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jueves, 28 de noviembre de 2019

Mr. Bratto: Cosas que importan

Idioma original: español
Año de publicación: 2019
Valoración: muy recomendable

Ya que es inevitable entrar en ciertas cuestiones personales cuando se escribe con periodicidad y un desproporcionado sentido de la familiaridad, atribuidlo al maleable carácter de este humilde comentarista, que tantas y tantas veces habla de política ya no sin pretenderlo sino sin tan siquiera saberlo. Y es que ciertos estilos literarios contaminan mi prosa cuando me hacen sentir ese cosquilleo al hallarse frente a alguien original.
Y no solo es el pretexto que me haría enlazar (porque me pasa igual con ellos) a Mr. Bratto con Houellebecq o David Foster Wallace.

Puede que exagere, sí, pero las hipérboles acertadas también son contagiosas, oigan.

Así que hoy vengo a tratar aquí de un tema que me tiene profundamente preocupado, tanto como a 52 tipos en el Parlamento español el hecho de haber de discutir bajo el mismo techo con otros 298, cuando tiraban de las escopetas que tienen en casa y arreglaban esto rapidito.
Vengo a hablarles de la tan denostada LITERATURA DE HUMOR. Antaño casi completamente restringida a cierto público infantil o juvenil, en la actualidad, y no nos consta que en las noticias de prestigiosos medios como Telecinco se halla mencionado un síndrome peterpanesco de alcance nacional, coto en especial de autores mediáticos, señores ingleses con monóculo y bigote con puntas engominadas con saliva, y monologuistas gorditos descartados en castings particularmente duros de concursos de talentos.
A Bratto lo conocí por lo que se podría calificar como lo opuesto  una serie de catastróficas desdichas y un día no muy lejano me topé de bruces con uno de los textos - colgado en FACEBOOK (algunos aún usan eso)- y me di cuenta de que estaba ante una persona, perdón, UN AUTOR, que veía las cosas de una cierta manera y las analizaba de otra cierta manera que aportaba lo que otro llamaría toque de distinción, pero yo no soy Isabel Preysler, y le llamo ser muy agudo y chispeante, o poéticamente, un soplo de aire fresco.
Soplo urbano, por eso. Este es un hombre que ha engullido cultura pop, telebasura, anuncios vespertinos de juguetes sexuales, y secciones de necrológicas de prensa regional. También estados más altos del espíritu cultural, por supuesto. Y tras deglutirlo, lo devuelve al universo en hilarantes (joder, yo no me río a carcajadas con cualquier cosa, SABÉIS) píldoras que combinan humor que parece grueso pero que es, dijo aquel, provocador y punzante, casi cruel y descarnado a la que se hurga un poquitín, pues esos textos torrenciales y cuidadosos en la forma son críticas a la diana de una sociedad entregada con los brazos abiertos a la frivolidad, a la tontería, a la dejadez holgazana que descarta el análisis y la autocrítica. 
Sus objetivos en estas 260 páginas son variados y desde luego difíciles de abatir. El país entregado a Telecinco y a los subproductos vertidos del famoseo y la falta de talento. Los tipos sociales derivados de la economía de la crisis, de la incerteza de las pensiones, del mal uso del tiempo libre.
Leed a este tipo. Que es como Santiago Lorenzo con vocabulario de hoy en día y con wi-fi en funcionamiento. Echad unas risas sanas con sus comparaciones y con el crescendo de sus parrafadas. Sin complejos y sin predisposición. Antes de que algún canal de mierda le ponga un montón de guiones narcotizados para declamarlos ante un público compuesto por extras famélicos y SE PIERDA LA MAGIA.
Porque además, apoyarle significa crear un montón de puestos de trabajo. Y eso es lo importante.

4 comentarios:

  1. Francesc, mi descanso del mediodía lo dedico (una parte) a leer vuestras reseñas. No conocía a este tipo y he leído alguna entrevista y me he reído mucho. En mi adolescencia una amiga y yo hacíamos el fanzine más cutre y macarra que se haya visto; me ha traído recuerdos de ello. No sé si leeré el libro, pero cosas de él, seguro.

    Saludos

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  2. Qué razón tienes Francesc. El pais entregado a telcinco... Verdad como un templo

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  3. Santiago Lorenzo me encantó con los asquerosos

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