Podría decir que esta reseña 2*1 obedece a la temática común de los libros (el mundo inuit), a la nacionalidad de los autores (francesa) o al hecho de compartir traductor (Íñigo Jáuregui), pero estaría faltando a la verdad. El verdadero motivo de este 2*1 tiene nombre y apellidos: Knud Rasmussen, uno de mis exploradores polares favoritos. Y ahora me explico.
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Idioma original: FrancésTítulo original: Kabloona
Año de publicación: 1941
Traducción: Íñigo Jáuregui
Valoración: Recomendable
Quienes sigáis el blog desde hace tiempo y tengáis, además, buena memoria recordaréis la reseña de De la Groenlandia al Pacífico, libro en el que Knud Rasmussen narraba la Quinta Expedición Thule, un recorrido por la cultura material e intelectual de los pueblos inuit en busca de los lazos que unían a los diferentes grupos y poblaciones.
Algo similar, a menor escala y con objetivos menos ambiciosos, es lo que hizo Gontran de Poncins en 1938. Y así, el francés convivió con diversas comunidades inuit y con los pocos occidentales que andaban por la zona, ya fuera en misión comercial o evangelizadora.
Por lo tanto, el libro de Poncins es menos exhaustivo y más accesible para el publico en general que el de Rasmussen. Obviamente, encontraremos en el algo de antropología (o etnografía, que dicen los franchutes) en la observación por parte del autor de las técnicas de caza y pesca, de las formas de organización social, económica y familiar, de las leyendas y supersticiones inuit, de su vestimenta y herramientas, etc. Pero siempre de una forma más "ligera" que la de Rasmussen, lo cual no es necesariamente malo, ojo.
De hecho, creo que son otros los aspectos más destacables del texto. En concreto, estos tres:
- La evolución de la mirada de Poncins. La persona que llega a la Isla del Rey Guillermo no es la misma que, 18 meses después, deja el Ártico y el inicial desprecio (salvajes, guarros, etc) por los inuit se convierte en reconocimiento y admiración por su adaptación al medio, por su simbiosis con la naturaleza, por su orgullo, por su infinita amabilidad. Importante lección para tanto eurocentrista convencido. Así, llega a escribir Cuanto más convivo con estas gentes, más siento que me transformo y adapto a su modo de vida. Ya no critico, sino acepto.
- Su evidente voluntad literaria, que se observa especialmente en la poética que mirada que Poncins lanza al paisaje y a sus cambios estacionales.
- Las fotografías y dibujos que acompañan al texto. Deliciosas aquellas, complementarias al lado antropológico del texto estas.
En resumen, buena opción para quien desee adentrarse en el mundo inuit y en los viajes polares.
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Idioma original: Francés
Título original: La fille du grand hiver
Año de publicación: 2025
Traducción: Íñigo Jáuregui
Valoración: Recomendable
En este caso, la relación de La hija del gran invierno con Rasmussen está en que Arnarulunguaq, personaje protagonista de la novela, fue una de las dos inuit que completaron la ya citada Quinta Expedición Thule (el otro fue Miteq, primo de Arnrulunguaq).
Estamos, por tanto, ante la biografía novelada de uno de los muchísimos personajes (femeninos, normalmente) olvidados por la historia oficial y eclipsados por los grandes nombres. Ya sabéis, lo del poema de Bertlod Brecht Fragen eines lesenden Arbeiters.
Y está genial, poner sobre la mesa el nombre de todas estas mujeres. Es de justicia, por supuesto, y es algo que hay que reconocer a Autissier.
También hay que reconocer a la autora el trabajo de documentación. Uno que tiene en las estanterías unos cuantos libros de viajes polares reconoce ese trabajo, pero creo que la autora carga demasiado la novela sobre ese lado histórico / antropológico desaprovechando, en cierta forma, el potencial del personaje.
Así, aparecen en el libro los primeros contactos con los occidentales, el nacimiento de la sociedad de consumo, la aparición de las clases sociales en una sociedad semiasamblearia como la inuit, los cambios en las mentalidades, los choques, etc. El problema está en que las dudas o replanteamientos que estas situaciones pueden provocar en Arnarulunguaq son poco más que insinuados (Siente como si estuviera cruzando un inmenso vado, lejos de una orilla y todavía incapaz de avistar la otra).
Lo anterior no significa, sin embargo, un completo desaprovechamiento del personaje. Su evolución de niña a casi antropóloga / antropóloga amateur creo que está bien conseguida y, precisamente por eso, me apena lo comentado en el párrafo anterior. Quizá se deba a un excesivo respeto por el personaje, no lo sé. Pero si hacemos ficción, juguemos con la ficción, ¿no?
Aún así, ya digo que La hija del gran invierno tiene virtudes suficientes para hacer de su lectura algo agradable y disfrutable. Además, con estos calores del verano 2026 no nos vendrá nada más irnos a Thule, aunque sea en la ficción.
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