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lunes, 12 de febrero de 2024

Colaboración: Los relámpagos de agosto, de Jorge Ibargüengoitia

Idioma original: español

Año de publicación: 1964

Valoración: recomendable (muy recomendable para mexicanos)


“Es muy cómico que alguien sea sensato en una situación absurda”. Con estas palabras Juan Villoro describe la obra de Ibargüengoitia, quien es un maestro de la sátira mexicana, y esta novela es un excelente ejemplo de ello.

Ubicada en el caótico periodo posrevolucionario mexicano, cuando la dictadura de Díaz dio paso a un juego de tronos con sombrero y sarape, Ibargüengoitia nos ofrece una visión alternativa de la Historia Mexicana, distanciándose de las narrativas tradicionales y mostrando una perspectiva para nada glorificada. En su relato, el autor desenreda los mitos heroicos, revelando que detrás de las medallas y los pomposos discursos, muchos de los llamados héroes nacionales no eran más que, como diríamos en México, unos 'culeros con suerte'.

La novela gira en torno a las supuestas memorias del general José Guadalupe Arroyo, un narrador tan poco fiable como cualquier político chaquetero. A través de sus ojos, Ibargüengoitia nos sumerge en las astutas maniobras de militares y políticos que buscan beneficiarse de los restos de la revolución. Todo ello bajo el pretexto de defender los altos ideales revolucionarios, excepto cuando estos ideales son inconvenientes para sus propios intereses, como se muestra en algunos discursos: “Propongo declarar la constitución en receso por improcedente”. El general Arroyo considera que sus memorias pasarán a formar parte de los anales históricos de la revolución, por lo que las escribe con un estilo grandilocuente, que emula las grandes novelas del siglo XIX, aun cuando la situación no lo amerite:

— Mi general, Vidal quiere formar un partido único—me dijo Trenza. La noticia no me fulminó porque no sabía yo lo que esto iba a significar.

En esta disputa por la silla presidencial, los militares inician una serie de insurrecciones que resultan igual de absurdas que sus campañas políticas:

—Si con falta de organización les ganamos, imagínese lo que será cuando nos organicemos bien.

En este tono se desenvuelven los personajes de este libro, ya sean militares, cuatreros u oficinistas, los cuales, como dice el mismo Ibargüengoitia en el epílogo, solo se dedicaron a autodestruirse. Personajes detestables y ridículos, pero bien desarrollados, ricos en matices y personalidad, producto del estilo simple y directo de Ibargüengoitia.  

Dicho lo anterior, "Los Relámpagos de Agosto" puede presentar ciertos puntos débiles, especialmente para lectores que no son mexicanos. Por muy universales que sean la codicia y el cinismo humano, es claro que no podemos abstraer del todo esta novela de su contexto histórico y cultural, el cuál es muy marcado. Los lectores no familiarizados con este periodo pueden tener dificultades para comprender completamente las alusiones y el humor relacionado con eventos y figuras históricas específicas de México. Sin embargo, cualquiera que disfrute de las intrigas políticas encontrará este libro muy entretenido.

Nota: La portada de la edición aquí presentada muestra a Pancho Villa, el cuál no entra directamente en la trama de la novela. Supongo que se pretendía aumentar su atractivo para los lectores fuera de México usando un personaje famoso. Personalmente prefiero las portadas con pinturas de Joy Lavile, esposa de Ibargüengoitia.

Firmado: Alain Ríos


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