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viernes, 1 de mayo de 2026

Mats & Enzo: Cómo hacer caca en el trabajo

Idioma original: francés

Título original: Commant chier au bureau

Año de publicación: 2009

Traducción: Víktor Dell

Valoración: tan increíblemente útil y estimable que no me atrevo a valorarlo

Hoy, primero de mayo, Día Internacional de los Trabajadores (y trabajadoras, claro), sin duda vosotros/as, queridas/os lectores de este blog, os habéis levantado antes de lo habitual, en vez de remolonear en la cama hasta que toque bajar a por churros para el desayuno, para preparar vuestras pancartas y banderas rojas, antes de salir a la calle a manifestar vuestro orgullo proletario y luchar por vuestros derechos laborales sin retroceder ni desfallecer en el empeño. Vale, todo eso está muy bien, pero... ¿realmente sirve para mejorar las condiciones de la clase trabajadora en estos inclementes tiempos de galopante ultracapitalismo, ultraliberalismo y ultraderech.... ultrabuenismo woke, culpable de todos los males de nuestra sociedad? ¿No será más práctico, se me ocurre, tratar de ganar las pequeñas batallas, la guerra de guerrillas que desde tiempos inmemoriales libramos los asalariados/as frente a los patronos, los empleados/as frente a los jefes, los parias de la Tierra frente a quienes tienen la sartén por el mango?

¿Y qué otra cosa puede ser más beneficiosa para la salud de los y las trabajadoras, a la par que satisfactoria para su espíritu reivindicativo e incluso autoestima personal que poder llevar a cabo con tranquilidad ciertas funciones corporales cuando la naturaleza reclama lo que es suyo (y que, además, te estén pagando por ello, que no me negaréis  que tiene su punto)? Sí, amigos y amigas, no nos avergoncemos, ya que en este nuestro mundo, hasta el ser más excelso defeca... Ahora, bien, en un entorno laboral, ya sea un taller mecánico, las oficinas de una multinacional o una impoluta tienda Apple, esta necesidad biológica se puede convertir en un tema espinoso que, mal gestionado, puede arruinar la convivencia en el grupo, la vida social de la persona afectada y, más aún, sus posibilidades de progreso dentro de la empresa. En algunos casos extremos, las consecuencias de un apretón repentino pueden llevar a la renuncia del puesto de trabajo o incluso el despido.

Para evitar estas penosas derivaciones de un proceso natural, los autores de este libro -no firman con sus nombres reales para evitar ser estigmatizados en sus propios entornos laborales-, con la ayuda del experto Tom Hayatt -creador del célebre truco mnemotécnico HMLO2S: Huellas, Movimiento, Luz, Olor, Sonido, Sombra-, han escrito este magnífico libro, que, en cierto modo, podemos considerar "de autoayuda", aunque en mi opinión, va mucho más allá: se trata de una guía para evitar las trampas que la incomprensión y la maledicencia ponen a quien tan sólo trata de aliviar una necesidad básica e inocente, pero también sus enseñanzas pueden extrapolarse a cualquier ámbito de la vida en sociedad; de la misma forma que hay que evitar los peligros inherentes a una situación incómoda en los aseos de la empresa, podemos aplicar los mismos métodos para sortear los derivados de una cena navideña con la familia política, una discusión con cuñados de barra de bar o el embarazoso silencio cuando subes en el ascensor con algún vecino antipático.

El libro está estructurado en tres partes diferenciadas -antes durante y después de la necesidad de ir al servicio-, con un montón de problemas que pueden surgir en cada situación y las posibles soluciones, valoradas además, en realismo y facilidad, por medio de un sistema similar a las estrellas de Goodreads, pero con escobillas de váter. Además, cada problema viene ilustrado con unas prácticas infografías para facilitar su comprensión. Así, sabremos qué hacer en situaciones peliagudas como que una gastroenteritis nos obligue a acudir al servicio varias veces al día -con el consiguiente peligro de recochineo por parte de nuestros compañeros/as de trabajo e incluso de recibir algún apodo hiriente- o que cuando vayamos nos pueda ver la persona de la que estamos enamorados/as. aprenderemos a reaccionar si,  una vez en el "obrador", nos encontramos con los problemas (más frecuentes de los que debería ser) como que se haya acabado el papel higiénico, la cisterna no funcione o el cierre de la puerta de la cabina esté rota... Por último, aprenderemos a comportarnos con dignidad también si al salir del aseo nos encontramos de cara con el jefe, o la mezcla de nuestros efluvios naturales y el ambientador ha dejado en los baños un ambiente irrespirable. Todas éstas y muchas más situaciones de las que, si aprendemos a controlarlas, podremos eliminar para siempre la posibilidad de sus consecuencias indeseadas, derivadas, después de todo, de una necesidad natural y básica de los seres humanos. Si eso no es un servicio... quiero decir una ayuda inestimable a la causa de la clase trabajadora mundial, ya me diréis...

5 comentarios:

  1. Las condiciones en mi centro de trabajo para esto son, en mi caso, literalmente inasumibles. Esto debería ir a inspección de trabajo y a salud laboral. Los baños de profesores y los de profesoras y los del alumnado, aparte de pequeños, son contiguos y separados por medias paredes que no llegan al techo. Me cuesta ir a hacer las aguas menores, en las que hago malabares para que no se oiga el humilde chorro; lo otro, directamente es que no entra en mi marco moral y espiritual. Gracias a Juan por haber levantado esta liebre.

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  2. Como soy autónomo Tengo q hacer de todo. Limpiar y pagar ala hacienda pública
    Ya dijo Andreottt. Solo pagan los mediotontos
    Mil gracias por el blog. Hormias

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    1. El problema de los autónomos es que hasta cuando hacéis popó en casa, lo estáis haciendo en el trabajo... Toda mi solidaridad hacia vuestra problemática.

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