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sábado, 24 de junio de 2017

Jorge Carrión: Barcelona. Libro de los pasajes


Idioma original: español

Año de publicación: 2017
Valoración: bastante recomendable (mucho si vives en Barcelona)

Pues vaya: me sale por casualidad que esta reseña se publica el día de Sant Joan y se me ocurre que, después de Sant Jordi, se trata de una fecha particularmente adecuada. Sant Joan es ese día festivo en Catalunya, el solsticio de verano y la gente empezando a mitigar el calor y haciendo eso tan catártico de quemar cosas en hogueras. Cosas que quieren dejar atrás. Y me di cuenta tarde de que el libro muestra un sello del Ajuntament de Barcelona, hoy mismo presidido accidentalmente por un ciudadano de origen argentino. Cuestión, la del sello oficial, que puede confundir. Hablamos de este libro aquí como literatura porque así es. No es un catálogo promocional de la ciudad o de partes de la ciudad. Esto último, con más fotos, y con un texto más neutro, ya hubiera habido más que de sobra para lograrlo. 
Pero Carrión es un escritor bregado y aprovecha la coartada para llevar el libro a su terreno, y la crónica o el ensayo o la mezcla en distintas proporciones de ambos es el territorio donde mejor se mueve.
Así que Barcelona. Libro de los pasajes empieza con el pretexto de un proyecto parecido de Walter Benjamin (hablar de los pasajes, esas anomalías urbanas esparcidas por doquier con los motivos más estrambóticos) y pronto encontramos al autor discurriendo por distintos caminos. La historia de Barcelona es una recurrente, nos vamos siglos atrás en búsqueda tanto de la situación que configuró la creación del espacio como del entorno que acompañaba esos hechos. 
Y también saldremos de la ciudad, cómo no, el texto, aunque sigue esa estructura del recorrido por barrios (hay pasajes elegantes y pasajes inhóspitos o casi disfuncionales) y las fotos, tomadas por el mismo escritor, nos van refiriendo a alguno familiar, (pero, en mi caso, saldría disparado a ver algunos de ellos, a situarme en ellos y respirar esa sensación), el texto va expandiéndose en referencias históricas y literarias locales y universales y se da cuenta uno de que Carrión, pillo leído él, se ha apropiado en el buen sentido de la idea inicial y la ha reconducido obteniendo un texto culto, ameno, abierto y, aclaremos, para nada deudor de que el libro sea una publicación con un aire de interés público. Así que no sólo personajes barceloneses afloran en la narración. Está Miró y está Josep Pla o Sert, pero hay espacio para Joe Gould, el héroe neoyorquino, para Baudelaire y para Benjamin. No nos dejemos engañar ni tan solo por el título. Esta es una obra ambiciosa, que abarca muchos más límites que estrechas calles cortas que salpican el mapa urbano de una ciudad costera europea. Esto es casi una reflexión sobre el hombre que siente curiosidad e indaga allí donde pasos, físicos o virtuales, le transportan.

3 comentarios:

  1. Vaya cretino. Aparecer en la portada de su propio libro...

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  2. Lo tengo en la estantería esperando, y yo con muchas ganas.

    Al comentario anterior: el libro es un ensayo en el que el paseo y lo autobiográfico se combinan, así que ¿por qué no autorretratarse paseando?

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  3. Perdón: la teórica aparición del autor en la portada, si es así, es de lo más discreta. Desde luego no para pronunciarse así.
    Y GGN, paseos y crónicas los de aquí, y no los del pelma llorica de Pérez Andújar. Je.
    Gracias por los comentarios.

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