Año de publicación: 2026
Valoración: imprescindible
Este libro es una maravilla. A partir de ahí, vamos a ver si consigo transmitirles el sentido de tan elevada valoración. Nos encontramos con un libro original, valiente, excelentemente narrado y exquisitamente cerrado. Y es que su autora, la escritora mexicana Valeria Luiselli, derrocha talento y nos presenta una obra enormemente ambiciosa que se sitúa a medio camino entre la novela, el ensayo y la autoficción, y tocando géneros tan diversos sale airosa de todos ellos.
La obra comienza con la llegada de una madre y su hija a Sicilia. La madre está escribiendo una novela, se acaba de divorciar y está buscando reorientar su vida. La hija es una adolescente que cuestiona, porque está en edad para ello, muchas de las decisiones de su progenitora. Asistiremos a lo largo de la novela a un continuo proceso de crecimiento personal, tanto de la madre como de su hija, que iremos comprobando a través de los diálogos que sostienen. Porque como señala la protagonista, en este momento de su vida se encuentra en el medio: " Me queda claro lo que ocurre en el medio, a la mitad de las cosas: si la vida es una especie de arco y una está parada más o menos a la mitad por ahí de los cuarenta años, parada, pues, en su ápice, lo que se observa es, de un lado, a los hijos entrando a la vida, empezando su camino, y del otro lado del arco, a los padres, en su camino hacia fuera, retirándose. La mitad, entonces, es ese lugar difícil desde el que se observa como la vida se encuentra con la muerte, cómo la llegada se anuda con la partida. La mitad es el lugar donde el principio y el final se entrelazan de manera terrible e irremediable".
La idea del viaje a Sicilia no es casual. La bisabuela de la familia era siciliana y en un momento dado abandonó la isla buscando mejorar su vida. En esa huida se llevó consigo un mosaico robado de la Villa de Casale, donde trabajaba en las excavaciones, que representa la cabeza de Proteo, un dios griego capaz de cambiar de forma y predecir el futuro, que dará pie a la autora para introducir en la trama una serie de elementos mitológicos y de cultura clásica.
La madre y la hija consideran que el mosaico debe regresar al lugar al que pertenece y viajan por la isla para devolverlo. La inquietante presencia del Etna, de las tormentas, de los vientos que dan nombre a cada uno de los cuatro capítulos en que se divide el libro y los incendios que asolan la isla acompañarán a nuestras protagonistas que van transmitiendo por internet a su abuela, que vive en México, tanto su periplo por la isla como los avances en la novela de la madre. Estos correos a la abuela sirven a la escritora mexicana para realizar un ejercicio metaliterario, en el que se nos desvelan las relaciones entre la escritura y la vida: "Una novela sobre una madre y su hija, una hija y su madre, viajando a lo largo de alguna orilla hacia otro marco temporal. Una novela a la mitad, en el medio de la novela, a medio camino de las cosas. ¿O no es una novela sino un ensayo? Tal vez la mitad no quepa en la arquitectura apretada de las novelas, en el corsé de la trama. Tal vez la mitad, la parte de en medio, sea más afín al espíritu holgado, deambulante del ensayo. Tal vez tenga que ser un ensayo hasta que pueda volver a ser una novela. Un ensayo con un principio, un medio y un fin".
Luiselli va construyendo un mosaico en que, más allá del viaje de las protagonistas, se van relacionando las vidas de las cuatro generaciones representadas por la bisabuela, la abuela, la madre y la hija. La memoria y la maternidad son, sin duda, los ejes de la novela: "Pensamos que lo que les damos a nuestra hijas es algo así como una estafeta en una carrera de relevos. Les pasamos lo que tenemos para que ellas continúen su camino solas, pero con más herramientas, y tal vez gracias a eso puedan tener mejores vidas, tomar mejores decisiones".
Efectivamente, la hija tomará ese relevo y se convertirá en protagonista final de la novela en un giro inesperado que demuestra el enorme talento como narradora de Luiselli. Así escribe la hija a su abuela: "Yo sé que Mamá no te ha mandado nada todavía. No te ha mandado nada porque no ha terminado, es muy lenta. Escribió la primera parte y luego la parte de en medio, pero dejó toda la parte final vacía. Y ya no va a tener tiempo para escribirla. O tal vez nunca va a poder escribir el final, tal vez le da miedo o le da flojera o simplemente no sabe cómo es el final". Aquí debería citarles el maravilloso párrafo final del libro, tal como lo escribe la hija, pero sería un spoiler inexcusable.
Al final del libro, a modo de epílogo, se incluye un anexo con 32 polaroids que recogen el itinerario de nuestras protagonistas y un QR que contiene un archivo de sonidos recogidos en la isla.
Esta es mi mejor lectura del año. Una novela escrita con elegancia y naturalidad, con unos diálogos deliciosos y sugerentes entre las protagonistas, con referencias continuas a temas literarios y filosóficos, con reflexiones precisas sobre la vida, la memoria y el paso del tiempo y con el telón de fondo de la maravillosa Sicilia. Imprescindible.
También de Valeria Luiselli en ULAD: Los ingrávidos, Los niños perdidos, Desierto sonoro

Interesante. Me parece original el tratamiento de un tema que parece un género en sí mismo, el viaje a Sicilia. Me lo apunto!
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