que se ventilan en una tarde. Su último libro (ganador además del premio Samuel Johnson de No Ficción en 2009), Leviatán o la ballena, es un buen ejemplo de ello.

En él, Hoare nos adentra en un mundo que le apasiona: el de las ballenas (o, para ser más concretos, los cetáceos, pues aquí nos encontramos cachalotes, delfines, orcas, marsopas, narvales, etc.). Como si fuera un ensayo compuesto por múltiples ensayos, el autor comienza este viaje hacia el objeto de su obsesión explicando lo que en biología sabemos hoy de estos animales (lo cual, sorprendentemente, tampoco es mucho) y seguidamente pasa a hablar de literatura. Tras seguir las huellas que estos mamíferos marinos han dejado en ella (que son muchísimas), Hoare nos presenta otra de sus obsesiones: Moby Dick. El libro, el cachalote que le da título, el capitán Ahab y su autodestructiva, absurda y terca caza… todo es objeto de la disección de Hoare. Incluso su autor, Herman Melville, que plasmó en esa gran obra sus experiencias como marinero, y otros tantos escritores de la época (como Nathaniel Hawthorne, Thomas Beale, Ray Bradbury, D. H. Lawrence…) que también sucumbieron a la fascinación por estos animales.

Por último, Hoare describe de forma exhaustiva la historia de la industria ballenera y cómo el ser humano ha explotado de forma salvaje estos mamíferos (pues de ellos se aprovecha todo: la carne, los dientes, el semen, las barbas, la grasa, la piel, los huesos…) y los ha llevado al borde de la extinción. Pero también, como un leve brillo de esperanza, habla de pueblos que han evolucionado venerando y respetando las ballenas y de los tímidos esfuerzos que hoy en día se hacen para que puedan volver a reinar los mares.

Y todo ello lo hace con un gran lirismo, entretejiendo su experiencia personal con los hechos históricos y conocimientos literarios con una prosa rica y amena que no se hace pesada en ningún momento (a pesar de la ingente cantidad de datos, nombres, fechas, etc. que maneja) y que nos lleva a un mundo completamente desconocido y fascinante. Y nos entretiene, nos enseña y nos hace pensar. Y eso no ocurre todos los días.

También de Philip Hoare en ULAD: El mar interior

lunes, 15 de noviembre de 2010

Guillermo del Toro y Chuck Hogan: Nocturna


Idioma original: inglés
Título original: The Strain
Fecha de publicación: 2009
Valoración: repugnante


La editorial Suma de Letras está publicando novelas muy apetecibles, cuidando sus ediciones y defendiendo una postura curiosa en el mercado: los libros entretenidos también pueden estar bien escritos. En su extenso catálogo se dan la razón y se la quitan, aunque tampoco es difícil: publican mucho. Pero me gusta Suma de Letras, de verdad.

Nocturna es uno de esos libros que les quita la razón, desgraciadamente. Hay varias razones. Para empezar, hablemos de la "parte de fuera". En la portada destaca el nombre del autor nº1, y junto a él, en letras llamativas, "Por el creador de la oscarizada El laberinto del fauno" (en mi edición). Y luego el nombre del autor nº2. Con esto ya te dejan claras varias cosas:

- Que lo que tiene este libro de especial es que lo ha escrito un tipo famoso.
- Que el autor es, además de famoso, director de cine.
- Que el director de cine, además, hizo una peli con Oscar.
- Y que hay otro tipo, Chuck Hogan, que no tiene un Oscar. Qué mindundi.

Pues empezamos mal: sí, El laberinto del fauno es una película oscarizada. Concretamente, se llevó los Oscar al mejor maquillaje, a la mejor dirección artística y a la mejor fotografía. No: ninguno de esos tres premios fue estrictamente para Guillermo. ¿A qué viene mencionarlo, entonces? Tendría mucho más valor un titular tipo "Por el autor del celebrado chiste "El perro Mistetas", puestos a promocionar sin motivo. Más cachondo todavía es el de la portada que he incluido en la reseña: "Ganadora del Oscar", dice. "El Oscar", así, con el artículo, en plan pomposo. Una película al nivel de El Padrino, por lo menos.

Contraportada: "Una estirpe maldita se propaga por el mundo y tú tienes algo bajo la piel que los vuelve locos". Hostia. Ya me están agobiando. ¿Yo? ¿Bajo la piel? Lo primero que pensé, os lo juró, fue en los Borbones y en algún tipo de fantasía monárquica sobre un impuesto por el Rh. Seguí leyendo: "Trilogía de la Oscuridad". Es decir: el final te va a dejar como la quinta temporada de Lost y te vas a comprar dos libracos más. Vale, entra dentro de lo habitual. Pero todavía no sé de qué va. Más abajo: "Blabla avión aterriza... Blabla virus contagioso... Blabla vampiros han regresado...". Joder, era eso. Pues casi acierto.

En serio: vampiros. ¿Nos hace falta otra saga sobre vampiros? Todavía estamos pagando las consecuencias de Anne Rice y Brad Pitt cuando llega el 31 de octubre. Un melenudo famélico con aspecto de no ducharse/Pattinson es el nuevo sex symbol de la generación de mi prima pequeña gracias a una serie sobre vampiros (fatalmente escrita, por cierto, y fatalmente filmada) en la que estos bichos brillan y miran con deseo y ponen morritos. Tenemos también las orgías de True Blood. Hasta El País ha publicado un reportaje sobre "¿Por qué no pasan de moda?" o algo así. Contradicción: si sale en El País es que ya está pasado de moda.

En serio: vampiros. Otra saga sobre vampiros. Un poco más de rollo científico, un poco de cine policiaco, algún pequeño misterio, pero la misma tontería sanguinolenta de siempre... Mal, muy mal, muy poco original, muy pesao... Dice al final de la contraportada: "(...) una historia llena de acción, alianzas, traiciones y batallas que nos hace reflexionar sobre la condición humana, en la mejor tradición de las películas de su autor". Mierda: les ha faltado poner "oscarizado". Algún becario va a la puta calle. En serio: ¿reflexionar sobre la condición humana? ¿Alianzas? ¿Traiciones? Menos mal que en lo que viene siendo reconocer la forma de un libro controlo bastante, que si no pensaría que están hablando del Monopoly.

El libro (dentro de las cubiertas hay un libro) está escrito terriblemente mal, por decirlo brevemente. Hilos sueltos, contradicciones, descripciones absurdas, sintaxis pobre cuando no directamente incomprensible, topicazos, superficialidad... Una joyita, vamos. Eso de que sean DOS autores y que UNO de ellos no sea escritor puede tener que ver. Pero igual me estoy columpiando. Además, su peli tiene Oscar.

¿Me acabé el tocho de 550 páginas? Sí, lo hice. Y no me arrepiento. Cualquier libro que leyera después iba a parecerme la hostia.

A libros poco serios, reseñas poco serias.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Arthur Miller: Todos eran mis hijos.


Año de publicación: 1947.
Idioma original: inglés.
Título original: All my sons.
Valoración: Muy recomendable.

Hacía mucho tiempo que una obra de teatro no me removía tanto por dentro. Pensándolo bien, quizá desde que vi representar "El precio", del mismo autor.

El de Todos eran mis hijos es un texto brillante. Ágil, inteligente, lleno de emoción y denso en planteamientos que podríamos denominar "éticos"; cuestiones que afectan al ámbito familiar y social de cualquier individuo en cualquier contexto.

Sé que estas concluiones son muy personales pero a mí, entre otras muchas cosas, esta obra me habló de la honestidad y la manipulación en las relaciones; de la responsabilidad que tenemos sobre nuestras acciones; de la tentación de la frivolidad y el "no querer ver" frente a ciertas injusticias; de la vulnerabilidad del ser humano y la complejidad de sus sentimientos; del miedo a enfrentar la verdad de nosotros mismos y del mundo que nos rodea...

La historia está ambientada en Estados Unidos, al fin de la Segunda Guerra Mundial. Se nos presenta una familia aparentemente feliz, en un ambiente acomodado y sospechosamente afable. Porche, limonada, vecinos amigables... Poco a poco, enredados en un argumento complejo que va iluminándose lentamente, descubrimos que tras esa fachada de alegría y comodidad, se esconde el drama de un hijo desaparecido en la guerra, la negación de su madre a aceptar que éste puede haber muerto, las contradicciones de su padre (propietario de una empresa de armamento), la culpa de su hermano (enamorado de quien fuera novia del desaparecido)...

Creo que ésta es una historia de silencios. De grandes silencios que van pesando cada vez más al lector y que se desploman hacia el final de la obra, dejándole a uno exhausto pero casi aliviado. Conmovido pero lúcido. Como si de pronto todo tuviera sentido y uno se sorprendiera de no haberse dado cuenta antes. Quizá ése es el gran logro de esta obra; que uno termina siendo partícipe del engaño, de la mentira en que viven los personajes. Porque en realidad resulta mucho más fácil y agradable, mucho menos doloroso, dejarse envolver por la belleza. Aunque sea ficticia.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Wenceslao Fernández Flórez: El bosque animado

Idioma original: español
Año original de publicación: 1943
Valoración: muy recomendable

No encuentro mejor manera de presentarme en estas páginas que con una novela que trata sobre Galicia.

¿Queréis saber lo que es Galicia? ¿Queréis de verdad penetrar en el alma gallega? Entonces dejadme que os recomiende la excelente obra de mi paisano Wescenlao Fernández Flórez, una de las precursoras del realismo mágico. El bosque animado es una descripción por la que no pasan los años, aunque la Galicia rural y sometida a los caciques ya no exista como tal. ¿O sí?

El bosque animado narra la vida de un pequeño lugar cercano a la capital, Cecebre, donde actualmente está situado el pantano que abastece de agua a toda la comarca. Pero en tiempos de nuestro buen Wescenlao , era una fraga, atravesada por caminos humedos y sombrios por donde huían las criaturas que lo habitaban, al más mínimo rumor de nuestra presencia. Porqué el bosque es animado por la animación de la vida que lo envuelve, pero principalmente es animado por las ánimas de los seres que en ella viven, sean estos los árboles que no dejan ver el bosque, sean los animales que se desenvuelven entre ellos, sean las de los vivos y muertos que a su alrededor o de él viven.

Pero primero tendré que deciros lo que es una fraga. Una fraga es un bosque compuesto de diversas especies de árboles, sin que exista una especie mayoritaria. Los árboles, los matorrales, los insectos, las aves, los pequeños mamíferos, cantan todos juntos una canción que mece interiormente sus vidas. Vidas suaves y plácidas, solo interrumpidas por el paso del hombre, al que acompaña la tragedia, empujado por la explotación del bosque y por su codicia . También es la historia de estos hombres y mujeres, de Marica da Fame, del bandido Fendetestas, del alma en pena de Fiz de Cotobelo, de los señores D'abondo, caciques del lugar. Pero principalmente es la historia del bosque, de sus árboles y de sus criaturas, que se deslizan silenciosamente por sus veredas, intentando siempre pasar desapercibidos a la especie humana y que le dejen vivir sus pequeñas vidas, inmersas en la canción de los árboles. No os dejéis engañar por la película que se hizo, basada en la novela, pero alejada de su contenido. Es la historia de un mundo que ya no es, pero que de seguro se conserva en el alma común de la naturaleza, además de en estas páginas. En ellas Fernández Flórez consigue el milagro de traspasarnos con la poesía que envuelve las raíces de eso tan difícil de explicar que es Galicia.

Que el hombre te ignore, dijo Abrenoite.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Italo Calvino: Si una noche de invierno un viajero

Idioma original: Italiano
Título original: Se una notte d'inverno un viaggiatore
Año de publicación: 1979
Valoración: Muy recomendable

Empecemos por lo personal.

Esta novela entró en mi vida por dos caminos. Primero me la recomendó mi amigo Sergio, el poeta, y como Sergio no solía recomendar muchas novelas (sí poesía, pero no novelas: no era un gran lector de novelas, diría yo), me entró una curiosidad enorme. ¿Qué tipo de novela podía ser esta, capaz de cautivar la mente de un poeta? Entonces la leí por primera vez.

Unos años más tarde, Si una noche de invierno un viajero volvió a aparecer en mi vida, esta vez profesionalmente: cuando tuve que preparar varias clases sobre "narrativa hipertextual", esta novela era una de las que siempre se citaba como antecedente, dentro del mundo del papel, de los avances narrativos permitidos por el hipertexto y los enlaces (una relación algo forzada en mi opinión, pero bueno). Esa fue mi segunda lectura.

La tercera lectura la he hecho este fin de semana, con esta reseña en mente. Y entiendo que Si una noche de invierno un viajero pueda cautivar por igual a un poeta y a los expertos en narrativa hipertextual. Porque es una novela llena de planos y juegos metanarrativos; porque es una metanovela con un toque romántico. Porque es, en definitiva, una glorificación de la lectura por placer, y al mismo tiempo una reflexión sobre los efectos que la lectura puede tener en nosotros.

En realidad, Si una noche de invierno un viajero es una novela y su comentario, todo en uno. Al mismo tiempo que leemos, el narrador nos va explicando lo que leemos, lo que nos debe hacer sentir lo que leemos. Por si eso fuera poco, el protagonista de la novela no es otro que el Lector, empeñado en terminar de leer la nueva novela de Italo Calvino (que se llama, por si alguien lo dudaba, Si una noche de invierno un viajero) pero que se encuentra con fragmentos y más fragmentos de novelas que se interrumpen por accidente (novelas italianas, cimerias, cimbras, belgas...), y que se involucra en una persecución de la Lectora, Ludmilla, y del editor, el traductor y el supuesto autor de varias de las novelas que lee.

Al final, Si una noche de invierno un viajero es más de una novela: es la novela de Italo Calvino que creemos estar leyendo; y es cada una de las diez novelas interrumpidas que lee el Lector; y es además el comentario a todas esas novelas; y una novela policiaca en busca del creador de toda esta trama de novelas.

Y además es la novela que siempre se cita cuando se habla de los antecedentes de la novela hipertextual.

Y también es la novela que sedujo a mi amigo Sergio, el poeta, que me la recomendó hace años y me hizo leerla por primera vez.

También de Calvino: Aquí

jueves, 11 de noviembre de 2010

Kjell Askildsen: Todo como antes


Idioma original: noruego
Título original: Todo como antes
Fecha de publicación: 2008
Valoración: Muy recomendable

Hace unos días, en un bar y tras unas cuantas cervezas, alguien dijo que este mundo cada vez se parecía más al mundo de Momo. Puede que no viésemos a nuestro alrededor a los hombres grises fumando sus puros, pero era innegable que cada vez teníamos menos tiempo para nada. Resumiendo, que, como se suele decir, lo urgente no dejaba tiempo a lo importante y que, extrapolándolo a la cultura, la gente buscaba satisfacciones rápidas, nada que le hiciera pensar. Si un libro hace pensar, no se lee, que gasta mucho tiempo para hacer otras cosas. Mejor algo ligerito, como la trilogía Millenium, que nos dé un chute de entretenimiento momentáneo y a otra cosa. A pesar de que hasta cierto punto estoy de acuerdo con esa reflexión, una parte de mí se niega a aceptarla y, como prueba irrefutable de que existen personas a las que (hoy en día y a pesar de las prisas) les gusta leer un libro que no se "ventile" en una tarde y que cambie algo en nosotros, hablo de Askildsen.

Kjell Askildsen es un escritor noruego cuyos excelentes relatos son a menudo comparados con los de Carver (o los de Bukowski, incluso) y han sido incluidos dentro del realismo sucio. Aquí discrepo, pues los veo más como pertenecientes a una especie de realismo aburrido, hastiado, cansado y asqueado de este mundo en el que vivimos. Son relatos cuyos temas fundamentales son el matrimonio, la familia y la vejez (de hecho, muchos de sus cuentos están protagonizados por ancianos) y que ofrecen una visión más que deprimente sobre esos conceptos. A veces, parece pensar que el matrimonio es una condena que da pie a otra condena mayor (la familia), que desencadena el castigo último (la vejez) al que todos estamos condenados y del que sólo nos librará la muerte. Sólo así podemos entender el cinismo que caracteriza a sus personajes, en general hombres maduros (o ya viejos) desencantados de la vida, que no soportan a la gente que los rodea (especialmente a los miembros de su familia, a los que aborrecen) y cuya existencia se resume en un salir adelante más por inercia que por ganas de vivir.

Todo como antes reúne tres libros clave dentro de la obra de Askildsen: Últimas notas de Thomas F. para la humanidad (que ya reseñó nuestro querido Ian), Un vasto y desierto paisaje y Los perros de Tesalónica. Los tres son perfectas muestras de la narrativa de este autor, cuya parquedad y minimalismo característicos aportan una desolación extra a los testimonios de sus protagonistas y, sobre todo, borran de nuestra mente la típica imagen de persona anciana amable y tierna. Porque sus ancianos, ante todo, son reales y muestran una visión de la vejez más que verosímil. Y, aceptémoslo, no nos gusta.



También de Kjell Askildsen: Últimas notas de Thomas F. para la humanidad

miércoles, 10 de noviembre de 2010

David Monteagudo: Fin

Idioma original: español
Fecha de publicación: 2009
Valoración: está bien


Siempre me han interesado los fenómenos editoriales inesperados, porque me recuerdan que la literatura es un espacio de libertad donde todavía puede suceder lo impredecible. No es soprendente que el último libro de Ken Follet, por ejemplo, sea un éxito de venta: 2.000.000 de ejemplares de tirada inicial, su fotografía en todos los escaparates, el propio autor vacilando con Pablo Motos en El Hormiguero, marcapáginas, entrevistas, llamadas de la FNAC, de El Corte Inglés... Está claro que, sea cual sea su valor literario, muchos actores se han puesto de acuerdo para que ese libro se venda. Lo que me gusta a mí, en cambio, es cuando un libro extraño, de un autor desconocido, publicado por una editorial que no despilfarra dinero en promoción, destaca en las listas de ventas. El boca a boca sigue vigente. Eso sí es una sorpresa.

Ese fue el caso de Fin, de David Monteagudo. En una entrevista, el editor de Acantilado, Jaume Vallcorba, explicaba que había leído un artículo el que se mencionaba a "un gran autor inédito que esperaba una oportunidad" (cito de memoria: no es exacto, pero es la idea). Al leer el nombre en cuestión, le sonó: un manuscrito del mismo autor estaba en su mesa. Le llamó, descubrió que trabajaba en una fábrica de cartón, le propuso publicar y le hizo una oferta.

Lo que pasó después: edición, más de 30.000 ejemplares vendidos, promesa de publicar las novelas anteriores (sí: siete u ocho. Un máquina, este Monteagudo)... El argumento del libro: un grupo de amigos de juventud se reúne después de muchos años separados, cada uno con sus problemas actuales y sus resentimientos antiguos, en una especie de celebración del reencuentro en el campo. Al poco, empiezan a suceder cosas extrañas, primero, y cosas inexplicables, después. (No me atrevo a dar más pistas, como he leído en otras reseñas). Sí: es un libro inquietante.

Con estos datos, es difícil resistirse a su lectura. Y difícil es, también, hablar de él sin desvelar un ápice de los misterios que contiene, pues, precisamente, una de sus mayores virtudes es la tensión que acompaña todas las secuencias, la presencia continua de enigmas sobrenaturales, de una intriga que se mueve entre el terror, la novela negra y, por qué no decirlo, el mal rollo. David Monteagudo demuestra, en este libro, que tiene buenas ideas, que sabe desarrollar atmósferas y que tiene la maravillosa capacidad de sorprender al lector, algo poco frecuente. No estoy tan convencido de la construcción de personajes, en cambio, que me parecen impostadamente reflexivos, y aunque veo lo que podrían llegar a ser, no me parece que lleguen a ser del todo.

Pero lo que en verdad me disgusta del libro es la abundancia de diálogos. Estuve a punto, al ponerme a escribir esta crítica, de contar el número de líneas que tienen las 350 páginas de la novela y rescatar, de ellas, las que corresponden a párrafos exclusivamente narrativos. Para hacer un porcentaje. No: no lo he hecho. Lo siento. Pero en serio: la novela es prácticamente toda diálogos. Los personajes hablan, y hablan, y siguen hablando. A veces hablan varios, y te cuesta seguir el hilo. A veces uno habla mucho, y te resulta extraño. A veces se callan, el narrador menciona las montañas y respiras. Pero cuando pasas la página siguen hablando. Vale, entiendo que eso imprime un ritmo ágil a la obra, y que permite un juego interesante entre los personajes (cómo no: dicen todo lo que se les pasa por la cabeza. Vaya cuadrilla), pero también cansa la lectura, repite esquemas y, en el peor de los casos, consigue que los personajes, de tanto escucharse, se conviertan en estereotipos. Creo sinceramente que no está bien resuelto este importante aspecto del libro, que en ocasiones recuerda más a un guion (primer "guion" que escribo sin tilde: esto es el fin de los tiempos) que a una novela. Algo me suena de que le compraron los derechos para el cine al poco de publicarla. No me sorprende.

Y luego está el final, que es de esos que, si te ha gustado el libro, estás deseando comentar con alguien.

En breve sale la segunda de Monteagudo, por cierto. A pesar de que he valorado Fin con un rácano "Está bien" (ha pesado, en mi caso, el tema de los diálogos), la leeré. Estoy seguro de que Monteagudo guarda muchas sorpresas.

martes, 9 de noviembre de 2010

Zoom: Fuga de muerte, de Paul Celan

Idioma original: alemán
Título original: Todesfuge
Fecha de publicación: 1948 (en La arena de las urnas)
Valoración: imprescindible

"Fuga de muerte" es el poema más célebre de Paul Celan. Figura en todos los libros de texto de los escolares alemanes, y no en vano, ya que fue la primera reacción literaria de importancia al Holocausto judío escrita en alemán. El mismo Adorno, que había asegurado que escribir un poema después de Auschwitz sería recaer en la barbarie, hubo de rectificar y señalar la obra de Celan como una expresión adecuada y pertinente del sufrimiento incomnesurable infligido en los campos de exterminio. Desde entonces, se ha convertido en una pieza simbólica fundamental en el duelo público que sigue ocupando buena parte de la producción cultural en Alemania.

Nacido en la Bucovina (Rumanía) en 1920, en el seno de una comunidad judía de habla alemana, Celan condensa en su figura el triste destino de la cultura judeo-alemana que los nazis se empeñaron en aniquilar. Sus padres murieron en un campo de concentración y él mismo fue sometido a trabajos forzados. Después de la guerra, cuando la gran mayoría de los supervivientes judíos optaban por emigrar al naciente Estado de Israel, Celan, poeta, no puede renunciar al idioma en que escribe, y se queda en Europa: Bucarest, Viena, finalmente París. Allí trabaja precisamente como lector de alemán. En 1970, cuando su obra había sido ya aclamada y premiada por la crítica alemana, se suicida arrojándose al Sena.

Como indica el título, el poema (podéis leerlo aquí) se asemeja en su forma a la composición musical de la fuga. Como en una fuga, un tema presentado al inicio es repetido con variaciones, y enfrentado con otros, dotando así al poema de un marcado ritmo. El tema inicial gira en torno a una imagen de enorme fuerza: "Leche negra del alba la bebemos al atardecer". Aparte del ritmo y la fuerza de las imágenes, el poema recoge un gran número de referencias intertextuales que son, precisamente, las de aquella cultura judeo-alemana que mencionábamos. Por ejemplo, uno de los temas repetidos dice: "tu cabello de oro Margarete / tu cabello de ceniza Sulamita". Margarete es el nombre de la amada del Fausto de Goethe (Gretchen), mientras que Sulamita remite a la protagonista del Cantar de los cantares (aunque con un pelo de ceniza que recuerda inevitablemente a los hornos crematorios de los campos).

Una de las citas más repetidas del poema es "Der Tod ist ein Meister aus Deutschland". Se ha traducido casi siempre como "la muerte es un maestro de Alemania", aunque recientemente parece optarse más por "amo", que es otro posible significado de "Meister". Desde luego, esto nos lleva a un problema inevitable en las traducciones en general, pero más aún de poesía: esa ambigüedad entre los dos sentidos de la palabra enriquece el texto alemán y sin embargo se pierde al optar por una u otra traducción en castellano. En cualquier caso, y pese a las posibles pérdidas en su versión a otros idiomas, estamos ante uno de los poemas más importantes de la literatura alemana de posguerra, y no creo que nadie puede permanecer impasible ante el sufrimiento que condensa de un modo inigualable.
La imagen que acompaña estas líneas es una fotografía del cuadro Margarete (1981), de Anselm Kiefer, artista que a menudo se inspira en la obra de Celan.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Arturo Pérez- Reverte: La reina del sur


Idioma original: castellano
Fecha de publicación: 2002
Valoración: recomendable

Con este autor me siento un poco como si yo fuese bipolar, pues hay escritos suyos que me gustan mucho y otros que me dejan indiferente. Y me pasa tanto con sus novelas como con sus artículos. No sé, dependerá del pie con el que me levante o de lo tópico que me pueda resultar algunas veces. Pero el caso es que esta, su decimocuarta novela, es de las que me han gustado mucho. Me la regalaron y claro, al leer la contraportada no se me parecía a la historias habituales del autor.

No tiene nada que ver con las otras: se sitúa a finales del siglo XX, entre México y el sur de España, la protagonista es una mujer y toca el mundo del tráfico de drogas y la corrupción política. Así, conocemos a Teresa Mendoza, mexicana de Culiacán, y nos sumergimos en los sucesos que le acontecen, de los que no voy a revelar nada, aunque ya sabemos que vendrá a España y se meterá en un mundillo peligroso.

La narración se hace muy rápida, es precisa y, por la forma en que está contada la historia, da la impresión de tratarse de la biografía de alguien real, que existe y que aún anda en algún rincón del planeta. Un tocho de quinientas y pico páginas que entretiene y nos muestra a otro Reverte. Y, como suele hacer, se documentó durante dos años para poder ser bastante fiel a la realidad, incluyendo algunos viajes nocturnos en lancha a lo largo del Estrecho persiguiendo contrabandistas junto a la policía aduanera.

Como curiosidad, resulta que están rodando la telenovela y la serie basadas en el libro.

Otros libros de Arturo Pérez-Reverte en ULADCabo TrafalgarLa sombra del águilaEl maestro de esgrimaHombres buenos

domingo, 7 de noviembre de 2010

Raymond Carver: De qué hablamos cuando hablamos de amor

Idioma original: inglés
Título original: What we talk about when we talk about love
Fecha de publicación: 1981
Valoración: Muy recomendable

Que no nos engañe el título. Este compendio de 17 relatos del estadounidense Raymond Carver tiene poco o nada de romanticismo y glucosa, no posee ni por asomo el perfume dulzón y engañabobos de los libritos de Federico Moccia, y tampoco adolece de la la inocente superficialidad de filmes como Love actually. No, amigos míos: en esta obra de Carver, uno de los abanderados del realismo sucio, no vamos a leer una serie de historias con el padre de todos los sentimientos como hilo conductor. El título del libro es el de uno de los cuentos que contiene, un cuento que de cursi, rien de rien...Ya les digo: que esto es realismo sucio del bueno.

Carver fue un escritor alcohólico con vida de telefilme desapasionado y un autodestructivo de manual. Colega de Tobias Wolff y Richard Ford, se dedicó principalmente a la poesía y al relato, ya que enseguida comprendió que era incapaz de atreverse con textos largos como los que exigen las novelas. Fue en el relato donde plasmó todo su talento a base de frases secas y efectivas, y logró ser considerado un maestro en la materia. Su corte de fans fue y es interminable, desde Baricco hasta el malogrado Roberto Bolaño, que le consideraba el nuevo Chéjov.

El libro que hoy reseño nos sumerge a lo largo de 17 historias en una Norteamérica de road movie dramática; de maridos maltratadores y camareras que sirven tortitas con sirope en tascas de carretera; de requiems por el sueño americano entre cenizas de Malboro; de conversaciones amargas y afiladas como cuchillos de matadero texano; de marginación y soledad sucia made in el país de las barras y las estrellas. Dejo al lector que descubra por sí mismo las historias: en esta ocasión no ofreceré ninguna sinopsis. Merece la pena chocarse con Carver de frente, sin ninguna clase de aviso previo.

Y por cierto: tras la muerte del escritor, un artículo en el New York Times Magazine armó la de San Quintín: en él se decía que el editor de Carver, el terrible Gordon Manostijeras Lish, se dedicó sin pudor a retocar, cortar hasta la mínima expresión e incluso cambiar los finales de un buen puñado de relatos del escritor, incluidos los de De qué hablamos cuando hablamos de amor. En la Red hay mucha información sobre esta polémica e incluso ejemplos de cuentos carverianos "antes y después de Lish". Juzguen ustedes mismos. De todos modos, no son pocos lo que agradecen a Lish sus tijeretazos y atrevimientos varios: lo consideran corresponsable del inigualable estilo de Carver.

Otras obras de Raymond Carver en ULAD: Catedral¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?

sábado, 6 de noviembre de 2010

Marc Bekoff y Jessica Pierce: Justicia salvaje. La vida moral de los animales


Idioma original: inglés
Título original: Wild Justice. The Moral Lives of Animals
Año de publicación: 2010
Valoración: Está bien

Pensadlo bien. Si alguien os preguntara por una diferencia esencial entre seres humanos y animales, ¿qué diríais? Hay quien diría que los seres humanos han evolucionado, que se han civilizado o que su capacidad para construir y utilizar herramientas, además de un lenguaje reglado, los han hecho superiores. Pero también hay quien diría que los seres humanos somos capaces de reflexionar y de condicionar nuestro comportamiento según unas normas y los animales, víctimas de su instinto, no. Según este planteamiento (que llevamos escuchando hasta la saciedad toda nuestra vida, por cierto), los animales son, básicamente, máquinas programadas por la naturaleza incapaces de ser dueños de sus actos. Sin embargo, después de leer este ensayo, confieso que he cambiado de opinión.

Los autores de Justicia salvaje nos presentan unos animales que nada tienen que ver con los seres salvajes e inmorales que conocíamos hasta ahora. Por supuesto que siguen sus instintos (nosotros también lo hacemos, es algo inevitable), pero Bekoff y Pierce sostienen que también poseen códigos morales que condicionan su conducta. La moralidad, en este caso, sería una estrategia evolutiva cuyo fin sería conseguir el bien común. El error cometido desde hace cientos de años ha sido estudiar la conducta animal desde el punto de vista de la emoción humana. Es decir, a cualquiera de nosotros nos puede dar mucha pena ver cómo un león caza y devora un antílope, pero en el reino animal eso no tiene nada de inmoral. Según los autores, hay que estudiar la moralidad en base a tres factores: la empatía, la justicia y la cooperación, y saber aplicarlos a cada especie.

Basándose en una completa investigación y aportando innumerables ejemplos que sostienen su teoría (como el de aquellas ratas que se negaban a empujar la palanca de alimentación, tras comprobar que haciéndolo dañaban a otra; o las "mentiras" que cuentan numerosas especies animales para evitar que un depredador dañe a sus congéneres; o los castigos a los que se somete a aquellos individuos que actúan de forma egoísta y en contra de los intereses del grupo), Bekoff y Pierce elaboran un interesante ensayo que no deja al lector impasible. Aunque criticaría el estilo del libro (a veces, se repiten un poco y la lectura se hace lenta), ésta es sin duda una obra interesante, capaz de cambiar nuestra forma de ver lo que nos rodea. Y eso no es poco.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Leonid Andréyev: Los espectros

Idioma original: ruso 
Título original: Eta Prizraki
Valoración: Recomendable

No es fácil escribir una novela sobre la locura sin caer en el tópico (el loco como iluminado, como monstruo, como mártir) y sobre todo no es fácil que el resultado sea una lectura entretenida y hasta ligera, mostrando además de forma más o menos veraz la realidad de las enfermedades mentales. Eso (que intentó en otro sentido también Machado de Assís con El alienista) es precisamente lo que logra Andréyev en Los espectros

En esta novela, Andréyev (o Andréiev) nos traslada a un apacible sanatorio ruso, en el que conviven el elegante Pomerántsev, subjefe de la administración que cree volar con san Nicolás curando a los enfermos; Petrov, obsesionado con llamar a todas las puertas hasta que le abran; el doctor Sheviriov, que dirige la institución con mano compasiva, cuando no está tomando champán en los salones burgueses de la ciudad, o la triste y tímida enfermera enamorada de él. 

Los espectros no oculta las consecuencias a veces trágicas de la locura (el aislamiento, el sufrimiento o incluso la muerte) pero lo presenta todo con la misma calma que dice reinar en el sanatorio. No es que lo que se nos cuenta sea alegre, pero el tono con el que se nos cuenta es cuando menos desenfadado, ameno, sencillo. Sin romanticismos excesivos ni dramatizaciones. 

Además, como la obra es no breve, sino brevísima, se ventila prácticamente de una sentada, y deja ganas de más (una sensación preferible en todo caso al cansancio que producen las novelas demasiado largas). En fin, otra joyita mínima que nos regala Acantilado, ideal para devorar en dos viajes de metro o en una tarde de domingo.

También de Leonid Andréyev en ULAD: Risa roja