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lunes, 8 de julio de 2019

Reinaldo Laddaga: Los hombres de Rusia

Idioma original: Español
Año de publicación: 2019
Valoración: Recomendable

Podría empezar diciendo que “Los hombres de Rusia” es una novela de política-ficción, que se trata de un ensayo político o, incluso (aunque esto es más un deseo personal),  de una distopía muy muy loca. Algo de todo eso hay, sí, pero la principal lectura que creo que hay que hacer de “Los hombres de Rusia” es la de una alegoría sobre el resurgimiento, en pleno siglo XXI, de tendencias políticas cercanas al fascismo.

Para esto, el argentino residente en los Estados Unidos Reinaldo Laddaga se sirve de la técnica del manuscrito encontrado. En el se aúnan historia personal y colectiva formando un conjunto, tal y como indican las palabras del propio Laddaga incluidas en el prefacio del libro, fascinante para algunos y tedioso, oscuro e imposible de acabar para otros.

El citado texto no es otra cosa que la narración un tanto caótica del acercamiento de un joven a un grupo de “iluminados” que se hace llamar “Los hombres de Rusia”. La misma se desarrolla en el decadente entorno de un zoológico abandonado del estado de Florida (¿alegoría de las zonas “deprimidas” en las que triunfa la “nueva” derecha?) y se mueve en dos planos temporales en los que terminan interactuando realidad y ficción.

Por un lado, está el pasado y las diferentes teorías / proyectos / ensayos político-mesiánicos desarrollados a lo largo del siglo XX, los cuales sirven, la mismo tiempo, de cuerpo teórico a “Los hombres de Rusia” y de hilo conductor de acontecimientos que llevarán hasta Florida a la familia del autor del manuscrito. He de reconocer que esta es la parte de la que más he disfrutado, sobre todo porque mi conocimiento previo acerca de los personajes que pasan por las páginas del libro era nulo. Las fascistoides “aventuras” de Gabriele d’Annunzio y su colaborador (y bisabuelo del autor del manuscrito) Guiseppe Borgese en la República de Fiume, las utópicas teorías de Elisabeth Mann (viuda de Borgese e hija de Thomas Mann), el acercamiento de Silvia (hija pequeña de los Borgese) al Partido Republicano y al neofascista y populista Movimiento Social Italiano, las descabelladas teorías y comunas lideradas por Cyrus Teed, etc, además de prefigurar lo que a continuación vendrá en el texto, son una muestra significativa de lo que fue el siglo XX en Occidente y de cómo hemos llegado hasta aquí.

Por otro lado, y en parte derivando de lo anterior, está el presente, ese en el que el joven narrador aparece deslumbrado por una combinación de ruptura de las reglas (aunque siempre dentro de las reglas), absurdo, mesianismo y liderazgo indiscutido y en el que las actividades y rituales de "los hombres de Rusia", siempre basados en la adoración de un pasado glorioso y en la obediencia ciega, serán los vehículos a través de los cuales el narrador cumpla sus deseos de pertenencia. Esta parte, que podría ser también leída como novela de formación (poned aquí unas cuántas comillas), me ha parecido algo más farragosa que la anterior, como si en la búsqueda de una nueva vuelta de tuerca se hubiese caído en el exceso. También es cierto que esto me recuerda a ciertos grupos, políticos o no, de distinto signo  que día a día se superan y nos superan con sus exabruptos y ridiculeces y que, pese a todo siguen teniendo sus acólitos.

En fin, que como veis estamos ante un texto híbrido (parece ser la especialidad de la casa de Jekyll & Jyll), con un pie en el pasado y otro en el presente y con la esperanza, seguramente vana, de no caer nuevamente en los errores de casi siempre.

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