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lunes, 5 de agosto de 2019

Roberto Bolaño: Putas asesinas

Idioma original: español
Año de publicación: 2001
Valoración: muy recomendable

Putas asesinas, contundente título, fue publicado en 2001. O sea, Bolaño aún vivía (y ciertos tramos de estos relatos muestran que era consciente de la precariedad de su salud) y publicó esta selección de relatos en Anagrama, su editorial de siempre, y dio el beneplácito a la selección, al orden, al cuento que abre y al que cierra, a todo. Es un libro consciente de Bolaño.
Aclaro al lector profano que, desde que murió hace 16 años, se han publicado prácticamente (igual más: ahora no voy a ponerme a hacer cálculos) los mismos libros de forma póstuma que los que el autor chileno publicó en vida. Con muchos líos de todo tipo alrededor de su figura y las condiciones de estas publicaciones, algunos tan esperpénticos que dudo que a Bolaño le hubieran hecho demasiada gracia. 
O igual sí: el tío era un cachondo.
Los cuentos de Putas asesinas revelan esa determinación. El Ojo Silva, espectacular inicio, es uno de esos relatos al que no sobra una coma, todo en su sitio, nada de torrente verbal abrumador, una perfección inapelable, casi aturdidora pues uno comprende (lo mismo pasaba con Sensini en Llamadas telefónicas) que el nivel no puede mantenerse así por todo un libro. Que Bolaño elige el cuento para empezar el libro porque sabe que lo ha pulido y mimado al detalle. Que ese relato podría perfectamente ser engarzado en cualquiera de sus novelas, en los pasajes en que Bolaño introducía divagaciones presentando personajes evocados de alguna manera. De hecho, la intertextualización de toda su obra halla acomodo aquí: Arturo Belano protagoniza uno de los cuentos en lo que podría ser un descarte de Los detectives salvajes y cualquier lector iniciado en el autor chileno especulará con que los dueños de las iniciales A, B y U puedan igualmente circunscribirse en el universo bolañiano.
Por cierto, esos tres cuentos seguidos en que los personajes son presentados sin nombres, con sus iniciales, quizás sean un poco el talón de Aquiles de esta colección sin mácula. Aunque el primero de ellos, Últimos atardeceres en la Tierra puede redimirse por su brillantez fronteriza y ese aire insano de inminente tragedia que el chileno dominaba tanto, que encuentra equivalentes en cierta producción audiovisual reciente.
Hay más: Buba es una fascinante historia de futbolistas de éxito fichados por grandes clubes catalanes en que se juega con cierto elemento esotérico a la hora de mejorar el rendimiento de los jugadores. Carnet de baile es una especie de broma privada en forma de 69 puntos sobre Pablo Neruda. Hay paseos por México y por Barcelona y quizás más heterogeneidad de lo que el título pueda insinuar. Bolaño consciente de estar alcanzando un cierto status nos ofrece un menú degustación donde hay de todo, y que desde luego no es ni mucho menos (como algunos de los artefactos que se han puesto a la venta tras su muerte) una repesca de cajones, un adecentamiento de borradores. Es una obra muy consciente y pensada.

4 comentarios:

  1. Últimos atardeceres en la Tierra. Es un relato buenísimo, que te hace estar inquieto, esperando algo, lo que sea. Bolaño 100%

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  2. Mi favorito de todos sus libros de cuentos. El Ojo Silva es de esos cuentos para ser recogido en futuras antologías del cuento latinoamericano.

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  3. Una de las cosas que más me gusta de Bolaño: "ese aire insano de inminente tragedia".

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