Páginas

▼

viernes, 2 de octubre de 2026

Fernando Pessoa / Liliana Felipe: Tabaquería

 

Idioma original: Portugués

Título original: Tabacaria

Año de publicación: 1933 / 1997

Valoración: Imprescindible / Recomendable


El poeta portugués Fernando Pessoa jugaba con su identidad y publicaba sus obras bajo distintos nombres. El que puso detrás de Tabaquería fue Álvaro de Campos, pero el nombre que hay que mencionar en esta reseña es el de Liliana Felipe, artista argentina nacionalizada mexicana. Porque lo que aquí comentaremos es no sólo el célebre poema de Pessoa, sino también la adaptación que ésta hizo de él.

Para quienes no la conozcan, Liliana Felipe es todo un personaje, una mujer que lo mismo monta un cabaret que da una charla sobre derechos humanos. En sus apariciones públicas, igual que en las letras de sus canciones, se caracteriza por no tener pelos en la lengua, pudiendo parecer incluso algo grosera. Sin embargo, en su Tabaquería muestra una cara muy diferente, de gran sensibilidad y, por momentos, casi delicada.

Tabaquería es un poema de más de cien versos, de estilo libre y presentados en una estructura abierta y sin estrofas regulares. En él, como en un monólogo interior, su autor hace un repaso de sus frustraciones, reflexiona sobre su existencia, escribe sus pensamientos sin orden ni concierto. El tono es sombrío y melancólico, casi pesimista. Pero en esta espiral dramática, la realidad irrumpe a través de un sencillo gesto cotidiano, y con eso nuestro poeta recupera el temple, terminando la poesía con una sonrisa.

Los versos de Tabaquería ofrecen imágenes inolvidables:

El Destino, conduciendo el carro de Todo

por la carretera de Nada. 

Fui al campo con grandes propósitos

y solo encontré hierbas y árboles. 

Quizás sólo hayas vivido como una lagartija a la que cortan el rabo

y solo seas un rabo moviéndose más allá de la lagartija.

Liliana Felipe nos lleva por esos versos que fluyen a borbotones con su voz y su música, y lo hace mostrando mucha empatía con el atormentado autor del poema. Sintoniza con él e interpreta el sentimiento que le sobrecogiera en cada línea, le acompaña en sus vaivenes de autodestrucción esteticista y los va traduciendo a melodías y ritmos. 

El resultado es una montaña rusa de emociones. A veces intimista, a veces bombástico, escuchar este poema musicalizado es estar con Pessoa en la habitación donde escribía de madrugada para paliar su angustia existencial, es embriagarse de su profunda saudade y sus efímeros momentos de alegría simple e inútil. Es dejarse caer en sus abismos… para finalmente levantarse y asomarse a la ventana con él y congraciarse con la vida.

Tabaquería es un poema imprescindible; la adaptación que hace de él Liliana Felipe es atrevida, original, sorprendente, sin duda recomendable.  


Otras reseñas de obras de Fernando Pessoa y sus heterónimos en ULAD: Libro del desasosiego, Quaresma, descifrador, El banquero anarquista

jueves, 1 de octubre de 2026

Guido Piccoli y Giuseppe Palumbo: Escobar. El Patrón

Idioma original: Italiano 
Título original: Escobar. El Patrón
Año de publicación: 2016 (2026 en España)
Traducción: Sandra Caula
Valoración: Recomendable

Escobar. El Patrón es la reconstrucción de los últimos tres años de una figura tan compleja, excesiva y contradictoria como la de Pablo Escobar Gaviria. ¿Otra obra sobre Escobar? Sí, esta vez en formato comic. Y no digo que en el momento de su publicación original no tuviera algo de oportunismo, pero han pasado más de diez años del estreno de la serie y ese componente o factor podemos dejarlo de lado. Además, a diferencia de lo que ocurría en la serie, el centro de la narración lo ocupa el propio Escobar, apareciendo el resto (o la mayoría) de personajes secundarios como "secuaces", militares, agentes de la DEA o jueces apenas perfilados.

El texto arranca con un flasback: en el momento en que Escobar es asesinado / ejecutado extrajudicialmente / muerto, recuerda su entrega a las autoridades colombianas en 1991 y ese será el punto de partida de una narración lineal que recreará los días de "vino y rosas" en la prisión (es un decir) de Envigado, los problemas con sus socios, las presiones de la prensa y de los estadounidenses, la fuga, etc. De ahí que la narración sea, a nivel argumental, sencilla de seguir. De todas formas, una voz externa en tercer persona contextualizará alguna de las escenas en las que el lector puede estar algo más perdido.

Siguiendo con el lado argumental, la narración avanza en dos planos: el "colombiano" y el "estadounidense". El lado colombiano, en su parte inicial, puede ser leído como una tragicomedia, si bien, a medida que avanza el texto y el cerco se estrecha, se convierte en una novela más policíaca. Por su parte, el lado estadounidense tiene algo de thriller político y, en este sentido, me da un poco de rabia que no se haya ahondado en esa vía.

En el apartado gráfico, es de apreciar la diferenciación entre las escenas de "menos acción" y de "acción". Mientras que en aquellas predominan los tonos ocres y los fondos difuminados para poner el foco en los protagonistas, en estas ganan importancia y nitidez los fondos, que se oscurecen y adensan con el fin de ofrecer una panorámica más completa del terror y del clima de violencia en el país.

Por lo tanto, y resumiendo, creo que Escobar. El Patrón es más acertada en el plano gráfico que en el argumental. Ahora bien, pese a cierto exceso melodramático y al desaprovechamiento de algunas de las vías que se abren en el texto, ese intento por ampliar el foco, el alejamiento de los clichés, el esfuerzo en las voces y su amenidad y sencillez hacen de él un libro perfectamente disfrutable.