Año de publicación: 1976
Valoración: Muy recomendable
En este mundillo editorial de 2018, en el que las novedades se suceden a ritmo vertiginoso y en el que lo que hoy es el "libro de año" mañana será carne de librerías de saldo, resulta fácil de explicar y difícil de entender que la publicación, por primera vez en España, de una novela de Manuel
Mujica Lainez haya pasado absolutamente desapercibida.
Ya comentamos en entradas anteriores dedicadas a obras de Manucho que, en nuestra opinión, estamos ante un autor injustamente olvidado. No
ahondaremos en estériles discusiones acerca de los motivos de dicho olvido,
sino que aportaremos nuestro minúsculo granito de arena para que Mujica y sus libros puedan ser (re)descubiertos.
Este “Sergio” que hoy nos ocupa, inédito en España hasta
2018, podría ser considerada una obra “menor” dentro de la bibliografía de
Mujica, siempre y cuando lo comparemos con obras de la magnitud y ambición de “Bomarzo”,
“El escarabajo” o “El laberinto”, pero no por eso deja de
ser sumamente interesante. Y lo es por varios motivos.
En primer lugar, se trata de un “rara avis” dentro de la
obra de Mujica. Si por algo es aún recordado es por su ciclo de novelas
histórico-fantásticas ("Bomarzo", "El laberinto", "El unicornio"…). Bien, este “Sergio” tiene un corte más realista, menos fantástico y está
ambientado en la Argentina contemporánea. Ya simplemente por leer a un Mujica fuera de
sus “registros habituales” merece mucho la pena. Eso sí, es un libro plenamente
identificable con su autor y con las obsesiones de este.
Es, en segundo lugar, un libro valiente. Siempre
se acusó a Mujica de ser un autor (y una persona) frívola, sofisticada en
exceso y snob. Tras la lectura de “Sergio” me queda la impresión de que en esa
actitud puede haber una importante dosis de pose. Lo digo porque la novela, publicada
originalmente en 1976 (época más que convulsa en lo político en la Argentina),
es una novela que trata abiertamente la temática homosexual. Por otro lado, hay un
párrafo sorprendente, tanto por el momento político como por venir de un autor
tradicionalmente al margen de estos asuntos. Es este:
“ Eran, como tantos y tantos muchachos, no solo de la
Argentina, sino de América y del mundo entero, unos confundidos, unos
descaminados, y por lo tanto tenían la ventaja (y eso los unía más) de
compartir la certidumbre de que las cosas no podían continuar así en su pobre
patria, saqueada y destruida por un puñado cuya aptitud se concretaba
científicamente en el ocultismo, artísticamente en la danza y activamente en el
desfalco, la malversación, el peculado, el contrabando, el pillaje y el soborno
o cohecho o, por expresarlo de manera más transitada, la coima”.
Por último, se trata de una lectura en la que Mujica vuelve a dejar constancia de su magnífico manejo del lenguaje y de su vasto bagaje cultural sin caer en la pedantería, haciendo que la narración avance de forma más que fluida y entretenida para el lector.
Vale, pero... ¿de qué carajo va la novela?
Pues "Sergio" es una novela acerca de la exploración de la propia identidad. Es, y ponedle todas la comillas que queráis, una novela de iniciación o de formación con toques de picaresca en la que se narra la infancia, adolescencia y primera juventud del bellísimo Sergio, un ser tímido, pudoroso e ingenuo. Esta belleza casi sobrenatural de la cual Sergio es apenas consciente despertará en los variopintos personajes con los que se va cruzando sentimientos tales como el deseo, la lascivia, la envidia, etc. Estos sentimientos, el propio rechazo de Sergio a su íntima verdad y su incapacidad para asumir decisiones definitivas harán que nazca en él una permanente necesidad de huida, que le llevará a un recorrido marcado por sucesivos reencuentros, azares y fatalidades.
Es, como decía anteriormente, un libro perfectamente identificable con su autor, tanto por su estilo, siempre flirteando con el esteticismo y el decadentismo, como por los personajes generalmente mundanos y frívolos que pueblan la novela y por las obsesiones en ella presentes, encabezadas por la eterna fijación de Mujica por la belleza y sus efectos. Eso sí, este es un Mujica Lainez menos ambicioso y más ligero, más irónico, más gamberro y más grotesco. Pero absolutamente recomendable.
También de Mujica Lainez en ULAD: Bomarzo, El escarabajo, Un novelista en el Museo del Prado, De milagros y melancolías, El viaje de los siete demonios, El unicornio
Gran escritor Manuel. A lo mejor el mejor prosista argentino.
ResponderEliminarNo sé si el mejor, pero uno de los mejores seguro que sí (al menos, para mi).
ResponderEliminarGracias por leernos y por comentar!!
Sin ánimo de entrar en polémica: en el pais en que se escribieron Facundo (Sarmiento), El Matadero (Echeverría) o sin ir tan lejos La Invención de Morel (Bioy Casares) me parece que decir que Mujica Lainez era el mejor prosista argentino es un poquito temerario.
ResponderEliminarSaludos
Hay que leerlo, leerlo mucho, leerlo todo y comprenderlo y después podemos hacer juicios. Yo que he hecho todo lo anterior lo pongo al menos dentro de los tres mejores (sin que esos 3 tengan un puesto definitivo)
EliminarHola, Gabriel!
ResponderEliminarDesde la distancia (y con la gran cantidad de lagunas que eso implica), Mujica me parece un gran prosista. Apuntados quedan Facundo y El Matadero para la lista de futuribles.
Abrazo!
Hola Koldo, no quiero desanimarte pero tal vez sean libros que para su comprensión completa tengas que conocer bastante de historia argentina.
EliminarSaludos
Bueno, más allá de los nombres de Rosas, San Martín y compañía poco sé. Si encuentro en las bibliotecas alguno de ellos, probaré.
EliminarUn abrazo!
Recomiendo fervorosamente la lectura de La casa, obra encomiable en su vasta y siempre cuidada producción. Saludos desde Argentina!
ResponderEliminarJo, pues tengo 3 libros de Manucho en el montón de pendientes y ninguno es "La casa"! Pero apuntado queda.
EliminarMuchas gracias por leernos y por comentar!
Abrazo