Páginas

sábado, 22 de agosto de 2020

Anna Ajmátova: Mandelstam

Idioma original: Ruso
Traducción: Marta Sánchez-Nieves y Arturo Peral
Año de publicación: 2020
Valoración: Está bien

Nota previa 1: Como veis, no hay "título original" alguno de este libro. Esto se debe a que "Mandelstam" no es otra cosa que una colección de textos (anotaciones de diario, cartas, poemas..) seleccionados para la ocasión.

Nota previa 2: Con esta reseña cerramos lo que podríamos llamar la "trilogía mandelstamiana", compuesta por las reseñas de "Contra toda esperanza" y "Gozo y misterio de la poesía"

Notas previas, sí, pero también aspectos fundamentales a la hora de emitir una valoración del libro, tanto por la inevitable comparación con las dos obras citadas como porque su carácter fragmentario hace que se quede, en cierta forma, "a medio camino".

Me explico. Si "Contra toda esperanza" y "Gozo y misterio de la poesía" venían a trazar una completa semblanza de Mandelstam como individuo y como autor, los textos de Ajmátova carecen de ese "afán totalizador" (quizá debido a que no lo pretendían, por otra parte). Así, para quien ya haya leído los anteriores textos, este "Mandelstam" aportará escasa profundidad y novedad; por contra, la profusión de datos, nombres y referencias puede suponer, para quien no se haya informado previamente sobre la vida y obra del poeta, más de un quebradero de cabeza.

Por tanto, la primera parte del texto, esa en la que se recogen páginas de los diarios de Ajmátova y en la que se refieren muy brevemente sus primeros encuentros en el Taller de los Poetas, sus vagabundeos, errancias, persecuciones y reencuentros, me dejan con la sensación de algo ya leído. Esto no es obstáculo, sin embargo, para poder apreciar el dolor y la belleza en algunas de sus líneas.

En cambio, las cartas (dos solamente, una de carácter más literario y otra de tono más personal) y los poemas, tanto de Mandelstam como de Ajmátova, poseen mayor valor en cuanto a novedad y en cuanto a acercamiento, por testimonial que este sea, a la poética de ambos. Sirva como ejemplo la estrofa final del poema "Voronezh", escrito por Ajmátova y dedicado a Mandelstam en el año 1936, cuando el terror, el destierro y la muerte ya rondaban al poeta:
Mientras, en el cuarto del poeta caído en desgracia, 
el miedo y la musa velan por turnos.
Y la noche avanza,
una noche que no conoce amanecer 

9 comentarios:

  1. Hola, compañero:
    Como yo sólo me fijo en las frivolidades, me ha llamado la atención la cubierta, que yo creía haber visto ligeramente diferente. Y, en efecto, mirando la web de la editorial, se diría que sí...pero no:
    https://www.nordicalibros.com/product/mandelstam/
    Por una vez, y aunque nosotros seamos de la Hermandad Antifajas, hay que decir que ésta tiene su puntito...; )

    ResponderEliminar
  2. El libro, como objeto en sí, está muy bien. Y la faja está muy integrada con todo el conjunto (en Nórdica suele ser así). Lo horroroso son las fajas "publicitarias"!

    ResponderEliminar
  3. Algo que comentar del libro que no sea referente a las fajas??

    ResponderEliminar
  4. He leído el libro.. Contra toda esperanza. De su viuda. Lo tengo en la partenoble de mi modesta biblioteca. Qué grandeza la del poeta y su mujer. Qué orgullo de poeta la que escribe este libro que comenta koldo... Y qué pena de personas malas.. Qué acabaron con la vida de toda esta generación.. Mayor Thompson

    ResponderEliminar
  5. La portada del libro es muy buena y evocadora. Stalin es el Gran Hermano: vértice cuasidivino en el que confluyen los corazones de todos los buenos y leales comunistas entregados a la causa sagrada del proletariado. Un Dios viviente que te vigila al igual que un padre amoroso lo haría con sus hijos. Y que de vez en cuando debe castigar al levantisco o lenguaraz (por su bien). Para su desgracia, Mandelstam le dio al pico más de la cuenta. La burocracia se apoderó de él y lo liquidó. Terminó sus días en 1938, en un campo de tránsito cercano a Vladivostok. Durante esa década terrible varios millones de ex ciudadanos de la URSS acabaron de la misma manera. Muy lejos del paraíso riente del proletariado y de todas las Rusias, otros poetas se permitían idealizar líricamente un sistema en el que hubieran durado unos diez minutos, aproximadamente. El malagueño Emilio Prados público en 1933 su poema “Existen en la Unión Soviética”, que para ciertos críticos es de los mejores inspirados por el estalinismo. Algunos versos son especialmente bellos:

    Existen en la Unión Soviética
    millones de hombres que trabajan
    millones de hombres que arden iluminados lo mismo
    que la espiga de una llama.

    Allí el amor existe
    no solamente como una palabra sin nombre
    La amistad es un brazo que ofrece su sonrisa
    El pájaro y el árbol por igual crecen libres bajo el cielo
    No hay amos
    sólo un dueño que vive en las conciencias
    como la luz por darse al ser únicamente.

    El penúltimo verso, magnífico, es una definición perfecta del totalitarismo. Pero el bueno de Emilio Prados, que tenía fama de sonámbulo, seguramente ni se enteró.

    Un cordial saludo.

    ResponderEliminar
  6. Es que mucho "Padrecito" pero menudo jodido enfermo. Y "Contra toda esperanza" es una bestialidad de libro (y que grande Nadiezhda!)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El problema de Stalin es que estudió para cura y ya se sabe...

      Eliminar
  7. Tiene razon juan.. De los seminarios el efecto rebote da perdonajes... Jaja. Kempes 19

    ResponderEliminar

Deja a continuación tu comentario. Los comentarios serán moderados y solo serán visibles si los aprueba un miembro del equipo.