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viernes, 7 de julio de 2023

Reseña a cuatro manos: El largo viaje, de Jorge Semprún

Idioma original: Francés
Título original: Le grand voyage
Año de publicación: 1963
Traducción: Jacqueline y Rafael Conté
Valoración: Muy recomendable 

El viaje al campo de concentración de Buchenwald "apenas" duró cuatro días y cinco noches, pero el antes, el durante y el después quedan grabados en la memoria de forma indeleble y dan sentido al título del libro escrito por Jorge Semprún (también conocido como Federico Sánchez), quien entre otras cosas fue guerrillero antifascista, superviviente de los campos de concentración, miembro del Comité Central del PCE, escritor, guionista, Ministro de Cultura en uno de los gobiernos de Felipe González, etc.

Centrándonos en el texto que hoy traemos a ULAD, lo primero que debemos aclarar es que El largo viaje no es un libro sobre la experiencia del campo de concentración. O, al menos, no es un libro cuyo centro lo ocupe la experiencia física del campo. Tampoco el viaje hace referencia al viaje "en sí", a ese traslado en un vagón de mercancías o de ganado con decenas de individuos hacinados, algunos muertos durante el trayecto, sino que se trata una especie de viaje interior en el que Semprún pasa revista a su experiencia desde que se enrola en la Resistencia hasta que, finalizada la guerra y liberados los campos, regresa al mundo exterior.

Así, el traslado a Buchenwald abre el libro y da pie a diferentes recuerdos, reflexiones, experiencias personales en las que predomina una visón subjetiva y fraccionaria que condiciona la estructura "desordenada" del texto, en el que no hallaremos apartados ni cronología precisa, y que lo separa de la crónica, tantas veces vista y leída, de los espantos de la época, y que lo sitúa en un lugar de excepción en la literatura concentracionaria.

Es evidente que el horror y la muerte están por todas partes y el libro es terrible y doloroso pero, como decíamos antes, el campo es más una presencia y un destino que sirven como ejes sobre el que pivota el texto. Y aunque pueda resultar llamativo el escaso espacio que el autor dedica a lo que es estrictamente la experiencia en Buchenwald (es extraño que alguien que lo ha vivido no emplee sin freno páginas y más páginas a describir las atrocidades, y quizá la única de ellas que relata con detalle es la matanza de un grupo de niños judíos descubiertos en un tren), la clave está en el tiempo. Por una parte, los diversos saltos temporales sirven para que Semprún ofrezca un amplio cuadro sobre la Europa de los años 30, 40 y 50; por otro, los años transcurridos desde los dramáticos acontecimientos sirven para ofrecer una mirada más "fría" o más analítica de la pudiera resultar al calor del momento. 

Puestos a elegir, nos quedamos con esa vertiente reflexiva o introspectiva del texto en la que el autor se plantea cuestiones tales como la actitud de la gente "corriente" ante el horror o la influencia de las circunstancias sociales / personales a la hora de determinar en qué lado de la trinchera caemos, en la que Semprún muestra que las heridas del horror permanecen durante largo tiempo y determinan relaciones y vivencias futuras. Es curiosamente en ese terreno de la introspección donde encontramos algunas de las escenas más impresionantes: la visita a una casa con la única intención de observar el campo de concentración desde fuera, como lo vieron durante años aquellos campesinos mientras los internos morían apaleados o incinerados; la charla en una cárcel francesa con el guardián alemán, alguien aparentemente 'normal' que pudo haber caído en cualquiera de los bandos; o esa reflexión sobre cómo la idea de 'lo inconcebible' deja de tener sentido en cuanto alguien entra en un campo de exterminio.

No conocemos el tanto de ficción que puede haber en el texto, que entendemos que lo hay. Pero parece muy claro que la experiencia y las sensaciones vividas fueron tan poderosas que los años transcurridos hasta la publicación del libro, aunque las han podido deformar o enriquecer, de ninguna manera han hecho decaer la intensidad y honestidad de lo relatado. Por resumir, El largo viaje es uno de esos textos de obligada lectura, tanto por lo que supone de recorrido por la terrible historia de Europa en la primera mitad del siglo XX como por lo que representa dentro de la amplia literatura sobre los campos de concentración.

Firmado: Koldo y Carlos

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