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sábado, 12 de septiembre de 2026

VV.AA.: Balazo fecundante

Idioma original: Español
Año de publicación: 2024
Valoración: Recomendable (especialmente para raritos)

Tras esa maravilla titulada El sheriff Goodman contra Pinhead, de Takeshi García-Ashirogi, la editorial Pathosformel sigue apostando por un western alejado de lo convencional. En esta ocasión, nos deleita con dos relatos de escritores colombianos, englobados en la colección titulada Balazo fecundante.

El volumen lo inaugura "Balazo split", de Hank T. Cohen. Este relato se estructura como una clásica historia de venganza; sin embargo, el bizarro y el splatterpunk lo inundan de inicio a fin. Así, en el lejano oeste de Cohen hay, además de una violencia mayor a la habitual, magos, un pistolero que es «una dimensión heladería viviente en forma humana», heridas parlantes, etc... 

De esta cochinada rara (para usar la expresión con la que Cohen define su obra) destacaría las alocadas ocurrencias que la salpican (sobre todo la extravagante anatomía de Nacho), la brutalidad de algunas de sus escenas (pienso en la del dueño del banco y su hija) y su prosa (capaz, por lo general, de ilustrar la imaginería más grotesca o delirante). Asimismo, me ha hecho gracia que, a la hora de introducir a diversos personajes pusiera un rótulo con el nombre y apodo de éstos tanto en español como en japonés (recurso narrativo, dicho sea de paso, que toma prestado del anime, el cual también parece influenciar las escenas de acción y habilidades de este particular mundo de vaqueros).

Lo único que le reprocharía a "Balazo split" es su ritmo endiabladamente ágil (se beneficiaría, a mi juicio, de un par de momentos de calma, porque de otro modo el argumento se disuelve tan frustrantemente rápido como un delicioso helado artesanal) y un puñado de reiteraciones intrusivas (en la página 39, por ejemplo, se suceden «salían», «salía», «salían» y «salía» en cuatro oraciones consecutivas).

El segundo relato de Balazo fecundante es "Realidad circundante", de Stephany Méndez. Más contenido y convencional que su predecesor, se decanta igualmente por territorios weird. Narra, desde el punto de vista de una niña, la confluencia de lo humano con lo animal, lo civilizado con lo salvaje y lo real con lo sobrenatural.

De esta historia me gusta su enfoque poético, cómo subvierte las expectativas del lector (tras un inicio protagonizado por forajidos, las cosas se salen de madre por lo menos tres veces), su orgiástico desenlace y la profundidad de la que logra dotar a sus personajes en apenas unas pinceladas. Quizá le criticaría su a todas luces excesivo hermetismo, aunque admito que a mí, personalmente, me ha parecido muy sugerente y atractivo.

En fin, que Balazo fecundante tiene su qué. Desde luego, lo disfrutarán los lectores eclécticos, abiertos a las mezcolanzas de géneros y a las apuestas narrativas arriesgadas. Yo, al menos, le he perdonado sus ocasionales deslices, y he gozado lo indecible de esta experiencia, si bien debo admitir que en algunos apartados me ha dejado con ganas de más. 

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