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domingo, 3 de julio de 2022

Keum Suk Gendry-Kim: Hierba

Idioma original: coreano
Título original:

Traducción: Joo Hasun

Año de publicación: 2018

Valoración: muy recomendable y necesario


Hay libros que resultan especialmente difíciles de reseñar, no tanto por la complejidad de su estructura narrativa o su...


- Espera, espera... ¿nos estás diciendo que te resulta difícil reseñar un TEBEO? Madre mía, hay que ver que flojos os habéis vuelto en este blog...

-Bueno, llámalo "tebeo" si quieres, pero en este caso sí que es pertinente lo de "novela gráfica" o, más bien, "biografía gráfica", porque lo que nos cuenta Hierba es la vida de una persona real, la coreana Lee Ok-sun, una mujer que ha llevado una vida especialmente dura, pero que no se ha rendido ni lo hará, ni siquiera hoy, cuando ya es una anciana de edad muy avanzada... Nacida en una familia extremadamente pobre de una aldea cercana a Busan, Ok-sun tuvo que abandonar, con engañas, la casa familiar, siendo aún niña, para ir a servir a un restaurante de la ciudad y luego a una taberna de Ulsan. de adolescente, fue secuestrada y enviada junto con otras chicas coreanas, al aeródromo japonés de Yanji, en Manchuria, para ser "mujer de consuelo", eufemismo empleado para designar a las esclavas sexuales obligadas a satisfacer a los soldados del Ejército Imperial. En aquellos años de la Segunda Guerra Mundial, el imperialismo japonés obligaba a trabajadores de los países que conquistaba a suplir la mano de obra que suponía sus soldados, mientras que, para tener a éstos contentos lejos de casa, les proporcionaba chicas coreanas o chinas con las que desfogar sus ansias y apetitos... Las chicas eran recluidas en las llamadas Estaciones de Consuelo, auténticos campos de concentración en miniatura donde eran violadas una y otra vez, durante años, malviviendo, por si fuera poco, en condiciones sanitarias y alimenticias bastante deplorables. Un infierno sobre la Tierra, otro más y no menos terrible, que tantos que se crearon en aquellos años.

De la estación de Consuelo a la Casa del Compartir, que es como se conoce en Corea a los centros que acogen a estas ancianas víctimas de la guerra: en la de Gyeonggi, donde reside Lee Ok-sun, la conoció la autora de cómics Keum Suk Gendry-Kim y tras una serie de entrevistas con ella y de viajar a China para buscar los restos de aquella barbarie, dibujo este libro de casi 500 páginas (no os asustéis), que es un prodigio de claridad narrativa, sensibilidad y empatía. Porque el tema, como se ve, no es fácil de digerir ni de contar. Y menos aún si se trata de la historia real, individualizada -aunque hubo cientos de miles de mujeres en la misma situación, con historias  igual de terribles- d, de alguien a quien conoces. La autora resuelve la papeleta con grandes dosis, ya digo, de honestidad, sensibilidad y tacto, con elegantes elipsis cuando debe hacerlas y momentos de alivio con toque entrañables y hasta humorísticos. Asimismo -y por eso comento lo de no asustarse ante la extensión del libro-, inserta a menudo, a modo de impasse páginas en las que plasma con tinta negra y pincel paisajes, fenómenos atmosféricos, árboles y plantas agitados por el viento, un reflejo de la tormenta interior y la desolación que era la vida de la protagonista, una mujer que confiesa no haber sido jamás feliz del todo. Y no es para menos, ya que la pobre pasó de una niñez de hambre a una adolescencia desgraciada, la esclavitud sexual, el hambre y abandono de nuevo, el desengaño matrimonial... y siempre trabajando como una mula, eso sí.

Aunque también supone un ejemplo de esperanza, o, como se dice ahora, de "resiliencia": Lee Ok-sun es una mujer que hasta el momento en que se publicó este libro y espero que hasta el día de hoy, ha seguido luchando porque se pida perdón y se devuelva la dignidad a estas mujeres que fueron esclavizadas, maltratadas, violadas y en no pocas ocasiones asesinadas, algo que el gobierno japonés hizo en 2015 (!), pero de aquella manera y con la boca pequeña. Aunque enfrente tienen a una mujer  que no se ha rendido jamás y, como le prometió a su compañera y amiga Seo Mija, ha logrado sobrevivir. Va por ella...



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