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viernes, 3 de julio de 2026

Tochoweek VI #5 Joe Abercrombie: Los diablos

Idioma original: inglés

Título original: The Devils

Año de publicación: 2025

Traducción: Manu Viciano

Valoración: sin duda, recomendable

Para quien no lo sepa y quizá le interese, el británico Joe Abercrombie es considerado el actual "rey del grimdark", que no es una desviación del black metal escandinavo (bueno, igual un poco sí), ni una práctica sexual extrema y esotérica (bueno, un poco también), sino el género de "Espada y Brujería" de toda la vida, pero en el que sus personajes se lanzan a rebozarse en las más bajas pasiones, tanto del alma como del cuerp (incluyendo aquellas funciones corporales cuya descripción o incluso mención suele evitarse en la ficción), el lenguaje poco apropiado para personas con cierta sensibilidad y, claro está, la violencia desatada y sin elipsis narrativas que valgan... Vamos, que se lo pasan pirata y más aún quién escribe tanto desafuero. En este caso, con un éxito considerable, además. A ver quién convence a Mr. Abercrombie de que deje de hacerlo...

El argumento de la novela, en todo caso, no resulta especialmente original en su planteamiento, aunque sí más en su desarrollo: en una suerte de Edad Media distópica -en la que, por ejemplo, los Santos Lugares han sido tomados por los elfos- es descubierta en las calles de la Ciudad Santa una pilluela que resulta ser la princesa Alexia, heredera del Trono Serpentino de Troya. Para que pueda desplazarse hasta allí y reclamarla, la papisa niña Benedicta la encomienda a la protección de la Capilla de la Santa Conveniencia, un heterogéneo grupo bajo el supuesto mando del bisoño hermano Díaz y que reúne a un guerrero inmortal, una aventurera impenitente, un nigromante jactancioso, un viejo barón vampiro, una elfa que puede hacerse. invisible y una vikinga licántropa. Por el camino, deberán enfrentarse a multitud de peligros, en forma sobre todo de mercenarios, engendros mutantes o poderosas hechiceras... En fin, lo normal.

Como se ve, el tropo es bastante habitual, aunque quizás más en el cine o el cómic que en la literatura: la reunión de un grupo de personajes de dudosa moralidad e incluso naturaleza, con el fin de llevar a término una misión más o menos honorable y de forma más o menos voluntaria (lo hemos visto desde en Los siete samuráis o Los siete magníficos a Los doce del patíbulo. Por no recordar La Liga de los Hombres Extraordinarios, El escuadrón suicida, etc.). La gracia consiste en juntar a personalidades diversas, que puedan chocar pero también forjar insólitas camaraderías, pese a sus diferencias y a la sevicia que se les supone a los miembros de la malhadada Capilla -y eso, por no hablar de romances no menos insólitos-; ése, sin duda, constituye uno de los puntos fuertes de la novela, las relaciones que se establecen entre los personajes y sus correspondientes dinámicas -básicamente, a base de bromas, pullas e indirectas-, aunque también, en algún momento, se pueden hacer un poco reiterativas y hasta innecesarias. El otro punto fuerte, además de la aventura en sí -bastante trepidante, por momentos- sería, como seguramente alguien haya adivinado ya, el sentido del humor, que recorre toda la narración de principio a fin y distingue sobremanera a esta novela de otras del subgénero grimdark


También, seguramente, habrá quien se haya dado cuenta a estas alturas: Los diablos resulta ser, básicamente, una versión más bien espuria de El Señor de los Anillos, sólo que aquí, en vez de tener que llevar el Anillo de Poder al Monte del Destino para destruirlo, la Compañía... es decir, la Capilla de la Santa Conveniencia ha de acompañar a una improbable princesa a conquistar el trono de un imperio. Y sus componentes son mucho más proclives al fornicio, claro (aunque a saber lo que no quiso contarnos Tolkien... que, después de todo, eso del segundo desayuno suena a que necesitaban recuperar energías por algún motivo) y a la efusión gore, más o menos justificada... La novela, en todo caso, resulta de lo más entretenida, por más que, en algún momento, un tanto previsible, También es menos oscura de lo que requieren los canones del grimdark; de hecho, los miembros y miembras del la capilla, por más que sean calificados -incluso por ellos mismos-, como "monstruos", acaban por resultar entrañables y parecen unos colegas bastante presentables, perfectos para ayudar en una mudanza o, yo qué sé, desmembrar a una partida de esbirros mutantes. El estilo, además, es bastante ágil y mundano, lleno de coloquialismos y chascarrillos que permiten que las ochocientas paginacas de que consta el tocho pasen en un santiamén (bueno, es un decir). Lectura perfecta, pues,  para disfrutar de ello en verano; huelga decir que siempre que el género sea del agrado del lector o lectora, claro.

¿La mayor pega? Que yo pensaba que era una sola novela y resulta que se trata de la primera parte de una trilogía -aunque autoconclusiva, al menos-; habrá que leerse las otras dos partes, cuando se publiquen. Tampoco es que vaya a ser un sacrificio hacerlo, en todo caso...

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