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sábado, 9 de diciembre de 2023

NOVELAS PIRAÑA #6: Un detalle menor de Adania Shibli

Idioma original:
árabe
Título original: Tafṣīl Ṯānawī, تفصيل ثانوي
Traducción: Salvador Peña Martín
Año de publicación: 2017
Valoración: Muy recomendable y necesario

Quizás os acordéis, no ha pasado ni un mes: la traducción alemana de esta novela de la escritora palestina Adania Shibli había sido declarada ganadora del premio LiBeraturprise; la entrega del premio estaba prevista para la Feria del Libro de Frankfurt. Sin embargo, unos días antes (y ya después del brutal ataque del 7 de octubre realizado por Hamas) la ceremonia fue aplazada sine die, provocando reacciones en defensa de la libertad de expresión de la escritora (entre otras, a través de una carta firmada por más de 100 escritores de reconocido prestigio), y en contra, con insinuaciones o afirmaciones de que se trataba de una obra anti-israelí, pura propaganda anti-semita. Se trató, por lo tanto, de un primer ejemplo (de muchos que vendrían después) de la fiebre censora y represiva que han sufrido los movimientos pro-Palestina en diferentes países, y muy particularmente en Alemania, confundiendo interesadamente antisionismo con antisemitismo. (Y, curiosamente, los grandes paladines contra la so-called "cultura de la cancelación" no parecen estar muy preocupados en este caso específico...). Así, leer y recomendar a Adanía Shibli no es solo un ejercicio de crítica literaria, sino también un necesario acto de solidaridad y denuncia, en un momento en que la acusación de antisemitismo sirve como forma de silenciamiento contra quien critica la ocupación y la masacre del pueblo palestino.

La novela se basa, al menos parcialmente, en hechos históricos: el secuestro, violación y asesinato de una beduina árabe por parte de un destacamento militar israelí en el desierto del Néguev en 1949, hecho que se describe con todo detalle en la primera mitad de la novela; ya la segunda mitad se sitúa en el momento presente, y cuenta la historia de una joven periodista palestina que se obsesiona con este acontecimiento, uno de tantos en la historia de la colonización del territorio, por causa de "un detalle menor": la fecha del asesinato de la muchacha árabe coincide con la de su cumpleaños. Obsesionada por esta coincidencia, la periodista emprende una investigación que la lleva a museos y archivos del ejército israelí, y a visitar el lugar en el que se produjeron los acontecimientos, burlando para ello los numerosos controles y limitaciones de movimiento impuestos sobre los palestinos.

De hecho, la división de la novela en dos partes es fundamental para su significación. La primera parte, narrada en tercera persona, nos presenta, con absoluto detalle y desapasionamiento, la vida de la unidad israelí encargada de patrullar una zona del desierto del Néguev, cerca ya de la frontera con Egipto, para eliminar cualquier posible atisbo de resistencia o invasión, o cualquier presencia árabe sospechosa (lo que, en realidad, quiere decir "cualquier presencia árabe"). El narrador se centra fundamentalmente en la figura del mando superior de la unidad, cuyo nombre ignoramos, y su asfixiante rutina diaria (marcada por los baños que toma con ayuda de una lata de agua y una toalla, y por la constante referencia a los olores que lo acosan). Esta rutina se ve interrumpida por dos hechos, sobre cuya interacción se podría escribir mucho: en primer lugar, una araña lo pica en la pierna, provocándole un progresivo efecto de inflamación e infección; y en segundo lugar, su unidad se cruza con un grupo de árabes, a los que asesinan, y entre los que se encontraba la joven muchacha, a la que llevan a su campamento, mantienen secuestrada, violan y finalmente asesinan. 

La segunda parte, igualmente meticulosa en su descripción de los acontecimientos, presenta algunos cambios importantes: en primer lugar, está narrada en primera persona por la periodista, que se muestra obsesiva, detallista y nerviosa, y nos da cuenta de los obstáculos y tribulaciones de la vida de los palestinos: las explosiones y bombardeos, los controles, la imposibilidad de viajar libremente por su propio territorio, el miedo constante a resultar sospechoso o a ser considerado culpable de algo... A lo largo de su viaje entre museos y archivos, la narradora compara constantemente dos mapas: el del Israel contemporáneo, y el de la Palestina anterior al establecimiento del Estado de Israel, con sus nombres de decenas de aldeas y pueblos que desaparecieron durante la Nakba. Así, aunque la narradora en ningún momento se muestre como una activista ni pretenda realizar un alegato político (más bien parece abrumada con el contexto histórico en el que le ha tocado vivir), a través de su voz, de su búsqueda de memoria (más que de justicia) y de su propio desenlace podemos percibir la realidad de los territorios palestinos ocupados, el borrado de su historia y su memoria, y la transformación de sus habitantes en ciudadanos privados de derechos básicos.

Un detalle menor es una novela notable por muchos aspectos, que van más allá de la crudeza del crimen sobre el que se construye (que, insisto, está basado en un hecho real, y reconocido incluso por Israel, que condenó a los culpables por asesinato). A partir de dos puntos de vista contrapuestos (frío y desapasionado en la primera mitad; obsesivo y temeroso en la segunda), la obra reconstruye dos momentos diferentes de la ocupación del territorio palestino con igual nivel de detalle y minuciosidad. Las sugerencias poéticas y simbólicas no están en absoluto ausentes del texto: la presencia constante de los perros que ladran, la aparición casi fantasmal de una mujer en medio del desierto, que podría ser una superviviente de la Nakba -o incluso la propia joven beduina asesinada-, la superposición de tramas narrativas en unos mismos espacios, al igual que los dos mapas que maneja la narradora se superponen y cuentan historias diferentes... Se trata por lo tanto de un pensadísimo ejercicio literario que provoca reacciones contradictorias y a veces incómodas, pero que contiene una indudable y terrible belleza.

Aunque Adania Shibli ha sido muy cuidadosa en sus declaraciones a la prensa, probablemente porque, tal como la narradora de la segunda parte, sabe que ser palestina la coloca en una posición de sospecha preventiva, la autora ha sido acusada de antisemita y cancelada por ello. Con todo, calificar de "antisemita" esta novela exige realizar la misma deformación terminológica e ideológica que equipara antisionismo con antisemitismo: la demonización de la crítica a Israel, la ocultación de las atrocidades de la Nakba, de la prolongada ocupación del territoriol palestino por parte del Israel o de esta segunda Nakba que estamos viviendo en estos momentos. Como ciudadanos, como lectores, como parte de un mundo literario que debería ser un espacio de libertad y de resistencia, es un deber promover las voces que otros intentan acallar.

Leed a Adania Shibli. Es justo y necesario.

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