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sábado, 10 de septiembre de 2022

Juan Pablo Villalobos: Peluquería y letras


Idioma original: español
Año de publicación: 2022
Valoración: bastante recomendable

Un escritor mexicano afincado en Barcelona (en el bullicioso barrio de Gràcia), con nombre de pontífice y apellido de política chaquetera adicta al Candy Crush. Para empezar, una combinación curiosa. Bastante activo en las redes sociales, cosa que puede afectar a la actitud con la que uno acomete su lectura, pues he de decir que su perfil en Twitter marca bastante el tono de lo que uno encuentra en su obra. Adaptación a su entorno sin olvido alguno de los orígenes, en cualquier caso mostrando cierta añoranza entusiasta que huye del lagrimeo y la morriña. Cualquiera, sobre todo esos políticos adictos a las fotos electorales, podría decir que es el ejemplo absoluto de integración y bla bla bla. Pero lo que más destaca es su absoluto desparpajo, su actitud se traslada a las páginas de su obra y no desprende en ningún momento trascendencia ni engolamiento. 

Peluquería y letras es una novela corta que refleja ese bullicio. Un ejercicio que combina elementos biográficos (todos los personajes son presentados de forma anónima: brasileira, uruguasha, adolescente) pero Villalobos se presenta claramente en una de las escenas: nombre completo con sus dos apellidos. La trama es prácticamente vodevilesca: el escritor se presenta en un centro médico a recoger un justificante para su mujer, sufre un abandono por una peluquera en pleno corte de pelo, acude a la presentación de un libro, se cita en un restaurante con un extraño hombre que quiere hacerle un encargo. Parece una comedia de situación que se desplaza en un número reducido de escenarios y que puede inducir a pensar que se trate de una lectura ligera o banal. Pero ahí interviene el oficio: para nada esa ligereza es frivolidad. Primero, porque Villalobos transpira intención literaria y se ve bien a las claras (aunque eluda los listados, aquí solo se menciona a Bolaño y muy de pasada) que no se ve lastrado por la necesidad de trascender a cada frase, cuestión que acaba repercutiendo en que trascienda en el conjunto. 

Tampoco, por eso, hay que pasarse. Se trata de una novela breve, apenas una centena de páginas, de lectura rápida que no fugaz. Inexplicable como, incluso con sus ligeros toques mágicos, su lectura deja un poso refrescante y persistente. Por eso zanjo la cuestión con una aseveración contundente: lo mejor para explicar esta especie de modesto milagro es tomar el libro (por ejemplo, de la biblioteca más accesible), leerlo y, ya que estamos, jugar a las cinco diferencias entre aquellos que son escritores porque no pueden no escribir y aquellos otros que lo que ansían es ser leídos. Villalobos, por supuesto, en el primer grupo, y Peluquería y letras otra muestra de la fiesta (mexicana) que este hombre tiene en la cabeza.

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