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jueves, 15 de octubre de 2020

Germán Ynze: Las tormentas no leen el pronóstico del tiempo

Idioma original: español

Año de publicación: 2020

Valoración: muy recomendable

Lamento profundamente declinar, uno tras otro, los ofrecimientos que arrecian en el mail de este blog, algunos directos y con cierta gracia, otros simplemente correctos, alguno muy desorientado sobre la filosofía que nos imbuye nuestro coordinador virtual. 

Vienen a confirmarme que el mundo editorial es una olla en ebullición constante de autores que piensan que tienen  algo que contar al mundo, y que a veces darían para generar toda una teoría (que enlazaría con el culto al cuerpo, los tatuajes, los medios de transporte individuales, el creciente número de personas que transita con auriculares, la irrupción de los smartphones, etc.) sobre el neoindividualismo al que la crisis de 2008 nos empujó y la pandemia nos ha precipitado.

Pero todo ello solo puede servir de presentación para este libro: Germán Ynze, argentino en Catalunya (una comunidad extensa que empieza, y me alegro, a ser influyente) hace años que publica cuentos en su blog.  Una década, ya. Cuentos que tienen un público fiel, no numeroso, pero fiel. Apuesto a que la cuestión del número le da un poco igual. Los escritores que escriben sin tener en cuenta demasiado la reacción del lector hacen bien en no estar pendientes de eso, escriben bajo estado de arrebato porque una idea se ha fijado en la cabeza regresando a casa (porque suelen subsistir de otras cosas que la literatura, esto no es Noruega), porque algo les ha impresionado o porque reconducen los hechos de su vida y les dan forma escrita. Y algunos de estos cuentos se han reunido aquí y se han auto-publicado con las virtudes y defectos de la auto-publicación, que un poco son las unas y los otros lo mismo: libertad creativa, escaso rubor a la hora de presentarse, timidez tras el orgullo de mostrarse al mundo a través de lo que uno escribe. 

Lo de escribir, por cierto, Ynze lo hace muy bien. Resulta muy revelador que entre estos cuentos, los más notables sean los más largos, aquellos cuajados de diálogos donde los personajes afloran por encima del anonimato de aquellos más cortos, más esquemáticos, quizás más representativos, diría el autor, porque ochocientas, mil palabras, lo suelto, publico, es más directo que un cuento con sus personajes y sus contrapartidas y un cierto hilo narrativo. Si Ynze no fuera un buen autor, los cuentos largos se resentirían de esa manía perfeccionista del escritor obstinado y no: yo diría que solo cambiaría aquí alguna falla sintáctica y ortográfica y que quizás algún cuento no necesita esa frase final como un redoble, que a veces se me antoja superfluo pues el cuento ya queda bien cortado ahí, al filo del abismo. Son historias esquemáticas, que muchas veces albergan giros siniestros o trágicos, lo cual las emparenta con una obvia influencia del autor como es Cortázar. Sus escenarios son urbanos y sus protagonistas gente de a pie a la que distingue algo extraordinario. Nada de grandilocuencia, nada de mundos ajenos: hoy y aquí, tipos corrientes en su día a día. No tienen un género específico al que adscribirse, aunque haya ciertos detalles que lo acercan al terror, a un terror cotidiano propio de algunos relatos de Schweblin, de Enríquez, de Foster Wallace, no un terror central sino colindante, cercano, más de rellano de la escalera o de cruzarse por la acera.

Colchón cuenta con Hernán Casciari como veladura, como presencia de fondo, es una muestra perfecta del estilo de Ynze: calma y reposo, cotidianidad solo aparente que esconde algo trágico, cuestión que define muchos de los relatos de la colección: Cena o la inicial Angustia también se reservan sus detalles truculentos, el humor negro, asevera la sinopsis en la contratapa y es así, es un elemento común, aunque relatos como Vida I y Vida II, cierran la colección, no solo por el orden alfabético sino por una especie de justicia poética que viene a resumir esa esencia levemente sobrenatural que flota en esta notable obra: una mota de polvo y una especie de divinidad explican sobre sus existencias. Y me estoy dejando en el tintero muchos relatos aparentemente situacionistas pero que siempre abarcan algo más: Primavera, Möbius o Leda atómica tratan temas mundanos de forma que su lectura resulta atrapante y seductora, y uno cierra el libro con la impresión de que Ynze es capaz de desplegar recursos y manejarse bien en escenarios muy diversos. Escritor a seguir, queridos.

9 comentarios:

  1. Qué bien rescate!!, gracias.

    Abrazos fraternos y l🌀c🌀s

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  2. Hola. Lo busqué, pero a pesar de especificar título y autor no me sale. ¿Podrían decirme en qué editorial se publicó, por favor?

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  3. Francesc, muchas gracias por tu lectura minuciosa y tu crítica honesta.
    Como bien has dicho, es una autopublicación. Si alguien quisiese el libro no tiene más que pedírmelo por correo a german.ynze@gmail.com
    Saludos!

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    Respuestas
    1. Hola Germán, ya te he enviado un mail para ver si puedes enviármelo 🥰

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    2. Ah, vaya tonto estoy hecho. Acabo de releer la reseña y se indica claramente que es una autopublicación. He mirado tu blog y pareces un escritor bastante interesante, así que no dudo que en un futuro te escribiré para pedirte una copia del libro, cuando concluya varias lecturas que tengo pendiente.

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  4. Pues sin duda lo voy a leer un gran escritor, amigo y excelente persona..

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  5. Un gran libro. Recomendable y llenos de sorpresa.
    German es gran amigo, pero sobretodo un gran escritor con una imaginación sobrenatural.

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  6. La lectura de esta reseña me ha hecho sentir particularmente bien. Me ha dejado con una sonrisa perfectamente dibujada, y con la convicción -que contradice mi pasado científico- de que las leyes de la física fallan, alegre y afortunadamente, en este minúsculo rincón del universo: que este escritor sea rescatado del anonimato (y, particularmente, por este reseñador para nada complaciente) constituye, realmente, un descenso local de la entropía, un restablecimiento diminuto pero gratificante del orden, una señal de que las cosas -algunas cosas- ocupan el lugar que deben ocupar, aunque sea en un barrio casi marginal en un planeta desquiciado por todo lo demás.
    Enhorabuena, Germán; ya me tocará abrir este libro.

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  7. Pues gracias por los comentarios y, tal como es de esperar en estos casos, y dado que se trata de un libro fuera de los canales habituales de distribución, insistir en que valdrá la pena el esfuerzo que cada uno emplee para hacerse con una copia y leer este libro.

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