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lunes, 30 de septiembre de 2019

Fernanda Melchor: Aquí no es Miami

Idioma original: español
Año de publicación: 2013
Valoración: muy recomendable

Tenía un recuerdo algo difuso, que leer la reseña que escribí en su día ha refrescado, de Temporada de huracanes, brillante novela de esta escritora mexicana. Aquí no es Miami es un libro publicado con anterioridad, y no representa un cambio radical de registro, incluso podríamos hablar de una relativa línea de continuidad, especialmente en lo que concierne a la primera parte del libro, relatos más asentados en el costumbrismo e incluso con cierta aura de leyendas populares, vagamente evocadores de determinada simbología local, como tomados de tradiciones orales relativamente extemporáneas, y con fuertes vínculos geográficos. Melchor escribe mucho sobre casas abandonadas, sobre crímenes y violencia de ámbito privado y de circunstancia carnal. Podríamos decir que esa primera parte asociaría más a la autora con cierta generación de escritoras latinoamericanas jóvenes que han usado el relato o la novela corta (Enríquez, Schweblin, Ojeda, Meruane) para apelar a realidades incómodas cuando no directamente tétricas. Escritoras que hablan de sexo y de rituales macabros, de dolor y de violencia explícita.
Pero segunda y tercera parte representan una cierta ruptura con este teórico lugar común. Los hechos, que han ido enlazándose tímidamente en leves alusiones en los primeros cuentos, no cambian de escenario. Veracruz, lugar de origen de la escritora, muta, tras La casa del estero, portentoso relato central del libro, maravillosa confluencia con ecos de King, Lovecraft, Danielewsky, e incluso cierta tradición cinematográfica de terror de los últimos años 70, y se sitúa en un Veracruz actual, más de realidades que de recuerdos, más de crónica que de evocación, más de puerto internacional de llegada de contenedores que de ciudad que es un enlace de antiguas aldeas, y esa violencia íntima sale a la calle y se torna pública y televisada porque hemos leído a Don Winslow y visto Breaking Bad o Narcos y sabemos de las correrías de los grandes grupos de la droga. Y lo público y televisado ha de ser un espectáculo aunque sus víctimas sean anónimos vecinos, anónimos empleados de supermercado, anónimos oficinistas depurados por las regulaciones de empleo de la crisis. La tercera parte del libro escenifica una sociedad actual gobernada por el crimen, la corrupción y la impunidad. Sean nombres impostados, reales o aproximados, el terror sale de las casas y de las escaleras a los sótanos e irrumpe a plena luz del día, a las playas, a los centros comerciales, a casas o vehículos que están en medio de balaceras.
Pues bien, Fernanda Melchor me ha convencido, si cabe, aún más aquí. Directa, dura, con méritos literarios mucho más que notables (por ejemplo, el párrafo imparable en La vida no vale nada) y con un conocimiento muy solvente de diferentes recursos narrativos, transcribiendo diálogos como Rulfo o Vallejo, extendiéndose en lo descriptivo e inmersa en cierto juego psicológico, aportando aires de crónica policial, prácticamente todo lo hace muy bien y desde luego, autora a seguir muy de cerca.

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