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domingo, 3 de noviembre de 2019

Zoom: La broma asesina, de Alan Moore & Brian Bolland

Idioma original: inglés
Título original: The Killing Joke
Año de publicación: 1988
Traducción: Felip Tobar Pastor
Valoración: recomendable, como poco

Supongo yo que a estas alturaas ya todo el mundo habrá visto la película Joker o por lo menos habrá leído u oído hablar sobre ella; ya sabéis, esa obra maestra del cine contemporáneo, el Taxi Driver del siglo XXI, retrato de la alienación y frustración de nuestra época, auténtico tour-de-force interpretativo... o bien una pretenciosa peli de superhéroes sin superhéroes, pero con demasiadas ínfulas arty... lo que prefiráis. El caso es que es una muestra más de la mirada digamos "adulta" se tiene hoy en día, cada vez más, hacia el género de los superhéroes, y en especial al "universo Batman", de quien el Joker es su más emblemático (y en gran medida, complementario) antagonista.

Los "batiexpertos" (yo no lo soy; a mí siempre me ha gustado más el desenfado de Spiderman) explican que este viraje hacia una mayor complejidad y profundidad en lasa aventuras y la propia figura del hombre Murciélago comenzó ya en los años 70, pero cristalizó sobre todo en los cómics de los 80 guionizados por Frank Miller Batman: el Regreso del Caballero Oscuro y Batman: año uno. Ahora, bien, por lo que respecta a su archienemigo Joker (o el Guasón), que hasta entonces no pasaba de ser un malvado payaso, criminal pero bufonesco, al fin y al cabo, el cambio  al la hora de plasmarlo en la ficción vino con este número de ese mismo 1988, perpetrado por los británicos Alan Moore, guionista y Brian Bolland, dibujante  (en la primera edición del cómic constaba también el colorista, si es que se dice así, John Higgins, pero en la que yo he leído, que es una publicadda con motivo del vigésimo aniversario, fue el propio Bolland quien se hizo cargo del color. Además, se incluye otra pequeña historieta con guión y dibujos de Bolland, así como algunos bocetos de su archivo personal). Recordemos que Moore venía de escribir, pocos años antes, Watchmen, que fue presisamente una revisión o incluso deconstrucción del concepto de "superhéroe". Ahora le tocaba al supervillano...

La historia -que, por cierto, se abre con unas estupendas páginas mudas, pura narración visual- cuenta cómo el Joker se fuga del manicomio de Arkham y secuestra al comisario Gordon, disparando, además, y violando yu ordenando violar , aunque esto no aparezca de forma explícita, a su hija Bárbara -que, era o había sido Batgirl-; luego traslada al viejo comisario a un parque de atracciones abandonado, donde intenta volverle loco con sus torturas en medio de una bizarresca puesta en escena que seguramente haría las delicias de Tim Burton, en su momento. La narración se alterna con episodios de flash-back en los que nos cuentan como el Joker se convirtió en tan peculiar villano (parece que Bolland, en verdad, no era partidario de incluirlos)... Para quien haya visto la película: también aquí es un cómico fracasado al que la vida no deja de hacer perrerías, sólo que, en este caso, su piel decolorada, su pelo verde y su permanente rictus de risa no se deben al maquillaje ni a un trastorno-cómo-se -llame, sino a un involuntario baño en una balsa llena de productos químicos.

¿Por qué es tan diferente el concepto de "villano" en este cómic? En primer lugar, por el nivel de violencia -aunque alguna sea insinuada, ya digo- que aparece, que supera el estándar considerado conveniente para el anterior público infantil de estas publicaciones, y que incluso, iría un paso más allá en el siguiente número de Batman, Una muerte en la familia, cuando Joker se carga d eforma bruutal al segundo Robin, Jason Todd. pero , so bre todo, lo que distingue a La broma asesina es el grado de comprensión y hasta complementación entre héroe y antihéroe: hay muy poco que los diferencie, en realidad (de hecho, Batman está tan chiflado como Joker...¿qué pensar si no de un multimillonario que se dedica a vapulear criminales disfrazado de murciélago?), de igual manera que hay muy poco que separe al ciudadano normal y corriente del loco peligroso. "Tan sólo se necesita un mal día", explica Joker.  Todos podemos acabar como una regadera a poco que nos aprieten las tuercas... aunque. en realidad ni siquiera hace falta eso para despertar nuestros más morbosos instintos: ya he comentado que en el siguiente cómic de batman el Joker mata a Robin... pero lo hizo porque ése fue el resultado que salió en una encuesta telefónica que hizo DC Comics entre sus lectores (en este sentido, va tambián la pequeña historieta de Bolland, Un tipo inocente, que es tan interesante como la historia principal).

Por acabar, a riesgo de cometer el pecado de SPOILER: ¿a qué viene el título de La broma asesina? Pues a que en inglés la expresión se refiere tanto a un chiste o broma asesina, literalmente, como a uan que te mata, pero de risa. Y esta historieta acaba, justamente, con un chiste sobre locos que le cuenta Joker a Batman (quizás os suene)... y hasta ahí puedo contar ; )



Otros cómics escritos por Alan Moore reseñados en Un Libro Al Día: V de VendettaWatchmen

5 comentarios:

  1. Pues no soy yo muy aficionado a estas cosas, pero con tu reseña me ha picado la curiosidad, aunque no sé si para leer el cómic o para ver la película.

    Por cierto, Killing Joke era un buen grupo after-punk, es lo primero que me ha venido a la cabeza al empezar a leer la reseña.

    Saludos!

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    1. Hola, compañero:
      Sí, yo me acuerdo del grupo, pero seguro que Francesc Bon sabe más del tema...; )
      Un saludo.

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  2. Hay gustos para todos, y Batman nunca me ha gustado mucho. Pero vengo de ver Joker y..casi me da algo, o soy demasiado sensible o los demás están inmunizados.

    Muy chula la reseña, Juan, pero esa violencia me puede. Igual es un trastorno mental también.
    Saludos

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  3. Un buen cómic, aunque lejos de la genialidad de otros guionizados por Moore.

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  4. Hola a los dos:
    Lupita, en mi opinión, el problema no es que estemos inmunizados contra la violencia en la ficción, sino con respecto a la violencia en el mundo real. Pero, bueno, doctores tiene la Iglesia que sabrán más que yo sobre la relación entre ambas, etc...
    Oriol, tienes razón, pero también es cierto que esta es una historieta relativamente corta; tampoco ha lugar para explayarse demasiado.
    Saludos y gracias por los comentarios.

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