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miércoles, 6 de mayo de 2026

Johann Wolfgang von Goethe: Las afinidades electivas

Idioma original: alemán

Título original: Die Wahlverwandtschaften

Traducción: José María Valverde

Año de publicación: 1809

Valoración: Entre Recomendable y Está bien


Como es sabido, Goethe colaboró decisivamente en el nacimiento del movimiento romántico Sturm und Drang, y aportó a esta corriente literaria obras fundamentales como Las desventuras del joven Werther. Ciertamente, más adelante iría tomando caminos algo diferentes, pero si hiciésemos abstracción del intervalo de los más de treinta años transcurridos, se podría pensar que con Las afinidades electivas el gran autor alemán quiso someter a prueba al romanticismo con un test de estrés definitivo. 

De manera que, como si se tratase de un reality televisivo, coloca a una admirable pareja disfrutando de su castillo y sus tierras, y les introduce dos visitantes: el capitán, viejo amigo del marido, y una jovencita algo ensimismada que está bajo la protección de la esposa. Para qué queremos más, solo hay que esperar que salte la chispa por algún lado, o por varios a la vez. La vida del acomodado matrimonio va haciendo hueco a sus nuevos invitados, y las cosas se van moviendo, al principio de forma casi imperceptible, para ir cogiendo velocidad poco a poco, igual que en la naturaleza, explica Goethe por boca de sus personajes, los seres, incluso los objetos inanimados, muestran tendencia a unirse o repelerse con otros en función de fuerzas observables aunque no conocidas.

Estamos ante una especie de novela de tesis en torno al amor, y Goethe explora las distintas actitudes de sus personajes, la templanza de unos frente a la inmadurez y la emotividad desbocada de otros, el sturm y el drang se manifiestan con fuerza frente a la prudencia que podríamos definir como burguesa. Son perspectivas completamente diferentes ante las que el autor no toma partido pero, conscientemente o no, los personajes transmiten sensaciones dispares que llegan al lector: el arrebato amoroso que en su momento se puso en valor ahora se ve cómo desemboca en el capricho y la volubilidad que poco falta para que deriven en la pérdida de dignidad y el ridículo. 

La reflexión resulta interesante y bien desarrollada una vez que concluimos la lectura, pero ¿qué ocurre mientras pasamos las páginas? Pues que se suceden las parrafadas, largas explicaciones en un lenguaje con frecuencia afectado, y en definitiva un desarrollo lento y poco atractivo que transmite cierto aburrimiento hasta una parte final confusa y algo atropellada, en la que Goethe parece haber querido recuperar el tono de la tragedia romántica de años atrás. Me atrevería a decir que, desde el punto de vista narrativo, la obra tiene algunas deficiencias serias, como la aparición de personajes ajenos a la trama, que son unos cuantos y no aportan casi nada, y los varios estancamientos en torno al paisaje y pequeñas anécdotas poco relevantes.

El ritmo es irregular y le falta quizá precisión y vigor, que solo aparecen en ocasiones puntuales, lo cual puede ser hasta cierto punto fruto de la época, pero a nivel lector creo que todo esto pesa bastante hasta que uno es capaz de verlo con una cierta perspectiva. Otra cosa es que según los entendidos (hay un largo prólogo en el que se extienden sobre estos pormenores) la obra contiene buen número de guiños y mensajes semiocultos, incluidas alusiones oblicuas a los rosacruces y ciertos elementos esotéricos, que tal vez añaden interpretaciones quizá más ricas y de mayor interés para quien sea capaz de detectarlas. Por mi parte, entusiasta lector del Werther en mis años juveniles, como creo que corresponde, y del Fausto algo más adelante, me quedaré con estas dos obras geniales y dejaré Las afinidades electivas como una más en la colección, de la que no dejo de extraer algunas cosas interesantes, pero que queda  lejos de aquellas experiencias anteriores.

Otras obras de Goethe reseñadas en ULADFaustoLas desventuras del joven Werther

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