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lunes, 31 de octubre de 2016

Anexo a la semana del libro de culto: Diccionario de literatura para esnobs, de Fabrice Gaignault

Idioma original: francés
Título original: Dictionaire de Littérature à l'usage des snobs
Año de publicación: 2009
Traducción: Wenceslao Carlos Lozano
Valoración: muy recomendable para aspirantes a esnobs

Otra cosa no, pero en este blog somos de lo más esnob para esto de los libros. Por ejemplo, hemos tenido a uno de nuestros galeotes compañeros leyendo día y noche, para poder reseñarlos, todos los volúmenes de En busca del tiempo perdido , sólo por haberlos escrito el santo patrón de los esnobs literarios (quién apunto al respecto que "el esnobismo es una grave enfermedad del alma, pero localizada y que no la echa del todo a perder"). Además, ¿no acabamos de dedicar una semana al libro de culto?; categoría que, si bien no es equivalente a la de la literatura para esnobs, en más de un caso pueden coincidir; ahora bien, que un libro devenga "de culto" es consecuencia de una obsesión genuina, sospecho, ya sea individual o tribal, mientras que el esnobismo literario por definición es más superficial... o mejor dicho, resulta de una voluntad de ser más superficial (según Olivier de Magny: "El esnobismo consiste en un conjunto de prejuicios que un grupo de personas convierte en estrategia para que el resto de los humanos se sienta, eternamente y en todo, carente de elegancia..."), con el objeto de convertirse, siquiera de una forma íntima y hasta secreta, en uno de los elegidos happy-few. En fin, en el prefacio del libro,  Fabrice Gaignault, periodista cultural de una de esas revistas de impronta indudablemente francesa y al que se le supone buen conocedor del tema, se extiende con bastante lucidez al respecto, para concluir que "el esnobismo literario debe tomarse con la máxima ligereza (...). Al fin y al cabo, solo se trata de atribuirse y de inventarse unos códigos un poco más sutiles y refinados que la "lectura de confección" al uso..."

Visto lo cual, lo cierto es que no tiene sentido tratar de engañarnos: en este blog no somos para nada esnobs, como resulta tristemente evidente (¡si hasta hemos reseñado libros de Jorge Javier Vázquez, por el amor bendito!), pero es que este libro en realidad tampoco está destinado a los esnobs, como reza su título completo: Diccionario de literatura para esnobs y (sobre todo) para los que no lo son. Así que tranquilos: en este diccionario , ordenados alfabéticamente, como debe ser, encontramos autores que resultarán prácticamente desconocidos para la mayoría de los aficionados a la lectura, pero también otros muchos que, pese a haber sido adoptados por los esnobs en algún momento, ya han pasado al conocimiento no sé si del gran público, pero sí de los letraheridos o gafapastas de provincias e incluso de pueblo (como un servidor, que conste). me refiero a nombres como los de Von RezzoriRaymond Roussel, Marcel Schwob, Ambrose Bierce o Terry Southern, por no hablar de William BurroughsLovecraftSylvia Plath... Incluso aparecen autores de best-sellers como Harold Robbins o Maurice Dekobra, que sirviera de modelo, según se dice, al personaje de Tintin. En cambio, el único premio Nobel digno de salir en este diccionario es, precisamente, el más desconocido de todos: Winston Churchill (y no sólo por haber recibido ese premio, claro está). Cierto es que la perspectiva del autor del libro es evidentemente francesa, como no podía ser de otra forma y también bastante americano-anglófila, siendo el resto de literaturas del mundo prácticamente olvidadas; como representación en lengua hispana, menciona sólo, aunque ya es bastante, al internacional Max Aub, a la cada vez más reivindicada Silvina Ocampo y a José Carlos Llop, autor que explica su sorprendente inclusión en uno de los prólogos.

Lo interesante de este peculiar diccionario, además, es que no se limita a un mero prontuario de autores poco -o nada- conocidos por la mayoría de los lectores; aparecen también otros artistas (como Andy Warhol o el elegante ilustrador Berdsley), editores y editoriales, célebres revistas literarias (Granta, McSweeney's, Tel Quel), lugares con algún tipo de impronta libresca (el Sendero de Rilke en Trieste, Tánger, el pueblo de Cajarc, en el Lot...). E interesante, además, porque nos permite seguir el rastro a lo largo de sus páginas, como si fueran los ramales de una corriente subterránea, de diversos grupos y facciones literarias; algunos bien conocidos, como el Círculo de Bloomsbury, la famosa mesa redonda del Hotel Algonquin o los Husáres franceses, (derechistas y antiexistencialistas, fanáticos de la frase corta y afilada); otros, sospecho que más fruto de la socarronería del propio Gaignault o de Paul Morand que otra cosa: el Club de los Bigotes Largos -esto es, decadentes finiseculares de segunda fila-, la Escuela de Montana -Norman Maclean o el propio Richard Ford- o los amantes del cuello vuelto, entre otros... Todos estos junto con simbolistas -empezando por Barbey d'Aurevilly pero también el wagneriano y excesivo Joséphine "el Sâr" Péladan- beatniks, vanguardistas de todo pelaje, (vorticistas, el Outlaw Liberation Army...) estetas lunáticos como el baron Corvo, embaucadores canallas como Maurice Sachs, ermitaños de los libros, drogadictos, suicidas...  entre todos van tejiendo un tapiz fascinante en sus claroscuros, en la brillantez o lo desvaído de sus colores, que convierte la lectura y consulta de este diccionario en una sorpresa permanente (sin olvidar sus otros irónicos apartados:

-Diez libros odiados por los esnobs literarios.
-Chuleta imprescindible para ahorrarse pifias monumentales.
-Las diez muertes (más o menos) esplendorosas plebiscitadas por los esnobs literarios.)

Aun a riesgo de que esta reseña resulte demasiado larga, no puedo acabarla sin incluir la entrada correspondiente, cómo no, a "Proust, Marcel: El maestro de ceremonia anuncia a los invitados que han llegado y los que están por llegar, pero tiene la suma cortesía de no extenderse sobre sí mismo (1871-1922)"

Nota final (lo prometo): un libro ilustrado y editado con exquisito gusto, como suele suceder con Impedimenta. Un placer tenerlo entre las manos... y hasta leerlo.




3 comentarios:

  1. Por alusiones...Tienes toda la razón. Somos unos jodidos frikis.

    Gran reseña!

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  2. ¡Qué va! AÚN NO HEMOS EMPEZADO A SER FRIKIS...JA, JA, JA ! (risa friki-slasher-hallowinera)

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  3. Pues ya está leído. Libro muy muy friki y, pese a lo que apuntas acerca de la literatura francesa y angloamericana, de lo más divertido. Además, las ilustraciones de Sara Morante son una gozada (como suele ser habitual).

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